Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

Nombre:
Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

martes, 13 de enero de 2009

Malaquías Gil Arantegui una calle en su nombre en República Dominicana

Maestro Malaquías Gil Arantegui
Tras salir de un campo de concentración en Francia vino a Barahona, casó y se instaló en esta tierra donde es recordado por su dedicación a nutrir de enseñanzas a muchos dominicanos que se hicieron profesionales

Escrito por: ÁNGELA PEÑA (a.pena@hoy.com.do)
En República Dominicana le recuerdan con veneración innumerables profesionales que se nutrieron de su sabiduría en aulas universitarias, institutos comerciales, escuelas secundarias. Organismos públicos y privados se beneficiaron de programas, técnicas, metodologías, reformas y reglamentos que introdujo en la enseñanza. Pero pocos conocieron al soldado del Partido Socialista Obrero Español que a los 18 años se afilió a la Unión General de Trabajadores y al comenzar la Guerra Civil en su país se incorporó a la lucha como alférez y comisario de dos brigadas del Ejército Republicano.

Malaquías Gil Arantegui, el consagrado maestro de invariables saco, corbata, sombrero y paraguas que acudía a pie a clases y trabajos no solo para ejercitarse sino porque consideraba la caminata como su tiempo para pensar, fue un revolucionario permanente que se libró de dos intentos de deportación en el trujillato, con sensibilidad y compasión tan especiales por los pobres que se despojaba de sus ropas para vestirlos y menguaba su salario para becar estudiantes sin medios económicos.

Menor de seis hijos de Malaquías Gil Pelacho, próspero industrial de muebles, fue el único en la familia que se incorporó a la promoción del bien común y la justicia, influenciado por José Gaos, su maestro que fue discípulo predilecto de Ortega y Gasset.

Luego de estar en campos de concentración en Francia, en 1939 recibió un visado para Santo Domingo donde pensó vendría de paso en el vapor “Flandes” para reunirse con una hermana en Chile, pero estando de maestro normal en Barahona conoció a Carmen Leah Fiallo Suazo con quien casó el 31 de mayo de 1941. No salió de esta tierra hasta 1966 cuando retornó a su Madre Patria para tratarse un derrame cerebral que le provocó un estudiante de la UASD al vocearle: “Malaquías, español franquista, vete!”.

Laura del Pilar, que heredó del eminente escritor sus luces intelectuales y sus libros, comenta mencionando al irreverente líder estudiantil: “Llamarle franquista a una persona que tuvo 47 años de exilio por no serlo, y que cuando salió de España a todos sus hermanos los metieron presos porque no lo pudieron encontrar a él para matarlo, sólo podía hacerlo el fanatismo, la obcecación de una persona que no piensa”. Felizmente, el profesor sobrepasó la adversidad que contrarió hasta el dolor su corazón de rebelde contra el abuso.

Del ilustre sabio habla también Leah Fermina, de cuyos ojos brotan lágrimas ante las remembranzas sobre su progenitor. La otra hija es Rosa del Carmen Gil Fiallo.

“Desde el alba hasta el crepúsculo”. Nació en Zaragoza el 15 de septiembre de 1912. Su madre era Rosa Arantegui Blasco. Malaquías quedó huérfano muy niño y lo criaron Fermina, hermana de su padre, y su esposo Andrés. Allá estudió filosofía, letras, geografía, historia, y se graduó con Premio Extraordinario. Fue profesor ayudante de Historia Medieval. A los 20 años era catedrático de Segunda Enseñanza en un Instituto de la ciudad de Jaca, del que fue subdirector.

Aquí, luego de breve tiempo en Barahona se trasladó a la capital y fue profesor en la Escuela de Peritos Contadores, Instituto de Señoritas Salomé Ureña, Colegio Calasanz, Universidades Autónoma de Santo Domingo y Pedro Henríquez Ureña, de la cual fue fundador decano de Humanidades. En 1963 fue experto de la UNESCO en Colombia y durante 20 años técnico de la Secretaría de Educación donde dirigió el Instituto de Investigaciones Psicopedagógicas. Laboró un decenio en APEC como asesor de los Centros de Educación a Distancia.

Impartía pedagogía, historia, geografía, introducción a la educación, español, literatura española, entre otras materias, y orientó programas de reformas para la secundaria, bachilleratos vocacionales, convalidaciones y formación en humanidades

Laura y Leah rememoran las invariables visitas sabatinas junto a él a la librería de los Escoffet, y los recorridos de la familia completa por la “Feria de la Paz” así como los almuerzos dominicales en “El Trianon”. “Por las noches sostenía con nosotras largas conversaciones sobre arte, literatura, historia, política, pedagogía, geografía”. En cada llegada de Laura a la casa, le preguntaba si había llevado libros nuevos.

Tocaba música española todas las mañanas. Los amigos, dicen, se deleitaban “viéndolo bailar con mamá, ella merengue y él llevándola al ritmo de pasodoble”.

De baja estatura, fuerte de musculatura, espalda ancha y ojos entre gris y amarillo claro, piel blanca y cabello negro, de temperamento apacible, “siempre encontraba solución a todos los problemas”, afirman las hermanas que ponen de manifiesto el amor y la ternura que don Malaquías entregó como esposo y padre.

Laura no olvida su madrugar para poner la mesa del desayuno antes de partir a sus faenas. “Volvía al mediodía, almorzaba, dormía su siesta mediterránea y al levantarse se bañaba y antes de ir a clases se paraba en la ventana de su biblioteca a rezar. Pedía a Dios morir en plenitud de facultades, no hacer agonía ni quedar inválido para no depender de nadie. Y así fue”, declara. Falleció en Zaragoza el ocho de agosto de 1988, víctima de un fulminante derrame cerebral. Fue sepultado en Santo Domingo, como pidió en vida pues “decía que ésta era su Patria paralela, le parecía poco decir que era su segunda patria”.

Laura exclama que el ejemplo que les dejó lo resume una frase que repetía: “Aprendamos toda la vida, desde el alba hasta el crepúsculo”.

Entre sus obras publicadas están “Concepto y didáctica de la geografía”, “Limitaciones educativas”, “Periodos históricos de la Historiografía Moderna” y “La Primera Constitución Dominicana”, en colaboración con Javier Malagón Barceló.

Zoom

La calle

El 18 de diciembre de 1990 fue designada “Malaquías Gil” la antigua calle “C” del ensanche Serrallés. La denominación fue promovida por Dennis R. Simó, presidente de la Junta Directiva de los Centros APEC de Educación a Distancia. Nace en la Filomena Gómez de Cova, donde vivió la familia Gil Fiallo, y termina en la José Amado Soler.

Etiquetas: , , ,

lunes, 29 de diciembre de 2008

Angel Viñas Hubo una guerra civil, pero la República tuvo que pelear también en contra del eje. José Andrés Rojo Babelia 20/12/08

Ángel Viñas "Hubo una guerra civil, pero la República tuvo que pelear también contra el Eje"

JOSÉ ANDRÉS ROJO BABELIA - 20-12-2008
Con El honor de la República, Ángel Viñas (Madrid, 1941) cierra su trilogía sobre la Guerra Civil (que completan La soledad de la República y El escudo de la República). Han sido ocho años de titánico esfuerzo, que lo han llevado a visitar media docena de países para consultar más de veinticinco archivos en siete u ocho idiomas. Desde que hace una década distintos Gobiernos empezaron a desclasificar un amplio arsenal de documentos a propósito del conflicto, y fueron accesibles algunos archivos privados que hasta entonces no podían consultarse, la necesidad de volver a escribir sobre aquellos trágicos años se convirtió para Ángel Viñas en una exigencia impostergable. Catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid, funcionario comunitario y embajador, ha residido en Alemania, Reino Unido, Bélgica y Estados Unidos, y desde sus primeras obras, todas sus investigaciones se han basado en fuentes primarias. Viñas reside ahora en Bruselas y visita Madrid un par de días a la semana para dar clases.

PREGUNTA. ¿Qué cree que aporta su trabajo a los estudios de la guerra?

RESPUESTA. El seguir escrupulosamente los nuevos documentos que se pueden conocer ahora. Se ha tenido mucha información del bando republicano, pero se conocía muy poco de lo que había pasado en el lado franquista.

