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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

martes, 19 de agosto de 2008

VENCEREIS PERO NO CONVENCEREIS

Venceréis, pero no convenceréis"
EL PAÍS - Madrid - 02/01/2007

El Paraninfo de la Universidad de Salamanca fue testigo, el 12 de octubre de 1936, del enfrentamiento de Miguel de Unamuno con el general de la legión José Millán Astray, una agria discusión que acabaría suponiendo el arrinconamiento del intelectual en los últimos meses de su vida.

Durante la celebración del Día de la Raza de 1936, como así se llamaba entonces al 12 de octubre, Unamuno, que había apoyado públicamente la sublevación militar de julio de ese año, critica duramente la rebelión de los militares contra el Gobierno legal republicano, tras una serie de discursos de otros oradores que atacaban a lo que denominan la anti España. Unamuno acaba sus palabras contra el alzamiento con la célebre frase de "Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir".

El general de la legión José Millán Astray, presente en la sala y acérrimo detractor de Unamuno, había tomado anteriormente la palabra para, en un modo acalorado, exclamar a gritos: "A mí la Legión", "Viva la muerte" y "Abajo la inteligencia". José María Pemán, también presente en los actos de celebración, matiza: "¡Viva la inteligencia, mueran los malos intelectuales!".

El general Millán Astray señala a Carmen Polo, esposa del general Francisco Franco, y le dice a Unamuno: "Coja del brazo a la señora". El escritor sale del lugar junto al obispo de la diócesis, Enrique Pla y Deniel, y es acompañado hasta su casa por Carmen Polo y la guardia personal de ésta. Horas después, la corporación municipal salmantina se reúne de forma secreta y decide expulsar a Unamuno, que conservaba su acta de concejal, del Ayuntamiento.

Desde ese momento, el escritor sufre las represalias del bando sublevado. El 22 de octubre Franco firma el decreto de destitución de Unamuno como rector de la Universidad de Salamanca. Le quedan apenas dos meses de vida, y sus últimos días los pasa bajo arresto domiciliario, según Fernando García de Cortázar, en un estado de desolación, desesperación y soledad.

Muere en su domicilio de Salamanca el 31 de diciembre de 1936.

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