Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

viernes, 30 de enero de 2009

LAS PALMAS GRAN CANARIAS TIRO EN LA CABEZA Y AL POZO

http://www.elpais.com/articulo/portada/arqueologos/reconstruyen/brutal/ejecucion/Guerra/Civil/elpepipor/20090128elpepinac_14/Tes/

Tiro en la cabeza y al pozo

Un equipo de arqueólogos de Las Palmas reconstruye la ejecución durante la Guerra Civil de 19 vecinos de Arucas

JOSÉ NARANJO - Las Palmas

EL PAÍS - España - 28-01-2009
Les ataron los codos por la espalda y al cuello con cables de la luz, los llevaron hasta un lugar solitario, les obligaron a arrodillarse, les dispararon en la cabeza y ni siquiera los enterraron, sino que los arrojaron, como animales, al fondo de un pozo seco de más de 50 metros de profundidad. Así fueron asesinadas al menos 19 personas entre el 18 de marzo y el 4 de abril de 1937 en Arucas (Gran Canaria), según los estudios que se están llevando a cabo a partir de los huesos extraídos en diciembre de 2008 del pozo del Llano de las Brujas, la mayor fosa del franquismo localizada hasta ahora en Canarias.

En total se han hallado los restos óseos, ropas y objetos de 19 personas, de los que 10 siguen aún en el fondo del pozo a la espera de financiación para seguir con los trabajos. Los otros nueve esqueletos están en un laboratorio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde un equipo de arqueólogos realiza los estudios bioantropológicos.

Una de las primeras características que llamó la atención de los arqueólogos fue el color verde que presentaban algunos huesos en puntos concretos, que resultó ser producto de la lenta oxidación de los cables de cobre empleados para atarles en posiciones muy incómodas. En concreto, ya se ha podido determinar que el individuo número 2, uno de los más altos y robustos (medía 1,80 metros, algo inusual para la época), tenía los codos atados por la espalda con un cable que también le rodeaba el cuello, lo cual le inmovilizaba por completo. Esta persona presenta un disparo de bala en la mandíbula.

La mayoría de los cráneos están desechos fruto de la caída, pero uno de ellos, el llamado número 7, se conservó bastante bien y presenta un impacto de bala centrado justo en su parte superior, lo que indica que estaba de rodillas en el momento del disparo. Según Javier Velasco, coordinador de la investigación, "hubo una clara intención de matarlos de manera humillante y se aprecia un gran desprecio por sus cadáveres, es decir, violencia anterior y posterior a la muerte". Los otros cráneos, donde se espera que haya orificios de bala, serán reconstruidos en los próximos días.

Al individuo número 3, mayor de 60 años (había perdido todos sus dientes), también lo mataron de un disparo en la cabeza. Otro elemento llamativo en él es su dentadura postiza impecable, muy bien conservada, lo que apunta a una cierta significación social. Otros rasgos, como incisivos rotos en el número 6 (posible violencia durante la detención) o una espina bífida parcial en el 5 (rasgo congénito) podrían ayudar a la identificación, pero ésta sólo tendrá lugar de manera completa cuando se lleven a cabo las pruebas de ADN y se compare con el extraído a 60 familiares de desaparecidos.

Los investigadores opinan que fueron arrojados al pozo en dos días distintos y que ninguno sobrevivió a la caída. Además de los restos humanos, se han encontrado 23 casquillos con los que fueron asesinados, zapatos, botones, hebillas, un duro de plata con la cara de Alfonso XIII y hasta una medalla con el escudo del Ayuntamiento. La excavación comenzó el 16 de junio de 2008 en un pozo del que se tenían sospechas de que había servido para ocultar los crímenes de la represión franquista en el norte de Gran Canaria, al igual que en los otros tres pozos del olvido que hay en la zona. Sin embargo, tuvieron que pasar cinco meses y retirarse tres metros de tierra y cal viva, arrojada con la intención de ocultarlo todo, para que comenzaran a aparecer los esqueletos

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martes, 30 de diciembre de 2008

Los alcaldes de Alburquerque, Villar del Rey y San Vicente de Alcántara recogen mañana las cenizas de las personas asesinadas en Valdihuelo (Badajoz).

Mañana, víspera de Navidad, ellos también volverán a casa. Eran 30, 60, o 117 personas, hombres y mujeres, la mayoría jóvenes. Uno de ellos tenía sólo 14 años, otro, apenas un año de edad.

Fueron sacados de sus hogares por la fuerza y han permanecido más de 70 años en el interior de la mina de Valdihuelo (San Vicente de Alcántara). Sus restos serán incinerados mañana todos juntos en el crematorio del cementerio nuevo de Badajoz, y luego regresarán en forma de cenizas a sus pueblos de origen.

Por mucho que los paleopatólogos de la Universidad de Extremadura han estudiado los restos, hueso por hueso, no se sabe con certeza cuántos de los que fueron detenidos en las noches de verano de 1936 en los pueblos de Alburquerque, San Vicente de Alcántara y Villar del Rey terminaron sus días arrojados de cualquier manera en el interior de la mina de Valdihuelo, en realidad una cata minera en forma de pozo, de 12 metros de profundidad.

Los estudios historiográficos estiman que fueron 62 personas, aunque los informes de los paleopatólogos hablan de un mínimo de 30 cuerpos y un máximo de 117. Sus restos, custodiados en la Facultad de Medicina de Badajoz, apenas llenan ahora el interior de una caja del tamaño de un ataúd.

Los huesos, que permanecían custodiados en la Facultad de Medicina, serán incinerados todos juntos por deseo expreso de las familias y el acuerdo de las instituciones y los municipios de origen. Los cuerpos habían permanecido así durante todo este tiempo, mezclados, en la oscuridad y el silencio de la mina, y juntos seguirán. La corrosión y la humedad los dañaron de tal forma que resulta imposible cualquier intento de identificación individualizada.

Tras la incineración, las cenizas serán colocadas en tres urnas distintas que serán recogidas en el lugar por los alcaldes de los tres pueblos que se vieron unidos por el triste destino de sus antiguos vecinos: Andrés Hernáiz (San Vicente de Alcántara); Ángel Vadillo (Alburquerque); y Eduardo Durán (Villar del Rey).

El proceso, cargado de simbolismo, será seguido por responsables de asociaciones de la Memoria Histórica y familiares de algunos de los que fueron arrojados a la mina.

«Cuando no encontramos razones materiales exactas, proponemos símbolos, y en esta historia pasa eso. Como no hay anatomías completas que devolver a las familias, hay que hacer un símbolo, porque el hombre es un animal simbólico que sigue pensando en la trascendencia de la muerte», explica Cayetano Ibarra, coordinador del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica.

San Vicente

Andrés Hernáiz se muestra muy satisfecho con la celebración de este acto que pone y punto final a la larga intervención llevada a cabo en Valdihuelo, que empezó a excavarse en 2005.

En su opinión, la solución de incinerar juntos los restos de vecinos fusilados de varios pueblos y luego devolver las cenizas a sus localidades de origen puede servir de ejemplo en otros lugares.

«El espíritu de este acuerdo alcanzado entre las familias y los municipios implicados es muy bueno. La solución tomada es una decisión compleja que costó muchas horas de reflexión y de conversación», explica el alcalde.

En San Vicente de Alcántara ya está todo preparado para recibir las cenizas. En el cementerio, sobre el lugar en el que se cree que está la fosa común de los que fueron fusilados allí, se ha construido un monolito en el que se colocará la urna.

En el monumento se escribirán los nombres de todos los represaliados para que sus familiares y amigos tengan un sitio en el que poner flores y recordarles. «Darles un enterramiento digno era una cuestión pendiente», reconoce Hernáiz.

Alburquerque

En Alburquerque las cenizas permanecerán custodiadas en el Ayuntamiento durante varios meses, hasta la primavera.

El pueblo ha decidido esperar a Rosa Casanovas Roca, la primera persona que rompió el silencio que pesaba en Alburquerque sobre el paradero de los desaparecidos durante la Guerra Civil, y que exigió que se abriera la mina para recuperar los restos de su madre, Serafina Roca Solana que, cuando desapareció, tenía 36 años, y estaba embarazada de seis meses.

Rosa Casanovas, que vive ahora en Gandía, tenía ocho años. «Desde entonces, toda mi vida he tenido en el corazón la obsesión de encontrar a mi madre».

Serafina Roca era una ama de casa, «que sólo se ocupaba de sus hijos, y que nunca entró en cuestiones políticas». Estaba casada con el que era entonces alcalde de la localidad, Martín Casanovas. Cuando llegaron los Nacionales, y sabiendo que habría represalias, el alcalde huyó convencido de que no les pasaría nada a su esposa y a sus dos hijos.

Pero sí pasó. A pesar de su avanzado estado de gestación, fusilaron a Serafina y sus dos hijos quedaron solos en el pueblo, ya que carecían de familia que se hiciera cargo de ellos.

Primero fueron acogidos por los guardianes de la fábrica de su padre, y posteriormente sufrieron un largo periplo hasta que pudieron volver a reencontrarse con su progenitor en París, cuando había terminado la II Guerra Mundial.

Ahora, después de toda una vida esperando ese momento, Rosa no podrá acudir el martes al acto de incineración de los restos de su madre por motivos familiares y de salud. Sin embargo, en reconocimiento a sus esfuerzos, el Ayuntamiento de Alburquerque no procederá al entierro oficial de las cenizas hasta que ella pueda estar presente.

Villar del Rey

En Villar del Rey también esperan las cenizas de los siete vecinos que se cree que fueron arrojados a la mina: Francisco Melara Acosta, Pedro Prudencio Pacheco, Bonifacio Barroso Carballo, Miguel Cano Palacino, Ángel Castaño Robles, Josefa Vivas López y Manuela Muñoz Santo.

El alcalde de la localidad, Eduardo Durán, anuncia que su colocación en el monolito que se erigirá en el cementerio se aplazará hasta que reciban los resultados de las pruebas de ADN que se han realizado a los descendientes de otros represaliados que fueron arrojados en otro paraje, una fosa común situada en el conocido puente de Los Cinco Ojos, oficialmente denominado puente Zapatón, a cinco kilómetros de la carretera de Aliseda.

Aunque se tiene noticia por diversos testigos de los hechos de que a la fosa fueron arrojadas siete personas, de las que se conocen sus nombres y apellidos, al tratarse de un enterramiento muy poco profundo, los huesos encontrados son escasos y muy amalgamados. En la fosa sí aparecieron un crucifijo, pendientes y un espejo que se cree que pertenecían a la mujer que se sabe fue allí fusilada, Olalla Manso Serra.

Más pruebas de ADN

Con el objetivo de dilucidar a quiénes corresponden los restos, se han practicado también pruebas de ADN a los descendientes de los únicos cuatro fusilados de los que aún quedan familiares directos conocidos: Antonio Bueno García, Ezequiel Melara Acosta, Dionisio Pérez Núñez, y Carlos Rodríguez Durán. Cuando lleguen los resultados de las pruebas, el Ayuntamiento organizará un acto simbólico de sepultura para todos los restos de los vecinos represaliados encontrados hasta el momento. Aunque un monolito recordará todos sus nombres, el Consistorio ofrecerá nichos particulares a los familiares que deseen disponer de una sepultura individual.

La excavación de la mina de Valdihuelo fue la primera que se hizo en Extremadura bajo la dirección del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica, que en el año 2005 estaba en pleno proceso de gestación.

Primer campo de trabajo

Debido a la escasez de medios y de experiencia, todas las dificultades que planteó la intervención en un pozo de 12 metros de profundidad se fueron abordando sobre la marcha, recuerda Ibarra.

Fue la primera vez que se organizó un campo de trabajo para la excavación de la fosa, que fue dirigida por el paleopatólogo Diego Peral y el historiador Ángel Olmedo. También intervinieron la arqueóloga Inmaculada López y el forense Mariano Casado.

La mayor dificultad, aparte de los trabajos de rescate de los restos, para lo que hubo que bajar al principio con máscaras de oxígeno, fue la clasificación de los huesos, ya que estaban muy deteriorados y mezclados con osamentas de animales.

Tras arrojar los cuerpos al interior de la mina, los autores de los fusilamientos tiraron también dentro varias granadas, algunas de las cuales no explotaron, y tuvieron que ser detonadas 70 años por la Guardia Civil durante las tareas de excavación.

Durante los años siguientes se arrojaron al interior numerosos cuerpos de animales, cuyos restos terminaron mezclándose con los de los humanos. La humedad y el paso del tiempo hicieron también su trabajo de destrucción, por lo que no se pudo plantear la realización de las pruebas de ADN.

