Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

miércoles, 14 de enero de 2009

Decepción por la ley de la memoria histórica?

A pesar de las reticencias que se tiene de anular los juicios del franquismo, es necesario llevarlo a cabo. Romper con la justicia franquista es dar por sentado de que fue un gobierno ilegítimo

Igor Barrenetxea | Ahaztuak 1936-1977 | 7-1-2009 | 229 lecturas
www.kaosenlared.net
La fría mirada que han vertido las asociaciones de víctimas de la guerra y del franquismo sobre las realizaciones incumplidas de la Ley de la Memoria, tras un año de vigencia, nos despierta del ensueño de cicatrizar el pasado de una vez para siempre. Según el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva, la ley "no ha servido para nada" (DEIA, 25/12/2008), porque no se ha agilizado el proceso de encontrar a miles de desaparecidos ni tampoco se ha aplicado una política de exhumaciones, debido a que se ha delegado en las comunidades autónomas. El hecho de que el tiempo corre en detrimento de los familiares de los desaparecidos, en su mayoría de edad avanzada, ha sido otro de los aspectos que no se han tenido en cuenta. Porque la ley, en este sentido, debió de haberse dotado de los mecanismos adecuados para actuar en consecuencia. Además, se ha criticado con dureza que los certificados que está emitiendo el Ministerio de Justicia sobre la condición de víctima se hace en privado y que no va acompañado de ningún tipo de prestación, lo cual lo convierte en un papel inútil a ojos de quienes han sufrido las heridas de la represión.

En suma, se considera que todavía no ha formalizado una "reparación digna" de tal nombre, en la que el presidente Zapatero exprese su compromiso con las víctimas.

Desde la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el Franquismo se considera que la ley no ha permitido avanzar en dos de los campos que tan necesariamente se requerían para satisfacer sus demandas: "La anulación de los juicios y la exhumación de las fosas". La lista de tareas pendientes por la ley son numerosas como, por ejemplo, la realización de un mapa de fosas o la formalización de un protocolo para practicar las exhumaciones.

A todo ello se suma el hondo lamento de que no se aplique el derecho internacional, aludiendo al proceso que fallidamente intentó impulsar el juez Garzón desde la Audiencia Nacional, para que los crímenes del franquismo sean catalogados de lesa humanidad como aconsejaba la o­nU. Después de muchos meses de polémica, de guerra abierta entre los distintos medios de comunicación afines a una sensibilidad u otra, el proceso irreversible que debería haber sido la culminación de la recuperación de la memoria se ha convertido en un ejercicio más intelectual que de orden social.

Los historiadores que nos hemos alineado abiertamente por hacer del pasado un lugar de encuentro y rectificación, sólo hemos podido contribuir con nuestras letras escritas, revelando y mostrando al público la importancia infausta que tuvo el horror de aquella represión. Hemos dado pie a validar la singularidad que cobra la memoria en toda sociedad democrática. No sólo hablamos de la dignidad de quienes han perdido a un familiar o de quienes tuvieron que sufrir la dureza de la represión, sino de incorporar a la sociedad española para que asuma su historia de una forma veraz, porque sólo de este modo la educación en los valores democráticos será completa. Pero allí donde no puede llegar la labor del juicio histórico ha de hacerlo la política, en este caso, con acciones directas sobre la forma en que hay de hacer de la memoria un proceso de restitución (y no de invención como en algunos círculos se ha afirmado para desacreditarla).

Para ello,La fría mirada que han vertido las asociaciones de víctimas de la guerra y del franquismo sobre las realizaciones incumplidas de la Ley de la Memoria, tras un año de vigencia, nos despierta del ensueño de cicatrizar el pasado de una vez para siempre. Según el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva, la ley "no ha servido para nada" (DEIA, 25/12/2008), porque no se ha agilizado el proceso de encontrar a miles de desaparecidos ni tampoco se ha aplicado una política de exhumaciones, debido a que se ha delegado en las comunidades autónomas. El hecho de que el tiempo corre en detrimento de los familiares de los desaparecidos, en su mayoría de edad avanzada, ha sido otro de los aspectos que no se han tenido en cuenta. Porque la ley, en este sentido, debió de haberse dotado de los mecanismos adecuados para actuar en consecuencia.

