Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

domingo, 31 de mayo de 2009

EN MEMORIA DE CLEMENTA MOLINA ALIAGA

EN MEMORIA DE CLEMENTA MOLINA ALIAGA

Nació el 17 de enero de 1913 y nos ha dejado ayer, con 96 años, la que ha sido la primera mujer concejal del ayuntamiento de Lorca durante la República.

Sastra de reconocida habilidad en su juventud, su preocupación por la justicia social la llevó a militar en el partido de Unión Republicana, siendo elegida como concejala el mismo año en que se produjo el levantamiento fascista de 1936. Amiga de Felisa Conde y otras activas mujeres lorquinas, contribuyeron a defender la causa republicana organizando y movilizando al mundo femenino, relegado hasta entonces a la casa, a criar hijos y a moverse entre la sacristía y la cocina y de la paciencia a la resignación.

Dotada de una enorme capacidad de convicción, creó junto a otras compañeras el Sindicato de la Aguja, organizando un taller colectivizado de confección de prendas para vestir al ejército popular republicano, llegando a trabajar en el mismo más de ciento setenta y cinco obreras, y produciendo entre otros equipos, mochilas, cartucheras y la famosas cazadoras de vuelo que vestían los pilotos republicanos.

Terminada la guerra, el 16 de junio de 1940, élla y sus hermanos fueron encarcelados, sometidos a un consejo de guerra y condenados. Clementa fue sentenciada por el tribunal militar franquista a la pena de ¡¡doce años de reclusión mayor!! por el “crimen” de haber sido de izquierdas y que llevar su coherencia a tomar parte activa en la resistencia civil contra el fascismo.

Dio a luz a una niña estando en prisión en Lorca, criatura que le acompañó en una dura trashumancia penitenciaria por varias cárceles, hasta terminar en una de las más duras de todas, el penal para mujeres de Saturrarán (Guipúzcoa), en donde la presas confinadas eran sometidas a toda clase de castigos y vejaciones con una elevada mortandad entre los niños a su cargo, por desnutrición. Obtuvo la libertad condicional el 20 de febrero de 1942, una “libertad” en permanente vigilancia con presentaciones cada quince días ante el juzgado, tras sufrir mil veinticinco días de cruel cautiverio. El 20 de junio de 1949 fue indultada del resto de la condena.

Ni el drama de la guerra civil, ni las penalidades de la cárcel, ni la pesada losa del régimen franquista, pudieron nunca doblegar el alma rebelde de una mujer, valiente en su carácter y firme en sus convicciones que nunca olvidó, pero sabiendo afrontar el reto de seguir viviendo para los suyos mirando hacia delante y ejerciendo con gran cariño y destreza su profesión de sastra, sintiéndose querida y apreciada por todos quienes la han conocido, y por todos aquellos que han oído hablar de Clementa, como un icono de entereza femenina y como artista consumada en el dominio del jaboncillo y la tijera.

Dicen que solo muere lo que se olvida, por ello la buena gente de Lorca nunca la olvidará.

¡Salud y República!



Descanse en paz

Floren Dimas

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miércoles, 14 de enero de 2009

MUJERES REPRESALIADAS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA . SON LAS GRANDES OLVIDADAS

PENDIENTE EL ESTUDIO DE MUJERES REPRESALIADAS
Borradas de la memoria
Las mujeres sufrieron menos fusilamientos en comparación con los hombres
Destacaban las humillaciones públicas, los pelados y las violaciones
A una joven se la condenó a sacando agua de un pozo y volverla a verter


Concha Ramírez Naranjo, hija de un coronel republicano, que acaba de publicar su diario. (Foto: EFE)
Actualizado domingo 07/12/2008 13:20 (CET)
JAVIER DE MIGUEL (EFE)
CÓRDOBA.- No se trataba de eliminarlas físicamente sino de dar ejemplo, de que recordaran quiénes eran y cuál era su sitio, de "cortarles las alas", de hacerlas "invisibles". Borradas de la memoria durante décadas, el estudio de la represión contra las mujeres durante el Franquismo sigue siendo una asignatura pendiente.