P. ¿Por qué perdió la República?

R. Porque las democracias, la inglesa y la francesa, la abandonaron mientras Mussolini y Hitler no escatimaron medios para ayudar a Franco, y lo hicieron a crédito. Una guerra es una guerra y sólo se gana con armas. El apoyo de la Unión Soviética a la República no fue uniforme y además fue muy caro.

P. ¿Qué fue lo que provocó el conflicto?

R. Mi conclusión es que la guerra no fue resultado del funcionamiento de la República. Puedo aceptar que los conflictos que hubo durante aquellos años condujeron a que un grupo de militares diera un golpe de Estado. Pero la guerra como tal sólo se produjo cuando la Unión Soviética decidió intervenir vendiendo armas a la República.

P. No es lo que dicen muchos historiadores. ..

R. Mi discurso pretende desmontar el que ha construido la historiografí a franquista, pero no porque el mío sea un discurso de izquierdas. Hago lo que cualquier historiador profesional, buscar la verdad. Y no toda la verdad está en los documentos, pero sin ellos no se puede hacer historia. La historiografí a franquista, en cambio, es una historia ideológica y embustera: ha mentido y tergiversado, manipulado y escamoteado evidencias. Son los documentos los que te ayudan a saber, por ejemplo, que detrás del horror de Paracuellos estuvo un comunista ruso: Orlov.

P. ¿Esos documentos pueden establecer algunas verdades indiscutibles?

R. Sí. Por ejemplo, que el golpe de Estado no se hizo para prevenir una revolución comunista, que es una de las leyendas que han tenido más éxito. Otra cuestión esencial es que hubo una guerra civil, pero la República tuvo que pelear también contra el Eje. Alemania e Italia convirtieron España desde el principio en el terreno de su expansión militar. Mussolini llevaba conspirando contra la República prácticamente desde 1931. Hitler vio la posibilidad de debilitar a Francia con una intervención mínima.

P. ¿Qué pasó con Francia?

R. Su posición fue dramática para la República. Iba a ayudarla, pero una trifulca interna provocó que Leon Blum se echara atrás y lanzara la idea de la no intervención, a pesar de que muchos ministros le advirtieran del peligro del expansionismo alemán e italiano.

P. ¿E Inglaterra?

R. Baldwin está convencido de que las masas desatadas van a establecer en España la revolución. El efecto de la persecución y asesinato de religiosos y de Paracuellos, sobre todo, fue demoledor. Permitió que cristalizara entre los ingleses la idea de que el Gobierno republicano estaba en manos de un grupo de gánsteres. Así que jugaron las cartas de los militares sublevados.

P. ¿Por qué interviene la Unión Soviética?

R. El gran objetivo estratégico de Stalin era establecer una alianza duradera con Francia, y no le interesaba una Francia débil. Quería, además, mostrarle a Alemania que una agresión suya iba a ser respondida con armas. Y luego había motivos ideológicos y políticos. No podía abandonar al pueblo en armas y tampoco perder la batalla propagandística con los trotskistas, sus grandes enemigos, en relación con sus camaradas españoles.

P. ¿Se inclina la República, entonces, hacia la Unión Soviética?

R. La defensa militar de la República pasa por el vector soviético porque necesita armas. Su estrategia, sin embargo, se construyó claramente alrededor de la idea de que su lugar estaba siempre con las democracias occidentales y con la Unión Soviética sólo cuando era necesario. Creo que esta conclusión, que se deriva de los documentos, le da la vuelta como un calcetín a la interpretació n que se ha hecho de la guerra habitualmente.

P. ¿Se atribuye a Negrín una fuerte sintonía con los soviéticos?

R. La angustia de Negrín, cuando se convierte en jefe de Gobierno en mayo de 1937, es qué hacer. Intenta que intervengan las potencias extranjeras para acabar el conflicto a través de un plebiscito e intenta también negociar con Franco. Pero éste sólo acepta la rendición incondicional. Y Negrín ve desde muy pronto que eso significa, como se vio más tarde, la masacre. Así que decide aguantar y aguantar mientras intenta hacer comprender a ingleses y franceses lo que está pasando.

P. ¿Por qué no consigue la República con esa ayuda soviética frenar el avance de las tropas franquistas?

R. Fue una ayuda muy irregular. Durante casi un año casi no llegaron suministros. Y hay miles de despachos que los reclaman con urgencia. Pero Stalin había decidido colaborar con los chinos para frenar el avance japonés, que era mucho más peligroso para sus intereses. Y no podía mantener abiertos dos frentes al mismo tiempo. Stalin sólo cambió después de Múnich, en septiembre de 1938, y volvió a enviar masas considerables de material. Ya era muy tarde.

P. ¿Qué ocurrió para que la guerra se prolongara durante tanto tiempo?

R. El 5 de abril de 1938 los franquistas tomaron Lérida. Yagüe vio abierto el camino para llegar a Barcelona y acabar la guerra, y se dispone a avanzar. Es cuando Franco lo frena y ordena a sus tropas dirigirse hacia Valencia. La explicación que se ha dado de esta decisión es que Franco tenía miedo de que Francia decidiera intervenir en cuanto viera la amenaza fascista a las puertas de su frontera. Los documentos muestran que no hubo el menor peligro en ningún momento y que Franco lo sabía y no quería darle todavía el golpe mortal a la República.

P. ¿Y cómo recibió su entorno ese cambio de planes?

R. Vigón, Solchaga y Kindelán apoyaron en Lérida la idea de acabar cuanto antes la guerra. Prolongarla le venía, sin embargo, bien a Franco para quebrar la espina dorsal de la izquierda española. Quería purificar España y destruir a su enemigo.

El honor de la República. Entre el acoso fascista, la hostilidad británica y la política de Stalin. Ángel Viñas. Crítica. Barcelona, 2008. 624 páginas. 29,90 euros.

Etiquetas: , , , , , , ,

jueves, 7 de agosto de 2008

ESPAÑOLES CONTRA HITLER DE EVELYN MESQUIDA

Españoles contra Hitler

Una compañía española de la División Leclerc fue la primera en entrar en París; luego participó en la toma del Nido del Águila, la guarida del Führer. Evelyn Mesquida relata en ' La Nueve' (Ediciones B) su peripecia vital desde los campos de exiliados en el Sáhara

Evelyn Mesquida

DOMINGO - 27-07-2008

La Legión francesa acogió a muchos de los refugiados españoles [tras la derrota republicana en la Guerra Civil ]. (...) A los hombres válidos que iban llegando a los campos, los funcionarios franceses les habían ofrecido sistemáticamente enrolarse en la Legión o volver a España. Y volvieron algo más de cien mil refugiados en los primeros meses, sobre todo mujeres, niños y ancianos. Combatientes, muy pocos. Una cierta cantidad, difícil de cuantificar por el difícil acceso a los archivos, fue entregada por los mismos franceses a Franco. Muchos otros prefirieron enrolarse en la Legión , eligiendo la lucha con las armas en la mano en vez del maltrato y la humillación a que estuvieron sometidos en los campos. Así lo explicaría Enrique Ballester a Antonio Vilanova en su libro Los olvidados: "Para mí, la guerra que llegaba representaba la continuación de la de España; por ello, sin sentir ninguna atracción por ella, preferí los riesgos del soldado en campaña a la humillante condición de refugiado entre los alambres que nos rodeaban... Por otro lado, pensaba que si llegaba vivo al final de la guerra podría gritar a la faz del mundo que había ganado mi libertad con el fusil en la mano".

Más que las alambradas, el frío, la lluvia o el maltrato, el terrible dolor de muelas que sufría hizo claudicar al andaluz Manuel Fernández, internado en el campo de Saint Cyprien. Él mismo lo explicaba así en una entrevista con la autora, en 2004: "Cada día sacaban de allí decenas de muertos. Yo creí que iba a morir también. El dolor de muelas era insoportable y constante. Me volvía loco. Pronto comenzaron también la diarrea y los piojos. Los de la Legión venían incitando a que nos alistáramos. Al principio me negué, pensando en mi padre, porque él no habría querido que entrara en la Legión. Al final terminé aceptando: era la única forma para que me sacaran la muela y cesara aquel sufrimiento" .

Le sacaron la muela. Cuando el dolor desapareció, Manuel ya estaba enrolado. Inmediatamente fue enviado a Marsella, y después, embarcado junto con varios centenares más hacia el cuartel general de la Legión de África del Norte, en Sidi Bel Abbès, a orillas del desierto. Allí se encontraban concentrados ya varios centenares más de españoles llegados de Francia.

