Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

Nombre:
Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

viernes, 30 de enero de 2009

Un silencio cómplice, la diáspora republicana de 1939.

Un silencio cómplice, la diáspora republicana de 1939

Pedro L. Angosto
Rebelión

Presiento que lo que voy a escribir no va a gustar a mucha gente. No
me preocupa demasiado: Mi intención no es sólo deleitar, mucho menos
complacer a mandarines, sino tratar de mantener viva la memoria sobre
un crimen tan brutal e indescriptible como poco difundido, con
seriedad, por los medios de comunicación globales. Se habla con toda
justicia de los crímenes de Hitler, de la diáspora judía, de las
purgas estalinistas, de la brutalidad de Mussolini, de los “errores y
daños colaterales” cometidos y perpetrados por el “emperador” Bush,
pero apenas se dice nada de la dictadura más sangrienta y castradora,
tanto por su intensidad como por su extensión en el tiempo, que haya
existido en la Europa del pasado siglo: La presidida por el asesino
iletrado Franco Bahamonde.

Sí, es cierto, la guerra civil española es uno de los episodios
históricos sobre los que más libros se han escrito, pero también uno
sobre los que menos se ha leído. Hay miles y miles de libros sobre la
cuestión, muchos de ellos ilegibles, otros honrados y una minoría
serios y rigurosos que casi nadie, después de comprarlos por tal o
cual recomendación, ha sentido, siquiera, la curiosidad de ojear. A
estas alturas, la desinformación intencionada sobre la terrible
represión franquista, sin parangón en ningún país de nuestro entorno:
Al lado de Franco, Mussolini fue “santo varón”, llega a niveles tan
increíbles como insultantes. Hoy, en esta España que presume de
moderna y potente, la inmensa mayoría de los españoles cierra los
ojos ante un periodo de horror como pocas naciones han conocido,
nuestros chavales apenas saben quien fue Franco, incluso algunos de
ellos –no tienen la culpa, es lo que oyen, lo que se les enseña en
los centro oficiales de la democracia, públicos o concertados
parasitarios- se atreven a cantar himnos fascistas y a defender
públicamente al estúpido genocida, al individuo más perverso que ha
dado nuestra nación en toda su historia.

Imbuido como estoy en dar las últimas pinceladas, o brochazos, a un
libro -“Las grandes democracias contra la libertad de España”, que
espero esté en la calle para la primavera-, me he preguntado una y
otra vez, con enorme ingenuidad, por qué ese silencio nacional e
internacional sobre la tremenda represión que sufrió el pueblo
español al acabar la guerra, por ese exilio que ha pasado a los
anales de la historia como el más largo, prolongado y mutilador de
los habidos en nuestro continente, por qué tanto “demócrata callado”
ante la barbarie que se cometía en nuestro solar, por qué tanta
polémica absurda sobre si unos y otros cuando no había unos y otros,
cuando quienes incendiaron y planificaron un exterminio ideológico
inaudito fueron los militares africanistas, la iglesia católica
española y la plutocracia nacional con la ayuda de sus homólogos de
todo el mundo. La respuesta no necesitaba tantos devaneos ni tanto
tiempo perdido. Estaba a la vuelta de la esquina: Franco incendió
España con la ayuda de Italia y Alemania, azuzando los bajos
instintos de los mercenarios moros, acabó con la democracia, mató,
torturó y expulsó del país, dejándolo huero, a cientos de miles de
personas, entre las que estaban quienes formaban parte del verdadero
Siglo de Oro de nuestra cultura y nuestra ciencia: Los hijos de la
Institución Libre de Enseñanza, la mejor generación de españoles que
hayamos sido capaces de parir y formar. Jamás volvieron los muertos,
jamás los desaparecidos, se ocultaron los torturados aterrados para
contagiar su lógico miedo a sus hijos y nietos, se desperdigaron por
más de cuarenta países los desterrados, los que todo lo habían
entregado al engrandecimiento de su patria, los que la habían amado
con toda su alma y se encontraron, de la noche a la mañana, en los
campos de concentración de una Francia derrotada, pesimista y
vergonzante o en los brazos siempre cálidos de México –deuda eterna
con el pueblo mexicano, con Cárdenas y sus magníficos diplomáticos-,
Cuba, Argentina, Chile y tantos países que se brindaron a dar cobijo
a esa insólita “Numancia Errante” de que hablaba Luis Araquistain.

