Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

miércoles, 6 de agosto de 2008

SEVILLA MOCION PARA RETIRAR DISTINCIONES DE HIJO ADOPTIVO Y MEDALLA DE LA CIUDAD A EL SANGUINARIO QUEIPO DE LLANO

AL EXCMO. AYUNTAMIENTO PLENO
Moción para solicitar la retirada de las distinciones de Hijo Adoptivo de
Sevilla y la Medalla de la Ciudad de Sevilla
a Gonzalo Queipo de Llano Sierra
El Grupo Municipal de Izquierda Unida Los Verdes - Convocatoria por
Andalucía del Ayuntamiento de Sevilla, al amparo de lo establecido en los
artículos 97.3 y 91.4 del Reglamento de Organización y Funcionamiento de las
Entidades Locales, formulan para su discusión y, en su caso, aprobación en el
Pleno, la siguiente PROPUESTA:
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
El articulo Segundo del vigente Reglamento Municipal de Honores y
Distinciones, aprobado en Sesión plenaria el 31 de marzo de 1982, establece
que se podrá conceder la Medalla de la Ciudad para premiar actuación
notoriamente benefactora en interés del Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla
o de la ciudad, o para honrar a personalidades físicas o jurídicas que se hayan
destacado brillantemente en servicio de la misma o de cualquiera de las ramas
del saber humano.
Asimismo, el artículo Sexto del Reglamento determina que para premiar
también personales merecimientos o servicios extraordinarios al Excmo.
Ayuntamiento o a la ciudad podrá la Corporación Municipal conceder Títulos de
Hijo Predilecto o Adoptivo de Sevilla. Según los artículos Séptimo y Octavo, el
Excmo. Ayuntamiento podrá conceder estos honores y distinciones por su
propia iniciativa, debiéndose tramitar expediente en el que se acrediten con el
mayor rigor los merecimientos que justifiquen la concesión.
El actual Reglamento hace suyo y respeta las concesiones de título realizadas
con anterioridad a personas e instituciones que fueron merecedoras de dicha
distinción. Entre los galardonados se encuentran hombres y mujeres que dieron
a Sevilla años de esfuerzo dedicación y desvelos. Pero entre los galardonados
se encuentra un criminal de guerra.
Gonzalo Queipo de Llano Sierra, nacido en 1875 en Tordesillas (Valladolid), fue
oficial de Caballería formado en Valladolid, de donde partió una vez concluida
su formación militar hacia las campañas de Cuba y Marruecos. De vuelta en
España participó activamente en todos los intentos de asonada militar que
brotaban en la convulsa década de los treinta en España.
Sería el 17 de julio de 1936 cuando Queipo de Llano comience a presentar sus
credenciales para abanderar el golpe militar contra la legalidad republicana en
la Región Militar Sur, cuando, una vez conocido el alzamiento en territorio
marroquí se desplazó a Sevilla, donde esperaba contar con el apoyo de unos
mil quinientos falangistas para asegurar el derrocamiento de las instituciones
republicanas. Una vez descartada la posibilidad de sublevación apoyada en los
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militantes falangistas, debido al encarcelamiento de la cúpula de Falange en
Sevilla, se traslada al acuartelamiento del Regimiento de Infantería Granada
nº6, situado en las proximidades de la División, donde logra hacerse con el
mando del mismo. Manda capturar la Maestranza de Artillería, privando así de
la posibilidad de entrega de armas a la población civil. Mientras, los vecinos de
Sevilla se aprestan en precario a la defensa de los barrios populares de la
ciudad. Barrios como La Macarena, Triana, San Marcos o San Julián levantan
infinidad de barricadas tras el llamamiento lanzado por Unión Radio Sevilla
para defender la legalidad del gobierno de la Republica.
Fingiéndose leales al gobierno de la Republica, los oficiales del Regimiento de
Artillería III Ligero proveen a los golpistas de medios para hacerse con el
control del centro de la ciudad. Se emplazaron varias piezas en las
proximidades del Gobierno Civil, consiguiéndose la rendición del gobernador y
la toma de la central telefónica, situada en la misma plaza donde se habían
emplazado las piezas de artillería.
La consolidación del gobierno de Queipo de Llano se producirá a partir de la
entrada de los Tropas Regulares y del Tercio, quienes comenzaron a emplear
de manera sistemática detenciones y fusilamientos masivos de militares leales