A los españoles les dieron la posibilidad de alistarse por cinco años y, más tarde, a finales de 1939 y principios de 1940, de poder hacerlo por "la duración de la guerra". Varios miles de refugiados aceptaron este estatuto y formaron en la Legión los Batallones de Marcha de Voluntarios Extranjeros. Estos batallones fueron concentrados en Francia, en el campo de Barcarés, donde poco después se formarían los regimientos números 21, 22 y 23, los dos primeros con más de la mitad de españoles y el tercero totalmente integrado por ellos. Más tarde se formarían en el norte de África seis regimientos más con miles de residentes y refugiados españoles o de origen español, y dos de ellos -el 11 y el 12- fueron enviados también a Francia para ser incorporados a los de Barcarés. (...)

En agosto de 1943, el general De Gaulle dio la orden de salir de Libia y dirigirse a Marruecos, territorio francés. Instalados en la región de Skira-Temara, a unos 30 kilómetros al sur de Rabat, los hombres de Leclerc comenzaron de inmediato a formar la que iba a convertirse en una de las unidades militares más famosas de la II Guerra Mundial: la Deuxième Division Blindée (2ª División Acorazada), más conocida como 2ª DB. Creada oficialmente el 24 de agosto de 1943, una de sus compañías, La Nueve , liberaría -justo un año después- la capital francesa. (...)

Compañía mítica para muchos, La Nueve fue una de las unidades blindadas del Tercer Batallón del Regimiento de Marcha del Chad, ampliamente conocido como "el Batallón Hispano". De las cuatro compañías de este cuerpo, integradas por numerosos españoles, sólo La Nueve estaba considerada totalmente como "unidad española": 146 de los 160 soldados que la integraban eran españoles o de origen hispano. La lengua hablada corrientemente era el castellano, la gran mayoría de sus oficiales eran españoles, las órdenes se daban en español e incluso el turuta tocaba con la corneta el despertar matinal "en español".

Según diversos testimonios, entre ellos el del mismo Dronne [capitán de la compañía], los anarquistas eran numerosos en la compañía e integraban totalmente la tercera sección del alférez Miguel Campos. Las otras secciones estaban compuestas también por republicanos y socialistas, sobre todo.

Aquellos hombres procedían de todas las regiones de España. La mayor parte había luchado en el ejército republicano o en las milicias populares durante la guerra, y todos tenían la experiencia del combate.

Aunque muchos oficiales franceses les temían -sobre todo los militares de tradición-, Dronne afirmaba que eran hombres "difíciles y fáciles". Difíciles porque era preciso que aceptaran por sí mismos la autoridad de su oficial de mando, y fáciles porque cuando le otorgaban su confianza era total y completa. "A pesar de su aspecto rebelde, eran muy disciplinados, de una disciplina original, libremente consentida", aseguraba Dronne.

"La mayoría de aquellos hombres querían comprender las razones de lo que se les pedía y era necesario tomarse el trabajo de explicarles el porqué de las cosas". "En su gran mayoría, no tenían el espíritu militar, eran incluso antimilitaristas, pero eran magníficos soldados". (...)

Los españoles sabían que Leclerc era un militar que, a pesar de su gran fe religiosa y su rango de aristócrata -algo que aquellos hombres no apreciaban demasiado-, no había dudado en elegir "la lucha por la libertad", como confesó Manuel Fernández a la autora. Todos sabían también que el patrón defendía al máximo la vida de sus soldados y que había llegado a rechazar por escrito ejecutar órdenes que consideraba insuficientemente estudiadas, mal concebidas y que habrían puesto en peligro sin ningún provecho la vida de sus hombres. Los españoles apreciaban verlo llegar a primera línea de combate, bajo una lluvia de fuego, guardando la calma. De la experiencia de la guerra, entre Leclerc y aquellos republicanos españoles, se desarrolló, hasta el último momento, una sorprendente simbiosis. (...)

El asturiano Manuel Fernández vivió apasionadamente la dura formación. Cada día -contaba- vivía con entusiasmo la calidad del armamento que tenían entre las manos. Los españoles destacaban en el manejo de todas las armas. La compañía se convirtió en un modelo. La experiencia de la guerra española contaba; la motivación de los hombres, también. Manuel, pensando día tras día en los futuros combates contra los alemanes, se repetía: "¡Ahora vais a ver!".