Las piedras de España fueron hechas añicos por quienes manoseando su
nombre, acudieron a la Legión Cóndor para destruirla; las familias
españolas fueron masacradas por quienes decían defender la familia;
la cultura española fue exterminada por quienes hablaban de un nuevo
amanecer; nunca, en nuestro largo deambular por la historia, el
desorden y el crimen organizado campearon por nuestro solar como
cuando los traidores decidieron usar las armas del pueblo contra el
pueblo; jamás, España anduvo tanto tiempo entre tinieblas y sangre.
Y, ¿Cómo, después de un drama tan inmenso y prolongado, nos
olvidamos, se olvidaron de lo que habían hecho con España? El régimen
de terror implantado por los africanistas fue de tal magnitud que
explica por sí solo el silencio, la indolencia, la apatía, la abulia
de los españoles que, como gallinas ciegas, quedaron dentro del
inmenso campo de concentración en que convirtieron a España; en
cuanto a las grandes democracias, su silencio, la ocultación del
genocidio franquista, sólo se entiende por su complicidad con la
tiranía: Inglaterra, Francia y Estados Unidos, cada cual a su modo,
fueron colaboradores necesarios para el triunfo de los genocidas,
fueron, por tanto, cómplices de los asesinatos, las desapariciones,
los exilios, las torturas que durante décadas asolaron nuestro país.
Francia, porque estaba sumida en el miedo y en la decadencia más
absoluta; Inglaterra y Estados Unidos –que ayudaron a Franco desde el
primer momento vendiéndole todo tipo de pertrechos y poniendo en
marcha el calamitoso Comité de No-Intervención- porque preferían
tener a un dictador sanguinario pero obediente al frente de los
destinos de España, que a un gobierno democrático que defendiese la
soberanía nacional.

Existen miles de metros de celuloide grabados por los nazis sobre la
destrucción de España, sobre el genocidio, el holocausto y la
diáspora española. Los nazis grababan todo lo que hacían en España
para poder aplicarlo después con mayor eficacia; existen miles de
fotografías sobre la destrucción de España en los archivos españoles…
Todavía espero ver una película como El Pianista, de Polansky, sobre
nuestro drama; todavía aguardo oír a los grandes políticos,
escritores, historiadores e intelectuales europeos y americanos
hablar sobre el genocidio franquista; todavía espero que llegue el
día en que no sea preciso escribir un artículo tan triste y desolado
como el presente.

Hace setenta años, en días como estos de este frío enero, el ejército
de la democracia española, el pueblo que se defendía en soledad
contra el ataque del nazi-fascismo mundial, atravesaba la frontera de
los Pirineos, agotadas sus fuerzas, sin resuello, sin moral, con
hambre, con furia, con rabia, con impotencia. Después de luchar
heroicamente para defender su libertad y la del mundo libre, fueron
encerrados como criminales en campos de concentración que semejaban
pocilgas. Muchos murieron en ellos, otros contribuyeron a liberar
París, otros fueron llevados a los campos de exterminio nazis, otros
devueltos a los patíbulos españoles, otros escaparon a México.
Setenta años del fin de una guerra que nunca debió ser, setenta años
del comienzo de una dictadura que no habría existido si las grandes
democracias así lo hubieran querido tras el triunfo aliado: Setenta
años de silencio, de ocultación, de hipocresía, ignominia
internacional. Sólo México, una pequeña potencia convertida en
gigante de la dignidad humana, del derecho de gentes, se atrevió a
defender la causa de la democracia republicana española en todos los
foros, contra todas las democracias que escondían la cabeza debajo
del ala o veían con buenos ojos una dictadura en España. Son, las
razones de un silencio ruin, de uno de los mayores escarnios
históricos de nuestro tiempo.