y civiles. Dicha espiral de represión se sostendría en el tiempo a través del
amparo que brindaba la ilegalidad marcial impuesta por el Bando de Guerra
promulgado por el propio Gonzalo Queipo de Llano, donde el Hijo adoptivo de
Sevilla sancionaba con su habitual “ORDENO Y MANDO” lo siguiente:
“Segundo.- Queda prohibido terminantemente el derecho a huelga. Serán
juzgados en juicio sumarísimo y pasados por las armas, los directivos de los
Sindicatos, cuyas organizaciones vayan a la huelga o no se reintegrasen al
trabajo los que se encuentren en tal situación a la hora de entrar el día de
mañana.
Tercero.- Todas las armas serán entregadas en el plazo irreductible de
cuatro horas en los puestos de Guardia de la Guardia Civil mas próximos.
Pasado dicho plazo serán igualmente juzgados en juicio sumarísimo y
pasados por las armas todos los que se encuentren con ellas en su poder o
en su domicilio.
Cuarto.- Serán juzgados en juicio sumarísimo y pasados por las armas los
incendiarios, los que ejecuten atentados por cualquier medio a las vías de
comunicación, vidas, propiedades, y cuantos por cualquier medio perturben
la vida del territorio de esta División.
Así comenzaba a solicitar su condición de hijo adoptivo el General de División
vallisoletano en el primer año triunfal de la cruzada del dictador Francisco
Franco.
Al alcanzar el rango de jefe de operaciones del Sur, Queipo de Llano fue
encargado de organizar las fuerzas de la región andaluza donde aplicó
sistemáticamente la limpieza política con la misma dureza que en los barrios de
nuestra ciudad, sirviéndose para ello de las fuerzas de choque encabezadas
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por requetés, falangistas, Policía Montada y miembros de la Guardia Civil. Su
vocación de servicio al pueblo queda demostrada en sus tristemente célebres
charlas radiofónicas:
“Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los rojos
preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la Ley con
firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id
preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro, a
cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hicierais
así, quedareis exentos de toda responsabilidad”.
Así se expresaba quien fuera amortajado como un nazareno de Sevilla.
Queipo de Llano represento al terror con sus despiadadas consignas
radiofónicas, que eran la base de la extensión de la represión y la tortura:
"Nuestros valientes legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes
de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres.
Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han
estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son
hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho
que forcejeen y pataleen”.
Convertido en la practica en un “virrey” de la zona Sur, el General de División
dictaba disposiciones comerciales, exigía gabelas, repartía licencias de
exportación a través de los puertos de Sevilla, Cádiz, Huelva y Algeciras,
obtenía inmensos beneficios de la siembra y cultivo del arroz en las marismas
del Guadalquivir al tiempo que “vendía” a precios simbólicos extensas
propiedades de tierras a todos aquellos terratenientes que engrandecían su
poder y sus arcas personales.
Por todos los meritos expuestos, Gonzalo Queipo de Llano se hizo acreedor de
ser nombrado en 1937 Hermano Mayor Honorario de la Hermandad de la
Macarena, Hermano Mayor Honorario de la Hermandad de San Gonzalo en
1944, Teniente Hermano Mayor Honorario de la Hermandad de la Cena en
1939. Pero antes que cualquier otro titulo, la ciudad ofreció a su hijo más
querido el titulo de Hijo Adoptivo de la ciudad el 9 de febrero de 1937 así como
la Medalla de Oro de la ciudad en 1943.
Desde su muerte en marzo de 1951, sus restos reposan en la Basílica de la
Hermandad de la Macarena, tras ser amortajado de verde terciopelo macareno,
a la entrada de la Basílica que él ayudo a sufragar.
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó el 17 de marzo de
2006 una declaración de condena de las graves violaciones de los Derechos
Humanos acontecidas durante el régimen franquista, instando al Comité de
Ministros a la declaración del día 18 de Julio como “Día oficial de condena del
régimen de Franco”. Siguiendo el apartado 91 de la Declaración: “Existen hoy
suficientes pruebas de violaciones numerosas y graves de los Derechos
Humanos, cometidas por el régimen franquista. Asumir el pasado no puede
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limitarse únicamente a retirar los símbolos de la dictadura aún presentes en los
lugares públicos. La evaluación seria del régimen franquista debe desembocar
en una condena sin ambigüedades”. Este proceso de evaluación debe incluir,
en la ciudad de Sevilla, el análisis de los impulsores del golpe militar de 18 de
julio de 1936, y desemboca en una actuación efectiva de condena.
La Convención de Ginebra define los crímenes de guerra como “aquellas
violaciones de las protecciones establecidas en las leyes y las costumbres de
la guerra, integradas por las infracciones graves del Derecho Internacional
Humanitario cometidas en un conflicto armado y por las violaciones al Derecho
Internacional. Se considerarán crímenes de guerra los malos tratos a
prisioneros de guerra y civiles”. Igualmente, el artículo 607 bis.1 del vigente
Código Penal determina que “Son reos de delitos de lesa humanidad quienes
cometan los hechos previstos en el apartado siguiente como parte de un
ataque generalizado o sistemático contra la población civil o contra una parte
de ella.”, siendo que se cometan tales hechos (homicidio, violación, lesiones,
deportación, privación de libertad, etc.), “por razón de la pertenencia de la
víctima a un grupo o colectivo perseguido por motivos políticos, raciales,
nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género u otros motivos
universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho
internacional.”
Por definición, Gonzalo Queipo de Llano, hijo adoptivo de Sevilla y medalla de
oro de la ciudad, es un criminal de guerra.
Así pues, numerosos Ayuntamientos de nuestro país, no solo en el marco del
cumplimiento de la Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se
establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia
durante la Guerra Civil y la Dictadura, aprobada por el Congreso de los
Diputados el 31 de octubre de 2007, sino apelando a la restitución del
magullado concepto de justicia, profundizan en acciones que acaben con el
legado de quienes encarnaron la infamia. Ayuntamientos como el de Burjassot
en Valencia, con la única abstención del Partido Popular, que retiró a Gonzalo
Queipo de Llano su condición de hijo adoptivo de la villa de Burjassot.
Localidades como Ubrique, en Cádiz, que revocó toda condición honorable a
los secuaces del general vallisoletano en mayo de 2006 al retirar la condición
de hijo predilecto al auditor de guerra Francisco Bohórquez Vecina, quien
ayudara de manera inestimable a Queipo de Llano a perpetrar sus crímenes.
Sevilla, sin embargo, mantiene la digna condición de sevillano adoptivo a quien
asesinara a los más valientes hijos de nuestra ciudad y obliga a tantos y tantos
hombres y mujeres que buscan paz y piden consuelo y esperanza en la
basílica de la calle Bécquer a compartir existencia con el infame general de
División que allí yace enterrado.
Queipo de Llano comparte honores y sitio en la historia de nuestros galardones
y distinciones municipales con quienes no hicieron otra cosa que amar a
Sevilla, defenderla desde su profesión, su sabiduría, su trabajo o su militancia.
Su nombre aparece junto al de sevillanos nacidos en nuestra ciudad o
adoptados por ella como Monseñor Amigo Vallejo o José Díaz. Ninguno de
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ellos defendió nuestra ciudad promulgando el asesinato o la violación masiva.
Esa es la restitución a la que estamos obligados. A diferenciar entre victimas y
verdugos, a discernir entre hombres valientes y generales indignos.
Por todo ello, el grupo de concejales de Izquierda Unida Los Verdes
Convocatoria por Andalucía propone la adopción de los siguientes
ACUERDOS
PRIMERO.- La retirada de la condición de Hijo Adoptivo de Sevilla a Gonzalo
Queipo de Llano Sierra concedida el 9 de febrero de 1937.
SEGUNDO.- La retirada de la Medalla de Oro de la Ciudad otorgada a Gonzalo
Queipo de Llano Sierra en 1943.
En Sevilla, a 18 de julio de 2008
Antonio Rodrigo Torrijos
Portavoz del Grupo Municipal de
Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía

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martes, 18 de marzo de 2008

JOSE RICO CABO SALMANTINO perdió su vida en defensa de la democracia






"Juré defender una España democrática y la defiendo porque soy español;
los traidores a la patria sois vosotros"»
José Rico, ante el tribunal que lo condenó a muerte.



Monleras recordará al cabo que pudo evitar la dictadura de Franco
La localidad de Monleras rindió un homenaje al cabo salmantino que en julio de 1936 pudo evitar la dictadura de Franco protagonizando un complot para acabar con la vida del general en el acuartelamiento de Ceuta, una trama que desveló TRIBUNA en exclusiva el pasado mes de septiembre con documentos inéditos hasta la fecha.
El cabo salmantino José Rico (Foto: Martín)


Tribuna, 12 - IV - 2007

El 17 de abril, a partir de las siete de la tarde, en un acto organizado por la Asociación Salamanca Memoria y Justicia, con su presidente Santiago López a la cabeza, y el Ayuntamiento de Monleras, con su alcalde Ángel Miguel Delgado al frente. De esta forma, se recordó a los 70 años de su muerte a «quien demostró con fidelidad su lealtad al juramento prestado», pues José Rico luchó por defender el sistema democrático de la Segunda República que Franco derribó con su Golpe de Estado. Y es que la trama no salió adelante y el cabo salmantino murió fusilado tras meses de torturas, en abril de 1937. Por este motivo, se descubrirá una lápida conmemorativa en la casa donde vivió y se inaugurará un monolito en su memoria en la que se llamará desde ahora plaza de la Libertad, un acto que tendrá su parte emotiva y cultural con la lectura de una glosa con el ‘Canto de los pájaros’ de Pau Casals de fondo.

José Rico, nacido en 1915 en Villarino de los Aires, aunque pasó su vida en el vecino pueblo de Monleras, pudo cambiar la historia el 19 de julio de 1936. Un día antes, en su ronda de madrugada por las calles ceutíes pudo comprobar junto a un compañero cómo patrullas de falangistas detenían a civiles y asaltaban varias sedes de partidos políticos, e incluso cómo en las paredes de la ciudad se habían colocado bandos firmados por el general Franco en los que se informaba al pueblo del estado de guerra, la disolución de los partidos y la prohibición de las reuniones. Por ello, un grupo de militares del Regimiento de Infantería del batallón del Serrallo número 8 planearon acabar con el general para salvaguardar la democracia. Pero, a última hora, uno de los soldados decidió dar parte ante el coronel jefe del cuartel. La trama se vino abajo y el cuerpo de guardia desbarató los planes antes de que Franco llegara a Tetuán y después a Ceuta.

Para saber más sobre el inicio de la rebelión :
http://www.guerrayrepresion-ceuta-protectorado.com


El Mundo 01 Sep 2003
HISTORIA | ATENTADO FRUSTRADO

El día que no mataron a Franco
CUATRO CABOS y varios soldados planearon asesinar a Franco en Ceuta el 18 de julio de 1936 para detener el alzamiento. Horas antes de la acción fueron delatados y finalmente ejecutados
FRANCISCO SANCHEZ MONTOYA

El 17 de abril de 1937, tras 10 meses de duros interrogatorios, concluyó un consejo de guerra sumarísimo contra 37 militares y dos civiles. Se les acusaba de organizar un complot en Ceuta para atentar contra la vida del general Franco y detener el alzamiento del 17 y 18 de julio del año anterior. Su acción pudo haber cambiado el curso de la Guerra Civil y sólo el testimonio a última hora de un soldado permitió abortarla. A pesar de ello, los detalles de aquel episodio han permanecido inéditos hasta ahora.


