Nombre:
Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

domingo, 17 de mayo de 2009

FC Barcelona y Athletic de Bilbao: lo que no pudieron impedir que se acabara viendo y oyendo

SIN PERMISO.
Su autor Daniel Raventós es miembro del Comité de Redacción de SINPERMISO. Su último libro es Las condiciones materiales de la libertad (Ed. El Viejo Topo, 2007)


El 25 de junio de 1939, en la Barcelona acabada de ocupar por las tropas franquistas, el General Moscardó, el que encabezó en Toledo la sublevación militar fascista contra la II República, en representación del dictador, hizo entrega al equipo de fútbol del Sevilla de una competición que con este nombre duró solamente un año: "Trofeo de S.E. el Generalísimo". No se había permitido la participación en este trofeo de ningún equipo catalán por tratarse Cataluña de una "región secesionista" fiel a la República. Al año siguiente, esta competición, por eso decía que fue única, ya se llamó "Copa del Generalísimo". Tres años antes todavía se había llamado "Copa del Presidente de la II República". Desde 1976 hasta hoy, con la restauración borbónica, vuelve a llamarse como había sido conocida desde 1903 hasta 1932: "Copa de S.M. el Rey".

El 13 de mayo de 2009, casi 70 años exactos después de que el General Moscardó hiciera entrega del "Trofeo de S.E. el Generalísimo", el actual Rey de España, Juan Carlos I de Borbón, entregaba el trofeo al capitán del FC Barcelona, Carles Puyol. Dos horas antes, cuando el Rey, símbolo de la unidad de España, según reza la Constitución española (1), hizo acto de presencia en el estadio valenciano de Mestalla para presidir el encuentro, junto a su esposa la Reina, empezó a sonar el himno nacional español. El mismo himno que sonó hace 70 años en el acto deportivo presidido por el General Moscardó, el mismo que Franco restauró vencida militarmente la II República. Televisión Española resistió dos segundos la reacción de las aficiones vasca y catalana, inmediatamente cambió de conexión y mostró el estadio de San Mamés en Bilbao, en donde había instalada una pantalla gigante. Estupor. ¿Qué había motivado esta supresión de la habitual imagen del Rey y el himno español en las finales de este tipo de competición deportiva? Oficialmente, "un error humano". Este error supuso la destitución inmediata del director de Deportes de la televisión pública española (TVE), Julián Reyes.

¿Error humano? Veamos. Se había habilitado una megafonía para que el himno español sonara con una potencia capaz de destrozar los tímpanos más encallecidos, pero aún así, la inmensa pita que ambas aficiones, la vasca y la catalana, dedicaron a los símbolos de la unidad de España, himno y Borbón, fue tan impresionante que TVE consideró que debía evitarse tamaña afrenta antimonárquica. La pitada, además, iba acompañada de otro gesto simbólico: darle la espalda al Rey mientras sonara el himno o marcha real (2). Como decía el diario Público, en su edición del 14 de mayo, "lo insólito es que, como si se tratara de un olvido, o quizás de China, la televisión pública ofreció la escena del himno en diferido en el descanso. Sólo se escuchó la música, nada de pitidos." Y en otro momento: "Todo fueron planos muy cortos o muy largos. No querían dar publicidad a algunas pancartas". La policía requisó más de 5.000 senyeres (la bandera catalana) que llevaban esta inscripción: Catalonia is not Spain (Cataluña no es España).

Al día siguiente, pudo verse en alguna televisión que tanto la pitada como la ostentación de darle la espalda al Rey fueron acciones seguidas por muchísimos miles de aficionados de ambos equipos, por la gran mayoría. También pudo verse miles de ikurriñas (la bandera vasca) y miles de senyeres. Ni una bandera española, sí algunas banderas republicanas. También pudo verse una pancarta inmensa, compartida por ambas aficiones: We are nations of Europe. God bye Spain (Somos naciones de Europa. Adiós España). Unas aficiones que convivieron a lo largo de todo el día y en el mismo campo de fútbol, sin separaciones, en completa armonía.

Lo que las televisiones no pudieron evitar ofrecer fue la vuelta de honor de los jugadores del Barcelona, con ikurriñas y senyeres en sus manos, aplaudiendo, después de haberlo hecho a su afición, a la del Athletic de Bilbao y correspondiendo ésta con una prolongadísima ovación. Fue realmente soberbia la lección pacífica de hermandad entre aficiones y de desprecio común a la monarquía.