Pedro L. Angosto. Historiador.
------------------------------------

Etiquetas: , , ,

lunes, 26 de enero de 2009

Homenaje a Amalia A. Solórzano Bravo en el Ateneo de Madrid


Acto de homenaje a Doña Amalia Solórzano (viuda del presidente mejicano Lázaro Cárdenas)
26 de Enero, a las 19 horas tendrá lugar en el Ateneo de Madrid
(22-01-2009)

Querido/a amigo/a:

Tengo el placer de informarte de que el próximo 26 de Enero, a las 19 horas tendrá lugar en el Ateneo de Madrid un acto de homenaje a Dña. Amalia Solórzano, viuda del Presidente de la República Mexicana, D. Lázaro Cárdenas, que acaba de fallecer en fechas recientes en el Distrito Federal.

Como bien sabes, ella y su esposo facilitaron hogar y medios de vida a decenas de miles de españoles obligados a abandonar España tras la Guerra Civil. Doña Amalia, como afectuosamente la llamaban los exiliados españoles, tuvo además un especial protagonismo en el acogimiento y protección de los 456 niños españoles que fueron enviados a México en plena guerra. Estos niños, fueron denominados posteriormente “los niños de Morelia”, y a la trayectoriavital y profesional, decadaunode ellos, ha estadovinculada Dña. Amalia hasta su muerte.

Con este acto pretendemos rendir homenaje a una amiga de España, a los exiliados que en México encontraron una segunda patria y, corresponder a la deuda histórica de gratitud que tenemos los españoles con la República de México, y con la familia Cárdenas en particular.

La Junta de Gobierno del Ateneo ha apadrinado este acto, que ha sido organizado por un colectivo de personas de ambos lados del Atlántico, que apoyamos tanto la memoria del exilio como el papel de aquellos, que como la República de México y los Cárdenas, salieron en defensa de la causa de la República Española.


Nuestro principal objetivo es difundir los valores universales que representó la II República, reforzar las relaciones entre la sociedad mexicana y la española, así como con los descendientes de los exiliados españoles estrechando los lazos entre nuestros pueblos. En definitiva, transformar lo que fue la desgracia de una emigración involuntaria, en un elemento de ventaja para México y para España.

Por este motivo, y para seguir impulsando el proceso abierto en nuestro país de reivindicación de la memoria histórica, este colectivo está abierto a nuevas incorporaciones y, en ese sentido, nos gustaría contar con tu participación.

En este acto participará de forma destacada D. Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Dña. Amalia y ex-alcalde de la Ciudad de México D.F.;D. Jorge Zermeño Infante, embajador de México en España, y D. Alfonso Álvarez Miaja, descendiente del exilio español en México, y nieto del general Miaja.

Por parte española intervendrán el Presidente del Ateneo, D. José Luis Abellán; D. Jerónimo Andreu, arquitecto y amigopersonal de Dña. Amalia; D. Antonio García Santesmases, profesor universitario; y Dña. Fanny Rubio, escritora. El acto será presentado y moderado por D. Antonio Chazarra, profesor y ateneísta.

Con el deseo de contar con tu presencia, aprovecho la ocasión para enviarte un fuerte abrazo.



ACTO DE HOMENAJE A DOÑA AMALIA SOLORZANO

ATENEO DE MADRID



Intervienen:



D. José Luis Abellán, presidente del Ateneo de Madrid.

D. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ex-alcalde de la ciudad de México DF

D. Jorge Zermeño Infante, embajador de la República de México.

D. Alfonso Álvarez Miaja, presidentedel Consejo Consultivo de Michoacán

D. Jerónimo Andreu, arquitecto.

D. Antonio García-Santesmases, profesor de filosofía de la UNED.

Dña. Fanny Rubio, escritora y poeta.



Presenta y modera:



D. Antonio Chazarra Montiel, vicepresidente de la Sección de Ciencias de la Educación del Ateneo de Madrid.



Lunes 26 de enero de 2009. 19:00 horas

Salón de Actos c/ Prado, 21



Dña. Amalia A. Solórzano Bravo (1912-2008), nació en Tacámbaro, Michoacán, y fue esposa del ex presidente de México, D. Lázaro Cárdenas (1934-1940). Durante la presidencia de éste, tuvo un papel destacado endefensa de la República española. Convenció a su esposo para acoger en México a niños españoles (los “Niños de Morelia”) mientras durase la guerra, con la intención de repatriarlos finalizada ésta. Además de los niños, no menos de 20.000 españoles se trasladaron al exilio mexicano, donde pudieron emprender una nueva vida. México nunca se plegó a los dominadores fascistas, no reconoció al régimen salido del golpe de estado y mucho menos a la dictadura, no teniendo relaciones diplomáticas con España hasta la llegada de la democracia. Desde entonces, es el país hermano de América que mejor trato y relaciones tiene con España. En noviembre del 2007, el Gobierno español concedió la Gran Cruz de Carlos III, a doña Amalia.

Etiquetas: , , , ,

martes, 16 de diciembre de 2008

AMALIA SOLORZANO DE CARDENAS MAMA GRANDE DEL EXILIO ESPAÑOL EN MEXICO

Amalia Solorzano de Cardenas, mamá grande del exilio español en México
La Vanguardia

Joaquim Ibarz | México D.F. (Corresponsal) | 13/12/2008 | Actualizada a las 19:25h
| Internacional Testigo y protagonista de un siglo en la historia moderna de México, doña Amalia Solórzano, viuda del presidente Lázaro Cárdenas del Río, falleció a los 97 años en su casa de Ciudad de México. Amalia Solórzano fue una figura fundamental en la vida nacional, no sólo como compañera de un gran presidente, sino por el apoyo que brindó a los más marginados del país y al exilio español. Su muerte entristece a México, enluta a todos los grupos sociales, académicos e intelectuales. Donde más se siente la pérdida es en la comunidad de descendientes del exilio republicano español. Doña Amalia, como todos la llamaban en el país, fue como una madre generosa para cientos de niños españoles que encontraron refugio en este país durante la guerra civil. Por ello siempre fue la mujer más querida del exilio español.

Fotografía de archivo de la viuda del ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas (1934-1940) Amalia Solórzano, a su llegada a un homenaje que el Ayuntamiento de Madrid tributó a su esposo / EFE

Como esposa, madre y abuela de destacados dirigentes, doña Amalia personificó la crónica nacional de buena parte de la política mexicana del siglo XX. El historiador Lorenzo Meyer señala que fue la depositaria del legado y de los ideales del general Cárdenas. "Doña Amalia se convirtió en guardiana de la herencia de su esposo. Se identificó con ese auténtico nacionalismo revolucionario; el término se ha desgastado y pervertido pero ella hizo su mejor esfuerzo para mantenerlo, sobre todo tras la muerte del general. No fue radical pero nunca dejó de ser fiel representante de lo mejor del cardenismo", comentó el investigador del Colegio de México.

Amalia Solórzano, madre de Cuauhtémoc Cárdenas, gobernador de Michoacán, fundador del Partido de la Revolución Democrática y tres veces candidato a la presidencia de la República (1988, 1994 y 2000), nació en Tacámbaro, Michoacán en 1911.

Su historia de amor comenzó cuando el general andaba en campaña para gobernador de Michoacán, El primer encuentro no pudo ser más romántico, merecería ser consignado en los anales del género. Ella misma lo dejó registrado en su libro "Era otra cosa la vida".

"Desde que nos vimos, yo desde el balcón de mi casa y él pasó por delante montado a caballo, me saludó desde abajo como a cualquier persona; desde ese momento, fue mutua la simpatía", comentó doña Amalia. El flechazo fue fulminante. Ella tenía 15 años y el militar 33. Al día siguiente coincidieron en una comida que ofrecieron al general en la finca Los Pinos; años más tarde, en claro homenaje de su marido, Cárdenas bautizó la residencia presidencial con ese nombre.

Los padres de Amalia, católicos conservadores, se opusieron al noviazgo porque el general Cárdenas tuvo una participación directa en la Guerra de los Cristeros, que ensangrentó a México por cuestiones religiosas. La joven fue internada en un colegio de monjas de la capital. Sortearon todas las vicisitudes y se casaron por lo civil el 25 de septiembre de 1932. A los 23 años se convirtió en primera dama de México.

Y aunque como esposa del presidente doña Amalia se mantuvo al margen de la política, durante la gestión del general Cárdenas (1934-1940) participó en dos momentos fundamentales que definieron el signo nacionalista que caracterizó el mandato de su esposo.

El primero fue la acogida a 460 niños españoles, hijos o huérfanos de combatientes republicanos de la Guerra Civil, que desembarcaron en el puerto de Veracruz el 7 de junio de 1937. Fueron llevados a Michoacán, donde se les ubicó como internos en una escuela y donde tanto ella como el general Cárdenas los visitaban con regularidad. A estos refugiados se les conoció como los niños de Morelia.

Después vino la apropiación petrolera del 18 de marzo de 1938. Doña Amalia tuvo un papel protagonista en la recogida de fondos con los que indemnizar a las empresas extranjeras. En sus memorias, doña Amalia relata así aquel episodio: "El general me dijo: "Chula, se debe invitar a la mujer a una participación directa, en este momento es urgente la presencia de todos. Hay que hacer labor en las escuelas, en las familias, en fin, en un llamado nacional". La colecta para pagar la deuda de la expropiación fue una ayuda más bien simbólica, pero ¡cómo fue de hermosa la respuesta!"

El 20 de noviembre de 2007, recibió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, máximo reconocimiento que otorga el Estado español, por su destaca labor a favor de los exiliados republicanos. La acogida de los transterrados sentó un precedente de solidaridad internacional, que continúa vigente
__._,_.___

Etiquetas: , , ,

jueves, 26 de junio de 2008

ANTONIA CASTILLO DOCTORA CEUTI



Restituir la memoria de la doctora ceutí Antonia Castillo
Escrito por Francisco Sánchez Montoya
jueves, 26 de junio de 2008
www.faroceutamellilla.es

La doctora ceutí Antonia Castillo (Archivo: José Manuel López Gómez)Cuando la doctora ceutí Antonia Castillo Gómez, tuvo que salir de Ceuta en 1940, tras ser perseguida, represaliada y expulsada como facultativa municipal, por las nuevas autoridades tras el 17 de julio de 1936, emprendió el camino de un exilio no buscado.

Y toda ésta persecución, por cometer el "delito" de casarse con un hombre de izquierdas, el catedrático del Instituto Hispano Marroquí, Luis Abad Carretero. Esta salida de la doctora ceutí llevó consigo una imposibilidad de retorno, el sentimiento de identidad se truncó porque las raíces de su pueblo y sus lazos familiares se dejaron atrás. No volvió a su Ceuta natal, falleciendo en 1971. A esta laboriosa e inteligente doctora le debemos un reconocimiento, fué toda una pionera. En el mundo de la medicina, colegiándose en Ceuta en 1927, siendo la primera mujer. Pocas calles de nuestra ciudad llevan nombres de mujeres, la Doctora Castillo se merece que le devolvamos un poco de lo mucho que le quitamos hace setenta años.

Quisiera agradecer al doctor López Gómez, médico, historiador y académico, su ayuda y desinterés en ofrecerme todo los detalles de la doctora Antonia Castillo, su exitoso libro "Los inicios del ejercicio médico de la mujer en Burgos" me ha servido como base para este reportaje, a el todo mí agradecimiento.





La infancia
Nació un 27 de noviembre de 1907 en Ceuta. Su padre Enrique Castillo Borrego era propietario de una fábrica de conservas de pescados, su madre María del Valle, fallecida en 1922. Antonia Castillo tuvo cinco hermanos. Estudió el bachillerato en el Instituto General y Técnico de Cádiz. El 28 de agosto de 1923, con tan sólo 15 años, el rectorado de la Universidad de Sevilla le expidió el correspondiente título. Ese último curso 1922-23 obtuvo, además, sobresaliente con matricula de honor en el estudio del alemán. A principios del curso 1923-24 se traslada a Madrid, para estudiar medicina y en junio de 1928, con tan sólo, 20 años termina sus estudios de medicina con excelentes resultados.

Pocos días antes, una R.O. de 26 de septiembre de 1929, estableció la obligatoriedad de que los ayuntamientos de las ciudades que no tuvieren, dotasen plazas de tocólogo municipales. El de Ceuta era uno de ellos, la doctora Castillo ve en esta disposición una buena oportunidad para situarse profesionalmente, en una especialidad para la que cree hallarse bien cualificada. Se convoca por parte de la Junta Municipal la oposición, son cinco los oponentes, Sánchez-Prado, Lorenzo Trujillo, Marcial Gómez, Juan González y nuestra protagonista de este reportaje Antonia Castillo. Tras llevarse a cabo las pruebas, el 5 de marzo de 1931, la comisión Permanente de la Junta Municipal acordó, nombrar "médico tocólogo al servicio de esta Corporación a la señorita Antonia Castillo Gómez". Además se consignó en acta la satisfacción que tenía "al ver que es una hija de Ceuta la que ha conseguido el triunfo en la oposiciones celebradas".