Todo comenzó al filo de la medianoche del 17 de julio de 1936, cuando las tropas del acuartelamiento legionario de Dar Riffien, al mando del teniente coronel Juan Yagüe, recibieron la orden de tomar Ceuta. Los diferentes cuerpos militares se distribuyeron para controlar la ciudad y al Regimiento de Infantería del Cerrallo Nº 8 de Ceuta se le ordenó salir a la calle para «defender a España».


Pero no todos los integrantes del batallón tenían la misma idea de lo que significaba «defender a España». El acuartelamiento solía ser destino de soldados de reemplazo y de veteranos peninsulares, en su mayoría jóvenes que buscaban en el Ejército un futuro mejor, sin olvidar por ello sus sentimientos republicanos. Como los cabos veteranos José Rico y Pedro Veintemillas, quienes en su ronda por las calles de Ceuta observaron cómo patrullas de falangistas detenían a civiles y asaltaban varias sedes de partidos políticos o cómo en las paredes de la ciudad se habían fijado bandos firmados por el general Franco en los que se comunicaba al pueblo el estado de guerra, la disolución de los partidos y la prohibición de reuniones.


Cuando Rico y Veintemillas volvieron al cuartel, en las primeras horas del 18 de julio, se reunieron en una pequeña habitación de la compañía con los también cabos veteranos Anselmo Carrasco y Pablo Frutos. Durante varias horas estudiaron cómo frustrar el alzamiento, pero no fue hasta un segundo encuentro durante el mismo día cuando el cabo Rico presentó el plan para matar a Franco. Cuando entrara en el patio central del acuartelamiento para revistar las tropas, él mismo le dispararía. Los demás implicados, desde la primera planta del cuartel, apuntarían al resto de militares para inmovilizarlos. Acto seguido, otro grupo saldría hacia la ciudad para informar del atentado y recabar el apoyo del pueblo.


En la tarde del 18 de julio el cabo Rico, jefe del complot, pidió entrar de guardia en la puerta principal del cuartel con el fin de ser el primero en enterarse de la llegada de Franco. Compartía vigilancia con el cabo Rodríguez, quien confesó en el consejo de guerra: «José Rico me preguntó qué me parecía el movimiento.Le contesté que llevaba dos días de servicio y que no me había informado, y él respondió que este movimiento iba contra el Gobierno, y que si nosotros fuéramos hombres deberíamos ponernos a favor de ellos e ir contra nuestros oficiales y jefes. Añadió que ya había implicado a los seis centinelas de la guardia. Y en el momento en que empezaran los disparos, me tenía que poner a las órdenes de Anselmo Carrasco y Pedro Veintemillas».


Los cabos y soldados implicados en la intriga lo tenían todo planificado. Sabían que Franco aterrizaría en Tetuán y en unas horas llegaría al cuartel de Ceuta. Pero la tensión en los jóvenes soldados ante la trascendencia del atentado hizo que uno de ellos decidiera hablar con el coronel jefe del cuartel para informarle de la trama. Éste, alarmado, avisó al cuerpo de guardia y echó por tierra el complot horas antes de que Franco llegara. Las detenciones no tardaron en sucederse y, según se detalló en el consejo de guerra, el total de acusados fue de más de 50 militares y civiles.


La Guardia Civil se hizo cargo de los detenidos, quienes, custodiados por la legión, fueron trasladados a unos viejos barracones para tomarles declaración. Así lo recuerda uno de los supervivientes, el anarquista Sánchez Téllez: «Entré en un pequeño despacho sin ventanas y un brigada me tomó la filiación y comenzó a interrogarme.Aún no había terminado la primera pregunta cuando sobre mi espalda sentí un golpe de vergajo. Para que me recuperara me echaban agua de un botijo, pero yo lo negaba todo».


Hasta las tres de la madrugada del 20 de julio los acusados estuvieron en los barracones declarando. Más tarde los hicieron subir a un camión, los colocaron de rodillas y los trasladaron a la fortaleza-prisión militar del Monte Hacho, también en Ceuta.


