Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

Nombre:
Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

lunes, 18 de enero de 2010

Sobreseída la denuncia sobre las desapariciones del franquismo en Canarias



Con escaso “ruido” mediático salía a la luz pública, el pasado 13 de enero, la noticia de que el juzgado de Primera Instancia e Instrucción n º1 de Arucas había archivado la denuncia sobre las desapariciones del franquismo en Canarias, presentada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de este municipio grancanario (AMHA). De los dos periódicos que se publican en la isla, sólo el Canarias7 -paradójicamente afín al PP y CC- se hacía eco de la misma, aunque relegándola a la sección de “Sociedad”. Por su parte, los responsables de La Provincia. Diario de Las Palmas no consideraban que el acontecimiento mereciera ser divulgado. En los telediarios locales el archivo de la causa era despachado en apenas 30 segundos.

Semejante tratamiento informativo, lejos de ser una mera anécdota, refleja de manera reveladora la situación actual de las reivindicaciones que -con tremendo esfuerzo y a contracorriente de las diferentes instituciones “democráticas”- vienen realizando desde hace años las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica de todo el Estado. Mal que nos pese, resulta preciso reconocer que el auto del juez Juan José Suárez Ramos, que declara la “prescripción de los delitos objeto de investigación” y dictamina el “sobreseimiento libre y definitivo de las actuaciones”, no ha provocado la más mínima reacción en la sociedad canaria. Ni muestras de rechazo, ni manifestaciones públicas de apoyo a la AMHA -cuyos portavoces han manifestado ya su intención de presentar recurso contra la decisión judicial-. A la vista de los hechos, pues, se podría llegar a la demoledora conclusión de que el sacrificio de quienes, 35 años después de la muerte del dictador, continúan luchando para obtener verdad, justicia y reparación, no se enfrenta solo al rechazo de los herederos y nostálgicos del franquismo, sino también a la indiferencia de una buena parte de nuestro pueblo.

¿Puede explicarse este desinterés apelando exclusivamente a la pervivencia del miedo generado -como instrumento de dominación- por los vencedores de la Guerra Civil, tal y como argumentan algunos? ¿Basta ese factor para comprender por qué, transcurridas varias generaciones, sólo unos pocos desean conocer lo que sucedió realmente en este país durante cuarenta años de dictadura y actuar en consecuencia? En realidad, el propio juez Suárez Ramos se encarga de proporcionar el hilo conductor que permite dar respuesta a estos interrogantes, al fundamentar su decisión en un informe del Ministerio Fiscal que rechaza considerar crímenes de lesa humanidad o genocidio -que nunca prescriben- los cometidos durante la dictadura. Esta figura legal -recogida en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional- comprende las conductas tipificadas como “asesinato, exterminio, deportación, tortura, violación… persecución por motivos políticos, ideológicos… que causen graves sufrimientos o atenten contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”.

Resulta evidente, por tanto, que la tipificación de la Corte Penal Internacional se ajusta perfectamente a las características de la represión ejercida, de manera oficial y oficiosa, durante la dictadura franquista. Sin embargo, en enero de 2008 el Fiscal de la Audiencia Nacional se encargaba de hacer público que este Tribunal no admitiría a trámite la denuncia presentada en 2006 por las Asociaciones de la Memoria Histórica de todo el Estado, basándose -al igual que el juez Juan José Suárez Ramos- en la supuesta prescripción de unos delitos que consideraba “comunes”, así como en la aplicación de la Ley de Amnistía 46/1977.