Las reacciones, no por previsibles menos fanáticas, de algunos políticos españoles, no solamente los de derechas, a este acto democrático de rechazo a la monarquía fueron para recordar. Decía el líder de la derecha española, Mariano Rajoy: "La inmensa mayoría de los españoles, voten lo que voten, están con el Rey, con España y con el himno nacional". Puede que así sea en general, pero es evidente que en Mestalla, por lo visto y oído, para hacer una afirmación de este calibre se precisan unas cualidades fabulosas de percepción extrasensorial. Mayor Oreja, también del Partido Popular y primer candidato de este partido a las próximas elecciones europeas, un filofranquista sin reparos que afirmó en octubre de 2007 que se negaba a condenar la dictadura franquista porque "representaba a un sector muy amplio de los españoles", expresó "su enorme tristeza" por los sucesos de Mestalla. Este candidato del PP hace campaña explicando lo orgulloso que se siente de su bisabuelo por haber prohibido hablar, hasta en casa, el euskera. Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, declaró solemnemente: "la gente que hizo la pitada no entiende ni de política ni de deporte." Es decir, por un misterio que ella sabrá, existe una alta correlación estadística entre pitar al Borbón y al himno como variables explicativas, y no entender de deporte y de política como variables a explicar. ¡Quién dice correlación! ¿Por qué no causación? Se supone que quien no silbó ¡entiende de deporte y de política! Sublata causa, tollitur effectus.

Las reacciones de alguna prensa (3) también merecen ser destacadas, aunque fueran más que predecibles. Marca es el diario deportivo más vendido en el Reino de España, y decía el día posterior al partido: "La tremenda pitada con la que saludaron la presencia del primero de los españoles, el Rey don Juan Carlos, y con la que acompasaron el himno de España sólo refleja la intolerancia de algunos. Lo que debía ser la fiesta del fútbol español se convirtió en una demostración de la falta de respeto que algunos tienen por lo que no comparten. Esto es fútbol y no política, así que dejemos las demostraciones de nacionalismo para otros ámbitos." Todo un buen ejemplo de una sedicente lógica aplastante que está ampliamente extendida: usted es nacionalista si pita al Rey, no lo es (y además es tolerante) si se emociona con el himno y la monarquía españoles; usted es nacionalista si se siente vasco o catalán, no lo es (y además es tolerante) si se siente español; usted es nacionalista si quiere una selección para Cataluña o Euskadi, no lo es (y además es tolerante) si vibra con la selección española; usted es nacionalista si enarbola en los campos de fútbol las banderas catalana o vasca, no lo es si esgrime la bandera española (y además de tolerante hasta puede llegar a sentirse, ¡qué narices!, todo un campeón del internacionalismo que puede mirar por encima del hombro a los "localismos anacrónicos"). Un gran monumento a la incoherencia que, como digo, está increíblemente extendido.

En el campo de Mestalla, el pasado 13 de mayo, se enfrentaron el Barça, tres días después de aquella final ya también campeón de la Liga, considerado en la actualidad por muy buenas razones como el mejor equipo del mundo, y el Athletic, futbolísticamente, hoy por hoy, muy por detrás del anterior. El Barça ganó por 4-1, pero eso ya forma parte de una historia que casi todo el mundo sabe.

Notas:

(1) El artículo 56.1 de la Constitución española dice: "El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia..." (2) Es famosa también la pitada con la que en 1925, en plena dictadura de Primo de Rivera, la afición del FC Barcelona recibió la música de la Marcha Real, es decir, el himno español. El entonces campo del FC Barcelona, Les Corts, fue clausurado por seis meses por tan antimonárquico comportamiento de la afición catalana. (3) El ultra Jiménez Losantos no pudo menos que seguir con su pertinaz monomanía al declarar en la COPE: "Esto es lo que habéis sembrado. Ahora los separatistas campan por sus respetos." Y en otros medios digitales tan o más ultras que la clerical COPE se clamaba para lograr impedir que jugaran otra final (sic) el Barça y el Athletic.
.

sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores. Si le ha interesado este artículo, considere la posibilidad de contribuir al desarrollo de este proyecto político-cultural realizando una DONACIÓN o haciendo una SUSCRIPCIÓN a la REVISTA SEMESTRAL impresa.

Etiquetas: , , ,

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal