Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

Nombre:
Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

martes, 13 de julio de 2010

El consistorio de Toulouse traerá a Zaragoza su visión del exilio español ( El Periódico de Aragón - 13/06/2010 )

Etiquetas: , ,

lunes, 15 de diciembre de 2008

MORIR EN FILA en el PAIS.COM por JULIAN CASANOVA

Morir en fila
El diario de un padre capuchino detalla el horror de la represión franquista en Zaragoza
JULIÁN CASANOVA 14/12/2008


La religión y el patriotismo ampararon la matanza de varios miles de ciudadanos en Zaragoza durante la Guerra Civil y la posguerra. A cientos de ellos nunca se les inscribió en el registro de defunciones, mientras que otros muchos aparecieron como "hombre o mujer sin identificar". Al principio, en los meses que siguieron a la sublevación militar, ese terror no necesitó de procedimientos ni garantías previas. Sólo 27 de las 2.598 víctimas registradas en 1936 pasaron por consejos de guerra. A veces, las autoridades judiciales se presentaban para proceder al levantamiento de cadáveres, pero lo normal en esos primeros momentos es que quedaran abandonados a orillas del canal Imperial, en los descampados de Valdespartera o en los barrios rurales que rodeaban a la capital.

Muchos familiares intentaban salvar a sus seres queridos. Y lo que encontraban eran falsas promesas, engaños
Unos meses después, puestos ya en marcha los juzgados militares, legalizado el asesinato por las autoridades golpistas, las ejecuciones se realizaban en las tapias del cementerio de Torrero, muy cerca de la cárcel. Fue testigo de ello Gumersindo de Estella, un padre capuchino que se encargó de la "asistencia espiritual a los reos" y que escribió, en forma de diario, unas memorias estremecedoras en las que describe el rito cotidiano de los fusilamientos, las confidencias de los condenados a muerte o la actitud de una parte del clero católico, empeñado "en acreditar con su sello divino una empresa pasional de odio y violencia".

La capilla de la cárcel de Torrero de Zaragoza era en realidad un local destinado a "sala de jueces", donde los días en que había ejecuciones se improvisaba un altar con lo necesario para la misa. Un retrato de Franco presidió la ceremonia hasta que a mediados de 1938 Gumersindo de Estella consiguió que fuera retirado, tras haber señalado insistentemente a las autoridades que "la presencia de Franco en la capilla y en su altar como santo crispaba los nervios de los reos y les causaba feroz indignación porque sabían que las sentencias de muerte eran firmadas por él".

Entraban los presos en capilla alrededor de las cinco de la mañana. El sacerdote hablaba con ellos, les preguntaba por sus familias, por la causa de la muerte y sobre todo si practicaban la religión. Algunos aceptaban la confesión y la comunión "con recogimiento envidiable". A otros había que convencerles de la necesidad de "buscar consuelo en lo sobrenatural". Había quienes no admitían diálogo o se negaban a recibir auxilio espiritual. "No señor, no me invite a practicar la religión", le dijo un reo el 11 de junio de 1938. "Las derechas están matando en nombre de la religión y hacen la guerra en nombre de la religión. Y una religión que les inspira tanta crueldad, no la quiero".

A las seis de la mañana, los guardias civiles comenzaban "la faena" de atarles las manos. De la cárcel los trasladaban a las tapias del cementerio en una camioneta. Durante el corto recorrido, continuaban sin cesar los "ayes lastimosos" que el sacerdote trataba de calmar dándoles a besar el crucifijo. Los acompañaba hasta que eran colocados en fila mirando a la tapia. Tras caer derribados por los tiros del pelotón de fusilamiento, les daba la absolución y la extremaunción antes de que el teniente de turno se acercara y descargara "dos o tres tiros de pistola en la cabeza".

Los que iban a morir le contaban a menudo, minutos antes de los fatales disparos, que habían sido denunciados por sus vecinos, con cualquier pretexto, rencillas personales, políticas, de negocios, que dejaban las manos libres al denunciante mientras al otro lo metían en la fosa. Cuando le confesaban que la denuncia había salido del cura, el padre Gumersindo reflexionaba sobre el daño que ese comportamiento hacía a la religión. Él, como cristiano y sacerdote, "sentía repugnancia ante tan numerosos asesinatos y no podía aprobarlos", una actitud que contrastaba con la de otros religiosos, "incluso superiores míos, que se entregaban a un regocijo extraordinario y no sólo aprobaban cuanto ocurría, sino aplaudían y prorrumpían en vivas con frecuencia".

