Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

domingo, 17 de mayo de 2009

FC Barcelona y Athletic de Bilbao: lo que no pudieron impedir que se acabara viendo y oyendo

SIN PERMISO.
Su autor Daniel Raventós es miembro del Comité de Redacción de SINPERMISO. Su último libro es Las condiciones materiales de la libertad (Ed. El Viejo Topo, 2007)


El 25 de junio de 1939, en la Barcelona acabada de ocupar por las tropas franquistas, el General Moscardó, el que encabezó en Toledo la sublevación militar fascista contra la II República, en representación del dictador, hizo entrega al equipo de fútbol del Sevilla de una competición que con este nombre duró solamente un año: "Trofeo de S.E. el Generalísimo". No se había permitido la participación en este trofeo de ningún equipo catalán por tratarse Cataluña de una "región secesionista" fiel a la República. Al año siguiente, esta competición, por eso decía que fue única, ya se llamó "Copa del Generalísimo". Tres años antes todavía se había llamado "Copa del Presidente de la II República". Desde 1976 hasta hoy, con la restauración borbónica, vuelve a llamarse como había sido conocida desde 1903 hasta 1932: "Copa de S.M. el Rey".

El 13 de mayo de 2009, casi 70 años exactos después de que el General Moscardó hiciera entrega del "Trofeo de S.E. el Generalísimo", el actual Rey de España, Juan Carlos I de Borbón, entregaba el trofeo al capitán del FC Barcelona, Carles Puyol. Dos horas antes, cuando el Rey, símbolo de la unidad de España, según reza la Constitución española (1), hizo acto de presencia en el estadio valenciano de Mestalla para presidir el encuentro, junto a su esposa la Reina, empezó a sonar el himno nacional español. El mismo himno que sonó hace 70 años en el acto deportivo presidido por el General Moscardó, el mismo que Franco restauró vencida militarmente la II República. Televisión Española resistió dos segundos la reacción de las aficiones vasca y catalana, inmediatamente cambió de conexión y mostró el estadio de San Mamés en Bilbao, en donde había instalada una pantalla gigante. Estupor. ¿Qué había motivado esta supresión de la habitual imagen del Rey y el himno español en las finales de este tipo de competición deportiva? Oficialmente, "un error humano". Este error supuso la destitución inmediata del director de Deportes de la televisión pública española (TVE), Julián Reyes.

¿Error humano? Veamos. Se había habilitado una megafonía para que el himno español sonara con una potencia capaz de destrozar los tímpanos más encallecidos, pero aún así, la inmensa pita que ambas aficiones, la vasca y la catalana, dedicaron a los símbolos de la unidad de España, himno y Borbón, fue tan impresionante que TVE consideró que debía evitarse tamaña afrenta antimonárquica. La pitada, además, iba acompañada de otro gesto simbólico: darle la espalda al Rey mientras sonara el himno o marcha real (2). Como decía el diario Público, en su edición del 14 de mayo, "lo insólito es que, como si se tratara de un olvido, o quizás de China, la televisión pública ofreció la escena del himno en diferido en el descanso. Sólo se escuchó la música, nada de pitidos." Y en otro momento: "Todo fueron planos muy cortos o muy largos. No querían dar publicidad a algunas pancartas". La policía requisó más de 5.000 senyeres (la bandera catalana) que llevaban esta inscripción: Catalonia is not Spain (Cataluña no es España).

Al día siguiente, pudo verse en alguna televisión que tanto la pitada como la ostentación de darle la espalda al Rey fueron acciones seguidas por muchísimos miles de aficionados de ambos equipos, por la gran mayoría. También pudo verse miles de ikurriñas (la bandera vasca) y miles de senyeres. Ni una bandera española, sí algunas banderas republicanas. También pudo verse una pancarta inmensa, compartida por ambas aficiones: We are nations of Europe. God bye Spain (Somos naciones de Europa. Adiós España). Unas aficiones que convivieron a lo largo de todo el día y en el mismo campo de fútbol, sin separaciones, en completa armonía.

Lo que las televisiones no pudieron evitar ofrecer fue la vuelta de honor de los jugadores del Barcelona, con ikurriñas y senyeres en sus manos, aplaudiendo, después de haberlo hecho a su afición, a la del Athletic de Bilbao y correspondiendo ésta con una prolongadísima ovación. Fue realmente soberbia la lección pacífica de hermandad entre aficiones y de desprecio común a la monarquía.

