Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

jueves, 28 de agosto de 2008

EL SCHINDLER ESPAÑOL MELCHOR RODRIGUEZ GARCIA



Melchor Rodríguez, un anarquista sevillano que salvó la vida de muchos “nacionales”

El "Schindler" español tendrá calle en Sevilla

JLV/ANDALUCÍA

Melchor Rodríguez García nació en Sevilla en 1893 y murió en Madrid en 1972. Conocido como el "ángel rojo", su actividad sindicalista y anarquista le llevó a ser concejal, delegado de prisiones y brevemente alcalde de Madrid, durante la Guerra Civil. El ayuntamiento de Sevilla, va a dedicar en este otoño una calle en su honor en la barriada de San Cayetano, junto a otra vía nueva, la denominada “Sindicatos”.
Gentes como Schindler, el rico comerciante judío-alemán que utilizó sus contactos ante los nazis para salvar vidas evitando el envío a los campos de exterminio, no son casos habituales. En España, en plena guerra civil, con la población indefensa y amenazada por el ejército sublevado, también hubo personas con responsabilidades públicas que pusieron sus vidas en peligro defendiendo a sus enemigos presos.

Vida
Este es el caso del trianero anarquista, Melchor Rodríguez, que se convirtió en uno de los principales líderes de la CNT en la guerra civil y la postguerra. Rodríguez fue nombrado concejal de Madrid, representando a la Federación Anarquista Ibérica. Segismundo Casado lo nombró alcalde de Madrid en los últimos días de la guerra. Como alcalde en funciones, sería la persona encargada de realizar un traspaso ordenado de poderes a los sublevados para intentar evitar que los fascistas cobraran su temida revancha en vidas humanas

Duda de Gallardón
Sevilla se ha adelantado al Ayuntamiento de Madrid a la hora de hacer justicia con el “ángel rojo”, ya que Ruiz Gallardón aún se está pensando si le concede una calle y si accede a la petición de la CGT que ha solicitado el título de alcalde honorífico, por ser el hombre que se vio forzado a entregar la capital a los nacionales, el último edil republicano de la capital de España, el hombre que repetía continuamente que “se puede morir por las ideas, nunca matar”.

Penurias infantiles
Melchor Rodríguez es un caso atípico de respeto por los dos bandos, el de la izquierda y la derecha. El sevillano fue hijo de un maquinista del puerto. Con 13 años, al morir su padre en un accidente en los muelles del Guadalquivir, trabaja de calderero. Su madre, costurera y cigarrera, tuvo que ocuparse sola a partir de entonces de sacar adelante a Melchor y a sus dos hermanos.

Sindicalista
Compaginó su oficio con los toros hasta los 25 años hasta que una grave cogida lo retiró. Trasladado a Madrid en los años 20, abraza la causa del anarquismo pacifista humanista. Nombrado presidente del Sindicato de Carroceros, de corte anarquista, pasó a militar en las filas de la CNT. Allí comenzó su lucha en favor de los derechos de los reclusos, incluso de aquellos de ideología contraria a la suya, lo que le costó la prisión en innumerables ocasiones durante la monarquía y la República.

Director de Prisiones
Nombrado Director de Prisiones de la II República y con su atípico comportamiento evitó el linchamiento de los reclusos de derechas, eliminando incluso las sacas indiscriminadas de presos. Esto le valdría que los nacionales lo conocieran con apelativo del “ángel rojo”.

Guerra civil
En noviembre de 1936, ya en guerra civil, Melchor Rodríguez fue nombrado delegado especial de prisiones de Madrid. Ante distintas presiones e interferencias dimitió el día 14. Retomó su puesto el día 4 de diciembre pero esta vez lo hizo como Delegado General de Prisiones, logrando desde ahí parar abusos entre los presos nacionales y mejorar la situación violenta en las cárceles, enfrentándose con algunos dirigentes comunistas. Con su actitud, evitó agresiones y linchamientos de presos que algunas milicias y grupos armados efectuaron.

