Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

sábado, 28 de junio de 2008

EDUARDO DE GUZMAN SU HOMENAJE EN VILLADA PALENCIA

Homenaje en Villada (Palencia) al periodista y escritor Eduardo de Guzmán
Permalink 19.06.08 @ 19:50:20. Archivado en Sobre el autor

Con motivo del comienzo de las fiestas patronales de San Luis Gonzaga, el ayuntamiento de Villada ha realizado un homenaje al periodista y escritor anarcosindicalista Eduardo de Guzmán, nacido en la villa hace cien años y al cual asistieron su viuda Carmen, el editor Manuel Blanco Chivite, el periodista Rafael Cid Estarellas y el escritor palentino Gonzalo Alcalde, autor de la guía turística del municipio.

Todos ellos hicieron una semblanza sobre la vida y obra del homenajeado, recibiendo su viuda al final del acto una insignia de oro con el emblema de la villa.

Eduardo de Guzmán, fue un periodista anarcosindicalista palentino, nacido en Villada en 1908 y fallecido en Madrid en 1991. Durante la República y la Guerra Civil ejerció fundamentalmente de periodista y concretamente, hasta casi el final de la contienda, dirigió en Madrid el diario anarquista “Castilla Libre’, el último periódico editado en la capital, antes de la entrada de las tropas nacionales, el 28 de marzo de 1939. Huyendo de la represión franquista llegó hasta Alicante y allí estuvo en su puerto esperando - junto con otros españoles republicanos - los barcos franceses que les permitiesen salir de España y que nunca llegaron. Fue hecho prisionero y llevado a campos de concentración, juzgado y condenado a muerte, sobreviviendo a la zozobra de estar esperando durante quince meses a que llegase el día de su ejecución en la cárcel de Yeserías. Todo esto lo narra en sus libros y “El día de la Victoria” y “La muerte de la esperanza”. En 1941 le fue conmutada la pena de muerte por la de cadena perpetua, para ser posteriormente amnistiado, aunque no se le permitió (por sentencia) volver a ejercer la profesión de periodista, por lo que tuvo que dedicarse durante esos años, que ahora televisivamente se conocen como “tiempos revueltos”, a escribir, bajo seudónimo, novelas policíacas y del oeste (más de cuatrocientas) para las editoriales Rollán y Bruguera, además de traducciones, guiones de cine y toda una serie de actividades literarias en las que tenía que ocultar su nombre. Empleó varios seudónimos de sugerencia extranjera, siendo los más frecuentes los de Edwar Goodman y Eddy Thorny.

Entre sus obras literarias destaca “Aurora de Sangre: Vida y muerte de Hildegart”, triste y verídica historia de una anarquista que quiere ser madre de un hijo superdotado y para ello se busca el padre ideal y lo encuentra en un cura al que seduce y del que logra quedar embarazada, naciendo de esta relación una niña a la que educa como superdotada, pero no a una mujer feliz, a la que su madre termina dando muerte. Este relato fue llevado al cine - sin demasiada fortuna - por el actor y director Fernando Fernán Gómez (1977), para recrearla como cruel fábula fáustica con el título de “Mi hija Hildegart”.

El homenajeado escritor villadino y palentino Eduardo de Guzmán tuvo también una faceta periodística importante y casi desconocida, pues fue quien mejor describió los sucesos de Casas Viejas (hoy Benalup de Sidonia), ocurridos en esta localidad gaditana en 1933, donde se produjo la despiadada actuación de los guardias de asalto a las ordenes del teniente Rojas y la posterior matanza colectiva de aquellos anarquistas rurales que, de acuerdo con sus doctrinas, se sublevaron contra una sociedad que creían injusta. Lo mismo hizo con la revolución de Asturias de 1934 y sobre todo con la represión subsiguiente. Eduardo de Guzmán era un gran “describidor”, pues en toda su obra literaria “detalla fielmente lo que ve”, haciendo suya aquella frase de Josep Plá, “es mucho más difícil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual todo el mundo opina” . Algo que se aprecia claramente en dos de sus obras: “La segunda república fue así” y “España entre las dictaduras y la democracia”.

Eduardo de Guzmán escribió en periódicos con cabeceras tan sugerentes como “La Tierra” y “La Libertad”. Y el 17 de Julio de 1936, un día antes de la sublevación militar, Eduardo estaba en la redacción de “La Libertad” junto con su director Eduardo Haro, padre del que posteriormente sería conocido periodista y columnista Eduardo Haro Tecglen, también de alguna manera ligados por orígenes a Palencia, concretamente a Frómista.

Eduardo de Guzmán fue galardonado con el Premio Internacional de Prensa por el libro “El año de la Victoria” concedido en París al libro político más interesante publicado en 1974, y en 1982 con el premio Libertad de Expresión, en la capital del Turia, Valencia.

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martes, 6 de noviembre de 2007

MANUEL MULERO GARRIDO Una casita de adobes

Escribe José Antonio Mulero Caldero (su hijo)

MANUEL MULERO GARRIDO.

Una casita de adobes
tenemos que construir.
En ella, tu y yo seremos
una pareja feliz.

Amándonos soñaremos:
el poderla compartir con
hijos que allí tendremos
En ella quiero morir.

Nació en el año 1893, en el pueblo de Burguillos del Cerro, provincia de Badajoz. Rebelde al yugo de siglos, no quería seguir siendo porquero, es decir, pastor de los cerdos del amo, para cuyo destino, junto con el analfabetismo le tenían predestinado. Trabajó en las minas de cobre en Río Tinto y después paso a Francia, de donde regresó para no verse involucrado en la Primera Guerra Mundial.
De vuelta en España, trabaja en las minas de carbón en Barruelo de Santullán, provincia de Palencia. Allí conoció a su esposa (madre de José), se casaron, crearon una familia y construyeron con sus propias manos una casita de adobes. Tuvieron ocho hijos
Manuel entendía de política, salía de la mina cada día y junto a su esposa fabricaban adobe de tierra prensada para levantar la casa. Cuando no, se iba al monte a pastorear sus dos vacas y dos cabras, para con su leche alimentar a su familia. Cuando no, cultivaba patatas en un trozo de tierra alquilada. Solo la tarde del domingo se juntaba con unos amigos a tomar unos vinos y jugar a las cartas.
Su delito fue afiliarse al sindicato UGT, no quedarse en el pueblo al producirse la sublevación, e irse a defender la causa proletaria, participando en batalla contra los franquistas. Luego de la caída de Santander, en cuya defensa luchó fue encarcelado en la cárcel de Palencia y muere un primero de mayo de 1942, sufriendo hambre, frío, malos tratos.
Sufrió un trato de hielo como el poeta pastor de pocas cabras, el poeta pobre Miguel Hernández. Junto sufrieron el rigor de la inhumana censura que tachaba de sus cartas, amorosas frases escritas con el corazón. Su muerte llegó en soledad como la del poeta.

Su hijo José Antonio Mulero Caldero que me autoriza a difundir con gran orgullo por mi parte la vida de su padre, no lo conoció físicamente. Sin embargo, y lo cito “no es difícil para mí seguir sus huellas. Bástame mirar a cualquiera de aquellos adobes de la casa, todavía en pie, o pasear por los senderos que él pisó, y ya siento su presencia, y hasta siento que me transmite su fortaleza, la que siempre utilizaré en honrar su memoria, y la de tantos como él.”

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