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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

jueves, 20 de agosto de 2009

Homenaje a la resistencia antifranquista en Bejes

El pasado domingo, tuvo lugar en Bejes (Cantabria-Picos de Europa) escenario de actuaciones guerrilleras, un acto en memoria de los resistentes cántabros, organizado por el delegado de AGE en la zona, el guerrillero Jesús de Cos (comandante "Pablo").

Desde Moscú, se dirigió por escrito a los concurrentes Adelina Kondrativa, presidenta de AGE, brigadista internacional agregada al mando de la Aviación en Murcia y al CG de las BBII en Albacete, posteriormente mayor del Ejército soviétivo, condecorada varias veces por su actuación contra los invasores nazis y actualmente disfrutando de una merecida nacionalidad española compartida.

Floren Dimas


Estas fueron sus palabras:


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Queridos amigos, bienvenidos a Bejes



Jesús de Cos, nuestro delegado de AGE en Cantabria, con la ayuda y apoyo de sus colaboradores, siempre firmes, han organizado un acto de homenaje a la resistencia antifranquista en las tierras de Bejes. Desde la Presidencia y Secretaría General de AGE nuestro saludo y agradecimiento por estar entre nosotros.

Las palabras que a continuación mencionamos son un homenaje a la resistencia, a la que luchó y murió por esos ideales republicanos que siguen siendo los nuestros, y a la que aún vive y lucha por un reconocimiento jurídico para el Ejército Guerrillero Antifranquista

Asistimos a un momento de cambio decisivo en el que se liquida parte de una presencia ominosa y se abre un futuro profundamente incierto pero por el que desde luego vale la pena luchar. De manera insensible ha ocurrido el fenómeno que inevitablemente había de ocurrir y que sin embargo nadie parecía esperar: Se está pasando el testigo entre dos periodos de la vida social y política, entre dos generaciones, o incluso entre dos épocas.

Durante años hemos participado como protagonistas, en un doble sentido, en el debate sobre la memoria de la dictadura y la república, hemos trabajado por devolver a su lugar histórico a todos los luchadores por la libertad, por devolver su robada dignidad a las víctimas de la represión, por situar en el recuerdo entrañable de un pueblo a sus hijos sacrificados por sus ideales y sus ansias de libertad y justicia, y hemos trabajado desde numerosas organizaciones, actividades y propuestas por conseguir que el testigo de la historia pase dignamente a manos nuevas.

Fuimos testigos y protagonistas de unos hechos que hoy deberían ser ya historia y que sin embargo hasta hoy mismo son elemento de viva polémica política y social, presente en todas y cada una de las vicisitudes actuales de nuestro país.

Y sin embargo se ha pasado ya el testigo. Para nuestra sorpresa por fin está ocurriendo el hecho que esperábamos y cultivábamos: Las organizaciones que ahora luchan y reclaman la memoria histórica reciente están formadas por numerosos jóvenes que no han conocido la dictadura o que la han vivido siendo aún muy niños.

Hay una discontinuidad, cierto, pero es la que se produjo hace ya casi cuarenta años y que preparó el camino de la oscura transición democrática, es la que produjo una generación que podríamos llamar intermedia, y que no fue ni de aquel periodo ni se implicó ya excesivamente en la lucha por dar forma a unos nuevos tiempos democráticos, y que sin embargo es la de los que hoy gobiernan el país.

Y hay una generación joven que reclama saber qué pasó, quienes fueron sus abuelos, qué historia se les hurtó, por qué razones se lucho, por qué causa se sufrieron cárceles, exilios y silencios, qué esperanzas guiaron a nuestros pueblos, y que se siente orgullosa de saberse hijos y nietos de dignos republicanos. Hoy ondean por fin nuevamente las banderas de la república como no lo pudieron hacer durante sesenta años, como pasó entre el triunfo de la Gloriosa en el siglo XIX y la proclamación republicana del 31.

Hay continuidad. Con gran esfuerzo, teniendo que dar un salto en el vacío de la dictadura y de esa generación que no vivió ni una cosa ni la otra, de esa generación última más marcada por los nuevos tiempos sesentayochistas que por las circunstancias trágicas de nuestro pasado específico y que como ya hemos dicho, hoy es dominante.

La república ya no es nostalgia sino una historia cargada de futuro, de un futuro que se hace consciente y notorio a cada manifestación ciudadana y cada acto político actual y que se presenta al alcance de la mano, de tal manera que su realización dependerá de la voluntad popular de llevar adelante con mayor o menor acierto la adecuada acción política y social.

Nos vamos colocando cada uno en nuestro verdadero lugar, y éste lugar es algo presente y actual, no el que marcaba una vieja historia, sino el que determina una historia viva que se hace presente para toda la sociedad.

