Justicia y Memoria. Responsable: Inés García Holgado

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Lugar: Buenos Aires, Argentina

Dedicado a los luchadores en la guerra civil española y en la postguerra en defensa de un mundo mejor, aquellos que defendieron un gobierno legítimamente constituído. A través de estos tres blog difundiré testimonios que forman parte de nuestra memoria histórica, escritos sobre los derechos humanos en la Argentina , en España, en Latinoamericana, experiencias del exilio y sobre todo aquello en lo que pueda ayudar a través de la palabra escrita en pos de luchar contra el silencio y el olvido que se cierne sobre la sociedad española de hoy. autorizaron a su publicación. Inés García Holgado

martes, 28 de julio de 2009

El dedazo que valió una corona

El dedazo que valió una corona

23 Julio 2009 de Sur Republicano


(EFE) El rey toma posesión como Príncipe de España ante las Cortes de Franco.

FERRAN CASAS – BARCELONA – 22/07/2009. Eran poco más de las 19,00 horas del 22 de julio de 1969. Hoy se cumplen 40 años. Estados Unidos aún celebraba su alunizaje y aquella tarde, a 34 grados, el dictador Francisco Franco, de blanco y veraniego uniforme militar, llegaba a la Carrera de San Jerónimo. Estaba dispuesto a escenificar la respuesta de las Cortes al ¿y después de Franco qué?, una pregunta que durante una década atormentó a un régimen personalista y genocida.

La Ley de Sucesión a la Jefatura de Estado iba a dar solución en la persona de Juan Carlos de Borbón, nombrado Príncipe de España, al complejo proceso de designación del sucesor por el propio dictador. Franco pretendía perpetuar su régimen cuando no estuviera. La dictadura no sobrevivió a los setenta, pero el elegido se aseguró para él y los suyos una Corona que aún hoy ostenta.

A la mañana siguiente de aprobarse la ley, Juan Carlos aceptaría el encargo y, “recibiendo de Su Excelencia”, dijo “la legitimidad política surgida del 18 de julio”, juró el cargo de sucesor y los principios del Movimiento. Cuarenta años después hay quien ve en todo aquello una jugada maestra del actual jefe del Estado para atar en corto a los sectores del régimen refractarios al proceso democratizador que, de forma imparable, se abrió tras la muerte de Franco. Pero también están los que sostienen que fue la consolidación de una secuela del franquismo que, años más tarde, se blindó con una Constitución cuya reforma en lo referente al modelo de Estado sólo es comparable a un cofre de siete llaves.

Sea como sea, Juan Carlos I consiguió que los Borbones volvieran al trono pese a que ello le costó una trifulca familiar con su padre, Juan de Borbón, legítimo sucesor de Alfonso XIII (depuesto en 1931), a quien Franco vetaba. De Juan Carlos sí pensó el dictador, y así lo afirmó en las Cortes aquel día, que había dado “claras muestras de lealtad a los principios e instituciones del Régimen“.

“El ahora rey aceptó ante el dictador que su legitimidad venía del 18 de julio”
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(EFE) El entonces príncipe Juan Carlos firma su aceptación como sucesor de Franco.

Los historiadores consultados por Público coinciden en que su nombramiento tuvo que ver con las presiones de capitostes del régimen como el entonces presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, o Laureano López Rodó. “Querían garantizar el franquismo sin Franco y estaban convencidos de que un príncipe que jurase fidelidad a los principios y leyes del Movimiento y traicionara a su padre sería fácil de pilotar”, asegura Joan B. Culla, profesor de Historia de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Enrique Moradiellos, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura, constata la voluntad de “institucionalizar” el régimen. Y Julián Casanova, catedrático en la Universidad de Zaragoza, exhibe documentación donde, ya entonces, Carrero se refería a la “monarquía del Movimento Nacional”.