Las reacciones, no por previsibles menos fanáticas, de algunos políticos españoles, no solamente los de derechas, a este acto democrático de rechazo a la monarquía fueron para recordar. Decía el líder de la derecha española, Mariano Rajoy: "La inmensa mayoría de los españoles, voten lo que voten, están con el Rey, con España y con el himno nacional". Puede que así sea en general, pero es evidente que en Mestalla, por lo visto y oído, para hacer una afirmación de este calibre se precisan unas cualidades fabulosas de percepción extrasensorial. Mayor Oreja, también del Partido Popular y primer candidato de este partido a las próximas elecciones europeas, un filofranquista sin reparos que afirmó en octubre de 2007 que se negaba a condenar la dictadura franquista porque "representaba a un sector muy amplio de los españoles", expresó "su enorme tristeza" por los sucesos de Mestalla. Este candidato del PP hace campaña explicando lo orgulloso que se siente de su bisabuelo por haber prohibido hablar, hasta en casa, el euskera. Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, declaró solemnemente: "la gente que hizo la pitada no entiende ni de política ni de deporte." Es decir, por un misterio que ella sabrá, existe una alta correlación estadística entre pitar al Borbón y al himno como variables explicativas, y no entender de deporte y de política como variables a explicar. ¡Quién dice correlación! ¿Por qué no causación? Se supone que quien no silbó ¡entiende de deporte y de política! Sublata causa, tollitur effectus.

Las reacciones de alguna prensa (3) también merecen ser destacadas, aunque fueran más que predecibles. Marca es el diario deportivo más vendido en el Reino de España, y decía el día posterior al partido: "La tremenda pitada con la que saludaron la presencia del primero de los españoles, el Rey don Juan Carlos, y con la que acompasaron el himno de España sólo refleja la intolerancia de algunos. Lo que debía ser la fiesta del fútbol español se convirtió en una demostración de la falta de respeto que algunos tienen por lo que no comparten. Esto es fútbol y no política, así que dejemos las demostraciones de nacionalismo para otros ámbitos." Todo un buen ejemplo de una sedicente lógica aplastante que está ampliamente extendida: usted es nacionalista si pita al Rey, no lo es (y además es tolerante) si se emociona con el himno y la monarquía españoles; usted es nacionalista si se siente vasco o catalán, no lo es (y además es tolerante) si se siente español; usted es nacionalista si quiere una selección para Cataluña o Euskadi, no lo es (y además es tolerante) si vibra con la selección española; usted es nacionalista si enarbola en los campos de fútbol las banderas catalana o vasca, no lo es si esgrime la bandera española (y además de tolerante hasta puede llegar a sentirse, ¡qué narices!, todo un campeón del internacionalismo que puede mirar por encima del hombro a los "localismos anacrónicos"). Un gran monumento a la incoherencia que, como digo, está increíblemente extendido.

En el campo de Mestalla, el pasado 13 de mayo, se enfrentaron el Barça, tres días después de aquella final ya también campeón de la Liga, considerado en la actualidad por muy buenas razones como el mejor equipo del mundo, y el Athletic, futbolísticamente, hoy por hoy, muy por detrás del anterior. El Barça ganó por 4-1, pero eso ya forma parte de una historia que casi todo el mundo sabe.

Notas:

(1) El artículo 56.1 de la Constitución española dice: "El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia..." (2) Es famosa también la pitada con la que en 1925, en plena dictadura de Primo de Rivera, la afición del FC Barcelona recibió la música de la Marcha Real, es decir, el himno español. El entonces campo del FC Barcelona, Les Corts, fue clausurado por seis meses por tan antimonárquico comportamiento de la afición catalana. (3) El ultra Jiménez Losantos no pudo menos que seguir con su pertinaz monomanía al declarar en la COPE: "Esto es lo que habéis sembrado. Ahora los separatistas campan por sus respetos." Y en otros medios digitales tan o más ultras que la clerical COPE se clamaba para lograr impedir que jugaran otra final (sic) el Barça y el Athletic.
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miércoles, 1 de abril de 2009

