Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

Nombre:
Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

martes, 13 de enero de 2009

La generación robada. La cárcel de Málaga

La generación robada



Antigua cárcel de mujeres. La actual Jefatura de la Policía Local de Málaga es la antigua cárcel de mujeres en la que Vallejo-Nágera hizo su estudio. L. O.


En Málaga existían 350 menores separados de sus padres republicanos en 1943 en los centros del Patronato de la Merced. Una investigación efectuada en la ciudad dio alas al desarraigo paternal

JOSÉ ANTONIO SAU. MÁLAGA Antonio Vallejo-Nágera era el jefe de los servicios psiquiátricos militares y director del gabinete de investigaciones psicológicas de los campos de concentración de Franco. Imbuido de las teorías raciales de Hitler, quería estudiar, con el beneplácito del caudillo, los fundamentos biológicos del marxismo.
El profesor de la Universidad de Barcelona Ricard Vinyes, junto a Montse Armengou y Ricard Belis, publicó hace años el libro ´Los niños perdidos del franquismo´. En uno de sus trabajos anteriores, ´Irredentas, las presas políticas y sus hijos en las cárceles franquistas´, narra las peripecias del psiquiatra del régimen que, para experimentar con sus teorías, vino hasta la cárcel de mujeres de Málaga e investigó a 50 de ellas, 30 condenadas a muerte.
Vallejo pensaba que factores externos a la persona destruían la hispanidad y detectó en esas presas, en plena guerra, complejos de inferioridad y resentimiento. Así formuló la teoría de la eugenesia social, ya probada con éxito en la Alemania nazi. Este pensamiento abogaba por apartar a los tarados de la sociedad -republicanos y comunistas-. "En todo resentido existe un marxista auténtico", llegó a decir.
Bajo el auspicio de este marco teórico, los hijos eran separados de sus madres para ser educados bajo el paraguas de Falange y sólo podían darles el pecho una hora al día. Más adelante, propició que miles de pequeños huérfanos fueran recluidos en centros del Auxilio Social, hospicios y colegios vinculados a la Iglesia para su reeducación. Y, anticipando en decenas de años lo que ocurrió en Argentina, muchos de ellos fueron entregados a familias adeptas al Régimen.
A estos chicos se les conoce como ´los niños perdidos del franquismo´, un segmento social sin memoria ni identidad que puede ser calificado como ´la generación robada´ -denominación que se da a los niños aborígenes australianos separados de sus padres para ser reeducados-.
El investigador y ex presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga, Francisco Espinosa, afirma, basándose en el libro ´Los niños perdidos del franquismo´, que en Málaga, a finales de 1943, había 350 niños y niñas internados en los centros especiales del Patronato de la Merced. "Sus padres habían perdido la tutela y fue el propio Estado el que publicó la lista de centros", señala.
Sólo en la provincia había 13 colegios de este tipo. En España son 10.575 niños los que vivían en los centros de la Merced a comienzos de la posguerra, según las investigaciones de Vinyes. Ahora, el juez Garzón ha remitido a los juzgados decanos de siete provincias, entre ellas Málaga, un auto del 26 de diciembre en el que se insta a investigar qué ocurrió con esta generación. "La dictadura franquista pudo haber propiciado la pérdida de identidad de miles de niños en la década de los años 40", apunta el magistrado. Éste se ha inhibido en favor de los juzgados territoriales después de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional tumbara su investigación.
Además de esos 350 niños de Málaga, a cuyas familias se pasó por las armas, hay que sumar los que se encontraban en los orfanatos y en los centros de Auxilio Social, así como a aquellos que fueron entregados a familias de reconocida filiación falangista. "Dar un número concreto de los niños sin identidad que acogió el Régimen en Málaga es sin duda una temeridad y no sería ajustado a la realidad", señala Espinosa.
Emilio Silva, periodista e investigador, ha editado recientemente el libro ´Las fosas de Franco´ (Temas de hoy), junto a Santiago Macías. Este destacado experto recuerda que en toda España pueden ser, como mínimo, unos 30.000 niños los separados de sus familias y señala que, incluso, "se creó una arquitectura teórica para justificar esto".
"Muchos niños eran llevados a los centros de Auxilio Social -dependientes de la Sección Femenina de Falange- y recibían asistencia con el objetivo de apartar de ellos el gen marxista. También eran llevados a centros de vagos y maleantes o a hogares dependientes de la Iglesia católica, según las edades. Yo conozco casos en los que arrebataron niños a familias protestantes", explica Emilio Silva.
"El problema es que en España se destruyeron muchos documentos durante la Transición. Es todo muy complejo y cuantificarlo es muy difícil. En el Archivo General de Documentación pueden quedar miles de documentos almacenados que aún no han salido a la luz", apunta.
En Pamplona, relata, se dio un caso muy extraño: varios de estos niños robados comenzaron a recibir cartas en las que se les explicaba su verdadero origen.