Unos meses después, ya proclamada la II Republica, tomó posesión de su cargo como médico de la Beneficencia Municipal, ella debía atender a todas aquellas personas, en este caso mujeres, que carentes de recursos, según los criterios de la corporación, precisasen de sus servicios. En julio de 1932, Antonia Castillo dirigió un escrito al Ayuntamiento pidiendo permiso para poder ampliar sus conocimientos en Alemania, lo cual le aprobaron. En diciembre de 1933 se incorporó a su plaza en Ceuta. Hacia tiempo que se había independizado de la tutela familiar, vivía en una casa propia donde acompañada de su hermana África, atendía a los enfermos en su consulta. También tiene tiempo para dar alguna que otra conferencia a la gente humilde de la Ciudad, como la ofrecida en la Casa del Pueblo, titulada "Sobre el seguro de Maternidad".

En enero de 1936, contrae matrimonio con el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí de Ceuta, Luis Abad Carretero. Este era miembro del Partido de Acción Republicana fundado por Manuel Azaña, cuando a finales de 1934 su formación política decide fusionarse con el Partido Radical-Socialista de Marcelino Domingo, para dar origen a Izquierda Republicana, fué elegido presidente en Ceuta, hasta el 20 de abril de 1936, que fué sustituido por el abogado Salvador Fossati.

Los continuos rumores de sublevación en el veranote 1936, preocupan a la familia Abad-Castillo, dada la relevancia política de Luis. Los preparativos de la sublevación continuaban, el enlace en esta zona con el director de la sublevación era el teniente coronel Jefe del Acuartelamiento de la Legión en Dar Riffien, Juan Yagüe, éste recibe el 29 de junio la visita del diputado de la CEDA Francisco Herrera Oria, con las últimas consignas para el golpe, la reunión tuvo lugar en Ceuta.

A primeras horas de la tarde del 17 de julio, ya estaban las tropas sublevadas en las calles de Melilla y en Ceuta y ciudades del Protectorado Occidental se respiraba una tensa calma llena de miedos y recelos. Sobre las 16,45 horas, el Delegado del Gobierno en Ceuta, José Ruiz Flores, recibe la llamada del Jefe del Gobierno de la República y Ministro de la Guerra, Casares Quiroga, para informarle de los acontecimientos de Melilla. A continuación el Ministro de la Gobernación Juan Moles, telefoneó a Tetuán, y cambio impresiones con el Alto Comisario, Arturo Álvarez-Buylla.

A las 11 de la noche del 17 de julio las tropas tomas las calles, la doctora Antonia Castillo se queda en Ceuta y su marido Luis Abad, dada su militancia política, se refugia en Tánger, esperando al desarrollo de la sublevación militar.




Expulsada como tocóloga municipal, en 1939
La doctora Antonia Castillo, tras el golpe militar, continúa en su puesto de trabajo, a pesar de que Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos; las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. Antonia Castillo, ve como muchos de los compañeros de su marido son detenidos y fusilados. Ella sabe que a todos los funcionarios municipales que hayan tenido alguna vinculación con partidos políticos o sindicatos se les instruye un expediente. La comunicación de este expediente no le llega hasta el 20 de diciembre de 1938, donde se le acusa –injustificadamente- entre otras cosas de "negligencia en su trabajo como médico tocólogo". Las acusaciones de falta de atención a sus pacientes en que se fundamenta el expediente, se vislumbran muy poco sólidos conociendo la buena formación clínica de la doctora Castillo y la probada dedicación a sus enfermos.