En realidad, la apertura de la mina en el año 2005 no sirvió en principio para cerrar heridas ni devolver el sosiego a las familias. La mayoría sólo quería recuperar los cuerpos para darles digna sepultura, y la espera fue demasiado larga.

«En el tiempo que siguió a la excavación de la mina hubo mucho malestar entre los familiares porque nadie les explicó que nunca recuperarían los cuerpos, porque era imposible», reconoce Cayetano Ibarra. Ahora se les dará sus cenizas, y lo que es casi más importante para la Memoria Histórica, sus nombres constarán en los cementerios de sus pueblos como los de todos los muertos que descansan hace tiempo en paz.

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lunes, 15 de diciembre de 2008

MORIR EN FILA en el PAIS.COM por JULIAN CASANOVA

Morir en fila
El diario de un padre capuchino detalla el horror de la represión franquista en Zaragoza
JULIÁN CASANOVA 14/12/2008


La religión y el patriotismo ampararon la matanza de varios miles de ciudadanos en Zaragoza durante la Guerra Civil y la posguerra. A cientos de ellos nunca se les inscribió en el registro de defunciones, mientras que otros muchos aparecieron como "hombre o mujer sin identificar". Al principio, en los meses que siguieron a la sublevación militar, ese terror no necesitó de procedimientos ni garantías previas. Sólo 27 de las 2.598 víctimas registradas en 1936 pasaron por consejos de guerra. A veces, las autoridades judiciales se presentaban para proceder al levantamiento de cadáveres, pero lo normal en esos primeros momentos es que quedaran abandonados a orillas del canal Imperial, en los descampados de Valdespartera o en los barrios rurales que rodeaban a la capital.

Muchos familiares intentaban salvar a sus seres queridos. Y lo que encontraban eran falsas promesas, engaños
Unos meses después, puestos ya en marcha los juzgados militares, legalizado el asesinato por las autoridades golpistas, las ejecuciones se realizaban en las tapias del cementerio de Torrero, muy cerca de la cárcel. Fue testigo de ello Gumersindo de Estella, un padre capuchino que se encargó de la "asistencia espiritual a los reos" y que escribió, en forma de diario, unas memorias estremecedoras en las que describe el rito cotidiano de los fusilamientos, las confidencias de los condenados a muerte o la actitud de una parte del clero católico, empeñado "en acreditar con su sello divino una empresa pasional de odio y violencia".

La capilla de la cárcel de Torrero de Zaragoza era en realidad un local destinado a "sala de jueces", donde los días en que había ejecuciones se improvisaba un altar con lo necesario para la misa. Un retrato de Franco presidió la ceremonia hasta que a mediados de 1938 Gumersindo de Estella consiguió que fuera retirado, tras haber señalado insistentemente a las autoridades que "la presencia de Franco en la capilla y en su altar como santo crispaba los nervios de los reos y les causaba feroz indignación porque sabían que las sentencias de muerte eran firmadas por él".

Entraban los presos en capilla alrededor de las cinco de la mañana. El sacerdote hablaba con ellos, les preguntaba por sus familias, por la causa de la muerte y sobre todo si practicaban la religión. Algunos aceptaban la confesión y la comunión "con recogimiento envidiable". A otros había que convencerles de la necesidad de "buscar consuelo en lo sobrenatural". Había quienes no admitían diálogo o se negaban a recibir auxilio espiritual. "No señor, no me invite a practicar la religión", le dijo un reo el 11 de junio de 1938. "Las derechas están matando en nombre de la religión y hacen la guerra en nombre de la religión. Y una religión que les inspira tanta crueldad, no la quiero".

A las seis de la mañana, los guardias civiles comenzaban "la faena" de atarles las manos. De la cárcel los trasladaban a las tapias del cementerio en una camioneta. Durante el corto recorrido, continuaban sin cesar los "ayes lastimosos" que el sacerdote trataba de calmar dándoles a besar el crucifijo. Los acompañaba hasta que eran colocados en fila mirando a la tapia. Tras caer derribados por los tiros del pelotón de fusilamiento, les daba la absolución y la extremaunción antes de que el teniente de turno se acercara y descargara "dos o tres tiros de pistola en la cabeza".

Los que iban a morir le contaban a menudo, minutos antes de los fatales disparos, que habían sido denunciados por sus vecinos, con cualquier pretexto, rencillas personales, políticas, de negocios, que dejaban las manos libres al denunciante mientras al otro lo metían en la fosa. Cuando le confesaban que la denuncia había salido del cura, el padre Gumersindo reflexionaba sobre el daño que ese comportamiento hacía a la religión. Él, como cristiano y sacerdote, "sentía repugnancia ante tan numerosos asesinatos y no podía aprobarlos", una actitud que contrastaba con la de otros religiosos, "incluso superiores míos, que se entregaban a un regocijo extraordinario y no sólo aprobaban cuanto ocurría, sino aplaudían y prorrumpían en vivas con frecuencia".

Nada cambió con el final de la guerra, el 1 de abril de 1939: el mismo rito de la muerte, la farsa de los juicios, la desesperación de los presos inocentes. Muchos familiares removían Roma con Santiago para salvar a sus seres queridos. Y lo que encontraban eran largas, falsas promesas, macabros engaños. Como le sucedió a aquella madre que fue el 12 de febrero de 1940 a hablar con Gumersindo de Estella. Estaba contenta porque había sido muy bien recibida en Madrid y confiaba en que su hijo iba a ser indultado. "¡Infeliz!", anotaba en su diario el fraile capuchino, no sabía la madre que su hijo, Juan García Jariod, escribiente de Caspe de 22 años, tenía la sentencia de muerte firmada por Franco y había sido remitida a Zaragoza para su ejecución. Fue fusilado al día siguiente, 13 de febrero, junto a ocho condenados. Tres días después de su muerte llegó el indulto.

Era tanto el exceso asesino que hasta perfeccionaban el escenario. El 6 de noviembre de 1939, cuando Gumersindo de Estella llegó al cementerio acompañando a los 16 condenados de ese día, observó una novedad. Habían levantado una larga valla de tablones de más de dos metros de alto. Y entre esa valla y la tapia quedaba un espacio de un metro que había sido llenado de tierra. Las miles de balas descargadas desde julio de 1936 habían destrozado la tapia y los disparos traspasaban ya la pared, alcanzando a los ataúdes de los nichos del cementerio.

La mayoría de esos fusilados que constan en los libros de registro del cementerio -más de 3.000 durante la guerra y casi 500 durante la posguerra- fueron enterrados en fosas comunes. Allí permanecieron durante la dictadura de Franco, mientras que ya en 1941 se construyó en el cementerio una capilla-osario para los "caídos de la Cruzada de liberación" y unos años más tarde, en 1953, se levantó en la plaza del Pilar un gran "monumento a los héroes y mártires de nuestra gloriosa Cruzada".

En 1979, al efectuar unas obras en el cementerio, se descubrieron dos grandes zanjas de 500 metros de longitud por dos de anchura con los restos de numerosos asesinados. En aquella España recién salida de la dictadura nada se hizo por identificarlos, localizar a sus familias, darles una digna sepultura. Con algunas excepciones, los restos fueron trasladados a otra fosa común, enterrados de nuevo en el silencio, aunque el primer Ayuntamiento democrático de Zaragoza levantó allí un monolito en memoria de "cuantos murieron por la libertad y la democracia". En ese mismo cementerio, hoy, en su entrada principal, lo primero que el visitante contempla es la gran cruz del monumento a los héroes y mártires de la Cruzada, trasladado allí en 1992 desde la plaza del Pilar.

Son los diferentes recuerdos y memorias de aquella guerra y de la larga posguerra, unos omnipresentes y los otros ocultos, silenciados, recuperados con agrios debates políticos. Porque hay quienes creen todavía que desenterrar ese pasado, reconocer a esas víctimas de la guerra y de la dictadura, es "resucitar fantasmas de la peor historia de España y suscita rencores y divisiones", como dijo hace poco un concejal del PP del Ayuntamiento de Zaragoza. No se trata de fantasmas, sin embargo, sino de miles de víctimas masacradas en nombre del orden, la patria y la religión. Son el rostro visible de una historia que la democracia no puede olvidar.

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sábado, 16 de agosto de 2008

ELIAS GARCIA HOLGADO SENTENCIA DE MUERTE POR EL DELITO DE ADHESION A LA REBELION

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SENTENCIA A MUERTE DE ELIAS GARCIA HOLGADO
DELITO. ADHESION A LA REBELION

En Salamanca, a catorce de mayo de mil novecientos treinta y siete.

Reunido el Consejo de Guerra ordinario de Plaza para ver y fallar la causa que por el supuesto delito de rebelión se sigue contra el paisano ELIAS GARCIA HOLGADO y oídas la acusación Fiscal y la defensa.

RESULTANDO, que el procesado Gestor del Frente Popular en la Diputación Provincial de Salamanca y vecino de Lumbrales, de esta provincia, desde la proclamación de la República se destacó por sus ideas extremistas, de las que hizo intensa propaganda, tanto en su pueblo como en los cercanos, acompañando con frecuencia al diputado marxista Manso que en su día fue pasado por las armas. El día diecinueve de julio pasado después de iniciado el Movimiento Nacional y conociendo la declaración de Estado de Guerra ordenó la presentación de todos los elementos marxistas en la Sociedad Obrera, ordenándoles que patrullasen por las calles y carreteras, aun cuando no tuvieran armas y que estuviesen atentos al paso de un camión en el que llegarían armas; asimismo ordenó que detuviesen los coches que pasasen pues había uno con la matrícula de Melilla en el que vendría desde Portugal el General Sanjurjo al que había que detener, manifestando también que “los militares fascistas no triunfarían pues no había quién pudiese vencer a las fuerzas del Frente Popular y al Ejército del Pueblo”. En esta forma continuó hasta el 25 de julio reuniendo a los elementos opuestos al Movimiento Nacional para que oyesen por radio las noticias de Madrid y censuró a las fuerzas de la Guardia Civil y Carabineros que se sumaron al Movimiento diciéndoles que se habían jugado los garbanzos; por último en el pueblo de San Felices de los Gallegos a donde fue en los primeros días del Movimiento reunió a los elementos de la Casa del Pueblo diciéndoles que tenían que vengar la detención del diputado Manso y matar a los fascistas. En los informes obrantes en autos aparece como un individuo peligrosísimo.

HECHOS PROBADOS

CONSIDERANDO. Que los hechos anteriormente relatados son constitutivos de un delito de adhesión a la rebelión previsto y penado en el número 2º del artículo 238 del Código de Justicia Militar en relación con el 237.

CONSIDERANDO. Que de dicho delito aparece responsable en concepto de autor el procesado Elías García Holgado, concurriendo como circunstancias agravantes la trascendencia de los hechos y la notoria perversidad del encartado , circunstancias previstas en el Artículo 173 del mencionado Código.

El Consejo FALLA que debe condenar y condena al procesado , mayor de edad penal, Elías García Holgado, a la pena de MUERTE.

Continúan firmas sin aclaración algunas de ellas : SATURNINO PEREZ.

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domingo, 27 de julio de 2008

EXHUMACION DE LA MAYOR FOSA COMUN DE LA GUERRA CIVIL EN SAN RAFAEL MALAGA

BOLETÍN INFORMATIVO

MÁLAGA


El cementerio de San Rafael se convierte en la mayor fosa común de la Guerra Civil.

Han sido exhumados los restos de 2.200 fusilados y se estima que al finalizar los trabajos la cifra se duplique El 20% pertenece a mujeres y han aparecido 40 niños

23.07.08 -
GEMA MARTÍNEZ

El cementerio de San Rafael se convierte en la mayor fosa común de la Guerra Civil
APOYO. Durante el verano, voluntarios colaboran en la exhumación de restos. / M. A. BARRANQUERO/ PDS
EXHUMACIONES
Un equipo de la UMA desarrolla los trabajos desde octubre de 2006.

Fosas: Inicialmente se hablaba de cuatro. Ya hay 18 documentadas y podrían existir hasta 30.

Restos: Se han exhumado los restos de 2.200 fusilados. Las estimaciones apuntan a que, cuando terminen los trabajos, podrían haberse exhumado los restos de más de 4.000 personas.

Objetos: Junto a los restos han aparecido objetos personales como peines, duros de Alfonso XII, gafas, botones y un dominó de caña.
«Todos los días te encuentras con una sorpresa desagradable» . Desde octubre de 2006, el arqueólogo y profesor de la UMA Sebastián Fernández coordina los trabajos de exhumación de los restos de los miles de fusilados durante la Guerra Civil y el franquismo enterrados en fosas comunes del cementerio de San Rafael, que podrían llegar a sumar hasta 30, aunque de momento hay documentadas 18.