Algunas semanas después, los soldados estaban dispuestos. Cada equipaje constituía ya un verdadero equipo, con un objetivo común: el combate. De Gaulle llegó para visitar las tropas y hacer comprender discretamente que había llegado el gran momento. (...)


Para la mayoría de los soldados de la División , la distancia hasta la costa francesa se contaba sobre todo en tiempo: cuatro años... Cuatro largos años. El primer gesto de muchos al desembarcar [el 1 de agosto de 1944] fue coger un puñado de arena. Algunos lloraban. La División Leclerc era la primera tropa francesa que desembarcaba en suelo francés desde hacía cuatro años. La emoción ganó también a muchos españoles. Entre ellos, Amado Granell. Francia era para ellos en aquel momento la antesala del próximo "desembarco" en su país. (...)

Para De Gaulle era esencial que la liberación de París -simbólicamente, la liberación de Francia- fuera llevada a cabo por las tropas francesas. A finales de 1943, ante su insistencia, el general Eisenhower se lo había prometido. Para Leclerc era un objetivo militar desde hacía mucho tiempo. Los dos hombres sabían que de ello dependía mucho el futuro de la nación francesa. Leclerc fulminaba, exasperado, deseando enviar sus tropas hacia la capital.

Ante la imposibilidad de conseguir la autorización del alto mando americano, el día 21 de agosto de 1944, Leclerc decidió tomar la iniciativa de lanzar hacia París -sin autorización americana- un destacamento de infantería blindada ligera, a las órdenes de uno de sus hombres de confianza, al mismo tiempo que enviaba una misiva a De Gaulle: "Desde hace ocho días, el mando nos está marcando el paso. Toman decisiones sensatas y juiciosas, pero generalmente cuatro o cinco días más tarde de lo debido. Me aseguran que el objetivo de la 2ª División es París, pero ante la parálisis actual he tomado la decisión de enviar a Guillebon con un destacamento ligero en dirección a Versalles, con la orden de tomar contacto, de informarme y de entrar en París si el enemigo se repliega. Sale a mediodía y estará en Versalles esta tarde o mañana por la mañana. Desgraciadamente, no puedo hacer lo mismo con el resto de la División por cuestiones de aprovisionamiento de carburante y con el fin de no violar abiertamente todas las reglas de la subordinación militar". De Gaulle le contestó de inmediato: "Apruebo su intención". Al mismo tiempo que pedía de nuevo a Eisenhower que procediera con rapidez a dar la orden de ocupar Parí####ás tarde, Leclerc escribiría: "Estábamos decididos a vencer los obstáculos, dejando incluso de lado las razonables reglas del arte de la guerra".

La orden llegó por fin al día siguiente por la noche. El mismo día que daba por terminada la batalla de Normandía, el general Patton, jefe del Tercer Ejército norteamericano, aprobó que la División Leclerc fuera en vanguardia hacia París. Eisenhower, también. Por su parte, el general Gerow, puesto al corriente de la desobediencia de Leclerc, le había enviado una orden taxativa de volver a su destacamento recordándole que estaba bajo sus órdenes y sometido a la disciplina como cualquier general americano. Ante el caso omiso de Leclerc, Gerow aseguraría luego, furioso, que si Leclerc hubiera sido americano, lo habría enviado a un consejo de guerra de inmediato.

Al alba del día 23, la División se puso en marcha, con el Regimiento de Chad en cabeza y La Nueve en primera línea. Durante el día, las tropas avanzaron casi 210 kilómetros de una tirada, algo excepcional para una división blindada con más de 4.000 vehículos de todas clases, avanzando durante gran parte del camino bajo una lluvia diluviana. (...)

Llegaron zigzagueando con rapidez por diversas calles, desde la Puerta de Italia y después de haber atravesado el puente de Austerlitz, la columna de la 2ª División Blindada cogió la orilla del Sena, siguió el muelle de la Rape , el de Enrique IV y luego el de los Celestinos, hasta desembocar en la plaza del Ayuntamiento. Los hombres de La Nueve ocuparon con rapidez el terreno. Eran las 21.22.