El 26 de julio empezaron los autos de procesamiento. El juez teniente coronel Ramón Buesa fue tajante en su exposición: «Según se desprende de lo actuado entre algunos cabos y soldados del Regimiento de Infantería, existía complicidad para la organización de un movimiento sedicioso con el fin de atentar contra la vida del excelentísimo señor jefe de las Fuerzas Militares Francisco Franco Bahamonde».


En la madrugada del 21 de enero de 1937, cuando aún no se había celebrado el consejo de guerra, una patrulla de falangistas llegó a la fortaleza del Hacho. Con total impunidad, sacó de sus celdas a los cabos Veintemillas y Marcos. Horas después sus cuerpos yacían, con un tiro en la cabeza, en el depósito de cadáveres del cementerio, donde fueron enterrados en una fosa común.



JUICIO SIN TESTIGOS

Dos meses más tarde, todos los detenidos fueron trasladados al Cuartel de Sanidad, donde tuvo lugar el consejo de guerra. Lo presidió el teniente coronel Ricardo Seco. El juez permanente teniente coronel Buesa dictaminó el veredicto de culpabilidad.«Fue un juicio aparente, sin testigos ni nada», cuenta Téllez. «Lo que más me quedó de la sentencia fue que el juez se levantó de su asiento y, con voz ronca y odio, nos dijo: "No sois españoles, sois todos unos cobardes traidores a la patria", a lo que el cabo Rico replicó: "Juré defender una España democrática y la defiendo porque soy español; los traidores a la patria sois vosotros"».


El epílogo de esta inédita conjura lo pone la muerte de un grupo de militares fiel a la República y que esperaba que con la muerte de Franco en su acuartelamiento se detendría la sublevación de sus mandos. Podría haber cambiado la Historia de España, pero lo único cierto es que, en la madrugada del 17 de abril de 1937, fueron fusilados el sargento Garea, los cabos Rico, Carrasco y Lombau y el soldado Navas. La ejecución fue obra de un piquete del Grupo de Regulares de Ceuta en el exterior de la fortaleza del Monte Hacho, situada en la Puerta Málaga.



Francisco Sánchez Montoya es miembro del Instituto de Estudios Ceutíes y autor de «República y Guerra en Ceuta y Protectorado», de próxima aparición.




LAS CLAVES

EL ALZAMIENTO
17 y 18 de julio. El asesinato del político José Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936, impulsó a Franco a adelantar el golpe que se preparaba para finales del mes. El 17 se rebeló el Ejército de Africa, y ésta fue la señal para la sublevación general de los días 18 y 19.


LA TRAMA
En el cuartel. El día en que se alzó el Ejército, cuatro cabos leales a la República del cuartel del Regimiento de Infantería del Cerrallo nº 8 de Ceuta (a la dcha., lo que queda de él) planearon frustrar el pronunciamiento asesinando a Franco mientras pasara revista a las tropas el día 18.


EL FRACASO
Detenidos. Un soldado reveló al coronel jefe del regimiento los planes de los cuatro cabos horas antes de que Franco llegara al cuartel. Se detuvo a más de 50 personas entre militares y civiles mientras el pronunciamiento se extendía por ciudades de la Península.


LA SENTENCIA
Fusilados. Finalmente fueron procesados 41 hombres: dos de ellos fueron ejecutados por patrullas falangistas antes de que se celebrara el consejo de guerra; cinco fueron condenados a morir fusilados; ocho, a cadena perpetua; 13, a penas de cárcel y 13 fueron absueltos.


LA REPRESION
Víctimas. Los siete fusilados no fueron las únicas víctimas de la represión en Ceuta. Entre 1936 y 1944 hubo 248 represaliados en la ciudad. Algunos estudios apuntan que en toda España, la cifra de represaliados por ambos bandos durante la guerra y la posguerra fue de unos 190.000.


EL OTRO INTENTO
Kim Philby. El corresponsal de The Times en la guerra civil trabajaba desde 1933 para el servicio de inteligencia de la Rusia de Stalin y planeaba en secreto el asesinato de Franco. Ironías de la Historia, el general condecoró a Philby por sus crónicas en favor del bando nacional.

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