Analogías. Este autor apoya decididamente la investigación del juez Baltasar Garzón, que ahora tendrá que ser completada por los juzgados de Instrucción de cada provincia.
"Casos similares acaecidos en la dictadura argentina tumbaron la Ley de Obediencia Debida. Allí han sido hallados 72 niños -ahora ya adultos- e incluso los colectivos ponen anuncios en los medios para dar con ellos", reflexiona.
Silva ha localizado un documento de Falange en el que se habla de una especie de operación rescate de estos niños en Rusia y otro escrito en el que un cura le escribe una carta a una familia en la que le explica cómo borrar el origen verdadero de una persona.
Este escritor, pionero en la lucha por la Memoria Histórica, está convencido de que sólo en relación a los sucesos de la Carretera de Almería debe de haber cientos de niños huérfanos que después fueron reeducados por el Régimen.

Casos concretos. En Málaga hay dos historias significativas: el de un chico cuyos padres y hermanos mayores fueron fusilados. Su hermano pequeño y él mismo ingresaron en un hogar de la Falange.
Otra señora del Rincón fue ingresada por su madre, junto a su hermanita, en San José de la Montaña. Nunca volvieron a saber nada de los progenitores. Al padre, incluso, le impidieron trabajar en su profesión habitual. La generación robada puede ahora recuperar su identidad. El problema es que muchos ya no quieren volver a andar sobre aquellos pasos ahogados en sangre y olvido.

Etiquetas: , , , ,

sábado, 27 de diciembre de 2008

Cuando la petición de justicia se define como venganza. Por Vincenc Navarro

--------------------------------------------------------------------------------
« Cuando la petición de justicia se define como venganza. Por Vicenç Navarro
--------------------------------------------------------------------------------

Los niños perdidos del franquismo. Por Vicenç Navarro
Published by Imma Trianoon Diciembre 24, 2008in Memoria Histórica .
Publicado por El País. 24/12/2008

Una de las sorpresas que me encontré a la vuelta de un largo exilio fue el ver que mis estudiantes (gente joven, despierta y curiosa intelectualmente, horrorizados por las barbaridades realizadas por las dictaduras chilenas y argentinas -tales como el robo de niños de padres asesinados por aquellas dictaduras-) desconocían que todos aquellos horrores habían ocurrido también en España durante la dictadura franquista, incluyendo el robo de niños de madres republicanas asesinadas por el Ejército golpista. Recordaré siempre su respuesta al excelente documental de la televisión catalana Els nens perduts del franquisme, de Montse Armengou y Ricard Belis, que documentaba tales robos durante la dictadura. Al entrar en el aula al día siguiente de haberse proyectado tal documental, noté un silencio ensordecedor. Los estudiantes estaban sorprendidos, avergonzados e indignados de que se les hubiera ocultado parte de la historia de su país. Sabían lo que había ocurrido en Argentina y Chile, pero desconocían lo que había ocurrido en España. Fue así como pude explicarles que no sólo lo que había ocurrido en aquellos países, sino incluso muchas de las cosas que habían ocurrido en la Alemania nazi, se habían dado también en España. En realidad, parte de los experimentos realizados por la Gestapo en los campos de concentración nazis se habían iniciado en España bajo la supervisión de la misma Gestapo. (Ver Michael Edwards A time of silence. Civil War and the Culture of Repression in Franco’s Spain. 1936-1945. Cambridge University Press, 1998). No se lo podían creer. ¿Cómo es que nadie se lo había contado? Y así se lo expliqué.

En contra de lo que se ha dicho y escrito, el régimen militar liderado por el general Franco era racista. Los militares golpistas se consideraban parte de una raza hispánica superior (el día nacional se llamaba el día de la Raza), superioridad que le otorgaba el derecho de conquista y sometimiento sobre otras razas inferiores, entre las cuales incluían la raza de los republicanos rojos (término utilizado por la dictadura hacia aquellas poblaciones que se opusieron al golpe militar y a la dictadura). El ideólogo de tal doctrina era el militar psiquiatra Vallejo Nájera, que dirigía los Servicios Psiquiátricos del Ejército. Parte de su formación había tenido lugar en Alemania, habiendo estudiado las teorías racistas nazis de las cuales era un ferviente admirador. Su interpretación de la raza, sin embargo, contenía un fuerte componente político-cultural y psicológico más que étnico, aunque incluía elementos antisemíticos en su definición. Fue nombrado por el dictador director del Gabinete de Investigaciones Psicológicas con el objetivo de estudiar la raza española y su superioridad, con la intención de purificarla eliminando cualquier forma de contaminación que diluyera su pureza. Sus teorías quedaban reflejadas en sus libros, incluyendo Eugenesia de la Hispanidad y regeneración de la raza, en el que definía raza como espíritu. “La raza es espíritu. España es espíritu. La Hispanidad es espíritu… Por eso hemos de impregnarnos de Hispanidad… para comprender nuestras esencias raciales y diferenciar nuestra raza de las extrañas”. Este espíritu lo definía como “militarismo social, que quiere decir orden, disciplina, sacrificio personal, puntualidad en el servicio, porque la redoma militar encierra esencias puras de virtudes sociales, fortaleza corporal y espiritual”. Y para mejorar la raza era necesaria “la militarización de la escuela, de la Universidad, del taller, del café, del teatro, de todos los ámbitos sociales”. Su purificación de la raza incluía el resurgimiento de la Santa Inquisición en contra de las personas que consideraba antipatrióticas, anticatólicas y antimilitares que corrompían la raza española. Afirmó que parte del problema racial de España era que había demasiados Sanchos Panzas (físico redondeado, ventrudo, sensual y arribista), y pocos Don Quijotes (casto, austero, sobrio e idealista), personajes imbuidos en un militarismo, identificando la cultura militar como la máxima expresión de raza superior. (Para expansión de este análisis, ver el excelente libro de Enrique González Duro Los Psiquiatras de Franco. Los rojos no estaban locos. Península, 2008).