Además, se ha criticado con dureza que los certificados que está emitiendo el Ministerio de Justicia sobre la condición de víctima se hace en privado y que no va acompañado de ningún tipo de prestación, lo cual lo convierte en un papel inútil a ojos de quienes han sufrido las heridas de la represión.

En suma, se considera que todavía no ha formalizado una "reparación digna" de tal nombre, en la que el presidente Zapatero exprese su compromiso con las víctimas.

Desde la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el Franquismo se considera que la ley no ha permitido avanzar en dos de los campos que tan necesariamente se requerían para satisfacer sus demandas: "La anulación de los juicios y la exhumación de las fosas". La lista de tareas pendientes por la ley son numerosas como, por ejemplo, la realización de un mapa de fosas o la formalización de un protocolo para practicar las exhumaciones.

A todo ello se suma el hondo lamento de que no se aplique el derecho internacional, aludiendo al proceso que fallidamente intentó impulsar el juez Garzón desde la Audiencia Nacional, para que los crímenes del franquismo sean catalogados de lesa humanidad como aconsejaba la o­nU. Después de muchos meses de polémica, de guerra abierta entre los distintos medios de comunicación afines a una sensibilidad u otra, el proceso irreversible que debería haber sido la culminación de la recuperación de la memoria se ha convertido en un ejercicio más intelectual que de orden social.

Los historiadores que nos hemos alineado abiertamente por hacer del pasado un lugar de encuentro y rectificación, sólo hemos podido contribuir con nuestras letras escritas, revelando y mostrando al público la importancia infausta que tuvo el horror de aquella represión. Hemos dado pie a validar la singularidad que cobra la memoria en toda sociedad democrática. No sólo hablamos de la dignidad de quienes han perdido a un familiar o de quienes tuvieron que sufrir la dureza de la represión, sino de incorporar a la sociedad española para que asuma su historia de una forma veraz, porque sólo de este modo la educación en los valores democráticos será completa. Pero allí donde no puede llegar la labor del juicio histórico ha de hacerlo la política, en este caso, con acciones directas sobre la forma en que hay de hacer de la memoria un proceso de restitución (y no de invención como en algunos círculos se ha afirmado para desacreditarla). Para ello, debería de haberse satisfecho la demanda de las familias de los represaliados. La ley era esencial para hacer de la memoria un lugar capital para la salvaguarda de su dignidad. Con ella asumíamos la responsabilidad que tenemos con todos y cada uno de los que sufrieron en nombre de la libertad. Pero los socialistas no han ido al fondo del asunto, en el compromiso que adquirieron de convertir la Ley de la Memoria en una pieza básica y se ha quedado en agua de borrajas. Ahí está el problema.

Más amarga que la decepción del silencio consentido es la incomprensión cuando se ha creído que, por fin, se iba a dotar de significado el asesinato de aquellos que cayeron víctimas de la política de exterminio que aplicó con saña voraz el régimen de Franco.