Una de esas mujeres es Concha Ramírez Naranjo, hija de un coronel republicano, que a sus 85 años habla desde Sevilla de los días de 1936 en que los bombardeos de los nacionales oscurecieron su casa de Madrid, justo en la época en la que comenzó a escribir un diario que ha acabado por publicar.

Recuerda la tristeza, el drama, los cañonazos y la oscuridad, pero, sobre todo, a su madre llorando a lo largo del periplo que les llevó al exilio en Francia después de que las tropas de Franco tomaran Barcelona.

Casi 70 años después sigue reclamando que se recupere la memoria de tantas mujeres que sufrieron las miserias de la guerra y la represión posterior, y considera "una pena" que el Gobierno no se comprometa más intensamente en esta tarea.

El destino de Concha Ramírez Naranjo fue el destierro y la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, muchas otras no corrieron la misma 'suerte'. El presidente de la Asociación Guerra, Exilio y Memoria Histórica de Andalucía, Manuel Velasco, narra el caso de Victoria Macías Gutiérrez, de 24 años, fusilada embarazada el 19 de septiembre de 1936 en Los Corrales (Sevilla) y violada después de muerta por un falangista "que la quiso por novia". Su delito: haber bordado una bandera.

Entre otras mujeres represaliadas en esa población sevillana, Velasco se detiene en el asesinato de Adelina Muñoz Camas, de 37 años y madre de siete hijos. La mataron el 24 de septiembre de 1936 por llamar "criminales" a los insurgentes. Una vez muerta, ataron su cadáver a un burro para llevarlo a una fosa común.

Menos fusilamientos, más humillaciones públicas
Velasco coincide con el presidente de la Asociación de Memoria Histórica y Justicia Social de Andalucía, Rafael López Fernández, en que la represión contra las mujeres es "muy poco conocida" y, a pesar de que hubo muchos menos fusilamientos en comparación con los hombres, las humillaciones públicas fueron particularmente crueles.

López Fernández pone como ejemplo a la joven almonteña María de los Santos, a la que pelaron, dieron aceite de ricino y obligaron a trabajar durante largas jornadas, un día tras otro, sacando agua de un pozo y volviéndola a verter en su interior.

El desprecio de los vencedores hacia sus víctimas queda patente en unas palabras del general Queipo de Llano a Radio Sevilla días después del alzamiento, que López Fernández sugiere a raíz de que el juez Baltasar Garzón las incluyera en su auto para investigar las desapariciones durante la guerra y el franquismo.

Cita el documento: "Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo qué es ser un hombre. De paso también a las mujeres de los rojos que ahora, por fin, han conocido hombre de verdad y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará".

El trabajo de la investigadora Pura Sánchez en 'Represión de las mujeres en Andalucía (1936-1949)' es una excepción. No se atreve a dar una cifra exacta de mujeres que sufrieron la represión franquista en la comunidad, que presume en torno a 2.000, pero subraya que los datos cuantitativos no son tan importantes como los cualitativos.

Cataloga esta represión de selectiva y ejemplarizante, y señala que el objetivo principal de estos castigos era la "deshumanización" de las mujeres, a las que el bando nacional quería "redefinir".

Por eso las tachaban de "individuas" y "sujetas", frente a las señoras y señoritas de derechas, comenta Pura Sánchez, quien presta especial atención al "lenguaje no verbal" de la represión: los pelados, las violaciones, las humillaciones, la separación de los hijos y los encarcelamientos, que muchas ocasiones concluían con caquexia (estado de extrema desnutrición producido por enfermedades).

"Y todo por actuar como los vencedores creían que no debían actuar las mujeres", añade. "Porque hubo vencedores, pero no vencedoras -prosigue-. Todas las mujeres, de un bando y otro, volvieron a ser invisibles después de la República".