Evita linchamientos
Una de las actuaciones más destacadas de Melchor Rodríguez tuvo lugar durante unos disturbios, después de que el Ejército de franquista bombardease el campo de aviación de Alcalá de Henares. Una concentración de protesta, en la que participaban milicianos armados, llegó a la prisión de Alcalá de Henares donde exigieron la apertura de celdas para linchar a varios presos. Rodríguez acudió a la prisión y enfrentándose al grupo salvó la grave situación. Testigos de su afán conciliador fueron los hermanos Rafael, Cayetano, Ramón y Daniel Luca de Tena, el futbolista Ricardo Zamora y los falangistas Rafael Sánchez Mazas, y Raimundo Fernández-Cuesta, entre otros.

Postguerra
Sin embargo al acabar la guerra civil Melchor Rodríguez fue detenido, juzgado y condenado por sus actividades anarquistas y su actuación en la administración republicana. Pagó su osadía con una condena a muerte, reducida luego a 20 años y un día de cárcel, dictada por un tribunal militar que desoyó los testimonios a su favor de algunos influyentes falangistas a los que había salvado del pelotón (Muñoz Grandes, Fernández Cuesta, Martín Artajo y Blas Piñar, entre otros) que recordaron cómo había defendido la vida de sus rivales políticos, y fue puesto en libertad al cabo de un año y medio.

34 veces detenidos
A lo largo de su vida fue detenido 34 veces y en una ocasión lo condenaron a muerte, porque en la clandestinidad continuó y mantuvo su lucha obrera. Cuando muere, en 1972, pobre, muy pobre, “unos rezaron un padrenuestro y otros cantaron A las barricadas”. Su entierro fue el único acto de la dictadura que unió a los dos bandos antes de la democracia.

Muerte
A su muerte en 1972 acudieron al sepelio muchas personas de ideologías enfrentadas; anarquistas y falangistas entre otros. Se cantó el himno anarquista "A las barricadas", transcurriendo la ceremonia, pese al hecho y a la época, sin ningún incidente.

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jueves, 7 de agosto de 2008

VALLADOLID Falleció Leopoldo García Ortega Nº 58 Juventudes Libertarias

Grupo recuperación memoria libertaria. Valladolid
Domingo 20 de julio de 2008

Desde el grupo de memoria libertaria de Valladolid, queremos agradecer y difundir las vivencias, y lo más importante, las ideas de igualdad, justicia, solidaridad y libertad de este compañero y amigo, nacido en Traspinedo y militante libertario.

Desde su militancia, el trabajo diario, de abajo a arriba. Uno de esos miles de compañeros que sin ser citado en los libros de historia con su esfuerzo diario, su aportación personal contribuyeron y nos pasaron el testigo de las llamas de la revolución. En definitiva un mundo mejor.

Su sencillez, honestidad, claridad, su coherencia son su bandera y un ejemplo a seguir. Muchas historias nos ha contado Leopoldo y citar solamente algunas quizás no seria justo esperando por lo menos que sirvan para hacernos una idea de la vida de este militante anarcosindicalista.

Con dieciocho años ya había estado en el hospicio, preso en Cocheras y en la guerra.

El primer contacto con los libertarios vallisoletanos, fue en una charla que se daba en el año 34 sobre el aborto. Le llamó la atención y entró en el local de cuya pared colgaba el cartel del toque revolucionario que nunca dejo de golpear.

Marchó junto con el hermano de Pedro Herrera y otros compañeros a Arroyo de la Encomienda para hablar con los jornaleros de una finca para colectivizarla.

Estuvo en Asturias y participó en la huelga de la Felgera y acudió a una escuela racionalista. También allí conoció a otro paisano, Valeriano Orobón.

Comenzó el alzamiento y fue preso a Cocheras donde estuvo dos años y medio y por las circunstancias del momento, le mandaron al frente del Teruel del que se libró por una tuberculosis. De ahí a la mili, seis años obligado. Casi nada. A su vuelta a Valladolid, en el 45, contribuyó a la reestructuració n del sindicato anarquista de la construcción en Valladolid.

Este breve esbozo y estas palabras esperemos que sirvan para sacar del olvido a esos compañeros que dieron su vida por la causa. A ellos nuestro agradecimiento y reconocimiento.