La derrota de los combatientes JOSE ANDRES ROJO

TRIBUNA: JOSÉ ANDRÉS ROJO
La derrota de los combatientes
Hace setenta años terminó la guerra que inició en julio de 1936 un grupo de militares rebeldes a la República. El general Franco radicalizó los objetivos del golpe con la meta final de aniquilar al enemigo
JOSÉ ANDRÉS ROJO 01/04/2009

El 4 de marzo de 1939 se produjo en Cartagena una revuelta contra el Gobierno de Negrín. El jefe de Estado Mayor de la Base Naval, que simpatizaba con el bando de Franco, detuvo al coronel Francisco Galán, que había sido nombrado hacía poco como jefe de la misma y que acababa de llegar para tomar el mando. El almirante Buiza, el responsable anterior que iba a ser relevado, amenazó entonces con bombardear el arsenal desde el mar si no se liberaba al coronel que iba a sustituirlo. El episodio es confuso y revela el caos que invadía entonces a la República, a punto ya de ser derrotada.

El día 5, el mismo en que el coronel Segismundo Casado desencadenó en Madrid el golpe de Estado contra Negrín, Franco ordenó un gigantesco despliegue de sus fuerzas navales para atacar Cartagena. Había aceptado auxiliar a quienes se rebelaban contra las órdenes de Negrín, y que habían pedido su ayuda, y dar de paso una exhibición de su poderío. La expedición, en la que participaron 20.000 hombres y cerca de 30 buques, no funcionó. Al ver que la falta de planificación podía condenarla al fracaso, se suspendió in extremis. Las órdenes de retirada no llegaron a tiempo al Castillo de Olite, que transportaba a soldados que habían sobrevivido a la batalla del Ebro y que fue hundido a cañonazos el 7 de marzo.
En Cartagena había terminado por imponerse la 226 Brigada republicana, de la 10 División, mandada por un comunista y desde allí la batería de La Pajarola disparó contra las fuerzas enemigas. Tremenda paradoja: la mayor tragedia naval de la Guerra Civil afectó a las fuerzas franquistas cuando ya no hacía ninguna falta que intervinieran. Murieron cerca de 1.500 hombres que transportaba el Castillo de Olite en una operación que no sirvió para nada.

Se trataba, en cualquier caso, de un gesto sintomático de la manera de proceder de Franco, que estaba a punto de imponerse definitivamente sobre su rival tras más de 30 largos meses de una cruenta guerra. A finales de febrero había dado a conocer la Ley de Responsabilidad Política, sobre la que sostendría en los años siguientes la brutal represión contra el enemigo derrotado ya. Ahí quedaba establecido el marco legal para proceder a exterminar no sólo a quienes habían peleado, sino también a cuantos hubieran "entorpecido el triunfo providencial e histórico del actual Movimiento Nacional".

Y hace 70 años, en un día como hoy, se leyó el célebre bando que daba por concluida la Guerra Civil. La paz, sin embargo, no trajo la reconciliació n entre los españoles. Permitió simplemente que los vencedores siguieran desde el poder con su política de exterminio, que se prolongó, por lo menos, hasta 1948, cuando se levantó por fin el estado de guerra.

El filósofo italiano Enzo Traverso reflexionaba hace poco en esta misma página sobre algunas cuestiones relacionadas con los debates que desencadena la recuperación de la memoria y afirmaba que "la historia no se reduce a una dicotomía entre víctimas y verdugos". Se preguntaba entonces si podíamos estar seguros de "hacer justicia a los miles de muertos que yacen todavía en las fosas comunes considerándolos simples víctimas", y observaba: "Muchos de ellos se consideraban más bien combatientes, y así fue como la memoria republicana conservó su recuerdo durante décadas".

Los afanes de esos combatientes terminaron hace 70 años un día como hoy. Habían perdido los valores por los que lucharon. En un telegrama que Negrín dirigió el 6 de enero a Roosevelt, después de que el entonces presidente de Estados Unidos pronunciara unas palabras que podían abrigar alguna esperanza de que se cesara el embargo contra la República (y que recoge Ángel Viñas en su último libro), le explicaba cómo se había engañado al mundo sobre el significado de la guerra en España. Le habló de los ataques de las escuadrillas italiana y alemana y le transmitió que el resultado de la guerra iba a influir decisivamente en los derroteros de Europa en el porvenir. "La historia será inexorable con aquellos hombres de Estado que hayan cerrado sus ojos a la evidencia y con los que por indecisión hayan dejado poner en riesgo los principios de tolerancia, convivencia, libertad y sana moral que inspiran a la democracia", le escribió.

