Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

sábado, 16 de febrero de 2008

SEMPRUN SIN LITERATURA MUERE LA MEMORIA HISTORICA

www.milenio.com

Sin literatura muere la memoria histórica: Semprún

El intelectual indicó también que tras salir del campo de concentración de Buchenwald, junto a la ciudad de Weimar, “quería realmente escribir algo, aunque no sólo un informe sobre mi experiencia”.

Berlín.- El escritor, intelectual, político y guionista cinematográfico español Jorge Semprún, sobreviviente del campo de concentración nazi de Buchenwald, cree que sin la literatura muere el recuerdo, por lo que es mediante la palabra escrita como puede conservarse la historia.

Según indicó en una entrevista con el diario alemán “Frankfurter Allgemeine Zeitung” en su edición de hoy, en 50 años el recuerdo del Holocausto se deberá a la literatura, y no al trabajo de los historiadores.

Así, la época nazi quedará en la memoria colectiva gracias a obras literarias como “Las benévolas”, del francés Jonathan Littell, que cuenta el Holocausto a través de un oficial de un cuerpo de élite nazi y no a las obras de historiadores como Raul Hillbergs.

“Los historiadores pueden seguir escribiendo sobre la Segunda Guerra Mundial, pero sólo los literatos pueden renovar el recuerdo”, enfatizó. Semprún reconoció que aunque no se acuerda a cada segundo de su estancia en Buchenwald, aquella experiencia marcó para siempre su vida.

“Siempre que hay algo en juego, cuando tengo que tomar alguna decisión (…) me doy cuenta de que mi relación con el mundo está marcada por mi estancia en Buchenwald”.

“Soy un preso de entonces. Era joven, ya casi francés y me apresaron por opositor. En Buchenwald conocí a muchos españoles y volví a ese idioma. Conocí a comunistas alemanes. Vi su alienación ideológica por el culto a Stalin y el heroísmo diario de su resistencia. Eso marca mucho cuando lo vives con 20 años”, explicó.

El intelectual indicó también que tras salir del campo de concentración de Buchenwald, junto a la ciudad de Weimar, “quería realmente escribir algo, aunque no sólo un informe sobre mi experiencia”. “Era muy ambicioso”, reveló.

En su opinión, los testimonios, también los literarios, “son indudablemente importantes, pues sin ellos no se podría escribir ninguna historia de esos centros”. “Quería escribir algo refinado, bien pensado, algo grande”, continuó en la entrevista con el rotativo alemán.

“No lo logré”, reconoció. El escribir hizo que volvieran a él todos esos recuerdos. “Era algo mórbido”, dijo. “Había un par de fragmentos de ese relato que no podía escribir”.

Entonces, le quedó sólo una opción: “escribir o vivir” y según él, “vivir significaba olvidar”, así que tuvo que elegir esa dirección para poder vivir. “Ahora debo reconocer que esa opción no fue tan idiota. Muchos sobrevivientes se suicidaron, como Primo Levi, Jean Améry”, agregó.

Semprún destacó que para él es imposible ser fantasioso en la literatura. En sus obras siempre tiende a contar “experiencias, realidades”. “Ahora vuelvo a intentar escribir.

Es una novela enmarcada en la época de mi prisión en España. Trata de política, de la experiencia de la clandestinidad, pero eso sólo es el trasfondo, los personajes no tienen nada que ver. He logrado separar Buchenwald”, reveló.

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sábado, 19 de enero de 2008

SOBRE SIMBOLOGIA FRANQUISTA EN EL VALLE DE AMBROZ EXTREMADURA





Sobre simbología franquista en el Valle del Ambroz- Autor FRANCISCO MORICHE MATEOS
El callejero impresiona: José Antonio, Alkázar, Los Caídos, General Franco, General Moscardó, General Sanjurjo, General Mola y, ¡jodo petaca!, los mismísimos generales Yagüe y Queipo de Llano.
Francisco Moriche Mateos (La Crónica del Ambroz) [03.01.2008 19:20]



¡Por fin, ya era hora! Con la aprobación en el Parlamento de la Ley de la Memoria Histórica, veremos desaparecer de nuestras calles, plazas y edificios públicos nombres y símbolos que ensalzan lo peor de nuestra Historia: la Guerra Civil y la Dictadura.