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ESPAÑOLES CONTRA HITLER DE EVELYN MESQUIDA

Españoles contra Hitler

Una compañía española de la División Leclerc fue la primera en entrar en París; luego participó en la toma del Nido del Águila, la guarida del Führer. Evelyn Mesquida relata en ' La Nueve' (Ediciones B) su peripecia vital desde los campos de exiliados en el Sáhara

Evelyn Mesquida

DOMINGO - 27-07-2008

La Legión francesa acogió a muchos de los refugiados españoles [tras la derrota republicana en la Guerra Civil ]. (...) A los hombres válidos que iban llegando a los campos, los funcionarios franceses les habían ofrecido sistemáticamente enrolarse en la Legión o volver a España. Y volvieron algo más de cien mil refugiados en los primeros meses, sobre todo mujeres, niños y ancianos. Combatientes, muy pocos. Una cierta cantidad, difícil de cuantificar por el difícil acceso a los archivos, fue entregada por los mismos franceses a Franco. Muchos otros prefirieron enrolarse en la Legión , eligiendo la lucha con las armas en la mano en vez del maltrato y la humillación a que estuvieron sometidos en los campos. Así lo explicaría Enrique Ballester a Antonio Vilanova en su libro Los olvidados: "Para mí, la guerra que llegaba representaba la continuación de la de España; por ello, sin sentir ninguna atracción por ella, preferí los riesgos del soldado en campaña a la humillante condición de refugiado entre los alambres que nos rodeaban... Por otro lado, pensaba que si llegaba vivo al final de la guerra podría gritar a la faz del mundo que había ganado mi libertad con el fusil en la mano".

Más que las alambradas, el frío, la lluvia o el maltrato, el terrible dolor de muelas que sufría hizo claudicar al andaluz Manuel Fernández, internado en el campo de Saint Cyprien. Él mismo lo explicaba así en una entrevista con la autora, en 2004: "Cada día sacaban de allí decenas de muertos. Yo creí que iba a morir también. El dolor de muelas era insoportable y constante. Me volvía loco. Pronto comenzaron también la diarrea y los piojos. Los de la Legión venían incitando a que nos alistáramos. Al principio me negué, pensando en mi padre, porque él no habría querido que entrara en la Legión. Al final terminé aceptando: era la única forma para que me sacaran la muela y cesara aquel sufrimiento" .

Le sacaron la muela. Cuando el dolor desapareció, Manuel ya estaba enrolado. Inmediatamente fue enviado a Marsella, y después, embarcado junto con varios centenares más hacia el cuartel general de la Legión de África del Norte, en Sidi Bel Abbès, a orillas del desierto. Allí se encontraban concentrados ya varios centenares más de españoles llegados de Francia.

A los españoles les dieron la posibilidad de alistarse por cinco años y, más tarde, a finales de 1939 y principios de 1940, de poder hacerlo por "la duración de la guerra". Varios miles de refugiados aceptaron este estatuto y formaron en la Legión los Batallones de Marcha de Voluntarios Extranjeros. Estos batallones fueron concentrados en Francia, en el campo de Barcarés, donde poco después se formarían los regimientos números 21, 22 y 23, los dos primeros con más de la mitad de españoles y el tercero totalmente integrado por ellos. Más tarde se formarían en el norte de África seis regimientos más con miles de residentes y refugiados españoles o de origen español, y dos de ellos -el 11 y el 12- fueron enviados también a Francia para ser incorporados a los de Barcarés. (...)

En agosto de 1943, el general De Gaulle dio la orden de salir de Libia y dirigirse a Marruecos, territorio francés. Instalados en la región de Skira-Temara, a unos 30 kilómetros al sur de Rabat, los hombres de Leclerc comenzaron de inmediato a formar la que iba a convertirse en una de las unidades militares más famosas de la II Guerra Mundial: la Deuxième Division Blindée (2ª División Acorazada), más conocida como 2ª DB. Creada oficialmente el 24 de agosto de 1943, una de sus compañías, La Nueve , liberaría -justo un año después- la capital francesa. (...)

Compañía mítica para muchos, La Nueve fue una de las unidades blindadas del Tercer Batallón del Regimiento de Marcha del Chad, ampliamente conocido como "el Batallón Hispano". De las cuatro compañías de este cuerpo, integradas por numerosos españoles, sólo La Nueve estaba considerada totalmente como "unidad española": 146 de los 160 soldados que la integraban eran españoles o de origen hispano. La lengua hablada corrientemente era el castellano, la gran mayoría de sus oficiales eran españoles, las órdenes se daban en español e incluso el turuta tocaba con la corneta el despertar matinal "en español".

