Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

domingo, 12 de diciembre de 2010

Familias de niños robados durante el franquismo comparten éxitos y dudas


NATALIA JUNQUERA - Madrid - 12/12/2010



Vota Resultado 95 votos . ."Yo he encontrado a mi hijo. Me ha costado 32 años, seis meses y siete días...". Carmen Cruz hablaba por videoconferencia desde Tenerife para una treintena de familias reunidas en el Ateneo de Madrid en unas jornadas sobre niños robados durante el franquismo y en los primeros años de la democracia. Carmen dio a luz en Bilbao en 1978. Tenía 17 años.



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Dos juzgados creen que la Audiencia Nacional debe investigar estos casos

"Tuve a mi hijo en mis brazos, pero por más que me resistí, me lo quitaron", recordaba emocionada. "El año pasado, después de muchas pistas falsas, de desanimarme muchas veces, al fin le encontré. Le he presentado a su padre, a sus hermanos... Debería haber dejado de buscar, pero siento la obligación moral de ayudar a encontrar a otros". Lo ha hecho. Dos madres se han reunido con sus hijos gracias a ella.



En la sala escuchaban muy atentas familias que siguen buscando a sus seres perdidos. Algunas se entrevistaron recientemente con el fiscal de la Audiencia Nacional Javier Zaragoza, quien les dijo que la justicia no podía ayudarles, pero el Gobierno sí: creando una oficina de atención a las víctimas que funcionara como un gran banco de ADN donde ir a buscar a madres, hermanos o hijos separados durante el franquismo. "El fiscal nos ha llamado y quiere volver a vernos", animaba al resto de familias Mar Soriano, hermana de Beatriz, que cree que fue robada porque en la clínica donde nació en 1964 (O'Donnell, Madrid) a sus padres le dijeron que había muerto de otitis y que no podían darles el cuerpo porque ya la habían enterrado.



Mar relató su visita al médico que firmó el documento que le entregaron a sus padres y en el que se dice que Beatriz murió de "otitis". No le dijo quién era ella. Se presentó como una persona que quería ayudar a esa familia. "Me dijo que cómo era posible que me involucrara con comunistas que solo querían dinero".



Como padrinos de las jornadas intervinieron Carla Artés, la primera nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de mayo argentinas, y Paco Lobatón, que en su programa Quién sabe dónde ayudó a resolver casos parecidos. Artés explicó que espera para enero la sentencia contra el hombre que le robó su identidad, hasta que, al cumplir los 10 años, su abuela, que la había buscando por todo el mundo, le dijo quien era. "Yo tenía 10 años y lo asumí. Pero para muchos hijos que han seguido viviendo con los asesinos y torturadores de sus padres, descubrir con 30 años quiénes son es muy complejo".



Lobatón cuenta que en su programa resolvieron 1.500 casos de desaparecidos. Recuerda uno con emoción, el de Rosa Maestre. "Lo único que teníamos era una foto suya minúscula de cuando tenía tres años. ¡Y la encontramos!".



Fernando Magán, abogado de las familias, recordó que después de que el juez Baltasar Garzón hablara en un auto del robo de hasta 30.000 niños durante el franquismo, "muchas personas tuvieron la valentía de expresar su duda: ¿soy un niño robado?". Mañana presenta un nuevo recurso para que la justicia se encargue de este asunto. Un segundo juzgado, el de Talavera, acaba de decir que el competente para investigar estos robos es la Audiencia Nacional.

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miércoles, 8 de abril de 2009

"Mi familia no me dejó solo, los curas me engañaron"


Moisés Campos. - JUAN DE DIOS ORTIZ
R.B. - Sevilla - 03/04/2009 10:50


Con 9 años, Moisés Campos se vio de pronto una noche en una celda, acompañado de un catecismo. Los grises le habían ido a buscar a su colegio, El Porvenir, en Madrid, poco antes, sin conocimiento de su familia. Corría el año 1955 y el Tribunal Tutelar de Menores aceptó una denuncia basada en "los ejemplos corruptores que el niño recibía al ser educado por los protestantes y no en la religión católica, única y verdadera". Quedó al cargo del tribunal, que lo dejó en manos de la Iglesia.

"Sin parar de llorar, le tiré al suelo y le dije que no le quería, que no era católico", recuerda Moisés ahora, con 63 años. La monja se enfadó, le hizo recoger el catecismo y le dijo que tenía mucho tiempo para aprendérselo. La Iglesia se puso manos a la obra. En 1956, fue bautizado. "Poco a poco y con astucia, me iban inculcando lo que querían", recuerda.

Juanita, la madre de Moisés, era deficiente mental y fue violada. Al nacer, él quedó al cuidado de su abuela Rosa y su tía Irene. Iba al colegio y recibía clases particulares en casa. Cuando cumplió 9 años, Irene decidió enviarle a Madrid, para que mejorase en sus estudios. "Tan sólo llevaba 19 días en el colegio. La ocasión era inmejorable: yo, en Madrid y mi tía, en Santa Elena [Jaén]. Y se apoderaron de mí. Fue una puñalada trapera".

Irene se presentó de inmediato en el colegio y "cerrando los puños, para contener el coraje", increpó a los gestores. Contactó entonces con amistades para ver si podía localizar al niño: "Cuando esto sucedía, me trasladaban a otro sitio y así se perdía mi pista". Pasó en un solo año por cinco colegios distintos. Moisés relató estas experiencias en un libro.

Maltratos de todo tipo
La Iglesia insistía con el catecismo. "Los maltratos físicos y psíquicos no cesaban, me machacaban con que me habían abandonado", lamenta aún hoy. El pequeño escribía cartas a su tía, que el cura interceptaba. Así que recurrió a un amigo de fuera del colegio, al que le entregó una carta para que la pusiera en el correo. Tres meses después del secuestro, pudo comunicarse con su familia. La consecuencia fue otro cambio de colegio.

En 1956, fue trasladado al colegio jesuita de San José en Valencia. La institución era "una jaula de oro. Todo lo consentían, menos lo principal: no me daban noticia de mi familia". En vacaciones, se lo llevaban a Madrid.

En Valencia, pasó varios años: "Mi mente ya empezaba a olvidar incluso a mi propia familia". Mientras, Irene seguía batallando. Enviaba escritos a todos los tribunales, que eran rechazados. Pero la perseverancia obtuvo recompensa. En 1959, una vez enterada de que el colegio preparaba una procesión, envió a sus sobrinas a ver si localizaban a Moisés. "Vestido de cruzado, escuché una voz familiar y el corazón se aceleró. Era mi prima Rosi. Los curas me habían engañado, mi familia no me había abandonado", rememora. Tras el incidente, fue enviado a Valladolid y, de allí, a Santoña (Cantabria), a Madrid y otra vez a Valencia.

Cuando cumplió 12 años, admitieron visitas de su familia. Pero en verano, a Madrid. A los 14 años, harto ya, pidió en una carta irse con los suyos. Se impuso la condición de que siguiera siendo católico. Su abuela aceptó y cinco años después de su secuestro pasó al fin las primeras vacaciones con su familia.

Moisés ha tenido cuatro hijos y no ha bautizado a ninguno de ellos.

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