Nada cambió con el final de la guerra, el 1 de abril de 1939: el mismo rito de la muerte, la farsa de los juicios, la desesperación de los presos inocentes. Muchos familiares removían Roma con Santiago para salvar a sus seres queridos. Y lo que encontraban eran largas, falsas promesas, macabros engaños. Como le sucedió a aquella madre que fue el 12 de febrero de 1940 a hablar con Gumersindo de Estella. Estaba contenta porque había sido muy bien recibida en Madrid y confiaba en que su hijo iba a ser indultado. "¡Infeliz!", anotaba en su diario el fraile capuchino, no sabía la madre que su hijo, Juan García Jariod, escribiente de Caspe de 22 años, tenía la sentencia de muerte firmada por Franco y había sido remitida a Zaragoza para su ejecución. Fue fusilado al día siguiente, 13 de febrero, junto a ocho condenados. Tres días después de su muerte llegó el indulto.

Era tanto el exceso asesino que hasta perfeccionaban el escenario. El 6 de noviembre de 1939, cuando Gumersindo de Estella llegó al cementerio acompañando a los 16 condenados de ese día, observó una novedad. Habían levantado una larga valla de tablones de más de dos metros de alto. Y entre esa valla y la tapia quedaba un espacio de un metro que había sido llenado de tierra. Las miles de balas descargadas desde julio de 1936 habían destrozado la tapia y los disparos traspasaban ya la pared, alcanzando a los ataúdes de los nichos del cementerio.

La mayoría de esos fusilados que constan en los libros de registro del cementerio -más de 3.000 durante la guerra y casi 500 durante la posguerra- fueron enterrados en fosas comunes. Allí permanecieron durante la dictadura de Franco, mientras que ya en 1941 se construyó en el cementerio una capilla-osario para los "caídos de la Cruzada de liberación" y unos años más tarde, en 1953, se levantó en la plaza del Pilar un gran "monumento a los héroes y mártires de nuestra gloriosa Cruzada".

En 1979, al efectuar unas obras en el cementerio, se descubrieron dos grandes zanjas de 500 metros de longitud por dos de anchura con los restos de numerosos asesinados. En aquella España recién salida de la dictadura nada se hizo por identificarlos, localizar a sus familias, darles una digna sepultura. Con algunas excepciones, los restos fueron trasladados a otra fosa común, enterrados de nuevo en el silencio, aunque el primer Ayuntamiento democrático de Zaragoza levantó allí un monolito en memoria de "cuantos murieron por la libertad y la democracia". En ese mismo cementerio, hoy, en su entrada principal, lo primero que el visitante contempla es la gran cruz del monumento a los héroes y mártires de la Cruzada, trasladado allí en 1992 desde la plaza del Pilar.

Son los diferentes recuerdos y memorias de aquella guerra y de la larga posguerra, unos omnipresentes y los otros ocultos, silenciados, recuperados con agrios debates políticos. Porque hay quienes creen todavía que desenterrar ese pasado, reconocer a esas víctimas de la guerra y de la dictadura, es "resucitar fantasmas de la peor historia de España y suscita rencores y divisiones", como dijo hace poco un concejal del PP del Ayuntamiento de Zaragoza. No se trata de fantasmas, sin embargo, sino de miles de víctimas masacradas en nombre del orden, la patria y la religión. Son el rostro visible de una historia que la democracia no puede olvidar.

Etiquetas: , , ,

sábado, 18 de octubre de 2008

HOMENAJE A LOS REPUBLICANOS DE ARANDIGA DESCRIPCION DE LOS HECHOS Y RELATO DE LOS NOMBRES DE LOS ASESINADOS

HOMENAJE A LOS REPUBLICANOS DE ARÁNDIGA

Sábado, 15 de noviembre de 2008, a las 11:30 horas.
Cementerio de Arándiga (Zaragoza).

Queridos amigos,

El próximo sábado 15 de noviembre de 2008, tendrán lugar el Homenaje y la inhumación conjunta de los restos exhumados e identificados de los ocho republicanos asesinados en Arándiga el 25 de agosto de 1936.