Pero todo tiene su contrapartida. También para otras gentes de las nuevas generaciones el pasado se hace actualidad presente y lo piensan también cargado de futuro, también el fascismo reaparece no con su vieja cara sino con un sentido renovado, profundamente actual, profundamente vivo, no es añoranza, es reivindicació n de una forma de entender la vida, brutal, cerril, abyecta, pero profundamente arraigada en el alma de occidente. Y nuestro fascismo local sólo usa del pasado franquista símbolos y caricaturas, pero su mensaje es el mensaje globalizado de todos los fascismos actuales: racismo, humillación de los golpeados, de los vencidos, de los marginados, glorificación de la explotación del débil por el fuerte, exaltación de la irracionalidad y de la violencia más arbitraria y gratuita, encantamiento ante la tecnocracia, y una profunda inmersión en el mundo del dinero, las mafias y el tráfico de drogas y armas.

Y además, ciertamente, la derrota histórica de la izquierda, en el último cuarto del siglo pasado, ha dejado a las inmensas masas de desheredados del mundo, sin objetivos ni propuestas convincentes. La esperanza de millones de humillados y explotados está hoy en el muy improbable ascenso personal dentro de un mundo de convicciones intocables o, lo que aún es peor, en religiones y sectas.

Durante todo el tiempo pasado que se ha hecho memoria, nuestro objetivo era la libertad, luchábamos por la conquista de la libertad, sabíamos que esa lucha implicaba un duro sacrificio, veíamos a la libertad guiando al pueblo como algo evidente, y hoy esa imagen pertenece al pasado. El objetivo ha cambiado profundamente y ese es el mayor cambio que ha sufrido el mundo en estos tiempos recientes: ahora el objetivo no es ya la libertad, es la seguridad. De ella hablan cada día los periódicos, de ella se llenan la boca todos los dirigentes políticos del mundo, por ella se justifican cárceles, leyes represivas, discriminaciones arbitrarias, violencia de todo tipo, guerras devastadoras, y prácticamente cualquier crimen de Estado.

Éste es el mundo ahora y no hay otro, queramos o no. Es el resultado de una gran derrota y hemos de aprender a enfrentarlo con las armas que tenemos. Y hemos de saber que la lucha ya no es simplemente nuestra, sino de nuestros hijos y de nuestros nietos. Nuestro mensaje ha de estar cargado de historia viva para que esté cargado de futuro. Es preciso huir de recuerdos, añoranzas y hablar de motivos, de razones, de esperanzas colectivas, del imperativo categórico de nuestra necesaria rebelión, de dignidad, de aquellos viejos principios que iluminaron siglos de esperanzas: libertad, igualdad, fraternidad. No son viejos, son verdaderos, y en su verdad hay algo de ineludiblemente humano.

¿Qué hay, qué encuentran o esperan encontrar de valor, nuestros nietos en nuestro ideal republicano?

Probablemente nada concreto, solamente ese sentido genérico de civilidad y libertades, y esa inmensa ebullición de culturas, ideales, federalismo y tolerancia que ha transmitido la historia, era esencia de la IIª República. Nuestra función es mostrar la plantilla, los renglones, sobre la que los más jóvenes puedan escribir su propia historia, y esa plantilla está hecha con esos materiales.



Desde nuestra asociación hemos trabajado durante estos años reordenando los materiales que la dictadura y la transición democrática habían procurado esconder, falsificar o simplemente destruir. Hemos contribuido y no en pequeña parte a presentar a toda la sociedad esos materiales como fueron y como son, con las heridas del tiempo y la derrota pero con su integridad y categoría moral y social, hemos participado y no en poco, en la labor ardua de presentar la historia que se prohibió y se falsificó, tal como es, y de que no se pierda la memoria de nadie que hubiera dejado su vida, hubiera sido encarcelado, torturado, exiliado, represaliado o humilladamente silenciado, por sus ideales republicanos, socialistas, libertarios o simplemente su anhelo de vivir en un mundo mejor y más justo. Ahora la sociedad va teniendo cada vez más un espejo más pulido y limpio en que verse a sí misma, en que indagar sobre su historia y por tanto en que empezar a preguntarse qué hacer, qué futuro crear. Esa es la pregunta que nuestros hijos y nietos se hacen. Se hacen a sí mismos, no nos hacen a nosotros. Nuestra función no es decirles qué deben hacer sino quienes somos y ayudarles a averiguar quienes son ellos.

Compañeros: Salud y República. Muchas gracias.



Adelina Kondratieva

Presidenta de AGE. Moscú



Dolores Cabra

Secretaria General de AGE. Castellón

15 de agosto de 2009

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