El pasado es una pieza esencial de cuanto somos a pesar de las reticencias de algunos. Sin memoria no somos nada. Es un acto de responsabilidad con los valores que ostentamos como sociedad. Pero no restituirla por completo implica ingratitud y desidia. Por ello, cuando la Historia es capaz de revelar el grado de tragedia social vivida y constatar las perversas políticas de la memoria que se han seguido de ignorar lo sucedido, es crucial que la ley restablezca la validez de la conciencia de quienes fueron tan indignamente represaliados. En el cine, filmes como Las 13 Rosas, Los girasoles ciegos o La buena nueva, que han tenido una notable acogida, recogen la necesidad de esta sociedad por restablecer la memoria, haciendo de la imagen un lugar de reflexión, conciliación y recuerdo, en el que seamos capaces de asumir nuestras propias derrotas sociales. Sin embargo, aparte de esa reflexión, no como un valor neutro sino con un carácter comprensivo, que se hace necesaria a la hora de hablar de la memoria, hace falta dar pasos concretos y eficientes. A pesar de las reticencias que se tiene de anular los juicios del franquismo, es necesario llevarlo a cabo. Romper con la justicia franquista es dar por sentado de que fue un gobierno ilegítimo.

Del mismo modo, hay que articular una política en la que se concreten las exhumaciones y se perfile un mapa de todas las fosas, para conocer la magnitud de los hechos. Finalmente, tras el fallido intento de Garzón de llevar al banquillo de los acusados al régimen por crímenes contra la humanidad, lo que debemos hacer es esforzarnos en concretar esta política para que la Ley de la Memoria se convierta en un activo de la capacidad que tenemos para asumir el pasado. Aún en tiempos de crisis, la verdadera faz de una sociedad cívica reside en atender a estos aspectos morales sobre la dignidad de las personas y no importa el lugar ni mucho menos el tiempo transcurrido para hacerlo.

Con ella asumíamos la responsabilidad que tenemos con todos y cada uno de los que sufrieron en nombre de la libertad. Pero los socialistas no han ido al fondo del asunto, en el compromiso que adquirieron de convertir la Ley de la Memoria en una pieza básica y se ha quedado en agua de borrajas. Ahí está el problema.

Más amarga que la decepción del silencio consentido es la incomprensión cuando se ha creído que, por fin, se iba a dotar de significado el asesinato de aquellos que cayeron víctimas de la política de exterminio que aplicó con saña voraz el régimen de Franco.

El pasado es una pieza esencial de cuanto somos a pesar de las reticencias de algunos. Sin memoria no somos nada. Es un acto de responsabilidad con los valores que ostentamos como sociedad. Pero no restituirla por completo implica ingratitud y desidia. Por ello, cuando la Historia es capaz de revelar el grado de tragedia social vivida y constatar las perversas políticas de la memoria que se han seguido de ignorar lo sucedido, es crucial que la ley restablezca la validez de la conciencia de quienes fueron tan indignamente represaliados. En el cine, filmes como Las 13 Rosas, Los girasoles ciegos o La buena nueva, que han tenido una notable acogida, recogen la necesidad de esta sociedad por restablecer la memoria, haciendo de la imagen un lugar de reflexión, conciliación y recuerdo, en el que seamos capaces de asumir nuestras propias derrotas sociales. Sin embargo, aparte de esa reflexión, no como un valor neutro sino con un carácter comprensivo, que se hace necesaria a la hora de hablar de la memoria, hace falta dar pasos concretos y eficientes. A pesar de las reticencias que se tiene de anular los juicios del franquismo, es necesario llevarlo a cabo. Romper con la justicia franquista es dar por sentado de que fue un gobierno ilegítimo.

Del mismo modo, hay que articular una política en la que se concreten las exhumaciones y se perfile un mapa de todas las fosas, para conocer la magnitud de los hechos. Finalmente, tras el fallido intento de Garzón de llevar al banquillo de los acusados al régimen por crímenes contra la humanidad, lo que debemos hacer es esforzarnos en concretar esta política para que la Ley de la Memoria se convierta en un activo de la capacidad que tenemos para asumir el pasado. Aún en tiempos de crisis, la verdadera faz de una sociedad cívica reside en atender a estos aspectos morales sobre la dignidad de las personas y no importa el lugar ni mucho menos el tiempo transcurrido para hacerlo.