El contexto no era baladí y era necesario transmitir imagen de renovación. Era el año del escándalo Matesa, seguía el enfrentamiento búnker-reformistas y la sociedad española hacía su particular transición social y cultural. Tendrían que pasar unos años para que la política diera respuesta a la realidad de la calle.
Sin muestras de apertura

Casanova señala que es difícil juzgar al príncipe de entonces con el prisma actual. “No hay duda de que el de ahora se parece más al de la Transición que al de hace 40 años. Entonces no se le veían atisbos de apertura”, señala. De hecho, recuerda el catedrático, después de 1969 pasaron cosas graves, con penas de muerte que horrizaron al mundo, y el ahora rey calló.

“Los expertos creen que en el 78 conservó la corona porque no había otra salida”


En este aspecto ahonda más Iñaki Errazkin, periodista autor de Hasta la coronilla. Autopsia de los Borbones. “Fue nombrado sucesor del dictador y, antes de aprobar la Constitución, ejerció formalmente como tal. Franco delegó en él en dos ocasiones por salud, se puede hablar de él como dictador suplente”, apunta. Le apoya el catedrático de la Pompeu Fabra Vicenç Navarro. Para él, Juan Carlos I nunca nombró gobiernos con prioridad democrática y estableció “la continuidad entre aquel régimen y el sistema actual“. Fueron las demostraciones de fuerza en la calle y la tensión social y política “las que le obligaron a abrirse”.

Hay acuerdo en que la legitimidad democrática no llegó, en todo caso, hasta la Constitución de 1978 que redactaron las Cortes tras las primeras elecciones democráticas. Moradiellos rechaza “prejuzgar” a una democracia y a una monarquía por cómo se instaura. En esta línea, sostiene que la democracia española es más garantista que la portuguesa, “que llegó tras una revolución y no tras una transición”.
La Constitución, todo o nada

Al igual que Vicenç Navarro, discrepa Iñaki Errazkin. Apunta que la Constitución fue un trágala para salvar la monarquía. “Fue según él una operación de blanqueo e hipnotismo ejemplar: o te comes la manzana con gusano o no hay manzana”. La Transición, compleja y cargada de renuncias, llevó al rey a ganarse “otras fuentes de legitimidad”, admiten historiadores como Moradiellos. El momento clave fue el 23-F. Según Culla, pasó de ser “el rey de Franco al salvador de la democracia”. Errazkin los enmienda: “En el 23-F se trataba de consolidar al rey ya fuera con el golpe o con su fracaso. Y se consiguió”.

En todo caso, como zanja el catedrático de Derecho Constitucional Francisco Balaguer, en la Transición pocos pudieron “debatir entre monarquía o república; el tema era democracia o dictadura”. Ganó lo primero. Pero con corona incorpodada.

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lunes, 2 de febrero de 2009

Ha fallecido "Carrete" luchador por la democracia y la libertad

El guerrillero antifranquista Eulalio Barroso Escudero "Carrete", luchador por la democracia y la libertad ha fallecido ayer miércoles a los 81 años de edad en Valencia, donde residía.

Tuvimos ocasión de conocerle y entrevistarle para "Olvida tu equipaje" el verano pasado, un 12 de julio de 2008, en Roturas, con motivo de la jornada de estudio y homenaje a los guerrilleros extremeños y a los represaliados por el franquismo.

La dignidad personal del guerrillero extremeño, su sentido de la lealtad, y su sacrificio por los demás y su coherencia política quedaron bien de manifiesto en aquella ocasión.

Carrete ha muerto sin ver cumplido uno de sus sueños: que el estado reconociese la lucha que realizaron los guerrilleros en contra del fascismo.

"Olvida tu equipaje" quiere manifestar su admiración por Carrete y por la lucha que simboliza. Queremos también expresar nuestra profunda condolencia para con todos los familiares y amigos en estos momentos pesarosos.