Según diversos testimonios, entre ellos el del mismo Dronne [capitán de la compañía], los anarquistas eran numerosos en la compañía e integraban totalmente la tercera sección del alférez Miguel Campos. Las otras secciones estaban compuestas también por republicanos y socialistas, sobre todo.

Aquellos hombres procedían de todas las regiones de España. La mayor parte había luchado en el ejército republicano o en las milicias populares durante la guerra, y todos tenían la experiencia del combate.

Aunque muchos oficiales franceses les temían -sobre todo los militares de tradición-, Dronne afirmaba que eran hombres "difíciles y fáciles". Difíciles porque era preciso que aceptaran por sí mismos la autoridad de su oficial de mando, y fáciles porque cuando le otorgaban su confianza era total y completa. "A pesar de su aspecto rebelde, eran muy disciplinados, de una disciplina original, libremente consentida", aseguraba Dronne.

"La mayoría de aquellos hombres querían comprender las razones de lo que se les pedía y era necesario tomarse el trabajo de explicarles el porqué de las cosas". "En su gran mayoría, no tenían el espíritu militar, eran incluso antimilitaristas, pero eran magníficos soldados". (...)

Los españoles sabían que Leclerc era un militar que, a pesar de su gran fe religiosa y su rango de aristócrata -algo que aquellos hombres no apreciaban demasiado-, no había dudado en elegir "la lucha por la libertad", como confesó Manuel Fernández a la autora. Todos sabían también que el patrón defendía al máximo la vida de sus soldados y que había llegado a rechazar por escrito ejecutar órdenes que consideraba insuficientemente estudiadas, mal concebidas y que habrían puesto en peligro sin ningún provecho la vida de sus hombres. Los españoles apreciaban verlo llegar a primera línea de combate, bajo una lluvia de fuego, guardando la calma. De la experiencia de la guerra, entre Leclerc y aquellos republicanos españoles, se desarrolló, hasta el último momento, una sorprendente simbiosis. (...)

El asturiano Manuel Fernández vivió apasionadamente la dura formación. Cada día -contaba- vivía con entusiasmo la calidad del armamento que tenían entre las manos. Los españoles destacaban en el manejo de todas las armas. La compañía se convirtió en un modelo. La experiencia de la guerra española contaba; la motivación de los hombres, también. Manuel, pensando día tras día en los futuros combates contra los alemanes, se repetía: "¡Ahora vais a ver!".

Algunas semanas después, los soldados estaban dispuestos. Cada equipaje constituía ya un verdadero equipo, con un objetivo común: el combate. De Gaulle llegó para visitar las tropas y hacer comprender discretamente que había llegado el gran momento. (...)


Para la mayoría de los soldados de la División , la distancia hasta la costa francesa se contaba sobre todo en tiempo: cuatro años... Cuatro largos años. El primer gesto de muchos al desembarcar [el 1 de agosto de 1944] fue coger un puñado de arena. Algunos lloraban. La División Leclerc era la primera tropa francesa que desembarcaba en suelo francés desde hacía cuatro años. La emoción ganó también a muchos españoles. Entre ellos, Amado Granell. Francia era para ellos en aquel momento la antesala del próximo "desembarco" en su país. (...)

Para De Gaulle era esencial que la liberación de París -simbólicamente, la liberación de Francia- fuera llevada a cabo por las tropas francesas. A finales de 1943, ante su insistencia, el general Eisenhower se lo había prometido. Para Leclerc era un objetivo militar desde hacía mucho tiempo. Los dos hombres sabían que de ello dependía mucho el futuro de la nación francesa. Leclerc fulminaba, exasperado, deseando enviar sus tropas hacia la capital.