Desde entonces y hasta hoy, los restos de 2.200 fusilados, y con ellos también su memoria, han sido desenterrados y clasificados en pequeñas cajas de madera, junto a objetos personales (peines, monedas, botones, gafas...) y reseñados con algunas características que pudieran permitir su identificació n. Cuando terminen los trabajos, -algo que podría ocurrir en el plazo de un año o año y medio- se calcula que el número de restos superen los 4.000, por lo que el cementerio de San Rafael se ha revelado como la mayor fosa común de fusilados durante la Guerra Civil y el franquismo.

Embarazada

Entre esas sorpresas desagradables, el profesor de la UMA recuerda los restos de una mujer embarazada de unos siete meses, «con el feto perfectamente encajado»; los de un hombre al que se le halló una especie de trapo en la garganta, «se lo debieron introducir hasta ahogarle» o el tiro de gracia que se aprecia claramente en muchos de los cráneos.

También ha sorprendido el elevado número de mujeres, que el director de los trabajos cifra en un 20% del total. Sebastián Fernández recordó que los restos que están apareciendo corresponden al 37 y al 39 y en cuanto a la importante presencia de mujeres indicó: «En unos casos fusilaban a los dos miembros de la pareja, pero también sabemos que en ocasiones si iban a buscar al padre o al hijo y habían huido, se llevaban a la hermana».

La aparición de restos pertenecientes al menos a 40 niños también impactó mucho al equipo que desarrolla los trabajos: «No sabíamos a qué podía deberse. Desarrollamos una investigación y llegamos a la conclusión de que durante esos tiempos se habían producido graves epidemias y que los hijos de los fusilados que habían muerto como consecuencia de ellas, eran enterrados en el lugar en el que estaban sus padres».

Ayer, la delegada del Gobierno, María Gámez, visitó las excavaciones en compañía del coordinador del Instituto Andaluz de la Juventud, Francisco Paneque, que explicó que durante el verano 80 voluntarios, en su mayoría estudiantes de Historia o Arqueología, trabajan en los mismos. En el acto estuvo presente el presidente de la Asociación contra el Olvido y por la Recuperación de la Memoria Histórica, Francisco Espinosa, cuyo trabajo y empeño personal han hecho posible las exhumaciones.

*Fuente: Sur.es, 23 de julio de 2008

http://www.diariosu r.es/20080723/ malaga/cementeri o-rafael- convierte- mayor-20080723. html





Asociación de Familiares y Amigos de Represaliados de la II República por el franquismo

http://www.afar2rep .org
afar2rep@afar2rep. org
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Apartado Postal 109.055
28080 Madrid - España

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domingo, 30 de marzo de 2008

ANDRES INIESTA LOPEZ "Tuve que decirle a mi padre que intentara suicidarse"


JUAN CRUZ - Madrid

EL PAÍS - Cultura - 25-05-2006
Cuando acabó la Guerra Civil lo metieron en la cárcel, un monasterio, y en seguida le dijeron que estaba condenado a muerte. Se llama Andrés Iniesta López, ahora tiene 84 años. Su delito, ser el hijo del alcalde socialista de Uclés, en Cuenca. Fusilaron a su padre, a quien capturaron el 28 de marzo de 1939; su madre murió, atosigada por los vencedores, unos meses después, y él vivió cada jornada en la prisión, en el monasterio de Uclés, sometido a la brutalidad indiscriminada de sus carceleros. Uno le dijo: "Angelico de mi alma, qué joven vas a morir". Trabajó como penado en el Valle de los Caídos, y cuando ya fue excarcelado recibió la orden de incorporarse a los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores Penados que la España de Franco tuvo en sus territorios africanos. En 1947 volvió a Madrid, pero sólo tuvo la libertad definitiva en 1958. Estimulado por el periodista Gilles Gasser, que preparaba en 2003 un documental sobre el Valle de los Caídos, convirtió en libro las notas sobre su vida, que había empezado a escribir cuando los socialistas -como su padre, él es "socialista hasta la muerte"- llegaron al poder, en 1982. Ese libro es El niño de la prisión, que acaba de publicar Siddharth Mehta Ediciones, con prólogo de Juan Luis Cebrián. El niño de la prisión, como le llamaban en prisión. Hablamos con él en la residencia donde vive, cerca de Madrid.

Pregunta. ¿Qué es lo que más duele de todo lo que pasó?

Respuesta. Todo. Pero hubo algunas cosas que fueron más graves. Murió mi madre, en septiembre de 1939. No la vi muerta, en la cárcel de Tarancón. Estaba a 16 kilómetros de mi pueblo, y no me dejaron verla. Y otra cosa: tuve que decirle a mi padre que intentara suicidarse.

P. ¿Se lo dijo?

R. Estaba acosado, muerto de hambre; daba pena verlo, lleno de piojos, igual que todos. Y le dije: "A ti te van matar los del pueblo, seguro, tú no te escapas". No se lo creía, "¿qué he hecho yo para que me maten?". Y le dije: "Lo suficiente para ser enemigo de los vencedores".

P. ¿Qué había hecho su padre?

R. Ser alcalde y haber sido fundador del Partido Socialista en mi pueblo. Había muy pocos alcaldes detenidos entre los que hubo en Cuenca. Pero el delito de haber sido alcalde socialista era delito de muerte.

P. Usted vio cómo lo apresaban.

R. El día que entraron las fuerzas nacionales en Madrid. Días después don Francisco hizo la declaración final de la guerra. Mi madre ya estaba enferma y mi casa se convirtió en un revoltijo. Cuando me cogieron a mí, ella me dijo: "Andrés, ven pronto, que tenemos que ir a ver a tu padre en Tarancón".

P. Y lo iban a fusilar.

R. Lo condenaron a muerte en un consejo de guerra que hubo en Ocaña el 7 de julio de 1943. Lo fusilaron el 15 de diciembre. Conmutaron la pena de algunos de los condenados, pero a mi padre lo fusilaron.

P. ¿Cómo era?

R. Como alcalde, el mejor del pueblo. Generoso. En casa teníamos una tienda de ultramarinos; no había ni día ni noche en que mi madre o él no regalaran comida a los que la necesitaran... Durante la guerra hubo un cambio de alcalde; le sustituyó otro republicano, nuestro pueblo siempre fue republicano. Y cuando acabó la guerra le vinieron a buscar. Gente que él conocía.

P. Usted cuenta en su libro que los falangistas y los franquistas del pueblo fueron muy crueles.

R. Lo fueron. Yo casi no me acuerdo de cómo me sentí entonces, pero imagínese: después de llevarse a mi padre, cuando me vinieron a detener, les pregunté si podía despedirme de mi madre, y me dijeron: "No, tu madre vendrá dentro de poco a buscar tu cadáver".

P. ¿Cómo se sintió?

R. Yo me quedé tan tranquilo... A otros les dijeron que no fueran cobardes, que esto de la muerte era un instante, que no se iban a enterar... En los campos de prisioneros se decían esas cosas... Lo que se dice que pasó en el Holocausto de Hitler se queda pálido ante lo que yo vi. Aquello no lo viví, pero esto lo vi directamente. Los guardias pegaban palos como si fuéramos ovejas; e iban llamando a gente que ya no volvíamos a ver, escuchábamos las torturas...

P. ¿Cómo siente ahora todo eso?

R. Cuando estaba allí casi no me daba cuenta de esas cosas; ahora me acuerdo más que entonces; que aquello no debe ocurrir otra vez, sería el final del mundo. No siento rencor, y pido perdón si en mi libro ofendo a alguien.

P. Les decían en la cárcel: "Os vamos a machacar, para que la mala hierba no crezca más". ¿Cómo sería su actitud si se encontrara con sus carceleros?

R. Ya ha pasado. Me encontré con uno; huía de mí, y yo quería tener una conversación con él...

P. Un chico del pueblo se negó a cavar fosas...

R. Sí, cuando se produjeron los primeros fusilamientos. Se enfrentó a quienes se lo ordenaban, el comandante de la plaza y los falangistas del pueblo, después de haber fusilado a los primeros cinco prisioneros. El chico le dijo al que le mandaba: "Tú tienes mucho que ocultar". Había sido teniente de la República, y no fue capaz de replicarle al chico.

P. Dice usted que en la cárcel estaba tranquilo, porque tenía salud...

R. La salud era importante para aguantar aquello. Por el hambre. Yo sacaba comida de donde había cáscaras, sangre y pus; lo limpiaba con el agua del aljibe, que además estaba lleno de piojos, por la ropa que allí lavaban... Me comía 400 gramos de cáscaras de naranja, alguna patata podrida, calabaza... Llegué a pesar 35 kilos.

P. Y seguía siendo el niño de la prisión...

R. Así me llamaban. Los compañeros, los carceleros. Un día me dijo uno: "Andrés, me van a fusilar; me despediré de ti cuando lo vayan a hacer, lo verás". Lo vi. Había una sala con una ventana desde la que se veía a los que iban a matar. Y le vi, se llamaba Zoilo Santiago Guijarro, y cuando lo iban a fusilar me gritó: "¡Andrés, niño de la prisión, que tengas más suerte que yo! Un abrazo que no te puedo dar, porque voy atado". Eso me dijo el fusilado aquel día. No se me olvida nunca el nombre.

P. Escuchar los fusilamientos.

R. Era algo terrible. Un silencio sepulcral. No se escuchaba ni una mosca. Y los disparos.

P. ¿Qué se decían entre ustedes?

R. A veces teníamos que consolar a algún padre o a algún hijo. Fusilaban a un padre o a un hijo. Los padres se daban contra la ventana, querían morir. Fusilaban en nombre de Franco. De la justicia de Franco.

P. Fue cruel.

R. Muy cruel. Franco fue muy cruel. ¡Pinochet ha matado a cuatro en comparación con él! Mató a miles. El pueblo español sufrió las consecuencias de que aquel señor sacara el Ejército a la calle contra el Gobierno de la República, que había sido legalmente constituido en unas elecciones libres y democráticas el 16 de febrero de 1936.

P. Se rompió aquel país.

R. Lo masacraron. Si aquella intentona fascista no se produce en España no pasa nada. Pero, claro, estaban el clero, el capitalismo, el Ejército. Todos en contra del Gobierno de aquella época.

P. ¿Y ahora está recompuesto el país?

R. Para mí, no; no veo que la derecha tenga intención. Mire lo que hacen con lo de ETA. Están intentando, erre que erre, que no salga lo que quiere Zapatero. A un Gobierno que quiere pacificar se le ayuda.

P. Se salvó de la cárcel, pero le llevaron de soldado a un penal militar de Marruecos...

R. Aquello era un escándalo. Igual que Uclés. Sólo que allí gozabas del aire, y en Uclés no. En Uclés padecimos los piojos, las chinches, las matanzas...

P. ¿Y qué España vio al volver?

R. Igual que cuando me fui: no podías hablar, escuchábamos la radio (la Pirenaica) a escondidas; y tenía que ir cada día a presentarme a las autoridades... Volví al pueblo; no se acordaban de mí, cómo si yo no me diera cuenta de por qué no se acordaban de mí. Y me vine a Madrid; me dio trabajo la compañía Euskalduna, de reconstrucción y reparación de buques; daba trabajo a los que habían sido presos; aquí reparábamos y construíamos material ferroviario. Estuve 34 años. Hasta que me jubilé. Me casé pronto, después de volver de Marruecos, con Eulalia, murió el año pasado. Lo peor que me ha ocurrido. Peor que la guerra.

P. Hay un proceso de reconstrucción de la memoria históri-ca...

R. Trabajan en mi pueblo. El año pasado sacaron 55 cuerpos de fusilados, enterrados en las fosas comunes, y este año, el 18 de julio, empiezan otra vez. No sé por qué tienen que trabajar sólo en verano. No lo sé. Y me parece muy bien que se reconstruya el pasado: a aquella gente la mataron sin más, no habían hecho nada. Miles y miles de españoles no saben qué pasó.

P. ¿Cómo le marcó su tiempo en el episodio del Valle de los Caídos?

R. Teníamos que picar piedras gordas hasta hacerlas pequeñitas; y picabas con un mazo gordo; picaban ingenieros, médicos, químicos, maestros de escuela...

P. ¿Sintió en algún momento que no iba a perdonar nunca?

R. Nunca lo dije. A pesar de lo de mi padre. A pesar de lo de mi madre. Y ahora publico este libro para que la gente sepa de lo que ocurrió en la posguerra con los vencidos; yo soy un vencido; lo que me hicieron, a mi edad, es imperdonable, pero lo perdono todo, pero lo llevo aquí siempre, no puedo olvidar. El olvido nunca.