Os enlazamos aquí la entrevista que le hicimos el verano pasado (12 julio de 2008) en Roturas de Cabañas, Cáceres:

26-9-08: Entrevista a Eulalio Barroso "Carrete", guerrillero antifranquista (1ª parte):
http://olvidatuequipaje.blip.tv/file/1297729/

3-10-08: 2ª parte de Entrevista a Eulalio Barroso "Carrete", guerrillero antifranquista:
http://olvidatuequipaje.blip.tv/file/1320704/

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lunes, 26 de enero de 2009

Una asamblea para jóvenes de 60 años

Una asamblea para jóvenes de 60 años
La Universidad recordó a Enrique Ruano en el 40 aniversario de su muerte a manos de la polícía del franquismo
(Público, 21-01-2009)



MIGUEL ÁNGEL MARFULL -

La asamblea volvió a la Universidad, 40 años después y con un estudiante menos: Enrique Ruano, "asesinado por la policía franquista", según proclamaba la invitación del homenaje que reivindicó este martes su memoria real, alejada de los estereotipos edulcorados por la Transición.



Ruano murió a manos de la Brigada Político Social el 20 de enero de 1969. Su vida se precipitó por una ventana del 7º C del número 60 de la calle General Mola, en Madrid. Había sido detenido poco antes por actividades subversivas contra la dictadura. Tres agentes lo habían conducido esposado a esa dirección para practicar un registro que acabó en la muerte que levantó defintivamente a los estudiantes contra el franquismo.



Pasados los años, la calle General Mola se llama ahora Príncipe de Vergara, el Frente de Liberación Popular, el Felipe en el que militaba Ruano, se disolvió, algunos de sus dirigentes ocuparon responsabilidades en democracia, y la universidad que Franco encorsetó en los estrechos márgenes de la dictadura acabó rindiendo ayer un homenaje a su primer caído en la agonía del franquismo.



Cuatro decenios después, la asamblea fue muy distinta. Honró la memoria de Ruano sobre la moqueta noble del Paraninfo de la Complutense, no sobre el suelo frío de una facultad.



La Universidad perpetuará la presencia de Ruano con un monumento que recordará que "hacer memoria sirve para mejorar el futuro desde la recuperación de la verdad", como señaló Manolo Garí, amigo de Ruano y militante, como él, del Frente.



La ceremonia de ayer fue el último combate de Ruano contra la mentira, la misma que envolvió su muerte bajo la apariencia de un suicidio. Sus amigos pelearon ayer contra la perversión histórica que hace que algunos "jerarcas del franquismo se presenten ahora como artífices de la democracia", como denunció Garí.



El cristal deformante de la Transición

"Queremos recordar la historia, sin rencor, sin venganzas, para que nadie la escriba en nuestro nombre", había proclamado poco antes el rector de la Complutense, Carlos Berzosa. Después de él abrazarían a Ruano con palabras más amigos: Mohedano, Pastor, Gómez Benítez, Peces Barba y su hermana Margot.



Para los jóvenes que ayer tenían 60 años la de Ruano fue "su primera muerte". El paso de los años ha dulcificado al tardofranquismo. "No es la debilidad de la memoria lo que dificulta el recuerdo, sino el cristal deformante que la Transición introdujo en la mirada del pasado", señaló el sociólogo José Luis de Zárraga, compañero de Ruano en el Felipe.



¿Luchó Ruano por la libertad y la democracia? Decir sólo eso es "edulcorar la memoria de aquella lucha, que es peor que el olvido". Su objetivo era "la revolución"; hacer de las barricadas un Parlamento, "porque el debate se hacía en la calle", recordó Zárraga citando una publicación clandestina de la época.

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martes, 13 de enero de 2009

Respuesta de Marcelino Florez a la carta de Martín Villa

La Carta a los Reyes Magos de Martín Villa

El pasado día 3 de enero, el ex ministro procedente del franquismo, Rodolfo Martín Villa, publicaba un largo artículo en EL PAÍS, donde justificaba lo que se hizo en la Transición, el olvido de las víctimas del franquismo, porque, a su juicio, estuvo bien hecho. De paso, atribuía el mérito de la instalación de la democracia a su grupo, el de los reformistas del régimen, diferenciando “esa parte del franquismo que fue una dictadura dura y cruel” de la otra parte, la protagonizada por él mismo y su grupo, lo que viene a decir que la democracia evolucionó desde el franquismo; y de ahí se deduce que ese régimen no era tan malo.

Al día siguiente envié la carta que os adjunto a EL PAÍS y hoy, día 12, me responde el director con el formulario habitual: “Le agradezco el envío de su carta para su publicación en la sección de Cartas al Director. A pesar del interés de la misma, lamento que no haya sido seleccionada debido al exceso de originales que recibimos y a la falta de espacio”.