El Ejército Popular quedó destrozado tras la campaña de Cataluña, cuando las tropas republicanas cruzaron hacia Francia durante los primeros días de febrero. La dimisión de Azaña, que se produjo después de que Francia y el Reino Unido reconocieran el Gobierno de Franco a finales de ese mes, complicó aún más las cosas. Aun así, Negrín regresó a la zona central con la ingrata tarea de evitar lo peor de un desastre que se adivinaba mayúsculo, y se propuso resistir mientras ganaba tiempo y articulaba alguna fórmula que permitiera salvar el mayor número de vidas. Fue entonces cuando Casado dio el golpe. Lo hizo movido por la idea de que, si acababa con los comunistas, Franco aceptaría un pacto entre militares y tendría así margen de maniobra para una rendición menos gravosa.

Para terminar el conflicto de la mejor manera posible, Negrín propuso en los días finales de Cataluña una paz con condiciones: que España mantuviera su independencia y que salieran las tropas extranjeras, que el pueblo español pudiera decidir su destino y que no hubiera represalias ni persecuciones. Franco no aceptó. Cuando Casado, a mediados de marzo, después de imponerse sobre los comunistas en la zona republicana, solicitó negociar la rendición, Franco sólo le permitió que enviara a tratar con los suyos a dos oficiales sin capacidad alguna de interlocución. No pretendía ceder un ápice: sólo pretendía transmitir las órdenes para que se realizara de la manera más eficaz la entrega de las tropas y el territorio republicano.

El golpe de Casado se produjo en un contexto muy concreto: había en la zona republicana un profundo cansancio de la guerra y eran muchos los que deseaban que la pesadilla terminara de una vez. El problema era conocer la verdadera naturaleza del enemigo. No fue la primera vez, aunque sí acaso la más dramática, en que dentro de la República hubo quienes pensaban que la guerra estaba perdida. Y que había que buscar la paz. Pero lo que muchos no supieron ver es que Franco no daría jamás ninguna garantía a los derrotados, que lo que pretendía era una victoria incondicional. Sin margen alguno para la reconciliació n.

Por eso la obsesión por resistir y la obcecación en combatir, combatir y combatir. Con la única esperanza, como defendía Negrín, de que el conflicto se prolongara hasta el inicio de la guerra en Europa, de la que la de España había sido el mero prólogo. Porque, fuera el final que fuera, lo que se adivinaba era lo que terminó por ocurrir: la brutal represión, la búsqueda de la liquidación total del vencido, el exterminio.

En la extrema tensión en la que vivió la República sus últimos días, los comunistas se convirtieron en el chivo expiatorio. Eran la fuerza que mejor había canalizado el anhelo interclasista por frenar el avance de las tropas de Franco y terminaron por ser, para algunos, la amenaza inminente de otro proyecto totalitario. Pero lo que el golpe de Casado mostró fue la extrema debilidad de esas fuerzas que iban, teóricamente, a hacerse con el poder. Cayeron en un santiamén, y la República tuvo que beber al final el veneno de la división interna. Y Franco entró sin la menor resistencia en Madrid, la ciudad en la que en noviembre de 1936 cada uno de sus habitantes -niños, mujeres, ancianos- había sido un combatiente más.

Franco cerró todas las puertas a una posible evacuación de los millares de republicanos que se hacinaron en el puerto de Alicante con la esperanza de salvar la vida. Al final quedaron unos 2.000, y cuando las fuerzas italianas de Gambarra iban a detenerlos, muchos prefirieron el suicidio. Habían arriesgado su vida para defender "los principios de tolerancia, convivencia, libertad y sana moral que inspiran a la democracia", como le dijo Negrín a Roosevelt en enero de 1939, y prefirieron perderla antes que entregarse al vencedor. "Si pereciéramos", terminó Negrín aquella nota de hace más de 70 años, "habríamos al menos cumplido como colectividad nacional nuestra misión histórica y como individuos con el mandato de nuestra conciencia".

