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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

jueves, 9 de agosto de 2007

JOSEFA CASALE AMOR DE MADRE

AMOR DE MADRE

Josefa Casalé escribió esta carta el30 de agosto de 1936, la víspera de ser fusilada en Ejea de los Caballeros, no lejos de su pueblo de Uncastillo, al igual que aquél perteneciente a la comarca zaragozana de las Cinco Villas. Josefa enseñaba a leer y a escribir a la gente de su pueblo. Pero era también, y sobre todo, ama de casa y madre de cuatro hijos, el mayor de 14 años, la menor de 3. Gracias a que uno de los que la vigilaban en sus últimos momentos era pariente suyo, su carta pudo llegar clandestinamente a su familia. La única preocupación que parece mover a Josefa es que su función de guía imprescindible del entramado hogareño, cuya complejidad e importancia aparecen en toda su extensión en estas pocas líneas, siga ejerciéndose aún después de que ella haya muerto. Puede también que, concentrándose por última vez en sus tareas, y cómo, Josefa tratara de alejar de su mente el horror de lo que la esperaba. En todo caso, y más allá de su dramatismo, la carta es un monumento a la función y al amor de madre.

Querido esposo, madre e hijos:
Os escribo desde Ejea para deciros que no os apuréis por nada, que Dios no desampara a nadie. Yo estoy muy conformada, pues bien sabéis lo que he sido.
María, te escribo más a ti que a nadie para encargarte cuides mucho de tus hermanos. Si no puedes no vayas a la escuela y cuida bien de casa y de la abuela, que cuando seas mayor ya aprenderás.
María, en el baúl grande tienes una tela de camisa para tu padre y en el baúl detrás de la puerta hay una camisa de la Sra. Luisa para hacerla para Manolo y la tela que le compré en el balde, para hacerle otra. En el baúl del cuarto oscuro tienes una chaqueta; si le está bien para tu padre y si no, la guardas para el Manolo. Los pantalones de pana que los remienden tus tías y los recogéis al baúl. En los de Manolo que les saquen el doble; en fin, recoged todo bien y en el canasto de arriba habrá pedazos de pana y una chaqueta que hay descosida con unos pantalones la guardáis para hacerle una al Manolo para otro año. Detrás de la puerta del cuarto donde duermes tiene tu padre un pantalón y Manolo otro, y un chanchullo tiene tu padre colgado en el cuarto de masar, y la ropa y los bancales que la lave tu tía Benita y la recogéis.
Si tenéis algo que coser y no pueden tus tías lo llevas a la Felisa y lo pagáis.
Manolo, hijo mío, no faltes a nadie como lo has hecho hasta ahora y cuida de tus hermanos y no riñáis. Sed buenos hermanos.
María, rézale a la Virgen todos los días por tu madre y enséñales a tus hermanicos todas las cosas buenas que yo te he enseñado a ti. Sobre todo lleva a tus hermanos bien limpios y del vestido de lana que hay en el baúl que te hagan un vestido a ti, y todo lo que no te valga a ti guárdalo para tu hermanica. Tenéis muy buen padre y os cuidará mucho.
Llevad trigo al horno de Cortés, pagáis y lleváis de allí el pan.
Os repito que seáis buenos, que sigáis los consejos de vuestra madre, y tú, María, déjate corregir por tus tíos y primos y sé obediente, pues tus tíos se portarán bien con vosotros, pues yo tengo la tranquilidad que no os dejarán solos, y la abuela que no llore, que son cosas que Dios las prepara así y tenemos que tener conformación.
En una caja de la cómoda tenéis cinco pesetas y en la cesta tienes lo de comer.
Recibid, pues, muchos besos y abrazos para vosotros, para la abuela, para los hermanos y para tu padre igual le digo pues como es bueno nada tengo que advertirle.
A casa tía Ramona lo que quieran, pues nada les digo.
Quien os quiere mucho.
En el baúl viejo hay dos camisas de tu padre. Si valen las remendáis cuando sea. Muchos recuerdos de Paco, el de la tía Conrada, que está aquí de vigilante.

La carta nos fue remitida, desde Cubelles, provincia de Barcelona, por la nieta de Josefa, Mercedes Font Ezquerra, quien nos indicó que su hijo, Borja Ferrer, un joven estudiante de periodismo, había entrevistado hacía poco a su abuela, es decir, a la hija de Josefa que aquel 3O de agosto de 1936 tenía cuatro años de edad. En este texto, inédito salvo en las referencias que a él hicimos en la radio, confirma que no todos los jóvenes han vuelto la espalda al pasado. ,En él, la hija de Josefa retoma el hilo de la historia desde el día en que se quedó sin madre.

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