El memorial de Les Camposines en la Fatarella acoge los restos de 35 soldados

• El memorial de Les Camposines, en La Fatarella, acoge los restos de 35 soldados
• El osario se inauguró en el 2005 pero ha permanecido vacío por falta de cobertura legal
Interior del memorial de Les Camposines, con las cajas con los restos de los 35 soldados, ayer. Foto: JOAN PUIG
ANNA LLUÍS
LA FATARELLA
Han pasado 70 años mal cubiertos de tierra, medio asomando a la superficie con cualquier lluvia, con el paso de cualquier arado. Nadie sabe cuántos son, decenas de miles. Pero ayer, 35 de esos soldados muertos en el frente de la batalla del Ebro recibieron una sepultura "digna y definitiva", en palabras del delegado del Govern en las comarcas del Ebro, Lluís Salvadó, tras permanecer siete décadas en los campos de batalla de la Terra Alta enterrados en precario por sus mismos compañeros o por los vecinos de las localidades próximas. El memorial de Les Camposines, inaugurado hace cuatro años y vacío desde entonces a la espera de la cobertura legal que permitiera recuperar y dar sepultura a los restos de los combatientes de la guerra civil, acogió ayer las primeras 10 cajas con cuerpos rescatados del olvido.
O más bien lo que queda de ellos tras tanto tiempo a la intemperie. Se trata de 394 restos óseos que corresponden a 35 hombres adultos de edades comprendidas entre los 21 y los 45 años. Estaban esparcidos en una superficie de unas 27 hectáreas en diferentes puntos de la sierra de poniente del Mas de la Pila, en Corbera d'Ebre. Fémures y calaveras que estaban desprotegidos bajo algún matorral o entre las piedras y cuya situación habían denunciado algunas entidades de la zona, concretamente las plataformas antieólicas que ven como una profanación a la memoria el despliegue de centrales energéticas previsto en esos campos donde se dirimió la guerra.
ORGULLO Y RESPONSABILIDAD
Ese choque entre el patrimonio histórico y otros usos del territorio parece ya menos ofensivo con la actuación de recogida de restos de soldados auspiciada por la dirección general de la Memoria Democràtica de la Conselleria d'Interior, Relacions Institucionals i Participació. Su directora general, Maria Jesús Bono, destacó la importancia simbólica del acto de ayer: "Aunque se ha tardado 70 años, es un orgullo para el Govern asumir la responsabilidad de dar digna sepultura a los muertos".
De momento, a la espera de la aprobación por el Parlament de la ley de fosas y desaparecidos, prevista para este verano, la dirección general aplicará un protocolo de actuación que permitirá ir recuperando los restos de los soldados a medida que vayan siendo localizados. Al menos en la Terra Alta, el elevado nú-
mero de cuerpos esparcidos por el terreno y sin documentación que certifique la muerte ni identidad de los cadáveres impide contrastar datos de ADN con algún familiar vivo, por lo que figuran como anónimos.
"Aquí, en este campo que nunca será un reino habitual de tumbas fijas, nadie se llama Juan, Pedro o Ramón; nadie, nadie tiene nombre aquí en esta tierra, en este polvo superviviente" , apunta el fragmento de la elegía Ecce homo de Agustí Bartra inscrito en la entrada del mausoleo. No tienen nombre, es cierto, pero al menos tienen sepultura digna 70 años después.
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