Ante la imposibilidad de conseguir la autorización del alto mando americano, el día 21 de agosto de 1944, Leclerc decidió tomar la iniciativa de lanzar hacia París -sin autorización americana- un destacamento de infantería blindada ligera, a las órdenes de uno de sus hombres de confianza, al mismo tiempo que enviaba una misiva a De Gaulle: "Desde hace ocho días, el mando nos está marcando el paso. Toman decisiones sensatas y juiciosas, pero generalmente cuatro o cinco días más tarde de lo debido. Me aseguran que el objetivo de la 2ª División es París, pero ante la parálisis actual he tomado la decisión de enviar a Guillebon con un destacamento ligero en dirección a Versalles, con la orden de tomar contacto, de informarme y de entrar en París si el enemigo se repliega. Sale a mediodía y estará en Versalles esta tarde o mañana por la mañana. Desgraciadamente, no puedo hacer lo mismo con el resto de la División por cuestiones de aprovisionamiento de carburante y con el fin de no violar abiertamente todas las reglas de la subordinación militar". De Gaulle le contestó de inmediato: "Apruebo su intención". Al mismo tiempo que pedía de nuevo a Eisenhower que procediera con rapidez a dar la orden de ocupar Parí####ás tarde, Leclerc escribiría: "Estábamos decididos a vencer los obstáculos, dejando incluso de lado las razonables reglas del arte de la guerra".

La orden llegó por fin al día siguiente por la noche. El mismo día que daba por terminada la batalla de Normandía, el general Patton, jefe del Tercer Ejército norteamericano, aprobó que la División Leclerc fuera en vanguardia hacia París. Eisenhower, también. Por su parte, el general Gerow, puesto al corriente de la desobediencia de Leclerc, le había enviado una orden taxativa de volver a su destacamento recordándole que estaba bajo sus órdenes y sometido a la disciplina como cualquier general americano. Ante el caso omiso de Leclerc, Gerow aseguraría luego, furioso, que si Leclerc hubiera sido americano, lo habría enviado a un consejo de guerra de inmediato.

Al alba del día 23, la División se puso en marcha, con el Regimiento de Chad en cabeza y La Nueve en primera línea. Durante el día, las tropas avanzaron casi 210 kilómetros de una tirada, algo excepcional para una división blindada con más de 4.000 vehículos de todas clases, avanzando durante gran parte del camino bajo una lluvia diluviana. (...)

Llegaron zigzagueando con rapidez por diversas calles, desde la Puerta de Italia y después de haber atravesado el puente de Austerlitz, la columna de la 2ª División Blindada cogió la orilla del Sena, siguió el muelle de la Rape , el de Enrique IV y luego el de los Celestinos, hasta desembocar en la plaza del Ayuntamiento. Los hombres de La Nueve ocuparon con rapidez el terreno. Eran las 21.22.

La historia oficial francesa explica de esta forma la llegada de las tropas francesas a París, omitiendo generalmente la participación española e insistiendo en el hecho de que se trataba de tres tanques con nombres franceses, sin reconocer en ningún momento el papel jugado por Amado Granell y sin explicar que el destacamento del capitán Dronne se dividió en dos secciones. Una de ellas, al mando del teniente Granell, siguiendo otro itinerario, fue la primera en llegar a la alcaldía, y Amado Granell, el primer oficial del ejército francés recibido por el Consejo Nacional de la Resistencia , que ocupaba el palacio municipal desde unos días antes. Georges Bidault, presidente del Consejo, posó a su lado en la única foto que se conoce de aquel momento histórico y que sería publicada al día siguiente en la portada del periódico Libération con el título: "Ils sont arrivés".

Al llegar a la plaza, el primer vehículo de la sección mandada por Dronne, el half-track Guadalajara, atravesó la plaza y se instaló junto a una acera de la calle de Rivoli, cerca de las tiendas Les Ciseaux d'Argent y Zapatos Mansfield. Zubieta, Abenza, Luis Ortiz, Daniel Hernández, Argüeso, Luis Cortes, alias El Gitano, Ramón Patricio, alias Bigote, junto al sargento jefe, de Possese, saltaron del blindado y se instalaron en posición de defensa con las ametralladoras en la mano. "¡Son los franceses!", gritaba la gente que iba llegando, señalando a los españoles.