Paseando por los pueblos del Norte extremeño cercanos a Hervás podemos encontrar una naturaleza generosa en fauna y flora. También hallaremos gran cantidad de estimables manifestaciones histórico-artísticas en sus barrios, casas, iglesias, puentes, museos, fuentes,... Y, por supuesto, senderos y gastronomía para el disfrute de los sentidos.


Pero (siempre un pero, siempre una puñetera espina junto a una bella rosa) también es habitual (¡demasiado habitual!) que en nuestro relajante y admirado caminar vayamos encontrándonos símbolos, placas, monumentos,... que conmemoran a los héroes y caídos (sólo de un bando, claro) y, a veces, leyendas que dan cuenta, en términos elogiosos, de sus gestas y hazañas, su fe y sus amor por la patria (mientras que, a los que murieron en defensa de la libertad y la democracia, ¡que les parta un rayo!).

Así nos ocurre por ejemplo si decidimos pasear a pie por los pueblos de la falda montañosa (Jarilla, Casas del Monte, Gargantilla,...), en bicicleta por el llano (Zarza de Granadilla, La Granja,...) o si, por ser domingo, nos apetece visitar el extraordinario mercadillo de Ahigal.


El callejero impresiona: José Antonio, Alkázar, Los Caídos, General Franco, General Moscardó, General Sanjurjo, General Mola y, ¡jodo petaca!, los mismísimos generales Yagüe y Queipo de Llano. ¿Saben los habitantes de estas calles y estos pueblos quienes fueron Yagüe y Queipo de Llano? ¿Conocen sus biografías? ¿Han oído el relato de sus terribles "hazañas"? ¿Han escuchado o leído las frases más destacadas de sus discursos y entrevistas?


Es preciso, como parte del proceso de plena normalización democrática de nuestro país, poner a fin a la exaltación de la desmemoria y la impunidad que representan estas placas. ¿Podría cualquier persona en sus cabales imaginar, por ejemplo, la supervivencia de una Plaza Adolfo Hitler en un pueblo de Alemania, una Calle Mussolini en una localidad italiana o una Avenida Petain en una población francesa? ¡No! ¿Por qué han de sobrevivir entonces estos dolorosos y humillantes vestigios del régimen fascista que padecimos los españoles durante cuarenta largos y terribles años?


Es de suponer que el cumplimiento de la orden de retirada de estas placas y demás formas de exaltación de la Guerra Civil y la Dictadura se hará efectivo, en las fechas previstas y por parte de las personas responsables.

Si, para terminar, nos ceñimos a nuestro pueblo, Hervás, hay que solicitar, a quien corresponda, que se tomen medidas en al menos dos materias:


(1). Las obras de arte que exaltan a personajes del franquismo no deben, según la Ley, ser retiradas ni destruidas. Pero sí que deberían, al menos, ser acompañadas de una leyenda explicativa que, para una mejor formación e información de las generaciones más jóvenes, ponga en claro la identidad de los personajes históricos a los que representan y la naturaleza de sus acciones. Concretamente, me gustaría a apelar al Patronato de la rigurosa y ejemplar institución cultural que siempre ha sido y es el Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás, para que acompañe de tal leyenda explicativa la estatua del general golpista Queipo de Llano, obra de Enrique Pérez Comendador, que tiene su ubicación en los jardines de dicho Museo, sin la cual podría generarse la confusión, en las mentes más jóvenes, de que dicha estatua representa a un personaje digno de elogio o imitación, cuando la Historia ya ha establecido que se trata más bien de todo lo contrario.


(2). Que se inste de modo oficial y formal a la compañía Telefónica para que, a la mayor brevedad, haga desaparecer de las páginas de sus guías de abonados los nombres de algunas calles de Hervás, nombres que fueron afortunadamente suprimidos de nuestro callejero hace ya muchos años: la Plaza General Sanjurjo se llama La Plaza; la Plaza del General Franco se llama Plaza de Faustino Castellano y la calle José Antonio se llama Paseo de la Estación.


Quedamos vigilantes y a la espera. Salud.

Francisco Moriche Mateos


francisco_moriche@yahoo.es

[Artículo publicado en La Crónica del Ambroz num. 39, diciembre de 2007. www.radiohervas.com/lacronica. Más información sobre la Recuperación de la Memoria Histórica de Hervás y el Valle del Ambroz en http://hervasmemoria.blogspot.com]

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