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sábado, 3 de enero de 2009

SANTURRARAN MEMORIA DE MUJERES REPUBLICANAS

Bajo la coordinación de Fernando Aguirre, se expuso al público en el local de la antigua rula o lonja de pescadores de Ondárroa una importante colección de fotografías, documentos y libros sobre la tristemente famosa prisión de mujeres. Llamaba especialmente la atención unas sábanas y tapetes que habrían sido bordadas por alguna presa a cambio de comida.

El viernes siete de noviembre, por la tarde, junto con la proyección, un tanto accidentada, de un audiovisual, se celebró en la sala de la exposición una conferencia en la que participaron la ex presa Anita Morales y el historiador asturiano Marcelino Laruelo.
Anita Morales, con una envidiable presencia de ánimo y una excelente memoria, pronunció el sobrecogedor relato de lo que había sido vida carcelaria, desde que el franquismo vencedor la detuvo en 1939 en Madrid hasta que salió de Saturrarán en libertad condicional. Leonesa de nacimiento, pero avecindada en Madrid, fue detenida y conducida a la cárcel de Ventas, de infausto recuerdo. Fue condenada a pena de muerte por haber estado cosiendo ropa para los soldados republicanos en un taller de la asociación de mujeres antifascistas de su barrio. Le salvó del paredón el hecho fortuito de que su expediente cayera en manos de un juez militar que descubrió toda una serie de falseamientos en el proceso y pidió su revisión. También ayudaría a Anita Morales la circunstancia de que se encontrase embarazada.
Anita Morales llegó a Saturrarán con un bebé de tres meses en una expedición de presas madrileñas. Al cumplir el niño los tres años, Anita, que no había encontrado a ningún familiar que se quisiera hacer cargo de él, pudo evitar que fuera a parar a un hospicio gracias a que una antigua compañera del taller de ropa aceptó gustosa cuidar al niño todo el tiempo que fuera necesario, hasta que Anita saliera de la cárcel.
El historiador asturiano Marcelino Laruelo, autor del libro La Libertad es un bien muy preciado, en el que se dedica un amplio capítulo a la prisión de mujeres de Saturrarán, centró su intervención en el proceso de investigación que le llevó a conocer, primero, la existencia de esta cárcel de mujeres, y a documentar después todo lo relacionado con la misma. Recordó los impedimentos que tanto la directora de Instituciones Penitenciarias del último gobierno de Aznar, como el entonces director de la cárcel de Martutene le querían imponer, incluida la censura previa. También recordó sus primeros viajes a Motrico, Saturrarán y Ondárroa, y sus entrevistas con Agustín Zubicaray, para quien tuvo cálidas palabras de recuerdo y agradecimiento.
El sábado, a las once de la mañana, el cortejo que se había concentrado en Motrico partió en procesión hasta el cementerio de la localidad. En el muro del cementerio, Anita Morales y uno de los niños nacido en la cárcel descubrieron un placa en recuerdo de las 177 mujeres y niños que murieron en la misma víctimas del hambre, los malos tratos y la crueldad con que trataban a las prisioneras y sus hijos.
A continuación, en la explanada lindante con la playa de Saturrarán, donde estuvieron los edificios de la cárcel, se descubrió una placa con los nombres y lugar de procedencia de las mujeres y niños fallecidos. En ambos actos, junto al txistu y el tamboril, al aurresku de bienvenida, a los versolaris y los cánticos en euskera, se dejó oír la libre melodía de una gaita a la que daba aire astur una gaitera de La Casa de Asturias en Bilbao. El numeroso público asistente acompañó con el coro de sus voces el Asturias, patria querida.
Los actos finalizaron en la carpa instalada en el lugar, donde los organizadores agasajaron a los asistentes con un suculento y abundante piscolabis que restableció el ánimo, y los estómagos, de los asistentes en un ambiente de cordialidad y campechanía.
La cárcel franquista de Saturrarán, enclavada en el municipio de Motrico aprovechando los edificios del que fuera seminario de verano, funcionó entre los años 1938 y 1944. Albergó una población penal de más de 1.500 mujeres y un número de niños que rondaría los dos centenares. Tanto el gobierno vasco como la asociación memorialística Azthuak habían realizado sendos actos en este mismo lugar. El pueblo de Ondárroa mantuvo una especial sensibilidad hacia las presas de Saturrarán, entregándoles alimentos y pescado, atendiendo a familiares que venían a visitarlas y acogiendo en sus casas a numerosos hijos que las presas les entregaban para su custodia.