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viernes, 6 de marzo de 2009

BOLETÍN INFORMATIVO

"Este país es el único que no se arrepiente de su fascismo"
Carmen Negrín, nieta del último presidente del Gobierno de la II República, batalla ahora ante la Justicia para rescatar la figura del abuelo olvidado y dignificar a las víctimas de la dictadura



MIGUEL ÁNGEL MARFULL - MADRID - 27/02/2009 08:00


Era un abuelo fabuloso", recuerda Carmen Negrín, nieta del último presidente del Gobierno de la II República. Discípulo de Ramón y Cajal y profesor de Severo Ochoa, Juan Negrín interrumpió esta cadena del Nobel para entregarse a la política. "Nunca le escuché arrepentirse", trae a la memoria Carmen, que convivió con él, en París, durante 10 años. Aún reside en la misma casa. Su abuelo perdió la guerra dos veces.

Contra Franco y contra el PSOE, que lo expulsó en 1946. Su figura está nublada por la leyenda negra que forjó el franquismo sin que el Partido Socialista ayudara a limpiarla. Unos le acusaron de esquilmar las reservas del Banco de España; los otros, de perder la Guerra Civil. Su tumba, en el cementerio parisino de Père Lachaise, es difícil de encontrar. Dispuso que sobre su lápida sólo figuraran las iniciales J. N. L. Carmen Negrín batalla ahora ante la Justicia para rescatar la figura del abuelo olvidado y dignificar a las víctimas de la dictadura.

¿Cómo era Juan Negrín?

Era una persona atenta, tierna, exigente... y muy crítico, algo que nos inculcó a sus nietos.

Tenía un perfil atípico para la época: era un científico con formación internacional, varios idiomas...

En su biblioteca y en el dormitorio tenía un retrato de Erasmo de Rotterdam. Era su ídolo, eso da una idea.

¿Es uno de los personajes menos comprendidos de la II República?

Se ha querido tapar su figura, desde luego. Se entiende que lo hiciera el franquismo, por el peligro que representaba para la dictadura por su cargo. De ahí la leyenda negra que le persigue. Esta actitud se comprende menos en sus correligionarios, aunque se puede explicar desde la frustración de perder la guerra.

¿Al ser expulsado del PSOE fue doblemente derrotado?

La guerra se perdió casi desde el principio, porque el bando republicano no disponía de armas. Cuando llegó a la presidencia, logró resistir dos años más. ¿Dos años suman más muertos? Él sabía qué ocurriría si ganaba Franco, porque conocía las matanzas de los sublevados cuando conquistaban una ciudad y la limpiaban de adversarios. Por eso creyó necesario resistir, según se acercaba el comienzo de la II Guerra Mundial. Si lo hubiera conseguido, España no habría tenido 40 años de dictadura.

¿Cuál es la acusación más injusta que se ha lanzado contra Negrín?

Lo que más le dolió fue la ruptura con Indalecio Prieto, porque eran compañeros, aunque nunca le escuché atacarlo. Las otras críticas le daban igual; tenía un caparazón muy fuerte.

¿Críticas cómo el famoso envío del oro del Banco de España a Moscú?

Eso son tonterías. Los papeles están en España desde 1956 y demuestran con cuánta mala fe lo trataron.

El PSOE rehabilitó su nombre en julio de 2008. ¿Por qué tanto tiempo después?

Es lógico. El Partido Socialista siguió la línea de Prieto. Eso lo explica.

¿Qué sería necesario para reparar la figura del presidente Negrín?

"La investigación abierta por el juez Baltasar Garzón no es tiempo perdido"
Estará reparada el día que deje de oír ciertas críticas primitivas y se le conceda la notoriedad que le corresponde. Fuera, la gente acoge mi apellido con respeto. En España, sin embargo, aún hay reacciones diversas. El mejor homenaje que se le podría hacer es que se produjera realmente una reconciliación y que la historia de aquellos años sea mejor conocida.

Cuando se pide reparación para las víctimas de la dictadura, la derecha advierte del peligro de reabrir heridas

¿Qué heridas? ¿Quiénes fueron los heridos? Esencialmente los que defendieron la legalidad. No reabrimos ninguna herida. Pedimos, simplemente, un mínimo de justicia.