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viernes, 28 de noviembre de 2008

VICTIMAS DE DESAPARICIONES FORZADAS EN ESPAÑA-COMUNICADO DE PRENSA-MANIFIESTO DE AMNESTY

COMUNICADO DE PRENSA

Victimas de Desapariciones Forzadas en España

El día 27 de Noviembre de 2008 una delegación conjunta formada por distintas

ONG –Amnistía Internacional, la Federación de Asociaciones para la Promoción y

Defensa de los Derechos Humanos en España, la Asociación Española para el

Derecho Internacional de los Derechos Humanos-, asociaciones de familiares de

desaparecidos en representación de Arucas (Islas Canarias), Andalucía, Aragón,

Baleares, Cataluña, Valladolid y F. M. del País Valenciano, miembros de la

Plataforma de Victimas de las Desapariciones Forzadas del Franquismo se han

reunido con el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias de

las Naciones Unidas.

La finalidad de la reunión ha sido exponer la situación critica que se esta viviendo

en España entorno a las victimas de desapariciones forzadas de la guerra civil y el

franquismo. La actitud del Grupo de Trabajo ha sido muy positiva y han afirmado

que están siguiendo muy de cerca el caso de las familias españolas. El Presidente

del Grupo de Trabajo, Sr. Corcuera, ha señalado que estudiaran las medidas que se

puedan aplicar al caso español.

Adjuntamos para su información el manifiesto presentado por Amnistía

Internacional y suscrito por las organizaciones antes mencionadas y otros. Y

asimismo os entregamos el manifiesto para su posterior difusión y adhesión


http://www.es.amnesty.org/paises/espana/victimas-de-la-guerra-civil-y-delfranquismo/
firma-el-manifiesto/


Para pasar página, primero hay que leerla

Los abajo firmantes, juristas y organizaciones internacionales nos dirigimos a las autoridades y sociedad

españolas, así como a la opinión pública internacional con ocasión de la investigación abierta por la

Audiencia Nacional en relación a hechos delictivos ocurridos durante la Guerra Civil y el Franquismo que

podrían constituir crímenes contra la humanidad.

Mantenemos que:

España tiene el deber de poner fin a la prolongada injusticia

de la que han sido objeto las
víctimas de desaparición forzada y otros crímenes y sus familiares, llevando a cabo las

investigaciones necesarias para dar con el paradero de los restos de estas personas, y

esclarecer las circunstancias en que tan graves abusos se produjeron.

Al llevar adelante esta tarea, España debe cumplir con las normas internacionales sobre la

materia que su propio ordenamiento jurídico reconoce, y tal y como su práctica jurisprudencial

refleja – de manera reiterada - al pronunciarse sobre las consecuencias legales de los crímenes

contra la humanidad.

De acuerdo con el Derecho Internacional,

los crímenes contra la humanidad no son
susceptibles de amnistía, indulto o prescripción

. Las normas convencionales sobre la materia,
adoptadas con posterioridad a los hechos que deben ser objeto de investigación, es sabido, han

simplemente recogido una obligación que ya existía anteriormente como norma

consuetudinaria.

El Estado español no puede sustraerse a la obligación de investigar estos crímenes, y

debe
poner fin a la impunidad garantizando a las víctimas y a sus familiares su derecho a la

verdad, la justicia y la reparación integral

.
2

No es posible que los Tribunales españoles – en base a sus obligaciones bajo el derecho

internacional - hayan asumido su competencia para investigar y perseguir los crímenes más

graves de derecho internacional cometidos en países como Chile y Argentina, en cuyas causas

han sostenido que las leyes de amnistía así como cualquier otra medida análoga carecen de

validez en España, y se abstengan de investigar crímenes similares cometidos en su propio país.

Los que suscriben el presente manifiesto ya observaron, con motivo de la aprobación de la Ley

52/2007, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de

quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, que en ella

no quedaban plasmados los estándares internacionales fijados en materia de desapariciones,

exhumaciones y recuperación de cuerpos.