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jueves, 26 de junio de 2008

ANTONIA CASTILLO DOCTORA CEUTI



Restituir la memoria de la doctora ceutí Antonia Castillo
Escrito por Francisco Sánchez Montoya
jueves, 26 de junio de 2008
www.faroceutamellilla.es

La doctora ceutí Antonia Castillo (Archivo: José Manuel López Gómez)Cuando la doctora ceutí Antonia Castillo Gómez, tuvo que salir de Ceuta en 1940, tras ser perseguida, represaliada y expulsada como facultativa municipal, por las nuevas autoridades tras el 17 de julio de 1936, emprendió el camino de un exilio no buscado.

Y toda ésta persecución, por cometer el "delito" de casarse con un hombre de izquierdas, el catedrático del Instituto Hispano Marroquí, Luis Abad Carretero. Esta salida de la doctora ceutí llevó consigo una imposibilidad de retorno, el sentimiento de identidad se truncó porque las raíces de su pueblo y sus lazos familiares se dejaron atrás. No volvió a su Ceuta natal, falleciendo en 1971. A esta laboriosa e inteligente doctora le debemos un reconocimiento, fué toda una pionera. En el mundo de la medicina, colegiándose en Ceuta en 1927, siendo la primera mujer. Pocas calles de nuestra ciudad llevan nombres de mujeres, la Doctora Castillo se merece que le devolvamos un poco de lo mucho que le quitamos hace setenta años.

Quisiera agradecer al doctor López Gómez, médico, historiador y académico, su ayuda y desinterés en ofrecerme todo los detalles de la doctora Antonia Castillo, su exitoso libro "Los inicios del ejercicio médico de la mujer en Burgos" me ha servido como base para este reportaje, a el todo mí agradecimiento.





La infancia
Nació un 27 de noviembre de 1907 en Ceuta. Su padre Enrique Castillo Borrego era propietario de una fábrica de conservas de pescados, su madre María del Valle, fallecida en 1922. Antonia Castillo tuvo cinco hermanos. Estudió el bachillerato en el Instituto General y Técnico de Cádiz. El 28 de agosto de 1923, con tan sólo 15 años, el rectorado de la Universidad de Sevilla le expidió el correspondiente título. Ese último curso 1922-23 obtuvo, además, sobresaliente con matricula de honor en el estudio del alemán. A principios del curso 1923-24 se traslada a Madrid, para estudiar medicina y en junio de 1928, con tan sólo, 20 años termina sus estudios de medicina con excelentes resultados.

Pocos días antes, una R.O. de 26 de septiembre de 1929, estableció la obligatoriedad de que los ayuntamientos de las ciudades que no tuvieren, dotasen plazas de tocólogo municipales. El de Ceuta era uno de ellos, la doctora Castillo ve en esta disposición una buena oportunidad para situarse profesionalmente, en una especialidad para la que cree hallarse bien cualificada. Se convoca por parte de la Junta Municipal la oposición, son cinco los oponentes, Sánchez-Prado, Lorenzo Trujillo, Marcial Gómez, Juan González y nuestra protagonista de este reportaje Antonia Castillo. Tras llevarse a cabo las pruebas, el 5 de marzo de 1931, la comisión Permanente de la Junta Municipal acordó, nombrar "médico tocólogo al servicio de esta Corporación a la señorita Antonia Castillo Gómez". Además se consignó en acta la satisfacción que tenía "al ver que es una hija de Ceuta la que ha conseguido el triunfo en la oposiciones celebradas".