Ley “de punto final” y pacto de silencio

es los hechos horrendos acaecidos durante la Guerra civil y los cuarenta años de dictadura franquista? Sin duda, la clave para aproximarse a la comprensión de la Ley de Amnistía aprobada en junio de 1977 hay que buscarla en aquel célebre “atado y bien atado,” con el que Franco tranquilizó a sus cómplices y secuaces en los días postreros de su vida. Los pactos realizados durante ese periodo -al que la historiografía oficial ha bautizado benévolamente como “La Transición”- garantizaron, mediante esta vía, la impunidad de las “autoridades, funcionarios y agentes del orden público” de la dictadura. Desde personajes como el fundador del PP Manuel Fraga -muñidor informativo del asesinato de Julián Grimau- o el actual directivo del Grupo PRISA Martín Villa -responsable político de la muerte de centenares de activistas demócratas durante la mentada “transición pacífica a la democracia”-, hasta los brutales ejecutores directos de torturas y crímenes en las comisarías del franquismo quedaron cubiertos por el manto protector de esta “ley de punto final”. Unos años después, las oligarquías latinoamericanas la tomarían como ejemplo a la hora de confeccionar los artificios legales necesarios para eludir su responsabilidad y la de sus sicarios en las dictaduras militares que asolaron este subcontinente. Como había sucedido en España, el asesinato, el secuestro y la tortura de miles de personas fueron borrados de la memoria colectiva, en aras de una supuesta “conciliación nacional”, y las clases hegemónicas de Argentina, Chile o Uruguay pudieron insertarse con absoluta naturalidad en las nuevas “democracias” como si nada hubiera sucedido. En 2008, el Comité de Naciones Unidas para los Derechos Humanos recomendaba al Gobierno español derogar la Ley de Amnistía de 1977. En su informe, el Comité daba por supuesto el hecho de que se habían cometido “crímenes contra la humanidad en su jurisdicción nacional”, denunciando que la amnistía en relación con este tipo de delitos contraviene la Convención de Derechos Políticos y Civiles de 1966, ratificada por España. Al igual que hace de forma recurrente con otras solicitudes de la ONU -como la de terminar con el régimen de aislamiento de los presos o instalar cámaras en las comisarías para prevenir la comisión de torturas- el Ejecutivo Zapatero ha ignorado por completo dicha recomendación.

La Ley de Amnistía que mantiene en vigor el gobierno socialdemócrata, con todo, es solamente una de las expresiones del llamado espíritu de la Transición. Para que la impunidad de los verdugos del franquismo pudiera estar plenamente garantizada, y el nuevo Estado pergeñado por los artífices del “cambio pactado” fuera viable, era preciso también imponer la “desmemoria” y la desmovilización popular. Tal y como ha señalado el politólogo y abogado Joan Garcés en su libro Soberanos e intervenidos, “agotado el Dictador, se procedió a reformar las estructuras del Estado de la Dictadura, no a romper con la obra de ésta”. (1) La operación exigía -aclara en su libro Garcés- aplicar en las recomendaciones de la Comisión Trilateral para “contener la excesiva voluntad de cambio” de los españoles:

“Estos fueron presupuestos de la Constitución de 1978 y de la reforma política que ella inauguraba… La aplicación de los postulados de la Trilateral significó sustituir la movilización en torno de reivindicaciones de soberanía y libertades democráticas por la apatía y la indiferencia… que legitimará la sucesión del franquismo sin alterar las estructuras socio-económicas que lo sustentaban -excepto en lo que facilitara la circulación del capital internacional”. (2)

Conocer la verdadera esencia de lo que sucedió durante esos decisivos años resulta imprescindible para entender por qué las instancias a las que acuden hoy las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica, con la esperanza de que les ayuden a hacer Justicia, no cesan de poner piedras en su camino. Actuando de esta manera no protegen sólo a los responsables directos de los crímenes franquistas y sus sucesores. Defienden también una Constitución y un sistema jurídico-político, ideados para garantizar el gatopardista principio de “cambiar algo, para que nada cambie” (3). Las mismas claves permiten comprender, igualmente, la Ley 52/2007, de 26 de diciembre -conocida impropiamente como “ley de la Memoria Histórica”-, cuya exposición de motivos comienza con una loa al “espíritu de reconciliación, concordia y respeto al pluralismo que guió la Transición”. Esta ley, promovida por el Ejecutivo psocialista de Rodríguez Zapatero, no se aparta un ápice de la intencionalidad y fundamentos que hicieron posible la Ley de Amnistía de 1977. No es extraño, pues, que equipare a las víctimas y a sus verdugos, sin anular siquiera los miles de juicios sumarios celebrados ilegalmente durante la dictadura. Aunque en el ámbito estatal su aprobación por el Parlamento español provocó una lluvia de críticas, en Canarias algunos profesionales del Derecho que pasan por progresistas -como el ex Fiscal General del Estado Eligio Hernández o el letrado José Manuel Rivero (4)- se esforzaron por contemplar “su lado positivo”, contribuyendo así a extender la confusión y la esperanza entre muchos ciudadanos que no cuentan con los elementos necesarios para realizar una traducción adecuada de determinadas disposiciones legales. En cualquier caso, la propia evolución de los acontecimientos -con el esclarecedor auto del juez Juan José Suárez Ramos como último y significativo episodio- ha venido a colocar a la “Ley de la Memoria Histórica” del Ejecutivo socialdemócrata, y a quienes defendieron sus excelencias, en el lugar político que les corresponde.