P. Le hará gracia que ahora la gente le asocie con ese futbolista del Barça.

R. ¡Iniesta! Me gustaría escribirle, y me gustaría que fuera un héroe del Mundial, con ese nombre que es el mío: Andrés Iniesta.

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domingo, 23 de diciembre de 2007

PERIQUETE JOSE LANDERA CACHON "PERIQUETE" RECUPERANDO SU MEMORIA


La Fosa de Valdediós (Villaviciosa, Asturias)
Recuperando la Memoria de José Landera "Periquete"

Gracias por permitirme tener en este blog que preparo con todo cariño y admiración a Periquete.

Muerte en El Bierzo, 1936

"Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo" (General Mola a su secretario particular, José María Iribarren)

"Hay que sembrar el terror ...Hay que eliminar sin escrúpulos a todos los que no piensen como nosotros" (General Mola a los alcaldes navarros)

"Los crímenes tal vez pueden prescribir, pero la Memoria de las víctimas nunca" (Rafael Torres, periodista y escritor, autor de "Desaparecidos")



La fosa donde por fín encontraron los restos de José Landera Cachón "Periquete" y su compañero Perfecto Alvarez González "Carrero", el 15 de julio de 2002
Recuperando la Memoria de José Landera "Periquete"

LOS HECHOS QUE SE RELATAN EN ESTA PÁGINA SUCEDIERON HACE CASI 70 AÑOS.

HOY, LA GRAN MAYORÍA DE LOS PROTAGONISTAS HAN FALLECIDO YA; ES POR ESO QUE CON ESTE RELATO NO SE PRETENDE MÁS QUE RECORDAR UNOS TIEMPOS DIFÍCILES QUE OJALÁ NO VUELVAN A REPETIRSE. QUIZÁ ALGUNO DE LOS DESCENDIENTES DE LOS ALUDIDOS AQUÍ LES DUELA TANTO MIRAR ATRÁS COMO A LOS QUE PERDIERON A LOS SUYOS EN CIRCUNSTANCIAS TRÁGICAS COMO LAS QUE UNA GUERRA DEJA CONSIGO.


PERO ASÍ COMO CADA UNO DE NOSOTROS SOMOS RESPONSABLES DE NUESTROS ACTOS, EN NINGÚN CASO LO SERÏAMOS DE LOS DE NUESTROS ANCESTROS.


CIERTO QUE ES NECESARIO PERDONAR, ...OTRA COSA MUY DIFERENTE ES OLVIDAR NUESTRA HISTORIA




Nuestro amigo F.D. no recuerda bien cuando fue la primera ocasión que escuchó comentar que su abuelo tenía un hermano, a quien habían torturado y finalmente matado en una guerra que hubo, en la que su abuelo había estado en ella también luchando, incluso en el bando contrario, que muchos familiares de sus vecinos lucharon y murieron como valientes en la vecina Asturias y otros muchos lugares de España, en las guerrillas, incluso en Europa contra los nazis...Esto despertó en él una enorme curiosidad desde muy pequeño.


Según iban pasando los años, a nuestro amigo le interesaba cada vez más por el tema, y aprovechaba sobre todo en las reuniones familiares, que es cuando sus abuelos, tíos, o sus padres contaban historias y muchas veces este tema salía a relucir, ...y si no salía, ya se encargaba él de preguntar a diestro y siniestro: Poco a poco empezó a descubrir que esa guerra fue en este país y que lucharon gentes del mismo pueblo, incluso, padres contra hijos, hermanos contra hermanos...


Este asunto le iba "enganchando" cada vez más, le cuentan que su abuelo tenía un hermano al que mataron gentes de su propio pueblo junto con miembros de la Guardia Civil en el mismo pueblo donde él vivía, y descubre asombrado que algunos de ellos viven todavía, incluso que uno tiene dos calles dedicadas en dos pueblos, siendo dedicadas años mas tarde a su buena labor como médicos en la zona, que él juega con sus propios nietos, ...los de los presuntos asesinos de su tío-abuelo.



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Los buenos tiempos de "Arturón": A la derecha de la imagen superior, marcado con un recuadro, figura el falangista "Arturón", con un abrigo sobre el hombro, uno de los protagonistas de aquellos hechos. El resto de los personajes que también aparecen en la misma fotografia son inocentes, pues no tuvieron nada que ver con los asesinatos.


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César Terrón Librán
Falange



y represión


Ernesto Terrón Librán



Los hermanos Terrón Librán, jefes locales de Falange en la cuenca minera de Fabero en los tiempos del régimen franquista, importantes cabecillas protagonistas de aquellos presuntos asesinatos de personas sospechosas de no ser afines al "nuevo régimen".





El papel de la Falange en la represión franquista









"Arturón" Avelino Alonso Ramón
Rufino Berlanga Vidal "El Berlanguino"


Los hnos. Nicandro y Saturnino Alvarez Gavela "El Tirita".
Nicandro y "Tirita", conocidos falangistas, unos auténticos carniceros que tuvieron un especial protagonismo y responsabilidad en la represión franquista. Periquete y Carrero fueron unas de sus muchas víctimas.



Foro por la Memoria,

FFM haciendo suya la causa de todas las personas que fueron víctimas de la dictadura surgida del golpe de estado fascista del 18 de julio de 1936, desea manifestar su más sincera solidaridad con las familias de los Pérez Granja, “Periquete” y "Carrero". Así mismo, suscribe todo el contenido del documento y la investigación realizada sobre el asesinato de José Landera Cachón "Periquete" y su compañero Perfecto Álvarez González "Carrero", entre otros..
José María Pedreño Gómez (e-mail)





Nicandro Alvarez Gavela (en primer plano) en 2003, uno de los principales protagonistas, seguía presumiendo de sus "hazañas" matando "rojos".



Parte de las imágenes y personajes de esta investigación han sido posibles consultarlas como base de trabajo, gracias al interesante y extenso trabajo sobre la historia y genealogía de Espinareda, realizado por D. Serafín Alvarez Gamelo, a quien desde aquí queremos reconocer y agradecer su esfuerzo divulgativo.

"Genealogía de Espinareda" Serafín Álvarez Garnelo
Precio: 60E (10.000 ptas.).
Peñalba Impresión
Trva. Bellavista, s/n, Columbrianos 24400 • Tel.: 987 426 844


Adquisición: El autor:
e-mail: uf025400@uef.es
Tel.: 987 40 17 19



Memoria histórica
Semblanzas de compañeros de Periquete

• Eloy Terrón Abad: De la guerrilla a la filosofía socrática

• Ramiro Pérez Granja: Vida y muerte de un luchador

• Los 13 de Priaranza

Algunos de los presuntos asesinos de José Landera y Perfecto Alvarez "Carrero"

Unas imágenes de falangistas leoneses de aquella época.

En la imagen superior aparece el tal Arturón, sosteniendo un taco de billar, con un abrigo sobre el hombro. (Nota: Las personas que aparecen en la foto a su lado no tuvieron nada que ver en los asesinatos de republicanos. Entendemos que "tapar" sus caras sería equivalente a "robarles" su identidad histórica y condenarles al anonimato, y una acción tan pintoresca como -por ejemplo-la de tapar la cara del presidente Azaña en las fotos en las que aparece junto al general Franco, en los años previos al golpe militar del 18 de julio de 1936)

"Las Fosas del Silencio"

Las imágenes a la izquierda según algunos abuelos del lugar son de conocidos falangistas locales, entre ellos los doctores Terrón Librán y de un tal Nicandro Alvarez, que según los testimonios orales recogidos, asi como los emitidos por testigos presenciales de aquellos hechos, en el documental emitido los dias 2 y 9 de marzo de 2003, titulado "Las fosas del silencio" emitido por TV3, dentro del espacio 30 Minuts fueron los falangistas, con sus jefes locales, que presuntamente participaron con tanto entusiasmo en las torturas y finalmente con las muertes de "Periquete" y "Carrero", entre otros represaliados.

Calles dedicadas y recogidas de firmas del PP en apoyo a los Hnos. Terrón Librán.

Se da la circunstancia de que dos de estos falangistas, ya en pleno 2003, tienen una calle dedicada en Vega de Espinareda, cuyo alcalde es Mario Guerra,junto con militantes del Partido Popular, se ha dedicado a recoger firmas de apoyo a la memoria de los Hnos. Terrón en su municipio, precisamente donde estaba ubicada la fosa común, y otra calle en Fabero del Bierzo, dedicada años mas tarde a su labor como médicos, cosa que al parecer no tiene nada que ver con los hechos relatados.

Antecedentes: El asesinato del joven Aurelio Marote en junio de 1936

Testimonios sobre un asesinato cometido antes de comenzar la guerra civil, por Nicandro Alvarez, en compañía de otros 8 falangistas el 22 Junio de 1936, en una cantina de Vega de Espinareda-León, demuestran que estos activistas buscaban con diversas acciones terroristas y provocadoras hacia los izquierdistas desestabilizar la nueva situación política surgida de las urnas en Febrero de 1936 en que gana el Frente Popular, y de esta forma sembrar el terror bastante antes de empezar la guerra civil española, dentro de una estrategia cuidadosamente planificada a nivel nacional, antes de producirse el llamado “Alzamiento nacional” de los militares el 18 de julio de 1936.


Custodia Puga Pérez, testigo de las declaraciones del joven Marote antes de su muerte: Al no encontrar a su hermano, se vengaron en él.

Asesinan fríamente a tiros a Aurelio Marote en un bar, después de una brutal paliza. Este joven de 18 años, fallece casi dos horas despues, a las 09,00 horas por heridas de arma de fuego, inscrito en el Tomo I del Registro Civil de Vega de Espinareda (León), y según testimonios orales de testigos, su cadáver presentaba signos evidentes de haber sufrido fuertes palizas y dos heridas de bala. Antes de morir, Aurelio tiene ocasión de hablar en su lecho de muerte con su amiga íntima, Custodia Puga Pérez, revelándole los nombres de sus asesinos y los detalles de su asesinato.

Archivos orales de testimonios en AUDIO:

• Descarga archivo sonoro MP3 (1,4Mb)
(Custodia Puga relata su encuentro con el párroco y César Terrón Librán (Don César), y cómo el joven Aurelio Marote le dice el nombre de sus asesinos en su lecho de muerte, poco antes de fallecer) FFM

• Descarga archivo sonoro MP3 (680Kb) (Custodia relata cómo avisa a la tia Pilar de que sus sobrinos, los Hnos. Julio, César y Ernesto Terrón Librán, bastante antes del "alzamiento nacional" y posterior guerra civil, ya están repartiendo pistolas y armas clandestinamente a los fascistas locales, entre ellos a los hermanos Nicandro y Saturno Alvarez "Tirita"...) FFM

• Descarga archivo sonoro MP3 (215Kb) (Custodia cuenta cómo el médico César Terrón, que escondía las armas bajo su consultorio médico,le propone a Julián, esposo de Custodia, que reparta armas en el pueblo.....)

• Descarga archivo sonoro MP3 (330Kb) (Custodia, desvela como, ante la negativa de su esposo Julián, César Terrón insiste y vuelve otro dia a preguntarle si había cambiado de idea sobre el reparto de las armas en el pueblo...Julián sigue negándose a participar en la conspiración) FFM

Son detenidos nueve falangistas -conocidos matones del pueblo (Vega de Espinareda)-, Entre ellos figuraba el temido Nicandro Alvarez Gavela y otros ocho elementos sospechosos (algunos de ellos, identificados hasta ahora, eran Saturnino Alvarez Gabela (a) “el Tirita”, hermano de Nicandro y Avelino Alonso, hijo de otro falangista, Saturnino Alonso “el Engarillo”), futuro alcalde con el franquismo, y se les encuentra el arma del delito.


Los asesinos son trasladados al cuartel de la Guardia Civil, cuyos miembros ya estaban en connivencia con ellos, y según todas las informaciones recibidas, a quien realmente buscaban los falangistas para asesinarlo era a un hermano de este joven, Agustín Marote, militante del partido comunista, pero al no encontrarlo se vengaron en la persona de su inocente hermano pequeño Aurelio, que no estaba involucrado en temas políticos.


El funeral de Marote

El día 23 de Junio por la mañana sus familiares, amigos y paisanos suben el cuerpo del muchacho al cementerio para enterrarlo, originándose un gran revuelo, ya que hubo una concentración que según dice la gente, con mas de 3000 mineros de la cuenca de Fabero y de Laciana (León), exigiendo la dimisión del entonces alcalde Domingo Fernández (Quien dimitiría poco después, sucediéndole en el cargo el falangista "El Engarillo") por no ejercer más firmeza contra las provocaciones de los extremistas y la pasividad de la fuerza pública (Guardia Civil) en la represión de estos actos terroristas, teniendo que intervenir la Guardia Civil, ya que la intención inicial de la multitud era de linchar a los asesinos, pero se consiguió sacarles del pueblo para evitar males mayores.