La historia oficial francesa explica de esta forma la llegada de las tropas francesas a París, omitiendo generalmente la participación española e insistiendo en el hecho de que se trataba de tres tanques con nombres franceses, sin reconocer en ningún momento el papel jugado por Amado Granell y sin explicar que el destacamento del capitán Dronne se dividió en dos secciones. Una de ellas, al mando del teniente Granell, siguiendo otro itinerario, fue la primera en llegar a la alcaldía, y Amado Granell, el primer oficial del ejército francés recibido por el Consejo Nacional de la Resistencia , que ocupaba el palacio municipal desde unos días antes. Georges Bidault, presidente del Consejo, posó a su lado en la única foto que se conoce de aquel momento histórico y que sería publicada al día siguiente en la portada del periódico Libération con el título: "Ils sont arrivés".

Al llegar a la plaza, el primer vehículo de la sección mandada por Dronne, el half-track Guadalajara, atravesó la plaza y se instaló junto a una acera de la calle de Rivoli, cerca de las tiendas Les Ciseaux d'Argent y Zapatos Mansfield. Zubieta, Abenza, Luis Ortiz, Daniel Hernández, Argüeso, Luis Cortes, alias El Gitano, Ramón Patricio, alias Bigote, junto al sargento jefe, de Possese, saltaron del blindado y se instalaron en posición de defensa con las ametralladoras en la mano. "¡Son los franceses!", gritaba la gente que iba llegando, señalando a los españoles.

Amado Granell los estaba esperando en la puerta del Ayuntamiento. Cuando llegó el capitán Dronne entregó el mando de la columna a Granell y, escoltado por el armenio Pirlian, el capitán de La Nueve subió la gran escalera central del edificio, donde ya le esperaban Bidault y los jefes de la resistencia del interior, felices de encontrar por fin a un soldado francés... Los vehículos militares de La Nueve habían sido instalados en forma de erizo alrededor de la plaza. El Teruel se instaló enfrente, junto al Sena. Germán Arrúe se situó delante, metralleta en mano. (...)

El entusiasmo se prolongó durante la noche. París, que durante tres años había estado en la oscuridad, se llenó de golpe de luz, sin tener en cuenta el peligro de la aviación enemiga. La gente encendió todas sus lámparas y abrió de par en par las ventanas. A las dos de la madrugada, el capitán Dronne, instalado en un rincón de la plaza de la alcaldía, muerto de fatiga, se durmió escuchando las canciones de los numerosos españoles reunidos en círculo indio junto a la calle de Rivoli. Sus voces roncas entonaban con fuerza los himnos republicanos de la Guerra Civil. Dronne reconoció los cantos que tantas veces había oído entonar a aquellos hombres. Lo último que oyó antes de dormirse fueron las estrofas del Ay, Carmela. Más tarde, recordando aquellos instantes y rindiéndoles honores, escribiría: "Qué satisfacción y qué felicidad para aquellos españoles combatientes de la libertad. París era un extraordinario símbolo para ellos". París era en aquellos momentos, si duda, un excepcional símbolo para el mundo entero. -

Etiquetas: , , , , , , , , ,

sábado, 2 de agosto de 2008

AGUSTI CENTELLES

A mi hijo Sergi y a los que puedan venir..." El fotógrafo Agustí Centelles (Valencia, 1909-Barcelona, 1985), considerado por muchos "el Robert Capa español", comenzó con estas palabras el retrato de sus días en Bram "recluido en un campo de concentración en calidad de refugiado, según las autoridades francesas, y en la práctica como prisionero". Procedente del campo de Argelès, permaneció en Bram entre marzo y octubre de 1939. Documentalista excepcional de la Guerra Civil española desde el bando republicano, Centelles había emprendido el camino del exilio dejando en España a su esposa y a su hijo, de un año y medio.

