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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

jueves, 28 de agosto de 2008

EL SCHINDLER ESPAÑOL MELCHOR RODRIGUEZ GARCIA



Melchor Rodríguez, un anarquista sevillano que salvó la vida de muchos “nacionales”

El "Schindler" español tendrá calle en Sevilla

JLV/ANDALUCÍA

Melchor Rodríguez García nació en Sevilla en 1893 y murió en Madrid en 1972. Conocido como el "ángel rojo", su actividad sindicalista y anarquista le llevó a ser concejal, delegado de prisiones y brevemente alcalde de Madrid, durante la Guerra Civil. El ayuntamiento de Sevilla, va a dedicar en este otoño una calle en su honor en la barriada de San Cayetano, junto a otra vía nueva, la denominada “Sindicatos”.
Gentes como Schindler, el rico comerciante judío-alemán que utilizó sus contactos ante los nazis para salvar vidas evitando el envío a los campos de exterminio, no son casos habituales. En España, en plena guerra civil, con la población indefensa y amenazada por el ejército sublevado, también hubo personas con responsabilidades públicas que pusieron sus vidas en peligro defendiendo a sus enemigos presos.

Vida
Este es el caso del trianero anarquista, Melchor Rodríguez, que se convirtió en uno de los principales líderes de la CNT en la guerra civil y la postguerra. Rodríguez fue nombrado concejal de Madrid, representando a la Federación Anarquista Ibérica. Segismundo Casado lo nombró alcalde de Madrid en los últimos días de la guerra. Como alcalde en funciones, sería la persona encargada de realizar un traspaso ordenado de poderes a los sublevados para intentar evitar que los fascistas cobraran su temida revancha en vidas humanas

Duda de Gallardón
Sevilla se ha adelantado al Ayuntamiento de Madrid a la hora de hacer justicia con el “ángel rojo”, ya que Ruiz Gallardón aún se está pensando si le concede una calle y si accede a la petición de la CGT que ha solicitado el título de alcalde honorífico, por ser el hombre que se vio forzado a entregar la capital a los nacionales, el último edil republicano de la capital de España, el hombre que repetía continuamente que “se puede morir por las ideas, nunca matar”.

Penurias infantiles
Melchor Rodríguez es un caso atípico de respeto por los dos bandos, el de la izquierda y la derecha. El sevillano fue hijo de un maquinista del puerto. Con 13 años, al morir su padre en un accidente en los muelles del Guadalquivir, trabaja de calderero. Su madre, costurera y cigarrera, tuvo que ocuparse sola a partir de entonces de sacar adelante a Melchor y a sus dos hermanos.

Sindicalista
Compaginó su oficio con los toros hasta los 25 años hasta que una grave cogida lo retiró. Trasladado a Madrid en los años 20, abraza la causa del anarquismo pacifista humanista. Nombrado presidente del Sindicato de Carroceros, de corte anarquista, pasó a militar en las filas de la CNT. Allí comenzó su lucha en favor de los derechos de los reclusos, incluso de aquellos de ideología contraria a la suya, lo que le costó la prisión en innumerables ocasiones durante la monarquía y la República.

Director de Prisiones
Nombrado Director de Prisiones de la II República y con su atípico comportamiento evitó el linchamiento de los reclusos de derechas, eliminando incluso las sacas indiscriminadas de presos. Esto le valdría que los nacionales lo conocieran con apelativo del “ángel rojo”.

Guerra civil
En noviembre de 1936, ya en guerra civil, Melchor Rodríguez fue nombrado delegado especial de prisiones de Madrid. Ante distintas presiones e interferencias dimitió el día 14. Retomó su puesto el día 4 de diciembre pero esta vez lo hizo como Delegado General de Prisiones, logrando desde ahí parar abusos entre los presos nacionales y mejorar la situación violenta en las cárceles, enfrentándose con algunos dirigentes comunistas. Con su actitud, evitó agresiones y linchamientos de presos que algunas milicias y grupos armados efectuaron.

Evita linchamientos
Una de las actuaciones más destacadas de Melchor Rodríguez tuvo lugar durante unos disturbios, después de que el Ejército de franquista bombardease el campo de aviación de Alcalá de Henares. Una concentración de protesta, en la que participaban milicianos armados, llegó a la prisión de Alcalá de Henares donde exigieron la apertura de celdas para linchar a varios presos. Rodríguez acudió a la prisión y enfrentándose al grupo salvó la grave situación. Testigos de su afán conciliador fueron los hermanos Rafael, Cayetano, Ramón y Daniel Luca de Tena, el futbolista Ricardo Zamora y los falangistas Rafael Sánchez Mazas, y Raimundo Fernández-Cuesta, entre otros.

Postguerra
Sin embargo al acabar la guerra civil Melchor Rodríguez fue detenido, juzgado y condenado por sus actividades anarquistas y su actuación en la administración republicana. Pagó su osadía con una condena a muerte, reducida luego a 20 años y un día de cárcel, dictada por un tribunal militar que desoyó los testimonios a su favor de algunos influyentes falangistas a los que había salvado del pelotón (Muñoz Grandes, Fernández Cuesta, Martín Artajo y Blas Piñar, entre otros) que recordaron cómo había defendido la vida de sus rivales políticos, y fue puesto en libertad al cabo de un año y medio.

34 veces detenidos
A lo largo de su vida fue detenido 34 veces y en una ocasión lo condenaron a muerte, porque en la clandestinidad continuó y mantuvo su lucha obrera. Cuando muere, en 1972, pobre, muy pobre, “unos rezaron un padrenuestro y otros cantaron A las barricadas”. Su entierro fue el único acto de la dictadura que unió a los dos bandos antes de la democracia.

Muerte
A su muerte en 1972 acudieron al sepelio muchas personas de ideologías enfrentadas; anarquistas y falangistas entre otros. Se cantó el himno anarquista "A las barricadas", transcurriendo la ceremonia, pese al hecho y a la época, sin ningún incidente.

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

efectivamente evitó miles de muertes que habían de ser perpetradas por milicianos socialistas comunistas y anarquistas que de democraticos tenian cero....y bajo la responsabilidad del gobierno de la Republica bajo cuyo mandato se perpetraron miles de crimenes ....

3 de noviembre de 2012, 15:28  

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