Liberación de los asesinos

Su posterior liberación, gracias a la influencia y el cargo público del padre de uno de ellos, el alcalde falangista Saturnino Alonso "el Engarillo", les permitiría iniciar una época de terror en la zona, realizando múltiples abusos, fechorías y asesinatos que quedarían impunes, siempre bajo la cobertura del "nuevo orden" franquista.


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Más tarde F.D. descubriría con asombro que los médicos locales, los hermanos Terrón, a los que sus padres le llevaban cuando estaba enfermo, según bastantes testimonioslocales presuntamente habían formado parte del grupo que participó activamente en la muerte de su tío, entre otras víctimas, y este hecho le llenó de estupor. No lo podía creer. Se topó una vez más con el miedo local a hablar del asunto, muy en especial si se trataba de esta familia. Más tarde, al recibir su familia varias amenazas se daría cuenta del porqué tanto miedo a hablar sobre ellos, "Don Ernesto" y "Don César".


Le cuentan bastante testigos -que piden permanecer en el anonimato- que al hermano de su abuelo, José Landera Cachón, lo mataron violentamente, que él era un hombre bueno y respetado, que era minero, un hombre muy elegante y educado, que pese a su poca preparación era muy inteligente, y que en una ocasión había sido el minero que había ganado más dinero de toda la cuenca, ya que era picador y sacó adelante bastante más producción de la habitual, con lo que el empresario de la mina le premió con una suma importante para la época, también le decían que su tío-abuelo había sido una persona muy valiente y querida en la comarca.




José Landera Cachón y su novia. Todavía no sabemos con certeza si era la misma mujer que le acompañaba aquella noche en en la casa rural de Prado de Paradiña. Al fondo, se aprecia a los voluntarios, antropólogos, arqueólogos y forenses de la ARMH, trabajando en la fosa común.

Una cosa que le llamaba mucho la atención, es que su abuelo Elicio Landera casi no quería hablar de su hermano, pero se daba cuenta de que sus ojos brillaban tristemente y se humedecían hablando de él, incluso alguna vez se le caían las lágrimas. Realmente se le notaba que sufría mucho hablando o cuando escuchaba algo de su hermano "muerto en la guerra".


F.D. no consigue sacar mucha mas información, ni siquiera de dónde realmente le mataron, ni dónde estaba enterrado, tampoco podía adivinar las razones de su muerte. Tiene que buscar la iformación fuera de la familia, tal vez ellos quieran protegerle con su silencio. Otra cosa que le llamaba mucho la atención, es que en el colegio, en los libros, no ponía nada de este tema, ni de que los españoles habían luchado entre ellos, y de aquella guerra incivil se hablaba muy por encima, ...si es que se hablaba algo.
No mencionaban que había habido muertes de civiles en casi todos lo pueblos españoles, de las fosas comunes, los desaparecidos, los "mareados", de la gente que había estado luchando en el monte, de la gente que había estado en las cárceles, la represión de la posguerra, etc.



Ubicación del lugar exacto donde les mataron, así como la fosa donde estaban enterrados mi tío José y su compañero, junto al camino. En este punto fue donde "Carrero", herido y desfigurado por los culatazos y de haber sido arrastrado por los caballos, pidió a sus verdugos: "No puedo más, matadme ya de una vez, no puedo seguir más" . Nos costó cierto trabajo encontrarla, pero al final lo conseguimos.

Este tema albergó en nuestro amigo del Bierzo un ansia de saber más, y descubrir qué habia ocurrido realmente, ya que todo parecía tan secreto, tan prohibido, nadie quería hablar claramente y todo el mundo acababa hablando en voz baja, llegaba a percibir que el miedo a expresarse con libertad estaba todavía en el aire.

Pasan los años, y nuestro amigo sigue en en el mismo punto en que lo había dejado, sin saber nada más de lo que ya sabia, hasta que cumple 27 años, y a raíz de la muerte de su abuelo Elicio, vuelve a interesarse una vez más por el tema, y va descubriendo que su abuelo y su hermano, eran como uña y carne, que siempre andaban juntos, ...y que los dos eran de ideas de izquierdas, aunque su abuelo se viese obligado a combatir en el bando "nacional", como muchos otros de su época. O matabas o te mataban los jefes.

Todo sigue igual hasta que una mañana, de octubre, en la que él contaba curiosamente con la edad de 28 años, la misma edad que tenia el hermano de su abuelo cuando lo mataron y coincidía con las mismas fechas, octubre de 1936. Estaba leyendo el periódico y se encuentra con la noticia de que una entonces poco conocida asociación de Ponferrada, la ARMH (Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica), estaba intentando localizar una fosa común de la guerra civil para recuperar aquellos restos humanos, identificarlos, investigar los hechos, recuperar su memoria e historia.





Croquis de la zona en el que se detalla el itinerario de la reconstrucción de los hechos que llevaron a las horribles muertes de "Periquete" y "Carrero". Uno de sus presuntos asesinos, conocido falangista, todavía tiene una calle dedicada en Vega de Paradiña y otra en Fabero del Bierzo.


Los Ancares Leoneses, donde murieron muchos valientes, un lugar de incomparable belleza, testigo del terror y la represión más feroz de aquellos años. Desde aquí, concretamente del pueblo de Tejedo, partieron las primeras columnas leonesas republicanas hacia el frente de Asturias. A partir de ese momento algo le dice a nuestro amigo que es el momento de acabar de completar la historia que conoció cuando era un niño y se propone recuperar la memoria del hermano de su abuelo José Landera Cachón, alias "Periquete", (nacido el 18 de julio de 1908, en Lillo del Bierzo y de profesión minero), e intentar encontrar dónde estaba la fosa común de la que todo el mundo hablaba, tratar de recuperar sus restos y volver a tratar de unir a estos dos hermanos, que la guerra civil y algunos asesinos, separaron injustamente.


Inmediatamente trató de ponerse en contacto con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, entrando en contacto con el Alcalde de Priaranza del Bierzo, quien muy amablemente le da el número de teléfono de un miembro de esta asociación, concretamente Santiago Macías, con el que días más tarde se pone en contacto, proponiéndole una cita para contarle su historia y sus proyectos, citándose días mas tarde en una cafetería de Ponferrada.


Se reúnen y charlan, Santiago Macías escucha mientras le cuenta sus proyectos y su historia. Santiago por su parte le cuenta los suyos y la labor que estaban llevando a cabo. A partir de ese momento quedan en que nuestro amigo inicie la investigación para tratar de localizar la fosa común y cuando la tenga localizada intentar recuperar los restos de José Landera y Carrero.

Pero él va mas allá en este proyecto, e inicia una investigación profunda que le lleva a reconstruir los últimos momentos de su tío abuelo y el porqué de su muerte, iniciándose en el mundo del aprendiz de historiador, y empieza a recorrer hemerotecas, registros civiles, libros, recoge mas de 100 testimonios orales, archivos, etc.

Esto le lleva, casi sin querer, a meterse a investigar lo que había ocurrido realmente en la Guerra Civil en su zona, Se encuentra con cientos de casos macabros como el de su familiar. Muertes que quedaron impunes y sin reconocimiento. Fabero del Bierzo-León, un pueblo minero, ya que su tío había sido parte importante en los hechos acaecidos en aquellos momentos en esta cuenca minera.



Por otra parte, decide abrir otro frente: tratar de implicar a las instituciones en el tema porque considera que el tema es un problema real de miles de personas, por lo que si lo consigue, puede abrir una puerta a muchísima más gente.


Escribe dos cartas, la primera de ellas al alcalde de Vega de Espinareda, Mario Guerra, del Partido Popular (PP), por ser éste el municipio en que sospechaba que la fosa común estaba ubicada.

No recibe ninguna respuesta de este señor, Mario Guerra, el alcalde "popular". La segunda carta se la envía al alcalde de Fabero del Bierzo, Demetrio Alfonso, del Partido Socialista (PSOE), a quien se siente enormemente agradecido, y quien ha sido una parte importante en esta historia, ya que inmediatamente se puso en contacto con él, poniendo a su disposición todos los medios a su alcance para ayudarle

¿Por qué se le ocurrió escribir a este alcalde? Porque su tío nació precisamente en este municipio, concretamente en Lillo del Bierzo, que está a unos 2 km de Fabero, y porque luchó también por defender ese mismo ayuntamiento en 1936.


Este empeño y la gran ayuda de personas y hoy grandes amigos, como el alcalde de Fabero (Demetrio Alfonso) y toda la corporación municipal, el periodista Emilio Silva (presidente de ARMH), Santiago Macías (vicepresidente ARMH), antropólogos, arqueólogos y forenses voluntarios, su buen amigo Diego, Theo Francoss (brigadista Internacional), los miembros del voluntariado internacional, y tanta gente más......


Este verano, concretamente el día 15 de julio de 2002, en el Pueblo de San Pedro de Olleros- León, muy próximo a Fabero, se consiguen localizar y recuperar los restos de Jose Landera Cachón (a) Periquete y los restos de otra persona (Todo apunta a que pertenezcan a un compañero y amigo de mi tío, Perfecto Alvarez González "Carrero"), que hasta el momento no han sido identificados, pero que sigue en el empeño de conseguirlo y entregárselos a su familia...

Y esta es la historia reconstruida de los hechos, todo lo que hemos podido saber ...hasta ahora. Pero se sigue investigando, hasta llegar hasta el fondo. Grandes cadenas y medios de comunicación empiezan a interesarse por el caso e investigar por su cuenta.

Deseamos que todo este trabajo sirva como una modesta contribución a la memoria de mi tío "Periquete", "Carrero", Ramiro Pérez Granja, y a todos aquellos hombre y mujeres que como él, vieron sus vidas truncadas de una forma tan trágica en las cunetas, tapias y terraplenes de España, cuyos cuerpos permanecen anónimamente en plena democracia del siglo XXI, y que aún así su recuerdo permanezca vivo en nosotros, con todo nuestro cariño y respeto. Sus muertes no fueron en vano. Siempre les recordaremos.

Nota: Nos ha llegado la noticia de que la familia de "Periquete" ha recibido amenazas veladas y sugerencias de "olvidarse" del asunto por parte deciertos familiares de los presuntos asesinos, pues según ellos "tienen todo el dinero necesario para empapelarles y complicarles la vida".

Uno de sus descendientes, un conocido dentista de la comarca berciana, le comentó a un atónito paciente: "Si hubiesen fusilado a todos los rojos y sus familiares, ahora no estarian sus descendientes dando el coñazo con esa memoria historica".

Nos tememos que les hara falta algo más que su dinero para "tapar este asunto", pues la verdad, como el agua, al final siempre encuentra su camino.




República, guerra civil y represión en Fabero (León)
La muerte de "Periquete" y "Carrero", 1936




Reconstrucción de los hechos: José Landera "Periquete", Perfecto Alvarez "Carrero" junto con otros 14 compañeros republicanos huyen de la represion y se refugian en una casa rural, en Prado de Paradiña (cerca de los Ancares de León, en El Bierzo) ubicada en un pequeño valle donde creian que pasarían desapercibidos. Dicen los lugareños que a José Landera Chachón, le acompañaba una mujer rubia, tal vez era su novia, una bella muchacha, hija de un respetado capataz de minas de la zona.


Prado de Paradiña

Una casa rural en Prado de Paradiña: Escenario de aquella macabra y terrible madrugada de 1936, que todavía se conserva aunque medio derruído.

Prado de Paradiña, ubicado en un bucólico paraje berciano, un lugar donde los visitantes no pueden imaginar su historia y en el que muchos de sus vecinos todavia se estremecen al recordar los hechos de aquellos días. Relatos que pasan de padres a hijos, con voz baja. Otros ni se atreven a hablar. Todavía hay mucho miedo.

Todavía hay "señoritos", y se pueden enfadar.





Acceso a las cuadras de la casa rural, escenario de los hechos, donde se habían refugiado y tenían los huidos sus caballos, teniéndolos que abandonar allí para poder escapar del cerco de los guardias civiles y falangistas.





Otro ángulo de la fachada exterior de la casa donde estaban refugiados mi tío, su novia y sus compañeros. Desde las ventanas superiores organizaron su magra defensa y posterior evacuacion de parte del grupo.





El balcón superior -uno de los huecos por los que consiguieron escapar los demás compañeros de mi tío- señala la ubicación del pajar donde los falangistas encontraron a "Periquete", su novia y "Carrero". Por la puerta inferior les sacaron a los dos cautivos, entre culatazos y patadas.