Amado Granell los estaba esperando en la puerta del Ayuntamiento. Cuando llegó el capitán Dronne entregó el mando de la columna a Granell y, escoltado por el armenio Pirlian, el capitán de La Nueve subió la gran escalera central del edificio, donde ya le esperaban Bidault y los jefes de la resistencia del interior, felices de encontrar por fin a un soldado francés... Los vehículos militares de La Nueve habían sido instalados en forma de erizo alrededor de la plaza. El Teruel se instaló enfrente, junto al Sena. Germán Arrúe se situó delante, metralleta en mano. (...)

El entusiasmo se prolongó durante la noche. París, que durante tres años había estado en la oscuridad, se llenó de golpe de luz, sin tener en cuenta el peligro de la aviación enemiga. La gente encendió todas sus lámparas y abrió de par en par las ventanas. A las dos de la madrugada, el capitán Dronne, instalado en un rincón de la plaza de la alcaldía, muerto de fatiga, se durmió escuchando las canciones de los numerosos españoles reunidos en círculo indio junto a la calle de Rivoli. Sus voces roncas entonaban con fuerza los himnos republicanos de la Guerra Civil. Dronne reconoció los cantos que tantas veces había oído entonar a aquellos hombres. Lo último que oyó antes de dormirse fueron las estrofas del Ay, Carmela. Más tarde, recordando aquellos instantes y rindiéndoles honores, escribiría: "Qué satisfacción y qué felicidad para aquellos españoles combatientes de la libertad. París era un extraordinario símbolo para ellos". París era en aquellos momentos, si duda, un excepcional símbolo para el mundo entero. -

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martes, 27 de mayo de 2008

LUCIO URTUBIA EL ANARQUISTA IRREDUCTIBLE







El anarquista irreductible estuvo en Salamanca dando una lección de compromiso revolucionario a todos los que fueron a verle.

Las fotos pertenecen a un eximio fotógrafo y amigo Victorino García Calderón que con gran generosidad me autorizó a difundirlas. No solamente es un excelente artista sino una persona estupenda. A través de su arte, nos hace sentir más humanos porque logra que nos fijemos en las cosas simples que a su vez son tiernas, me emociona Lucio comiendo sus aceitunas ...Gracias amigo!
Anarquistas ha habido y sigue habiendo bastantes en el mundo. Los que han tenido que cometer atracos o introducirse en el contrabando para la causa son numerosos. Los que han discutido estrategias con El Ché o han ayudado a Eldridge Cleaver -el líder de los Panteras Negras- son los menos. Los que unido a todo lo anterior, hayan conseguido poner contra las cuerdas al banco más poderoso del planeta mediante la falsificación masiva de traveller checks, y sin faltar un solo día a su trabajo de albañil de construcción, sólo hay uno. Lucio Urtubia, hijo de Cascante (Navarra).

Lucio, hoy en día, vive en Paris, retirado. Ha sido testigo -muchas veces parte activa- de varios acontecimientos históricos que se han dado la segunda mitad del siglo XX. vivió desde dentro el fenómeno del Mayo de 1968, apoyó con su participación el inicio del régimen de Castro, participó en toda clase de actividades antifranquistas
Pero sin lugar a dudas su gran golpe lo dio en la segunda mitad de la década de los setenta, acaparando así en la prensa titulares como el “bandido bueno”, o el “Zorro vasco”. Consiguió estafar al First National Bank (ahora Citibank) 3.000 millones de pesetas de la época, para invertir el dinero en causas en las que creía. Asombrosamente, su “carrera” le ha costado sólo unos meses de cárcel.

http://lucio.com.es/

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viernes, 23 de mayo de 2008

EL MAQUIS EN CASA ANARQUISTA SOBREVIVIO AISLADO DURANTE 40 AÑOS

El maquis en casa

Un anarquista de Os Ancares sobrevivió aislado durante 40 años
Fuente EL PAIS

'Aquí tengo dos balas', dice Segundo, de 89 años, señalando el omóplato izquierdo con una sonrisa. 'Me las metieron en el Segre. Luego me dieron 18 duros sin derecho a nada más'. Segundo, de 89 años, es el único vecino de San Xoán de Viladicente, en As Nogais, que conserva el recuerdo iniciático de Gonzalo Becerra Souto.