Con este expediente, más parece que se le pase factura por su matrimonio con Luis Abad y por las actividades políticas de éste. Pero con este primer expediente tan sólo era el comienzo de un tortuoso camino que, por desgracia sólo había comenzado a recorrer. En otro escrito, la Comisión depuradora le había formulado tres cargos: 1º Haber dado en cierta ocasión un mitin en la Casa del Pueblo, 2º Ser simpatizante de la política de izquierdas y 3º No ser de confianza para el Movimiento Nacional.

El juez instructor recabó diversos informes sobre el comportamiento de la Dra. Castillo a algunas autoridades gubernativas de Ceuta: Policía, Guardia Civil y Falange. El más extenso y revelador de todos ellos es el redactado por el delegado de Orden Público de Ceuta, el 10 de diciembre de 1938, en el que se puede leer: " Fué vicepresidente de la Asociación de Empleados Municipales y aparece en una fotografía reunida con los más significativos socialistas de esta Plaza, con ocasión de un mitin celebrado en la Casa del Pueblo. Se ignoran antecedentes masónicos. Está casada con el Catedrático Sr. Abad (Socialista furibundo) que se encuentra en la zona roja, haciendo campaña contra la Causa Nacional. Se la considera, como su esposo, de ideas extremistas. Dio conferencias en la Casa del Pueblo en propaganda electoral en el año 1933, no volviendo a actuar al contraer matrimonio con el Sr. Abad, diciéndose que se debía a que este era excesivamente celoso. Ha observado buena conducta pública y privada y se comporta bien en lo profesional, se ignora su forma de pensar con respeto al Movimiento Nacional… "

Nada de esto convenció al Juez de Instrucción, quien el 18 de febrero de 1939 estimó probados los cargos y la definió: " Como desafecta al Glorioso Movimiento Nacional y adicta al Frente Popular (…), por lo que revistiendo su conducta una notoria peligrosidad es permitido aconsejar que el funcionario de referencia no debe continuar figurando en el cuadro de los empleados del Nuevo Estado, ya que no ofrece garantías para los servicios del mismo... en consecuencia destitución de Doña Antonia Castillo Gómez en el cargo que venia desempeñando, y que, además, se adopten las medidas necesarias para que tampoco pueda volver a figurar a ningún otro de clase alguna, dependiete de esa Corporación".




Camino del exilio mejicano
Las diversas sanciones que se impusieron a la doctora ceutí Antonia Castillo, hizo que tuviera que salir de su ciudad y buscar otra salida de futuro. Causó baja en el Colegio de Médicos de Ceuta, el 30 de julio de 1939. La siguiente noticia que se tiene de ella, según el historiador López Gómez, es de finales de 1940 y la sitúa en Burgos, con anterioridad estuvo unos meses en Madrid. Pasando a ser también, al igual que en Ceuta en 1927, la primera mujer en formar parte del Colegio de Médicos burgalés. El refugio de Burgos, le sirvió para ir madurando la posibilidad de marchar al extranjero, donde se podría reencontrar con su marido.

En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a Méjico. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer. Mientras tanto Luis Abad, continúa su periplo ya que tras salir de Ceuta pasó a Tánger y desde allí a la península. Tras la Guerra Civil logro escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí, próximo al desierto del Sahara, de donde, al parecer, pudo salir. Ya en 1940 se instaló en Oran, donde sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros.

Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Oran no se dirige a Méjico sino a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos como profesor. En 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca. Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido seis meses después de su boda.

Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en posproyectos del Colegio de Méjico, y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas. Por otra parte, la doctora Antonia Castillo, se especializa en el campo de la ontología ginecológica, siendo una prestigiosa facultativa en Méjico.

Todo son éxitos para los dos en Méjico, pero añoran España y en 1966 emprendieron viaje a Madrid, con la esperanza de que la dictadura no les pida cuentas. Se instalaron por unos meses en la casa de Maria del valle Muñoz Castillo, la sobrina de Antonia. Pronto marcharon a Almería, no sabemos si la doctora ceutí volvió a pisar su ciudad natal. Compraron una casa en Gádor. A finales de 1970 la doctora Antonia Castillo notó un importante quebrantamiento de su salud, en vista de su progresivo empeoramiento decidieron regresar a Madrid. A principios de 1971, fallece u su marido decide enterrarla en Gádor, a donde regresó, para morir a su vez el 13 de noviembre de ese año

Etiquetas: , , , ,