Ella, siempre según los testigos, debido a su condición social, no sufrió ninguna represalia física.





Otra vista del pajar, en la parte posterior de la casa. En el interior todavía se aprecian los impactos de las balas. Por uno de estos huecos, durante la noche saltaron y pudieron escapar los compañeros de mi tío y "Carrero", mientras les cubrían la retirada.

La novia de "Periquete" no podía saltar desde esta altura. Tal vez esa fue una de las razones para que "Periquete" decidiese quedarse en la casa, distrayendo a la fuerza atacante y no huir con los demás.

La fidelidad de su perro delataría a sus perseguidores la ubicación de su escondrijo.





Vista exterior de la casa desde una de las zonas principales de ataque. Una vez localizados en el pajar (Parte superior), los sacaron, arrastrándolos entre culatazos y clavadas de cañón de sus fusiles, por la parte posterior de la casa.

Posteriormente "Carrero" y José Landera serían arrastrados con los caballos a lo largo de 2 interminables kms, entre culatazos hasta el lugar de su "ejecución", remate y posterior enterramiento por unos paisanos.





El falangista "Arturón", cuyo testimonio oral seria muy esclarecedor e ilustrativo para la investigación de los asesinatos

El objetivo inicial del grupo de huidos era desplazarse hacia la zona republicana, e incorporarse al frente del Norte, en Asturias. Algunos lo conseguirían aquella noche, mientras que "Periquete" y "Carrero", tal vez por proteger su retirada, encontrarían allí una muerte muy lenta y atroz, a manos de sus asesinos.

Otros, con la columna de Ramiro Pérez Granja, y César y Eloy Terrón Abad consegurían llegar a Asturias.

Sus perseguidores, un grupo de falangistas ayudados por miembros de la Guardia Civil que se sumaron a la sublevación, les localizan por un vecino correligionario local, rodean la casa, optan por no pedir la rendición, y sin aviso rompen un nutrido fuego contra el edificio. Al parecer los atacantes les tenían bastante miedo, conociendo la bravura de los que se hallaban en el interior, ya que su idea inicial era ahuyentarlos de la zona, hacia un lugar más desprotegido.

Los "huidos", viéndose totalmente copados y con escasas municiones, entablan una desesperada defensa con sus viejas escopetas de caza y bombas de mano caseras, pues saben lo que les espera si les atrapan vivos.

Rodeados por una fuerza de más de 70 falangistas y números de la Guardia Civil, bien pertrechados y armados, los republicanos, conscientes de que no hay posibilidad de ganar, deciden defenderse hasta el final, y si es posible, intentar escapar durante la noche aprovechando la oscuridad y la confusión del tiroteo.

Sus 14 compañeros, (entre los que se encuentra Abel Ares -posteriormente se integraria en la Agrupacion guerrillera de Leon-Galicia, Manuel "El Pelao", los hermanos Serrano, musicos de Villafranca del Bierzo) al final logran escapar durante la noche del cerco, utilizando las ventanas laterales, abandonando sus caballos en las cuadras, mientras tanto José Landera y "Carrero" se quedan en la casa, protegiendo la retirada de sus compañeros con la esperanza de salir los últimos. Pero la luz de la madrugada llega, están exahustos, ahogados por el humo acre de la pólvora, sus municiones se van acabando. Ya deben intuir que su final se acerca, sólo les queda luchar en una acción suicida o esconderse en algún rincón de la casa. Su heroismo les resultara muy caro. Los asaltantes ya deben saber que no hay peligro, la cadencia de los disparos ha disminuido hasta acabarse, tal vez los "rojos" han conseguido escapar del cerco... Están eufóricos, envalentonados.

Muchos de los que consiguen huir de la casa alcanzarían las lineas republicanas en Asturias, luchando en el Mazuco, y otros se integrarían más tarde en las guerrillas antifranquistas.


El perro

Al amanecer "Periquete" y "Carrero" comprenden que están totalmente cercados por sus atacantes, ya no hay tiempo ni forma de escapar sin ser vistos, saben que no habrá merced si se rinden o les cogen vivos y que ya es tarde, no pueden huir. Además, no pueden abandonar a la mujer sola en aquel lugar.

Optan por esconderse los tres en la buhardilla, en la parte superior de la casa, entre las balas del pajar, único lugar posible para esconderse. La mujer no puede saltard esde esos casi 4 metros de altura. Permanecen con ella, no pueden abandonarla a la merced de sus perseguidores.. A lo mejor, con suerte no les encuentren ocultos entre el forraje. Algunos de ellos musitan para sus adentros una oración, rezando por lo imposible. Tal vez haya una remota oportunidad y no les localicen... Pero surge un problema: su perro permanece junto a ellos, marcando involuntariamente su escondrijo. Intentan ahuyentarle del lugar, pero el dichoso cánido sigue en su lugar. Otra solucion hubiese sido estrangularlo, silenciosamente, pero su nobleza les impide considerar tal posibilidad, ello les hubiese salvado la vida.

Los fascistas por fín irrumpen en la casa registrándola, pasando milagrosamente desapercibidos los dos "huidos" y la mujer. Casi les pisan. Inmóviles, sin respirar apenas, empiezan a pensar que sus plegarias han sido escuchadas. Sus perseguidores creen que han escapado todos, y deciden abandonar la búsqueda en la casa...


Pero un detalle aparentemente sin importancia hace sospechar a uno de los falangistas: Observan a un perro, que no abandona el pajar de la planta superior. Presumen que su dueño debe estar cerca, y ordena registrar de nuevo en el pajar.


Desafortunadamente para los huidos, vuelven a inspeccionar el lugar. No habrá compasión con los huidos, están sedientos de venganza y se ensañarán a fondo con ellos, disfrutando de cada uno de los momentos de su agonía. Solamente la mujer, hija de un personaje influyente en la comarca, se salvaría de la matanza.

Los localizan finalmente en el pajar, y una vez inmovilizados y desarmados, les sacan a rastras, les rompen los huesos apaleándolos con tal saña con sus mosquetones, que llega a destrozar uno de ellos -al parecer, según testigos de la zona, fue uno de los hermanos Terrón- partiendo la culata de su "maúser" en la espalda de José Landera que sorprendentemente, a pesar de su estado, resistiría vivo dos largos kms de calvario, arrastrado por un caballo hasta el lugar de su muerte, sobreviviendo a tal golpe en la espalda.


2 kms a rastras

Sus presuntos asesinos, entre ellos los falangistas "Arturón", "Tirita", "Nicandro" -que todavia vive en plena lucidez mental-, y los hermanos Ernesto y César Terrón Librán, les sacan de la casa arrastrándoles por los pelos, les atan a dos caballos y los arrastran a lo largo de unos dos kilómetros hacia el lugar de su muerte, entre culatazos y dolorosas punzadas de los cañones de sus fusilesen todas las partes de sus cuerpos.

Las torturas y sufrimientos que tuvieron que padecer "Periquete" y "Carrero" a lo largo de aquellos interminables 2 kms, desde Prado al Alto del Couso, tuvieron que ser terribles.


(Según Tomás, un pastor de la zona, uno de los testigos de aquellos hechos, quedó un sangriento rastro de mechones de pelo con restos de cuero cabelludo desde la casa de Prado hasta la fosa y los remataron tiro a tiro y culatazos, dejándoles allí abandonados, hasta que volvieron mas tarde con dos forzados, a quienes obligaron a enterrarles en su propia finca. Este pastor lo recuerda bien, porque sus cabras huían espantadas a la vista de los sangrientos restos humanos.)


La cuneta del camino: Alto del Couso

Una vez arriba, en el Alto del Couso, a unos 2kms de Prado de Paradiñas, "Carrero" no puede aguantar más, -estaban literalmente destrozados y desfigurados por los golpes recibidos- se detiene, negándose a seguir avanzando, sabe que va morir de todas formas, y pide a sus matarifes que acaben con él, que no puede soportarlo más y éstos le ordenan rezar antes de matarle. Así lo hace y se dispone a rezar bajo los cañones de los fusiles.

Mientras "Carrero" rezaba, sabiendo el final que le esperaba con lágrimas en sus ojos, se dirige hacia uno de sus verdugos, el conocido cacique "Arturón", pues eran vecinos del mismo pueblo -Sesamo-, y le decía:

- "Pero Arturón, ¿no me conoces?, somos del mismo pueblo, ¿Como nos podeis hacer esto?". La respuesta de sus verdugos fue, nada mas acabar de rezar, dispararle un tiro en la cabeza.

A continuación, a José Landera "Periquete", que les echa en cara su cobardía, "Cabrones, somos de la misma tierra pero sois unos cobardes, ahora en grupo y armados sois muy valientes, matadme de una vez, joder": Le descerrajan un tiro en el pecho a quemarropa, cae desvanecido, dándole sus verdugos por muerto.

Rematado

Más tarde, cuando unos vecinos con "fama de rojos" traidos a la fuerza desde el pueblo los empiezan a enterrar, de repente uno de los cuerpos se mueve. Es José Landera, una masa sanguinolenta que se incorpora a duras penas, a pesar de sus fracturas y heridas.

Los guardias y falangistas que estaban celebrando su "hazaña" cerca del lugar, bebiendo y comiendo unos jamones y vino que habían "confiscado" en el pueblo a unos sospechosos de ser "rojos", se acercan a la fosa y le encañonan de nuevo, asombrados de que todavía permanezca vivo.

Periquete, apesar de sus graves heridas, se incorpora medio inconsciente, y se les enfrenta de nuevo:

- "Asesinos, fascistas, cobardes hijos de puta, tendreis que matarme a palos, pues a tiros ya habeis visto que no podeis". - Les espeta "Periquete", con el rostro lleno de sangre, convulsionado por el dolor de sus múltiples fracturas y el disparo en el pecho-.


Así fue como lo hicieron. Lo remataron, lentamente, a culatazos y patadas, hasta asegurarse de que efectivamente "Periquete" ya estaba muerto. Los guardias civiles y falangistas prosiguieron con su merienda de jamón y vino, despues de limpiar sus culatas ensangrebtadas en las ropas de los muertos.

Así fueron las muertes de "Periquete" y "Carrero", que han permanecido en el anonimato de una fosa en una cuneta del camino del Alto del Couso, hasta el 2002. Nos preguntamos cuántas fosas más con similares circunstancias hay en los campos de nuestro país, cúantos crímenes anónimos sin resolver. Y cuantas de estas "fosas del silencio" estarán bajo gasolineras, urbanizaciones o modernos centros comerciales.


Un testigo de primera: "Arturón"

¿Por qué se conocen con tanto detalle todos estos hechos y personajes?


Uno de sus asesinos, testigo de primera, el falangista "Arturón", sin saberlo se lo contaba al sobrino de José Landera "Periquete" -desconocía el lazo familiar de su interlocutor- ufanándose de sus matanzas de "rojos", ya en pleno año 2002. La entrevista fue realmente escalofriante.

Una tercera persona, Santiago Macías, miembro de la Asociacion por la Recuperación de la Memoria (ARMH), sería el asombrado testigo de aquella conversación, 66 años después de aquel día de sadismo y terror. "Arturón", al final de su relato, orgulloso de su historia, les preguntaba esperanzado:

"¿Qué, ya se está organizando la Falange de nuevo?¿Salimos otra vez a matar rojos?"


Cuando el sobrino, al terminar de escuchar -y grabar- todos los hechos hasta el último detalle, escuchó aquella terrorífica pregunta, no pudo reprimirse le echó en cara a "Arturón" su frialdad y pasado de genocida, ...el tal "Arturón" se quedó blanco del estupor. No esperaba esa reacción de su interlocutor, ...un joven guardia civil de 2002.


"Arturón" murió de un infarto, a los tres dias de la entrevista, sin saber que habia tenido en frente durante aquella conversación al sobrino-nieto de una de sus víctimas, el sindicalista José Landera Chachón "Periquete".


Antecedentes:

Fabero del Bierzo: Situación geográfica

Se puede considerar a Fabero del Bierzo ( León), como una subcomarca del Bierzo, y más en concreto el "Bierzo Alto", donde se localizan además del propio Fabero, otras 51 localidades, sumando un total de cinco ayuntamientos. Uno de ellos es este maravilloso encuadre que acabas de descubrir...






Fabero del Bierzo, en la actualidad















Fabero, años 40
Siendo el tercer núcleo en importancia de la Comarca de El Bierzo (León), Fabero se constituye en el centro comarcal de servicios, mientras que Vega de Espinareda, y Toreno son núcleos de expansión, no por ello menos importantes.
El municipio de Fabero (6.039 hab.) está integrado por seis localidades: Fabero del Bierzo (4.698 hab), Lillo del Bierzo (869 hab.), Barcena de la Abadía (139 hab.), Otero de los Naraguantes (180 hab.), Fontoria (115 hab.) y San Pedro de Paradela (38 hab.).