No existe antecedente alguno en que un Estado
haya trasladado a las familias de las víctimas las tareas, costos y responsabilidades de

dichas acciones.

Además, la propia ley en su Disposición Adicional Segunda, afirma claramente
que: “

Las previsiones contenidas en la presente ley son compatibles con el ejercicio de las
acciones y el acceso a los procedimientos judiciales ordinarios y extraordinarios establecidos

en las leyes o en los tratados y convenios internacionales suscritos por España

”.
España está en estos momentos en el punto de mira de la comunidad internacional que espera que

por fin cumpla con las obligación de investigar los hechos de su historia reciente que podrían ser

constitutivos de crímenes contra la humanidad y garantizar, con todos los medios a su alcance, de

la manera más completa posible y sin dilación, los derechos de las víctimas a verdad, justicia y

reparación.

Adhesiones al Manifiesto:

Federico Andreu

Consejero General de la Comisión Internacional de Juristas (CIJ)

Line Bareiro

Ex integrante de la Junta Directiva del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH)

Nicolas Boeglin

Miembro del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) y profesor de Derecho Internacional

Público de la Universidad de Costa Rica.

Pilar Coll Torrente

Primera Secretaria General de la Coordinadora Derechos Humanos de Perú

Carlos Iván Degregori

Ex Comisionado de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú

Elvira Domínguez-Redondo

Senior Lecturer in Law, Middlesex University, The Burroughs, Hendon, London

Carmelo Faleh Pérez

Secretario general de la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos

(AEDIDH), y profesor de Derecho Internacional Público Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Gustavo Gallon

Presidente de la Comisión de Juristas Colombiana

Ronald Gamarra

Secretario General de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos de Perú

Soledad García Muñoz

Miembro del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH)

Roberto Garretón

Ex abogado de la Vicaría de la Solidaridad durante la dictadura de Pinochet

José Antonio Martín Pallín

Magistrado Emérito del Tribunal Supremo y miembro de la Comisión Internacional de Juristas (CIJ)

3

Julieta Montaño Salvatierra

Presidenta de la Oficina Jurídica para la Mujer (OJM) de Bolivia

Hugo Omar Cañón

Fiscal General, Cámara General de Bahía Blanca de Buenos Aires y Presidente de la Comisión Provincial

por la Memoria

Jorge E. Pan

Miembro del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay

Víctor Manuel Rodríguez Rescia

Vicepresidente del Subcomité para la Prevención de la Tortura de las Naciones Unidas

Fabián Salvioli

Catedrático de Derecho Internacional Público y Director del Instituto de Derechos Humanos de la

Universidad de la Plata, Buenos Aires

Pancho Soberón

Director de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) de Perú

Silke Studzinsky

Senior Legal Advisor, Cambodian Human Rights and Development Association (ADHOC)

Alirio Uribe Muñoz

Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo de Colombia

Hernando Valencia

Ex Secretario Adjunto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Carlos Villán Durán

Presidente de la Asociación Española para el Desarrollo y la Aplicación del Derechos Internacional de los

Derechos Humanos (AEDIDH)

Susana Villarán

Secretaria y Comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

José Zeitune

Consejero Jurídico para Latinoamérica de la Comisión Internacional de Juristas (CIJ)

Perfecto Alonso Tejero

Abogado Colegio de Barcelona

Björn Arp

Secretario Académico del Master sobre Protección de los Derechos Humanos de la Universidad de Alcalá

Nemesio Barxa Barxa

Abogado

Rafael Calderón Fochs

Abogado Colegio de Barcelona

José Antonio Díaz Díaz

Presidente de la Ong Movimiento por la Paz en Canarias (MPDLC)

Juan Manuel de Faramiñán Gilbert

Catedrático de la Universidad de Jaén

José Luis Galán

Abogado. Colegio de Madrid

Felipe Gómez Isa

Miembro del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto

Francisco Jiménez Bautista

Profesor e investigador del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada

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