Los dos hermanos habilitaron una cueva de dos metros cuadrados
Los investigadores se ocupan de cómo Gonzalo sobrevivió y anotó 'todo'

'Yo lo veía todos los días porque vivíamos puerta con puerta', relata, en el camino embostado que conduce al cementerio. 'No se gana nada haciéndole mal a la gente'. Allí, en el panteón de los Becerra, está la lápida de Gonzalo (1910-1976), 'perseguido por sus ideales'. El conductor es Ovidio Becerra. Hace un mes que Ovidio, el último de ocho hermanos, decidió donar la memoria de Gonzalo al proyecto de la Consellería de Cultura As vítimas, os nomes, as voces e os lugares .

Esa memoria, pendiente de analizar, se distingue de las demás. Son siete kilos de material diarístico, entre papel de barba, cuartillas y documentación con códigos cifrados de la primera guerrilla. 'Era agosto de 1936 porque andábamos segando', recuerda Ovidio, de 78 años. 'Mi madre vio a unos falangistas, me gritó y pude avisar a Gonzalo y Manuel Antonio. Por la noche empezó el laberinto'. El caso es que, en vez de echarse al monte, los hermanos politizados de Ovidio decidieron regresar a casa.

A partir de ahí la historia se descuaja. Ovidio emigró a Madrid a mediados de los 50, y consiguió fundar una empresa de transportes. Manuel Antonio, que no quiso incorporarse a filas, se le presentó allí enseguida. 'Empezó vendiendo aparatos de radio con una partida de nacimiento falsa. Yo creo que era comunista por una corbata con la hoz y el martillo que debió quemar mi madre'. Hasta entonces, Manuel había permanecido en la casa paterna con Gonzalo. Los dos hermanos habilitaron una cueva de dos metros cuadrados, arañando piedra y tierra, en el lateral donde se almacenaba la paja, ahora reconvertido en baño. 'Había que entrar de culo para poder salir de cara', resume Ovidio.

Ése fue su refugio durante los primeros años de la represión, cuando 'algunos disparaban contra las paredes por vicio', o supuestos miembros de la Federación de Guerrillas de León-Galicia preguntaban por Gonzalo de madrugada. Su padre pagó el silencio con la cárcel. De cómo sobrevivió Gonzalo durante 40 años, registrando en papel 'absolutamente todo', se ocupan ahora los investigadores. Se sabe que hacía zocas para los vecinos. Ovidio le traía de Madrid papel y novelas del Oeste. 'También le pagué unos cursos por correspondencia que luego me valieron a mí, y una suscripción al diario Ya , pero no sé qué pasaba que nunca llegó a la parroquia'.

'Esto es único', dice el historiador Andrés Domínguez, consciente del peso de las vidas ocultas tras una represión que no admite foto fija. Domínguez entrevistó a Ovidio para el proyecto As vítimas… , que antes del verano expondrá públicamente el balance de tres años de trabajo. 'La familia se iba al campo y él quedaba allí con las criaturas, como un amo de casa'. Dionisio Pereira, entusiasmado también con el valor de los legajos, considera 'muy probable' que hubiese contactado con Abelardo Gutiérrez Alba, mítico guerrillero anarquista de Cervantes que se unió a Xosé Castro Veiga, O Piloto, en 1946. 'El mismo Abelardo no consiguió enlazar con la CNT orgánica hasta 1944', señala Pereira. Alejados de sus áreas de riego, los paisanos anarquistas quedaron cortados, como la propia Federación de Guerrillas León-Galicia, inicialmente plural y militarizada en 1945 en plena deriva estalinista.

Gonzalo, cantero en Francia y militante de la CNT tras su experiencia bajando carbón de Fabero a Ponferrada, en plena revolución de Asturias, no quiso saber nada de la piedad invertida de Franco. 'Estoy orgulloso de no tener que señalar a nadie del pueblo', dice Ovidio, votante de UCD en 1977. Todos sabían que en San Xoán de Viladicente había un escondido, que se aparecía de noche o asustaba a las mujeres que recogían cerezas.

Al final, Gonzalo sobrevivió a Franco. 'Era una perra que él tenía. Está al caer, está al caer… Medio año después cayó mi hermano, víctima del corazón'. A la vista de todos y muy cerca de su casa.

ÓSCAR IGLESIAS | EL PAIS

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