Unos meses después, ya proclamada la II Republica, tomó posesión de su cargo como médico de la Beneficencia Municipal, ella debía atender a todas aquellas personas, en este caso mujeres, que carentes de recursos, según los criterios de la corporación, precisasen de sus servicios. En julio de 1932, Antonia Castillo dirigió un escrito al Ayuntamiento pidiendo permiso para poder ampliar sus conocimientos en Alemania, lo cual le aprobaron. En diciembre de 1933 se incorporó a su plaza en Ceuta. Hacia tiempo que se había independizado de la tutela familiar, vivía en una casa propia donde acompañada de su hermana África, atendía a los enfermos en su consulta. También tiene tiempo para dar alguna que otra conferencia a la gente humilde de la Ciudad, como la ofrecida en la Casa del Pueblo, titulada "Sobre el seguro de Maternidad".

En enero de 1936, contrae matrimonio con el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí de Ceuta, Luis Abad Carretero. Este era miembro del Partido de Acción Republicana fundado por Manuel Azaña, cuando a finales de 1934 su formación política decide fusionarse con el Partido Radical-Socialista de Marcelino Domingo, para dar origen a Izquierda Republicana, fué elegido presidente en Ceuta, hasta el 20 de abril de 1936, que fué sustituido por el abogado Salvador Fossati.

Los continuos rumores de sublevación en el veranote 1936, preocupan a la familia Abad-Castillo, dada la relevancia política de Luis. Los preparativos de la sublevación continuaban, el enlace en esta zona con el director de la sublevación era el teniente coronel Jefe del Acuartelamiento de la Legión en Dar Riffien, Juan Yagüe, éste recibe el 29 de junio la visita del diputado de la CEDA Francisco Herrera Oria, con las últimas consignas para el golpe, la reunión tuvo lugar en Ceuta.

A primeras horas de la tarde del 17 de julio, ya estaban las tropas sublevadas en las calles de Melilla y en Ceuta y ciudades del Protectorado Occidental se respiraba una tensa calma llena de miedos y recelos. Sobre las 16,45 horas, el Delegado del Gobierno en Ceuta, José Ruiz Flores, recibe la llamada del Jefe del Gobierno de la República y Ministro de la Guerra, Casares Quiroga, para informarle de los acontecimientos de Melilla. A continuación el Ministro de la Gobernación Juan Moles, telefoneó a Tetuán, y cambio impresiones con el Alto Comisario, Arturo Álvarez-Buylla.

A las 11 de la noche del 17 de julio las tropas tomas las calles, la doctora Antonia Castillo se queda en Ceuta y su marido Luis Abad, dada su militancia política, se refugia en Tánger, esperando al desarrollo de la sublevación militar.




Expulsada como tocóloga municipal, en 1939
La doctora Antonia Castillo, tras el golpe militar, continúa en su puesto de trabajo, a pesar de que Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos; las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. Antonia Castillo, ve como muchos de los compañeros de su marido son detenidos y fusilados. Ella sabe que a todos los funcionarios municipales que hayan tenido alguna vinculación con partidos políticos o sindicatos se les instruye un expediente. La comunicación de este expediente no le llega hasta el 20 de diciembre de 1938, donde se le acusa –injustificadamente- entre otras cosas de "negligencia en su trabajo como médico tocólogo". Las acusaciones de falta de atención a sus pacientes en que se fundamenta el expediente, se vislumbran muy poco sólidos conociendo la buena formación clínica de la doctora Castillo y la probada dedicación a sus enfermos.

Con este expediente, más parece que se le pase factura por su matrimonio con Luis Abad y por las actividades políticas de éste. Pero con este primer expediente tan sólo era el comienzo de un tortuoso camino que, por desgracia sólo había comenzado a recorrer. En otro escrito, la Comisión depuradora le había formulado tres cargos: 1º Haber dado en cierta ocasión un mitin en la Casa del Pueblo, 2º Ser simpatizante de la política de izquierdas y 3º No ser de confianza para el Movimiento Nacional.