A Negrín le fue arrebatada su nacionalidad. ¿Se le debería restituir de manera simbólica como muestra de respeto a un presidente del Gobierno español?

Cada vez que viajaba, escribía la palabra "español" cuando preguntaban por su nacionalidad, luego se lo tachaban, pero volvía a hacerlo. Siempre se sintió español.

¿Qué opina de la Ley de Memoria Histórica?

Se queda un poco corta y tiene algunos defectos. Deja asuntos pendientes: los juicios sumarios o las desapariciones, por ejemplo. ¿Que no se puede meter en la cárcel a la gente que quizá lo hubiera merecido? ¿Qué ya están muertos? Tanto mejor para ellos, pero queda cierta frustración en sus víctimas.

¿Por qué no es posible hacer en España lo que sí se ha conseguido en Argentina o en Chile?

Habría que preguntar a la Justicia. Para empezar, hay una falta de conciencia política y de conocimiento. Luego, puede haber otras implicaciones, costes económicos... No lo sé.

¿Le falta valentía al Gobierno para encarar la Memoria Histórica?

"La Ley de Memoria Histórica se queda un poco corta y tiene algunos defectos"
No me corresponde a mí hacer esa crítica. El Gobierno ha hecho un gran esfuerzo, pero quedan muchas huellas del fascismo. Comparemos Alemania con España: tuvieron dos gobiernos fascistas que practicaron el genocidio. En Alemania sí han tomado conciencia y se ha prohibido fomentar esa ideología. Aquí no; aquí es parte de nuestra vida cotidiana. España tiene el triste privilegio de ser el único país que ha sido fascista y que nunca se ha arrepentido de serlo.

¿Por qué se personó en la causa iniciada por el juez Garzón contra el franquismo?

Es lo mínimo que podía hacer por la historia de mi familia. La investigación del juez no es tiempo perdido.

Negrín acumuló un archivo de enorme importancia que se encuentra fuera de España y administra usted. ¿Cuándo podrán regresar esos fondos?

Por mí, lo más pronto posible. Pero hay un pequeño problema técnico y financiero. Hay que microfilmarlo antes y eso precisa de medios.

¿No le ha ofrecido ayuda el Ministerio de Cultura?

Estamos en negociaciones.

¿Los fondos viajarían a Canarias o a Salamanca?

Negrín nació en Canarias. Yo había pensado llevarlos allí antes de que se interesara Cultura. Además, Internet facilita que no importe tanto dónde se encuentren físicamente.

¿Cuál es la joya de la corona de ese archivo?

Cada historiador, según lo que busque, encontrará muchas joyas. Esos fondos preservan la memoria de la presidencia del Gobierno durante la Guerra Civil y el exilio.

¿Concede a algún documento un valor sentimental especial?

La carta en la que el presidente de México Lázaro Cárdenas aceptó que pudieran ir todos los refugiados españoles a su país. Es un texto de una página, manuscrito en papel azul, y sellado con el escudo mexicano. Para mí, tiene un significado especial.

¿Esa carta estará pronto en España?

Siendo optimista, en un año, y si soy pesimista, quizá en dos.

El Supremo rechaza su recurso en la Audiencia Nacional
La sala de lo penal del Tribunal Supremo rechazó ayer uno de los recursos que Carmen Negrín, nieta del último presidente del Gobierno de la II República, puso ante el pleno de la Audiencia Nacional. Su recurso atacaba dos decisiones de este tribunal relacionadas con la causa abierta por el juez Baltasar Garzón en relación con los crímenes del franquismo.

El primero de ellos, rechazado ayer, niega que los jueces de la Audiencia prevaricaran (tomar una decisión a sabiendas de que es injusta) al paralizar la apertura de fosas ordenada por Garzón. Ahora falta que el Supremo decida sobre la competencia de la Audiencia para juzgar los delitos que pretendía investigar el juez. Carmen Negrín espera ahora que el Supremo devuelva la competencia a Garzón.

*Fuente: Público.es, 27 de febrero de 2009

http://www.publico.es:80/espana/204640/pais/unico/arrepiente

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