El objetivo de este Homenaje es realizar un reconocimiento público y una rehabilitación moral de los republicanos de Arándiga que fueron objeto de la represión franquista como consecuencia de su compromiso socialista, contribuyendo a la recuperación de la historia personal y colectiva de todas las personas desaparecidas por el golpe de estado y la dictadura. Se trata, por tanto, de una iniciativa para la recuperación de la memoria histórica y en defensa de los valores que encarnaba el Gobierno Republicano del Frente Popular: democracia, libertad y justicia social.

Los familiares partiremos en comitiva desde el lugar donde se encontraba la fosa común hasta el cementerio, lugar de celebración del Homenaje.

En nombre de los familiares me complace invitaros a este justo y merecido Homenaje. En el transcurso del mismo tomaremos la palabra los familiares y los allegados, entre los que por supuesto os encontráis. Si alguno os animáis a decir unas palabras ya me lo diréis para tenerlo en cuenta de cara a la organización de las intervenciones. Asimismo confirmarme por favor la recepción del mail (por si tuviera alguna dirección de correo errónea). Intento dar la mayor difusión posible del acto, así que extender la información a quienes consideréis oportuno.

Eva Martínez Marín
Portavoz de los familiares
976 295 579 / 695 523 008
evamarmar@hotmail.com
__

BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS HECHOS

El 25 de agosto de 1936, tras el golpe de estado franquista, fueron asesinaron ocho vecinos de Arándiga (Zaragoza) que se habían destacado por contribuir al progreso del pueblo y por haber defendido los valores democráticos de la República. Otros vecinos del pueblo fueron obligados a presenciar estos hechos y a cavar la fosa común donde los ocho asesinados fueron arrojados.
Estos son los nombres de las víctimas y los cargos que ostentaban en el Ayuntamiento de la localidad y en la Junta Directiva de la UGT de Arándiga en 1936:

§ Cipriano Cabello Royo, de 38 años, Presidente de la Junta Directiva y Alcalde del Ayuntamiento.
§ Tomás Lafuente Gracia, de 28 años, Vicepresidente de la Junta Directiva.
§ Raimundo Marín Domingo, de 39 años, Contador de la UGT de Arándiga y Responsable de la Bolsa del Trabajo.
§ Francisco Martínez Andrés, de 32 años, Vocal de la Junta Directiva de la UGT de Arándiga, Regidor 2º del Ayuntamiento.
§ Antonio Ostáriz Gil, de 27 años, Tesorero de la Junta Directiva de la UGT de Arándiga, Regidor 1º del Ayuntamiento.
§ José María Pallarés Trasobares, de 33 años, Vicesecretario de la Junta Directiva de la UGT de Arándiga, Regidor Síndico del Ayuntamiento.
§ Antonio Roy Jiménez,de 48 años, Vocal de la UGT de Arándiga, hermano de Ramón Roy (Segundo Teniente de Alcalde del Ayuntamiento).

José María Trasobares Royo, de 27 años.
Los republicanos asesinados no pudieron ser llorados ni honrados en público en el momento de su muerte, sin embargo sus familiares marcaron el lugar donde se encontraba la fosa común y, durante todos estos años, la adecentaron y conservaron con la mayor dignidad posible. Dicha fosa estaba situada en una cuneta en el punto kilométrico 61 de la carretera A-2302, a su paso entre Arándiga y Nigüella.

Setenta y un años después de tan terribles asesinatos, durante los días 26, 27 y 28 de octubre de 2007, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, a petición de los familiares de las ocho víctimas, llevaron a cabo los trabajos de exhumación de la fosa común.
Tras la identificación y restitución de los restos de los ocho republicanos a sus familiares, queremos celebrar un acto de Homenaje donde rendirles el tributo que merecen, con la inhumación conjunta de sus restos en el cementerio de Arándiga y la instalación de una placa conmemorativa.

Las víctimas y sus familias fueron tratadas como enemigos de la Patria por defender unos ideales y valores que anhelaban paz, libertad y justicia social para todos. Por ello, es importante reivindicar en estos momentos su dignidad, su bonhomía, su generosidad y su coherencia. Todavía estamos a tiempo de restablecer la verdad, la memoria y la justicia histórica, contribuyendo a que se asienten en España los valores democráticos que todos los represaliados defendieron con valentía y generosidad.
__

--
Publicado por VICTIMAS DESAPARICION FORZADA DEL FRANQUISMO para PVDF el 10/18/2008 01:15:00 PM

Etiquetas: , , ,