El juez instructor recabó diversos informes sobre el comportamiento de la Dra. Castillo a algunas autoridades gubernativas de Ceuta: Policía, Guardia Civil y Falange. El más extenso y revelador de todos ellos es el redactado por el delegado de Orden Público de Ceuta, el 10 de diciembre de 1938, en el que se puede leer: " Fué vicepresidente de la Asociación de Empleados Municipales y aparece en una fotografía reunida con los más significativos socialistas de esta Plaza, con ocasión de un mitin celebrado en la Casa del Pueblo. Se ignoran antecedentes masónicos. Está casada con el Catedrático Sr. Abad (Socialista furibundo) que se encuentra en la zona roja, haciendo campaña contra la Causa Nacional. Se la considera, como su esposo, de ideas extremistas. Dio conferencias en la Casa del Pueblo en propaganda electoral en el año 1933, no volviendo a actuar al contraer matrimonio con el Sr. Abad, diciéndose que se debía a que este era excesivamente celoso. Ha observado buena conducta pública y privada y se comporta bien en lo profesional, se ignora su forma de pensar con respeto al Movimiento Nacional… "

Nada de esto convenció al Juez de Instrucción, quien el 18 de febrero de 1939 estimó probados los cargos y la definió: " Como desafecta al Glorioso Movimiento Nacional y adicta al Frente Popular (…), por lo que revistiendo su conducta una notoria peligrosidad es permitido aconsejar que el funcionario de referencia no debe continuar figurando en el cuadro de los empleados del Nuevo Estado, ya que no ofrece garantías para los servicios del mismo... en consecuencia destitución de Doña Antonia Castillo Gómez en el cargo que venia desempeñando, y que, además, se adopten las medidas necesarias para que tampoco pueda volver a figurar a ningún otro de clase alguna, dependiete de esa Corporación".




Camino del exilio mejicano
Las diversas sanciones que se impusieron a la doctora ceutí Antonia Castillo, hizo que tuviera que salir de su ciudad y buscar otra salida de futuro. Causó baja en el Colegio de Médicos de Ceuta, el 30 de julio de 1939. La siguiente noticia que se tiene de ella, según el historiador López Gómez, es de finales de 1940 y la sitúa en Burgos, con anterioridad estuvo unos meses en Madrid. Pasando a ser también, al igual que en Ceuta en 1927, la primera mujer en formar parte del Colegio de Médicos burgalés. El refugio de Burgos, le sirvió para ir madurando la posibilidad de marchar al extranjero, donde se podría reencontrar con su marido.

En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a Méjico. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer. Mientras tanto Luis Abad, continúa su periplo ya que tras salir de Ceuta pasó a Tánger y desde allí a la península. Tras la Guerra Civil logro escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí, próximo al desierto del Sahara, de donde, al parecer, pudo salir. Ya en 1940 se instaló en Oran, donde sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros.

Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Oran no se dirige a Méjico sino a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos como profesor. En 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca. Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido seis meses después de su boda.

Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en posproyectos del Colegio de Méjico, y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas. Por otra parte, la doctora Antonia Castillo, se especializa en el campo de la ontología ginecológica, siendo una prestigiosa facultativa en Méjico.

Todo son éxitos para los dos en Méjico, pero añoran España y en 1966 emprendieron viaje a Madrid, con la esperanza de que la dictadura no les pida cuentas. Se instalaron por unos meses en la casa de Maria del valle Muñoz Castillo, la sobrina de Antonia. Pronto marcharon a Almería, no sabemos si la doctora ceutí volvió a pisar su ciudad natal. Compraron una casa en Gádor. A finales de 1970 la doctora Antonia Castillo notó un importante quebrantamiento de su salud, en vista de su progresivo empeoramiento decidieron regresar a Madrid. A principios de 1971, fallece u su marido decide enterrarla en Gádor, a donde regresó, para morir a su vez el 13 de noviembre de ese año

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jueves, 5 de junio de 2008

MALIAÑO CANTABRIA HOMENAJE A MUJERES QUE SUFRIERON LA REPRESION FRANQUISTA






En el mes de mayo en Maliaño (Cantabria) tuvo lugar un homenaje a las mujeres
que sufrieron la represión franquista, presidido por el alcalde de Camargo,
Angel Duque y con la colaboración de AGE. Os adjunto una foto de la placa
inaugurada en el monumento a las mujeres, con los nombres de las 106
cántabras que fueron fusiladas o murieron en las cárceles, asi como de la
efigie central del monumento a los deportados, que sustituye a la escultura
que robaron el pasado año.