El fotoperiodista retrató en imágenes y en palabras la dura experiencia del campo de refugiados

Su futuro era incierto. Pero durante todo el periodo de su internamiento conservó la presencia de ánimo necesaria no sólo para dejar testimonio gráfico de la vida en el campo, que documentó en 600 fotografías (la inmensa mayoría, inéditas), sino también para ponerle palabras, un medio expresivo nuevo para él. Lo hizo en una sencilla libreta escolar, en catalán ("lo hago porque, sea cual sea nuestra suerte, tengas el orgullo y la satisfacción de ser catalán... Te pido perdón por las faltas: nunca he practicado el catalán por medio de la escritura") y en forma de un diario que en febrero será publicado en catalán (Columna) y castellano (Península), acompañado con un pliego de fotografías. Posteriormente, y de momento sólo en catalán, se editará un álbum con las mejores imágenes que tomó de la vida cotidiana en el campo. El dietario tendrá una versión en francés a rebufo de una exposición dedicada a Centelles en Bram que organizará el Jeu de Paume de París con motivo del 70 aniversario del final de la guerra civil y como símbolo del sufrimiento de los exiliados españoles.

Teresa Farré, que lleva 11 años estudiando la obra del fotógrafo, sobre quien prepara una tesis (la primera que se le dedica), fue una de las primeras personas en leer este relato íntimo, que se ha encargado de transcribir. Sergi, el destinatario natural del dietario, se sentía incapaz de enfrentarse a la dura experiencia de su padre. "Lo leyó no hace mucho, a partir de la transcripción", dice Farré.

Según explica la investigadora, Centelles se aplicó con regularidad a la tarea de escritura, aunque el tamaño de las entradas es dispar. Sus sentimientos personales, la añoranza de la familia y su estado de ánimo se alternan con reflexiones acerca del trato dispensado por los franceses a los internos, de cómo estos se van degradando con el paso del tiempo, de la preocupación colectiva por el contexto político mundial. Con una caligrafía cuidada pero abigarrada para aprovechar cada página, comenta las noticias, y también su actividad como fotógrafo en el campo. Una tarea en un doble sentido: atendiendo a su instinto de fotoperiodista, y como retratista de sus compañeros, lo que le permitió mejorar sus condiciones de vida en Bram.

En el camino del exilio, Centelles había llevado consigo una maleta con el grueso de sus fotografías, en buena medida imágenes de guerra. No se separó de ella durante años, conservándola incluso en Bram. En 1944, antes de iniciar el camino de regreso a España, la confió a unos labradores de Carcasona, y no la recuperó hasta 32 años más tarde. Sus hijos, Sergi y Octavi, son los depositarios del archivo paterno, que han catalogado y gestionan. Saben que una parte del material está desaparecida porque fue requisado, aunque como explica Farré intuyen que se circunscribe a vida social de la República. Lo que no esperaban es hacer nuevos descubrimientos entre el material que ellos mismos custodian. Pero justamente esto es lo que les ocurrió hace varias semanas, cuando en una vieja caja de galletas aparecieron un centenar de imágenes inéditas, tal como publicó ayer El Periódico de Cataluña. "Cuando mi padre murió debimos trasladar el archivo, y esta caja iba rondando por los estantes pero no le habíamos dado importancia. Seguramente quedó oculta en una doble fila", medita Sergi. Hasta que el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) les pidió si tenían fotografías vintage sobre la ciudad. "Volvimos a buscar y rebuscar y dimos con la caja", añade Sergi.

Entre este tesoro desconocido para los descendientes del fotógrafo figuran 42 negativos sobre los bombardeos de Falset y Reus de 1937, otros muchos sobre la actividad fotográfica de posguerra de Centelles, centrados en las visitas de personalidades de todo tipo a las cavas de la empresa Canals & Nubiola (entre ellas, Dalí, Kubala o Cugat...) y una veintena de imágenes positivadas en su día por el propio Centelles, pero que permanecían inéditas. "Ha sido una sorpresa y una alegría fantástica", admite Sergi Centelles.

Retazos de un diario

- "Camiones ante sedes oficiales cargan precipitadamente. ¿Es posible que caiga Barcelona? ¿No habrá resistencia? ¡Por lo que se ve, no!. Todos huyen". (25 enero 1939).

- "Un trozo de carne que en Barcelona llamaba bistec, nos ha sido dado para cinco". (17 febrero).

- "Ha llovido mucho. Con este tiempo y viviendo así no aguantaremos mucho. Cada día hay muertos,. barracas hundidas, gente calada sin refugio." (24 febrero).

- "He vuelto a encontrarme ocho piojos más... La diarrea sigue... El trato francés deja que desear". (1 de marzo).

- "En el barracón estamos a seis grados bajo cero". (19 de marzo).

Etiquetas: , , ,