La superficie del municipio es de 5806 km" ( la de Fabero del Bierzo como tal es de 42,6 km" ) y la población actual es de 6039 habitantes, lo que equivale al 40% de la población comarcal. Además se trata de un importante núcleo minero, donde se asientan importantes explotaciones. De hecho, la minería del carbón ha sido la actividad económica determinante para el crecimiento demográfico y urbanístico. La minería tuvo su gran auge en la zona después de la primera Guerra Mundial.


El pueblo de Fabero está situado a una altitud de 679m. sobre el nivel del mar, y a través de él, discurre el rió Cúa a lo largo de unos 12 km. aproximadamente.


Este municipio se encuentra situado a 30 km. de Ponferrada, a138 km al Oeste de la capital provincial (León) por la N-120, local Toreno-Fabero, y a 266 de Valladolid, provincia de la Comunidad autónoma a la que pertenece, Castilla-León.


El núcleo de población de Fabero se encuentra atravesado por carreteras locales que enlazan posteriormente con la C-631 por Toreno y cerca de Corbón del Sil. Para llegar al pueblo de Fabero, la solución más fácil es, una vez llegado a Ponferrada, coger el desvío que allí existe hacia Fabero. Otras rutas alternativas son: En la N-VI, a la altura de Bembibre, tomar el desvío de Toreno, y una vez allí, enlazar con Fabero es muy fácil. Tambíen hay posibilidad de llegar viniendo por Anllares del Sil (donde existe una central térmica de Unión Fenosa), a donde se puede llegar desde Villablino o incluso desde Asturias (Puerto de Cerredo).


Con datos un poco más técnicos, para los más amantes de los mapas de carreteras, son:
* Desde Madrid: Ctra. N-VI a Ponferrada - Ctra. LE-711 a Fabero.
* Desde León: Ctra. N-120 a Astorga - Ctra. N-VI a Ponferrada - Ctra. LE-711 a Fabero., y variante desde Astorga a Bembibre por la N-VI - Ctra. LE-463 hasta Toreno, y finalmente Fabero.
Señalar que en Ponferrada hay opción de tomar un autobús interurbano que llega a Fabero, así como a todos sus alrededores.


Las poblaciones cercanas más importantes son Toreno, Villafranca del Bierzo, Cacabelos, Villablino y Ponferrada.

José Landera Cachón "Periquete"

José Landera Cachón, conocido cariñosamente como "Periquete", nació en Lillo del Bierzo el 18 de julio de 1908, en el seno de una familia humilde, es el mayor de tres hermanos, Elicio y Maria del Carmen, a corta edad se quedan huérfanos de padre, teniendo que entrar a trabajar a las minas de Fabero, a la edad de 12 años, igual que su hermano, con 24 años se traslada a Vega de Espinareda a vivir con su hermano Elicio que se había casado en este pueblo cercano a Fabero, este sería su ultimo destino antes de que lo pasearan.....

Adquiere desde muy joven las ideas libertarias y estando totalmente dispuesto a colaborar con el sindicato de la CNT y con las organizaciones obreras, participando en las reuniones clandestinas de 1933-34 y 1935 y en las huelgas sindicales y en el simulacro de Revolución de 1933-34, por lo que es encarcelado en la localidad de Ponferrada (León) .


Cuando contaba con unos 20-22 años, José tuvo su primer encontronazo con los falangistas de la zona, en una cantina de su pueblo, Lillo del Bierzo (León), siendo su propietario Domingo “Valao”, a la postre consuegro de su hermano Elicio, mi abuelo. Allí llega un grupo de falangistas de una población cercana, concretamente Páramo del Sil, comandados por el temible jefe de la Falange de esta población, apodado “el Bicho”, autor, durante y después de la guerra, de muchísimas muertes.


El cantinero, al ser de ideas izquierdistas, entabla una discusión provocada por el grupo de Falange, comenzando éstos a propinarle una paliza de muerte, siendo socorrido por José y su hermano Elicio, que al escuchar los gritos, entran en la cantina a socorrer al dueño, resultando apuñalado “el Bicho” en una pierna, por parte de José Landera y dándose el grupo falangista a la fuga. Este primer encuentro y sus ideas políticas, marcarían en un futuro la persecución y muerte de mi tío.


La República en El Bierzo
La proclamación de la Republica de 1931 despertó en León, asi como en toda la zona minera de Fabero, una nueva esperanza,que se traducia en deseos bastante difusos de mejora y modernizacion. Durante el periodo republicano los dos sindicatos mayoritarios de Leon, fueron la UGT y la CNT. Siendo mayoritario el sindicato de la UGT en las cuencas mineras del Bierzo y Laciana (Ponferrada, Benbibre, Matarrosa del Sil, Villablino, etc) y la CNT en la Zona de FABERO, por medio del sindicato Unico Minero (SUM), liderado por Santiago Modino.-
A Fabero llegan multitud de mineros desde muchos puntos: Bélgica, Francia, Portugal, La Unión (Murcia), de Asturias, que introducen ideas renovadoras, anarquismo y socialismo, lo que da pie a una nueva clase social que sueña con un futuro mejor: la clase obrera.


En aquellos momentos la organización sindical predominante era la CNT, teniendo en Vicente Aparicio uno de sus máximos impulsores. La CNT, disponía su propio local, situado en el camino de Otero, equipado de un Ateneo, Biblioteca, sala de reuniones, donde se daban charlas, y la gente se instruia.


Se organizan reuniones sindicales clandestinas, en 1933-34 y 1935 a las que asisten la gran mayoria de los mineros. Su Tesorero era César Terrón Abad (nacido en 1915) -familiar lejano de los hermanos César y Ernesto Terrón, médicos de profesión y conocidos falangistas-, minero y Secretario de Finanzas de la CNT de Fabero, que había detenido en las revueltas mineras del 1933-34. Mas tarde César lucharía como capitán de una compañía de ametralladoras, con Higinio Carrocera, batiéndose valientemente en el Mazuco, y una vez caido el frente asturiano en 1937, regresa a Fabero, continuando su lucha como guerrillero en el monte.




Mineros de El Bierzo. Tiempos de injusticia social, en los que todos soñaban con una vida digna. En la foto se puede apreciar la temprana edad de algunos de estos obreros.

El sueño de la República independiente de Fabero

Tras proclamar la republica independiente de Fabero en 1933-34, la represión fue importante en la zona, aunque el movimiento sindical seguía siendo muy activo, las eleciones generales fueron ganadas por muy amplio margen, por parte de la República, organizados desde la cantina que tenía Pol en Fabero, lugar de reunion de los republicanos, y la derecha encabezada por el Cura y el comerciante Lobato, que andaban por las casas tanto el cura como este comerciante, pidiendo el voto para la derecha.



Lavadero de carbón, junto al río Sil


El sindicato predominante como hemos comentado era la CNT, y ya habíamos indicado anteriormente, estaba situado en la cruce de la carretera de Otero, en una casa construida con los fondos de los afiliados de la CNT y que, hasta el dia de hoy, ya en plena democracia, nunca se reclamó ni devolvió a sus legítimos propietarios este terreno como patrimonio sindical, y las Juventudes Libertarias tenían otro local a la entrada de Fabero, concretamente en la calle Jesús y María.




Minas de Fabero en la actualidad


Después del entusiasmo inicial de la proclamación de la República, pronto el electorado empezó a cerrar filas en torno a las formaciones conservadoras , y el 19 de diciembre de 1933 se perfiló una realidad más acorde con la composición sociológica de la provincia.Estas elecciones radicalizaron las posturas, hasta entonces moderadas, de los diferentes grupos y entonces la conflictividad política y social empezó a crecer de gran manera. Empiezan los problemas graves a partir de diciembre de 1933, cuando la CNT, en sus plenos y reuniones, lanza proclamas insurrecicionales en su lucha frontal contra lo que denominaban “ reformismo republicano”.

El 9 de diciembre los anarcosindicalistas de Fabero, encuadrados en el Sindicato Único Minero, proclaman el comunismo libertario, quemando a continuación los Registros de la Propiedad del Ayuntamiento de Fabero. A continuación toman el cuartel de la Guardia Civil de Vega de Espinareda, dirigiéndose a continuación hacia Ponferrada, capital de El Bierzo.




Mucha ilusión, ...y pocos medios

Pero el movimiento ya estaba muerto antes de nacer, pues no disponían de suficientes medios humanos, materiales u organizativos. Los mineros son detenidos en el cruce de las Carreteras de Ponferrada y Villafranca del Bierzo (León), siendo detenidos los principales responsables sindicales, mientras algunos mineros optaron por refugiarse en las montañas. Para empeorar la situación, en el año 1933 aumentan los problemas sociolaborales con respecto a años anteriores, con 42 huelgas y un total de 25.233 huelguistas.

Pero sin duda el hecho que marcó y definió las posturas de sectores influyentes, empresarios, campesinado y clero, fue la revolución de 1934 y que en León fue una pequeña reproducción de la insurrección asturiana, lo que sería hábilmente aprovechado por la derecha mas reaccionaria con el apoyo de la Iglesia, para desacreditar no sólo a los mineros, sino por extensión a todo lo que pudiese oler a la obra progresista republicana. Todo esto provocado ante la posibilidad de que la CEDA, un partido con un marcado carácter parafascista, accediera al poder, fue el detonante para que todas las fuerzas sindicales se unieran, provocando esta especie de proceso revolucionario.



18 de julio de 1936: Comienza la pesadilla en la cuenca minera de Fabero

Los hechos del 34 leonés quedarían marcados para el futuro. Nada más triunfar la sublevacion militar del 18 de julio de 1936 en la provincia, los objetivos tanto para las autoridades, como los grupos represivos (Falange, Somatenes, Guardia Civil, Ejército), serían todos aquellos que habían estado implicados de alguna manera en las revueltas de 1934.


Las consecuencias políticas a partir del 34 fueron tambien terribles en la zona, Debido a la persecución, realizada por la derecha por medio de la censura, la prensa, detenciones de los líderes y dirigentes de izquierda, perdiéndose toda la labor de tantos años de organización, se produjo un fortalecimiento de las opciones mas violentas de la derecha, como los falangistas y requetés.

El 18 de julio de 1936, se produce el levantamiento del Ejército "africano-militarista" y en la zona se tiene conocimiento, sobre las 11,00 de la noche, de que España estaba en guerra. Previamente, el 17 de julio las fuerzas de la Guardia Civil se habían marchado, concentrándose en la localidad de Ponferrada, capital comarcal del Bierzo leonés. Estos ya habían avisado previamente a los falangistas del pueblo de que estuvieran preparados.


Los mineros, aunque con pocos medios defensivos, se encuentran muy combativos y no dispuestos a claudicar tan fácilmente, se dan cuenta inmediatamente de la situación y empiezan a organizarse: Requisan los camiones y autobuses de las minas, organizan un Comité de Defensa, se raciona la comida, se organizan comidas populares para la gente necesitada en el Barrio de la Cortina. Se recogen armas por las casas y pueblos limítrofes, y se asaltan los polvorines de las minas.


Al final el armamento recogido son escopetas de caza, unos pocos fusiles con escasa munición y algunas pistolas. También se fabrican bombas de mano rudimentarias (compuestas de un tubo metálico de unos 25 o 30 cm de largo, relleno de pólvora negra y tornillos). Se prepara una línea defensiva en la zona de la carretera de Ponferrada, en el valle de acceso a Fabero (por ser el punto desde donde podían entrar camiones y vehículos), los mineros dominan las posiciones altas, desde "El Rebullín" por la parte derecha, y "Boreguero" por la izquierda.



Ramiro Pérez Granja, compañero de José Landera en el Comité de Defensa.


Amadeo Ramón Valledor, hijo de Amadeo Ramón Chachón, uno de los líderes sindicales bercianos. Conseguría escapar de la represión, y más tarde se integraría en las guerrillas, primero con César Terrón y posteriormente en la guerrilla catalana, junto con Quico Sabater y otros. El Comité de Defensa a partir del día 19 ordena a los mineros cenetistas, socialistas y comunistas, concentrarse en la Localidad de Villafranca del Bierzo, encabezados por Santiago Modino, Jacinto Rueda Perez (maestro republicano, y encargado de la organización sindical juvenil del sindicato de la CNT), José Landera Cachón (Periquete), César y Eloy Terrón Abad (este último, minero, nacido en 1919, en Fabero), Ramiro Perez Granja (minero, nacido en 1911, Fabero), Amadeo Ramón Cachón y sus hijos Amadeo, Manuel y Pascual Ramón Valledor (todos ellos de Guimara-León y mineros), Vicente Míguélez (minero), a éstos se unen sus compañeros del sindicato del Cemento de Toral de los Vados, encabezados por Abel Ares Perez (Toral de los Vados-León, 1909), quien mas tarde se integraría en la guerrilla leonesa.