Etiquetas: , ,

jueves, 5 de noviembre de 2009

Familiares de republicanos no pueden honrar a sus muertos

http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2009/11/04/familiares-republicanos-honrar-muertos/518465.html

Familiares de republicanos no pueden honrar a sus muertos

Las familias de los republicanos asesinados no pueden llevar un ramo de flores a sus allegados



ROSA FERRIOL. PALMA.

Durante la festividad de Todos los Santos, los ciudadanos recuerdan a sus familiares fallecidos acudiendo a los cementerios. Las familias de los republicanos asesinados no pueden llevar un ramo de flores a sus allegados porque no saben dónde descansan sus restos. Por ello, dos nietas de desaparecidos acudieron ayer al juzgados de Vía Alemania de Palma y entregaron tres rosas rojas cada una a la juez María del Carmen Abrines quien a finales de la semana pasada desestimó el auto que permitía exhumar la fosa de Calvià.

La presidenta de la Asociación para la Memoria Histórica de Mallorca, Maria Antònia Oliver, explicó que la responsable del juzgado número 10 de Palma estaba ausente. Por ello, le dejaron al secretario los ramos de flores con una foto de Toni Jordà, el abuelo asesinado de Leni Jordà.

En su nota le informaron que eran dos nietas de republicanos desaparecidos y que le dejaban unas flores que en el momento en que se abran las fosas, volverán a buscarlas. "Si quiere, que las ponga ella en nuestro nombre", señaló Oliver.

En el auto, la magistrada argumenta que el sistema judicial no dispone de los recursos necesarios para las exhumaciones, Oliver defendió que la responsabilidad de investigar es de los jueces y de las instituciones públicas. Recordó que la entidad elaboró un informe donde detalla la localización de las fosas y que cuenta con un banco de ADN de los familiares de los desaparecidos.

"Si es necesario entregaremos una flor a cada político del Parlament", sentenció la presidenta y nieta de Andreu Paris Martorell, de Inca, que fue asesinado en marzo de 1937 como Toni Jordà, de Pina, y que según sus informaciones estarían en la fosa de Porreres. Criticó a los políticos porque "se pasan la patata de unos a otros sin hacer nada".

La presidenta de la asociación explicó que ayer presentaron el recurso al auto de la juez, que se fundamenta en que el delito no ha prescrito porque "estos delitos no prescriben nunca" ya que "las leyes de amnistía no se pueden aplicar".

Mientras el juzgado de instrucción número 10 de Palma rechazó la exhumación de la fosa de Calvià, el de Manacor mantiene su silencio respeto a la de Porreres. "Si en breve no se pronuncia, presentaremos una queja formal en el juzgado porque la indiferencia es el peor mal que te pueden hacer", concluyó la presidenta de la organización.

Etiquetas: , ,

miércoles, 5 de agosto de 2009

el Ayuntamiento de Alaró retirará la calle dedicada al Dr.Mariano Gómez Ulla, que desde 1947 era parte del nomenclátor Franquista local. Después de meses de negativas, finalmente el voto del PSOE, PSM, UM i el grupo Mixto han logrado sacar adelante una propuesta del PSOE, basada en la petición que el colectivo Alaró per la Recuperació de la Memòria Històrica, presentó en su dia. Lamentar los retrasos y negativas del PP para con el cumplimiento de la Ley de la MH y con la democràcia y lamentar y condenar el voto contrario de uno de los regidores del PP en el pleno de ayer (nieto del Alcalde Falangista que en 1947 dedicó la calle al Dr.Ulla) asi como la actitud del ex presidente del PP local que felicitió públicamente al citado regidor por su voto contrario a la democracia. Comentar que el PP intentó retirar la calle, alegando que el citado doctor no era Mallorquín, ni vecino del pueblo, para evitar salir en los titulares de que el PP retira una calle al Franquismo, moción que no prosperó por que la del PSOE se votó en primer lugar.

Etiquetas: , , , ,