La meteorología no acompañó: estuvo lloviendo sin parar todo el día y el
parque de la Ría (en Maliaño) estaba todo encharcado, asi que tuvimos que
trasladarnos a un salón de actos cercano, donde se hizo el homenaje a las
mujeres. Acudieron más de 200 personas, a pesar de las inclemencias del
tiempo y resultó todo muy bien. Intervino Ramiro Santisteban, superviviente
de Mauthausen, muy emocionado. Se leyeron algunos comunicados: de la
Secretaria General de AGE que no pudo asistir, de la Asociación Durango 1936
y de la Coordinadora Antifascista.

El poeta Antonio Casares leyó un poema suyo dedicado a las mujeres y el
Alcalde de Camargo que había abierto el acto con unas emocionadas palabras,
porque su familia también sufrió una cruel represión, entregó un ramo de
rosas rojas, un libro y un diploma a cada una de las cinco mujeres
homenajeadas: Juliana Rábago, Valeriana Allés, Esperanza Martinez, Matilde
Pascual y Maruja Osle. Las tres primeras sufrieron varios años de cárcel y
las dos últimas sufrieron la represión por ser familiares de guerrilleros.

Finalmente la Secretaria General de la UGT en Cantabria, Mª Jesús Cedrún y
el Alcalde de Camargo, Angel Duque, también quisieron hacerme un homenaje a
mi y me entregaron dos libros y un cuadro con un bello poema de Antonio
Casares (cuyo texto os adjunto). También hubo un ramo de rosas para Mari
Sol, mi compañera de fatigas, y una escultura de cerámica para los dos.

En resumen fue un día muy emotivo para todos.

Saludos,
Jesús de Co

PALABRAS PARA UN NUEVO QUIJOTE

(Jesús de Cos Borbolla)

Te llamas Jesús, como Jesucristo,
eres un Quijote, como el de la Mancha,
luchas por las cosas que te pertenecen,
aunque te las nieguen aquellos que mandan.
Sigues siendo el mismo que fuiste y serás,
eres transparente como el agua clara
de los manantiales de la libertad:
el sueño que siempre tuviste en tu alma.
Todos tus afanes son republicanos.
Todas tus ideas son republicanas.
Por eso yo quiero escribirte un poema
para que lo canten los que nunca cantan,
para que lo lean los que nunca leen,
para los que olvidan, para los que callan.
Tú eres el espejo para que se mire
el Adán futuro, la Eva de mañana,
la luz que nos guía en la hora presente,
cuando algunos niegan la evidencia, o hablan
para sembrar odio donde tú sembraste
la semilla eterna de una nueva patria,
donde quepan todos, donde nadie vuelva
a forjar cadenas, a templar espadas,
a poner sus sucias manos sobre el pueblo,
a inventar la historia o a tergiversarla.

Sigue hacia adelante, Caballero Andante,
persiguiendo sueños, partiéndote el alma
por los ideales que siempre tuviste,
siendo como un Cristo de perdidas causas.
Tú eres para mí un nuevo Quijote.
¿Me dejas, Jesús, ser tu Sancho Panza?


(Antonio Casares)

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jueves, 9 de agosto de 2007

JOSEFA CASALE AMOR DE MADRE

AMOR DE MADRE

Josefa Casalé escribió esta carta el30 de agosto de 1936, la víspera de ser fusilada en Ejea de los Caballeros, no lejos de su pueblo de Uncastillo, al igual que aquél perteneciente a la comarca zaragozana de las Cinco Villas. Josefa enseñaba a leer y a escribir a la gente de su pueblo. Pero era también, y sobre todo, ama de casa y madre de cuatro hijos, el mayor de 14 años, la menor de 3. Gracias a que uno de los que la vigilaban en sus últimos momentos era pariente suyo, su carta pudo llegar clandestinamente a su familia. La única preocupación que parece mover a Josefa es que su función de guía imprescindible del entramado hogareño, cuya complejidad e importancia aparecen en toda su extensión en estas pocas líneas, siga ejerciéndose aún después de que ella haya muerto. Puede también que, concentrándose por última vez en sus tareas, y cómo, Josefa tratara de alejar de su mente el horror de lo que la esperaba. En todo caso, y más allá de su dramatismo, la carta es un monumento a la función y al amor de madre.