Los improvisados milicianos se dirigen al ayuntamiento, solicitando armas al alcalde para la defensa, negándose éste a dárselas, como hicieron la mayoría de las autoridades leonesas en aquellos momentos. Los sindicalistas intentan desarmar a la Guardia Civil, unos 85 guardias, que todavía no habían abandonado la localidad. El teniente que los manda, López Allen, logra tranquilizar a los mineros, éstos montan también vigilancia permanente en torno al ayuntamiento. Ante la presión de los mineros el alcalde accede a desarmar a los falangistas de la zona, recogiéndose unas 150 armas sin apenas munición.

Los obreros a continuación se dirigen al convento de San Nicolás, donde había informaciones que aseguraban podía haber oculto un importante depósito de armas de los falangistas, pero el registro resulta infructuoso, por lo que los más exaltados pretenden incendiar el edificio, siendo evitado por los dirigentes sindicales nombrados anteriormente.


Horas más tarde, la Guardia Civil de Villafranca, mandada por el teniente López Allen, delante de todas las autoridades republicanas y los mineros jura fidelidad a la República a instancias del alcalde, partiendo con el puño en alto y dando vivas a la República, en dirección a Ponferrada, lugar de reunión de las fuerzas afines a los golpistas. Horas más tarde esta fuerza se pasaría a los "nacionales" traicionando su juramento a la legalidad constituida, volviendo sus armas contra ella.

Los mineros abandonan esta población, regresando a Fabero, donde comienzan las detenciones de los falangistas de la zona: Los hermanos (médicos) César y Ernesto Terrón, primos de los hermanos (republicanos) César y Eloy Terrón Abad, Lobato (comerciante), los hermanos Eliseo y Sindo (Fabero), José Alfonsón y Gervasio Ramón, entre otros. Estos son conducidos al ayuntamiento, no habiendo que lamentar incidentes, pues son puestos en libertad mas tarde, por intercesión de algunas personas ante los dirigentes sindicales, cosa que mas tarde ellos mismos lamentarían.....


El día 20 llegan a Fabero noticias de que en la capital berciana (Ponferrada), los falangistas y la Guardia Civil local se habían rebelado contra el Gobierno de la República, uniéndose a los militares sublevados del 18-J.

El día 21 las primeras columnas falangistas gallegas llegan a Ponferrada para apoyar a los golpistas, conquistándola sin resistencia alguna. Se producen detenciones en el Ayuntamiento y seguidamente arman a los falangistas de la zona, con el fin de hacerse cargo de los prisioneros republicanos y patrullar la zona.

Ese mismo día la Guardia Civil, ayudada por estas columnas lucenses, repite esta misma operación en Cacabelos y Villafranca, detienen a las autoridades, arman a los falangistas y derechistas de estas localidades. A la salida de Villafranca del Bierzo, y de camino a Ponferrada, las columnas de falangistas gallegos tienen un enfrentamiento con un grupo de mineros cenetistas de Fabero, encabezados por Jacinto Rueda Pérez, que había coordinado el Comité de Defensa de Fabero en ayuda de estas localidades.


A partir de ese momento Ponferrada se convierte en el lugar clave para decidir el futuro del "Alzamiento" franquista en la provincia de León. El día 20 las organizaciones sindicales ordenan a sus afiliados concentrarse en Ponferrada, haciéndolo así los mineros de Fabero, Sindicato del Cemento de Toral de los Vados, Villafranca, etc. así mismo llegan mineros de la comarca de Laciana, y por otra parte permanecían en Ponferrada algunos contingentes de mineros asturianos que intentaban regresar a Oviedo.


Estos grupos de trabajadores se unen en un intento de detener la sublevación, logran sitiar el cuartel de la Guardia Civil. Éste es defendido por el alférez Eugenio Sánchez, pero ante el desorden de los atacantes, tanto el capitán Roman Losada, máximo responsable de la zona, como el teniente López Allen con sus 85 números, procedentes de Villafranca, consiguen traspasar el cerco y entrar en el cuartel, traicionando el juramento de fidelidad a la República y uniéndose a los golpistas que ya estaban sitiados.






Elicio Landera Cachon, hermano de José Landera Cachón, (Lillo del Bierzo-Leon, nacido en 1911, de profesión minero). El uniforme que lleva en la fotografía es el de Caballeria del ejercito "nacional", pues tuvo que alistarse con ellos a condicion de que no le "pasearan" igual que a su hermano José. Tuvo que hacer la guerra al lado de los que mataron a su propio hermano.


Elicio tuvo que permanecer escondido en el desván de la casa familiar y su mujer, que tenía primos y un tio falangista, habló con ellos, rogándoles para ver de qué manera podian salvarle de las represalias. La solución que ofrecieron fue pagar una fuerte suma de dinero, a condicion de que le sacaran del pueblo, y claro, la otra condición, fue que se alistara con los militares "nacionales", llegando a participar entre otros frentes, en la batalla del Ebro.

Nunca pudo superar la pérdida de su hermano José y las terribles circunstancias de su muerte. cada vez que se hablaba de su hermano José "Periquete", las lágrimas afloraban en sus ojos. Mientras tanto, los representantes de los trabajadores se reúnen en el Ayuntamiento para pedirle armas al alcalde, D. Juan García Arias, que se negó al no recibir órdenes concretas de León. En pleno cerco al cuartel, el teniente de la Guardia de Asalto, Alejandro García Menéndez, que venia al mando de un grupo de mineros de Asturias, se ofrece voluntario para parlamentar con los sitiados, y con una bandera blanca, entra en solitario en el cuartel de la Guardia Civil, y es detenido nada mas entrar, siendo un duro revés para los mineros, ya que el teniente García Menéndez era el único militar profesional para organizar el caótico operativo defensivo de los mineros. Este intento de evitar derramamientos de sangre, le costó caro, no contaba con que los sublevados fascistas no respetarían su bandera blanca. El teniente García fue fusilado el 29 de Julio.


Pese a este inconveniente para los mineros, la situación de los guardias civiles se hacia difícil por momentos, dado el número de mineros, la pólvora de que disponían y la habilidad y arrojo con la que los mineros la manejaban.


El día 21 llega en su ayuda una columna del Regimiento de Infantería Zaragoza 21, procedente de Lugo, al mando del Comandante Manso, apoyada por la Aviación facciosa. Levantan el cerco del cuartel, y con fuego de morteros atacan el Ayuntamiento, detienen a las autoridades, y terminan desalojando a los mineros de los barrios de las afueras y de la fortaleza medieval en que se habían refugiado, donde habían intentado reorganizarse.


El balance de este desigual combate fue trágico para los trabajadores: 17 muertos. Por lo que los mineros de Fabero, entre los que se encontraba José Landera Cachón (Periquete), regresan a su pueblo a continuar la defensa. "Periquete", con algunos compañeros hará una incursión en el pueblo de San Vicente, para intentar recoger armas, detienen al falangista Isidro Baelo (que luego seria el autor de varias muertes, entre ellas una chica de 16 años), y al negarse éste a entregar una pistola que tenia, simplemente le dieron unas bofetadas, dejándole a continuación en libertad sin mas consecuencias, lo que denota una vez mas la nobleza e ingenuidad de aquellos mineros.


El primer intento de entrar en Fabero, es organizado por una columna de falangistas procedentes de la poblaciones de Argallo, Sorbeda, Paramo del Sil y otras localidades limítrofes. Intentan entrar por la zona denominada Valdesalgueiro,una zona que estaba prácticamente desprotegida, ya que los mineros tenían concentrada la defensa en la carretera de acceso a Fabero. El ataque fue repelido por los mineros, volviendo a intentarlo días mas tarde, resultando muerto en este combate Pascual Amador Valledor, hermano del que sería un famoso miembro de la guerrilla catalana durante el franquismo, Amadeo Ramón Valledor (Guimara-León).


Mientras tanto José Landera (Periquete), con algunos compañeros como Eloy y César Terrón Abad, "Carrero", Abel Ares (Toral de los Vados), apodado "el Pelao" (Cantejeira) y otros, se encontraban organizando la defensa en la zona principal desde donde pensaban que iban a provenir los ataques más fuertes, desde las zonas del "Rebullin" y "Boreguero", citadas anteriormente.



Este sería el escenario de los dos intentos de conquistar Fabero por parte de la Guardia Civil de Ponferrada junto con miembros de la Falange de la zona. Aunque hubo también alguna que otra incursión, como cuando una noche, burlando la vigilancia, un grupo de falangistas entran en Fabero y quemaron varias casas, huyendo a continuación.


Otro día un grupo de mineros entre los que estaba José Landera, se acercan hasta las inmediaciones de Vega de Espinareda, manteniendo un tiroteo con los falangistas del pueblo.


Este testimonio lo relataba un carpintero de ese pueblo (Lucas Martínez), que se sentía muy agradecido a José Landera, ya que según él, le salvó la vida, pues este señor -en aquellos dias era muy joven- se encontró en medio del tiroteo, su caballo se desbocó, y fue a parar donde estaban el grupo de mineros de Landera. Este señor que era sobrino del cura del pueblo, y algunos mineros sospecharon que venia a espiar para pasar información a los falangistas, por lo que lo querían detenerlo, interponiéndose Landera en su defensa, dejándole marchar, ya que era solo un crío.
Los días trascurrían con gran nerviosismo en la zona de Fabero, casi todos los días había rumores de que venían los fascistas y pronto empezaron a llegar noticias alarmantes de la zona del Bierzo Bajo, donde grupos de Falange ya estaban cometiendo verdaderas atrocidades por los pueblos y caseríos.


Empezó a cundir la alarma entre la población, ya empezaban a aparecer cadáveres en las cunetas y montes bercianos por doquier, los elementos de la Falange empezaban a llevarse gente con la excusa de tomarles declaración y sus familiares no volvían a verlos, de repente alguien tocaba las campanas de la iglesia y la gente corría a esconderse, hasta que se daban cuenta que era una falsa alarma.


A finales del mes de julio, sobre el 26, hay un primer intento por parte de los falangistas y Guardia Civil de tomar Fabero, pero más bien fue una toma de contacto para estudiar las posiciones defensivas de los mineros. Unos días después, sobre el 18 de agosto, un gran contingente de falangistas de la zona encabezados por los hermanos Terrón, César y Ernesto, Lobato (comerciante de Valtuille-León, afincado en Fabero), Nicandro, Arturón (Sesamo), el mismo cura de Fabero, Maximiliano, que marchaba en cabeza, con gorra, distintivos falangistas y correajes... entre otros, y siempre apoyados por la fuerzas de la Guardia Civil, atacan Fabero por la zona donde tienen organizada la defensa los mineros.

En esta "línea defensiva" se encuentra José Landera "Periquete" luchando, en la carretera principal de acceso al pueblo, con los mineros dominando las posiciones altas del valle de acceso desde "El Rebullín" por la derecha y el "Borreguero" por la izquierda, e intentando hacer frente a este contingente, es cuando les llegan noticias de que un gran contingente militar baja por la "Rubiona" hacia sus posiciones. Comprendiendo que es imposible hacerles frente, debido al gran número de fuerzas y armamento desplegados, el Comité de Defensa da la orden de evacuación inmediata de la zona.


Todo el mundo huye a la desesperada, ya que ningún "nacional" quiere guardarle en su casa, muy al contrario que los republicanos, como los Pérez-Granja, que habían guardado a gente en sus casas, entre ellos a muchos falangistas, para que no fueran represaliados. Incluso algunas mujeres y niños que no pueden huir se esconden en las inmediaciones del pueblo en las regueras, entre la vegetación, sin alimentos, pasando varios días sin comer, hasta que la mayor parte de la fuerza represiva abandona la zona.


El resto de la gente que consigue huir, toma dos direcciones, una hacia los montes de los Ancares Leoneses, concretamente al pueblo de Tejedo. Desde este pueblo saldrá la primera columna, hacia el frente asturiano, la otra hacia la zona del Valle de Fornela, concretamente al Pueblo de Guimara, desde donde saldrá la segunda columna hacia Asturias no sin antes sufrir numerosas bajas.

El Comité de Defensa de los mineros de Fabero, se vuelve a organizar en estas dos poblaciones, y se apresuran a realizar los preparativos para dirigirse a la zona leal republicana más cercana, la de Asturias. Muchos de ellos moririan abrasados por las bombas incendiarias de la aviación italiana en la legendaria defensa del Mazuco.










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