Vallejo Nájera tenía un gran desprecio para las personas corrientes y creía que la sociedad moderna necesitaba de una “minoría selecta… con espíritu aristocrático… imbuido en una misión especial de salvar al país y a la raza”. Era también profundamente anti-mujer, considerando que “las hembras no estaban facultadas para la lectura de libros”. Desaconsejaba a las niñas que leyeran libros excepto los de carácter religioso, y alertaba que la debilidad mental de las mujeres las hacía especialmente vulnerables al marxismo, el máximo exponente del deterioro de la sociedad. Hablaba del marxismo como de una peste transmitida a partir de los centros urbanos, los centros industriales de la costa de España.

Vallejo Nájera estableció un campo de experimentación en Málaga, “Málaga que ha importado toda clase de ideas”, ciudad costera que él consideraba proclive a tal enfermedad. En aquel campo hizo todo tipo de experimentos, asesorado por agentes de la Gestapo, incluyendo un estudio de 40 malagueñas, milicianas republicanas, consideradas todas ellas como “casos de anormalidad psíquica, exaltadas por sentimientos pasionales… que se sumaron al saqueo para satisfacer impunemente rencores y venganzas personales”. Dentro del campo de concentración agrupaba a los rojos en varias categorías, siendo una de ellas (considerada de las más degeneradas) las mujeres marxistas y catalanas. Fue en estos campos de concentración donde se realizaron tales estudios que generaron la información de la que Vallejo- Nágera concluía que el marxismo era la máxima forma de patología mental, siendo “el marxismo español una mezcla judeo-masónica que la distingue del marxista extranjero, semita puro”.

Tal señor no era una figura menor en el edificio ideológico del Ejército franquista y del régimen militar que estableció. Sus teorías se transformaron en la ideología del régimen. Eran profundamente racistas, contraponiendo la raza española (que se caracterizaba por su masculinismo, canto a la fuerza física, nacionalismo extremo y un profundo catolicismo) a la raza roja inferior, compuesta de subdesarrollados mentales, psicópatas y degenerados, contaminados por un marxismo, judaísmo y masonismo al cual eran vulnerables las clases populares por su subdesarrollo mental.

Tal inferioridad de raza podía corregirse, sin embargo, a la temprana edad de la infancia. De ahí que se requiriese que a las madres rojas se les quitaran los infantes para evitar su contaminación y degeneración. La Acción Social de La Falange y la Iglesia jugaron un papel muy importante en esta depuración de la raza “salvando” a los infantes de tal patología que podía transmitirse de madres a hijos. Tales robos eran frecuentemente hechos para el beneficio de parejas afines al régimen que deseaban tener niños. Miles de niños fueron sustraídos de sus madres rojas.

Esta política de robos era, tal como escribe Enrique González Duro, política del Estado. El Ministerio de Justicia tenía como responsabilidad robar (el término que se utilizaba era recoger) a todos los hijos de los asesinados, encarcelados o desaparecidos, a fin de “liberarles de la miseria material y moral que suponía su distanciamiento del nuevo Estado español”. En 1943 los hijos de presos bajo tutela del Estado eran 12.043.

Estos hechos se han ocultado al pueblo español. El documental Els nens perduts del franquisme, ampliamente galardonado internacionalmente, ha sido mostrado en la televisión sólo en Cataluña, en el País Vasco y en Andalucía (a la 1 de la madrugada). Recientemente se hizo una presentación de una versión abreviada en TV2. Por lo demás no se ha presentado en ninguna otra televisión, sea pública o privada, contribuyendo al olvido de los horrores de aquella dictadura cuyo conocimiento es muy escaso en nuestro país, y que el auto del juez Garzón hubiera podido ayudar a remediar. Su retiro del caso ha aumentado las posibilidades de que aquel horror continúe desconociéndose

Etiquetas: , , ,