Querido esposo, madre e hijos:
Os escribo desde Ejea para deciros que no os apuréis por nada, que Dios no desampara a nadie. Yo estoy muy conformada, pues bien sabéis lo que he sido.
María, te escribo más a ti que a nadie para encargarte cuides mucho de tus hermanos. Si no puedes no vayas a la escuela y cuida bien de casa y de la abuela, que cuando seas mayor ya aprenderás.
María, en el baúl grande tienes una tela de camisa para tu padre y en el baúl detrás de la puerta hay una camisa de la Sra. Luisa para hacerla para Manolo y la tela que le compré en el balde, para hacerle otra. En el baúl del cuarto oscuro tienes una chaqueta; si le está bien para tu padre y si no, la guardas para el Manolo. Los pantalones de pana que los remienden tus tías y los recogéis al baúl. En los de Manolo que les saquen el doble; en fin, recoged todo bien y en el canasto de arriba habrá pedazos de pana y una chaqueta que hay descosida con unos pantalones la guardáis para hacerle una al Manolo para otro año. Detrás de la puerta del cuarto donde duermes tiene tu padre un pantalón y Manolo otro, y un chanchullo tiene tu padre colgado en el cuarto de masar, y la ropa y los bancales que la lave tu tía Benita y la recogéis.
Si tenéis algo que coser y no pueden tus tías lo llevas a la Felisa y lo pagáis.
Manolo, hijo mío, no faltes a nadie como lo has hecho hasta ahora y cuida de tus hermanos y no riñáis. Sed buenos hermanos.
María, rézale a la Virgen todos los días por tu madre y enséñales a tus hermanicos todas las cosas buenas que yo te he enseñado a ti. Sobre todo lleva a tus hermanos bien limpios y del vestido de lana que hay en el baúl que te hagan un vestido a ti, y todo lo que no te valga a ti guárdalo para tu hermanica. Tenéis muy buen padre y os cuidará mucho.
Llevad trigo al horno de Cortés, pagáis y lleváis de allí el pan.
Os repito que seáis buenos, que sigáis los consejos de vuestra madre, y tú, María, déjate corregir por tus tíos y primos y sé obediente, pues tus tíos se portarán bien con vosotros, pues yo tengo la tranquilidad que no os dejarán solos, y la abuela que no llore, que son cosas que Dios las prepara así y tenemos que tener conformación.
En una caja de la cómoda tenéis cinco pesetas y en la cesta tienes lo de comer.
Recibid, pues, muchos besos y abrazos para vosotros, para la abuela, para los hermanos y para tu padre igual le digo pues como es bueno nada tengo que advertirle.
A casa tía Ramona lo que quieran, pues nada les digo.
Quien os quiere mucho.
En el baúl viejo hay dos camisas de tu padre. Si valen las remendáis cuando sea. Muchos recuerdos de Paco, el de la tía Conrada, que está aquí de vigilante.

La carta nos fue remitida, desde Cubelles, provincia de Barcelona, por la nieta de Josefa, Mercedes Font Ezquerra, quien nos indicó que su hijo, Borja Ferrer, un joven estudiante de periodismo, había entrevistado hacía poco a su abuela, es decir, a la hija de Josefa que aquel 3O de agosto de 1936 tenía cuatro años de edad. En este texto, inédito salvo en las referencias que a él hicimos en la radio, confirma que no todos los jóvenes han vuelto la espalda al pasado. ,En él, la hija de Josefa retoma el hilo de la historia desde el día en que se quedó sin madre.

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