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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

jueves, 27 de agosto de 2009

El amor que sobrevivió a la guerra

A sus 92 años, Julia García relata con detalle el sufrimiento vivido en tiempos de la contienda civil y los años de felicidad que pasó al lado de su marido, Juan Antonio Cabezas






Julia pasea con Juan Antonio el día que éste abandonó la cárcel. reproducción de t. cascudo

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Tapia de Casariego

Julia García nació en el año 1917 en un pequeño pueblo llamado Santa María de Villandás (Grado). El destino quiso que en su camino se cruzara el escritor y periodista Juan Antonio Cabezas, con el que años después contrajo matrimonio y que marcó y determinó su vida. Ahora descansa y vive junto al mar, añorando a su marido, en una preciosa casa de Tapia de Casariego.

Julia ha comenzado a releer a su marido y lo hace con esa mezcla de ilusión y añoranza que se siente hacia quien se ha ido. Aunque Cabezas falleció hace 16 años, Julia no olvida ni por un instante la intensa vida que vivió a su lado.

Pero como toda historia, la de Julia tiene un principio que ha de buscarse en su infancia moscona. Nació en una familia de seis hermanos y de pequeña se fue a vivir con su tía a San Martín de Belmonte. Fue en el año 1929 cuando su prima y madrina contrae matrimonio con Juan Antonio, con el que llega a tener tres hijos. Esa boda determina el futuro de Julia, ya que la llevan consigo a Oviedo para que pueda estudiar el bachiller. Logra superar tres cursos hasta que la revolución del 34 lo paraliza todo.

Juan Antonio se vio obligado a salir de Oviedo por posibles represalias pese a que, aclara su familia, «siempre se consideró un liberal sin partido». El caso es que decide marcharse a San Martín y después de un periplo por varias ciudades regresa a casa. En medio de esta caótica situación fallece su mujer enferma de tifus y es Julia, nuestra protagonista, la encargada de hacerse cargo de sus tres hijos. «Ya antes de que mi prima falleciese yo la ayudaba y, de hecho, siempre decía que lo único que había hecho ella había sido traerlos al mundo, que lo demás era cosa de "mi julina", como me llamaba», cuenta.

Julia se queda entonces en San Martín con los tres pequeños y más tarde marcha con Cabezas a Gijón. Corre el año 1936 y cuenta Julia que pasaron mucho miedo. «Vivíamos muy cerca de la playa y me acuerdo de escuchar los bombardeos; entonces salíamos corriendo y buscábamos protección en la playa». El 20 de octubre del 37 la situación se vuelve insostenible y toman la decisión de que Julia regrese al pueblo con los niños, mientras Cabezas intenta una huida por mar. Huida fallida, pues los capturan y trasladan hasta el campo de concentración de Cedeira.

Aún recuerda Julia su primer viaje a Galicia para ver a Cabezas. Dice que fue un viaje muy largo, primero en autobús hasta Betanzos y después en tren. Pero también relata las ganas que tenía de ver a su padrino, a quien Julia admiraba, quería y también, aunque secretamente, ya amaba. Tras ese primer encuentro, trasladan a Cabezas a Camposancos, donde lo condenan a muerte, y después a Celanova. Cuenta Julia como vivió aquellos momentos sufriendo por él e intentando sacar adelante a tres niños pequeños.

Un pequeño golpe de suerte permitió a Cabezas evadir la condena de muerte. Lo eligen para participar en la fundación del periódico «Redención», publicado por presos, y lo trasladan primero a Vitoria y luego a Madrid. No obstante, lo hacen creyendo que sólo estaba condenado a cárcel y sin saber nada de su pena de muerte. Él siempre temió que le descubrieran y se ejecutara la sentencia. De forma paralela, Julia decide que los niños deben estar lo más cerca posible de su padre, así que hace las maletas y marcha a Madrid. Allí busca un colegio para los niños y organiza su vida. Corría el año 1939 y Julia se enamora del Madrid de la época, donde siguió residiendo hasta hace tres años.

En Madrid, Julia procura visitar a Juan Antonio una vez a la semana. Aquí es donde deciden casarse, haciendo oficial una unión ya sólida desde hacía años. «Yo estaba enamorada de él desde hacía mucho tiempo», confiesa Julia. El 18 de marzo de 1943 Julia y Juan Antonio se casan en la cárcel de Yeserías con un puñado de amigos cercanos por invitados y unas horas de felicidad. El matrimonio aún tuvo que esperar un año más para disfrutar de su vida en libertad. Cuando salió de prisión nunca más se separaron.

Juntos tuvieron dos hijos y una vida plena en los círculos culturales y artísticos de la capital. El Centro Asturiano de Madrid funcionó como su hogar y el de otros asturianos emigrados a la capital por motivos laborales. Juan Antonio siguió escribiendo y Julia fue su guía, a quien pedía consejo y daba a leer sus trabajos. Según dice su familia, «fue la mujer que le ayudó a vivir la vida». Julia le regaló toda su juventud y renunció a casi todo por su marido, pero jamás se arrepintió del camino elegido pues conoció a «una persona maravillosa».

Nacimiento

En 1917, en la localidad moscona de Santa María de Villandás, aunque con seis años se trasladó con su tía a un pequeño pueblo de Belmonte.

Destino

El periodista y escritor Juan Antonio Cabezas se cruza en su vida en 1929. La guerra los separa y une a la vez. La muerte de su mujer, madrina de Julia, la obliga a cuidar de los tres hijos de Cabezas.

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