A continuación carta remitia a EL PAIS por Marcelino Florez que no fue publicada.


La Carta de Martín Villa

A la vista de la “Carta a los Reyes Magos” de don Rodolfo Martín Villa, que todavía no ha comprendido que la Guerra la perdieron muchos, pero la ganaron algunos, que establecieron un régimen que es responsable de “crímenes contra la humanidad”, me parece que lo bueno sería que los Reyes Magos, a través de las instituciones democráticas, le trajesen una Comisión de la Verdad, a ver si de una vez queda socialmente establecido quién desarrolló un proyecto de exterminio y quién no, qué víctimas han sido reparadas y cuáles no, qué crímenes han sido castigados (infinitamente e ilegítimamente, pero castigadísimos) y cuáles no, y qué tipología tiene cada uno de los crímenes cometidos, incluidos los de “de misa y de derechas”, que diría Pujol, tanto los ejecutados en tiempos de guerra, como los desarrollados en tiempos de victoria, para que, establecida la verdad, repiense aquella Transición y, de paso, nos indique dónde se recogieron, bajo su mandato ministerial, los archivos de la Dictadura que fueron olvidados, quiero decir amnistiados, y no quiero ni pensar que destruidos”.

Marcelino Flórez
Catedrático de Educación Secundaria.
Valladolid.

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miércoles, 22 de octubre de 2008

El espíritu de la transición se está convirtiendo en el último gran negocio del franquismo

Gabilondo: "Los vencedores de la guerra no perdonaron nunca, no perdonaron nada ni a nadie"
"El espíritu de la transición se está convirtiendo en el último gran negocio del franquismo"

(El Plural, 21-10-2008)

ELPLURAL.COM

"Como sospechábamos, la intención de Garzón de juzgar por lo penal la sublevación franquista tiene pocos visos de prosperar. El recurso de la Fiscalía es durísimo contra Garzón, tanto en la forma como en el fondo. Se abre una disputa jurídica que no estamos capacitados para valorar. Pero hay otro aspecto, más político, más social, abierto al comentario: es el que se refiere al espíritu de la transición, que dicen ahora traicionado", indicó en el día de ayer el periodista Iñaki Gabilondo en el informativo que presenta y dirige a diario en el canal de televisión Cuatro.

Para el prestigioso periodista, "el tal espíritu fue la prudencia de una sociedad atemorizada. Fue necesario, fue útil e hizo posible la democracia, pero hay que recordar que fue un ejercicio de generosidad asimétrica. Los vencedores de la guerra no perdonaron nunca, no perdonaron nada y no perdonaron a nadie. Persiguieron durante cuarenta años a los que consideraron enemigos. Los que perdieron la guerra, por el contrario, no pasaron una sola factura tras la muerte del dictador. La reconciliación nacional fue, sobre todo, un gigantesco acto de perdón de los derrotados gestionado con mucha categoría, eso sí, por los jóvenes del último franquismo, con Suárez a la cabeza".

Borrador

"Pero nunca creímos que aquel espíritu fuera un borrador, un blanqueador de la sublevación y la dictadura, y que la democracia iba a permitir que, pasado algún tiempo, se consagrara en la calle una repugnante equivalencia entre la legalidad republicana y la ilegalidad franquista. Hace unos días dijo Zapatero que el franquismo ya ha sido juzgado por la historia. Desde luego, no por la historia de nuestro país. Recordemos las reticencias y resistencias a la condena en nuestro Parlamento... y hace unas semanas fue elogiado por un prohombre como Mayor Oreja. Entre unas cosas y otras, el espíritu de la transición se está convirtiendo en el último gran negocio del franquismo", subrayó el periodista de Cuatro.

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martes, 19 de agosto de 2008

JAVIER VERDEJO PRETENDIA ESCRIBIR LAS PALABRAS PAN, TRABAJO Y LIBERTAD PERO SOLO LLEGO A LA T PORQUE UN GUARDIA CIVIL LO ABATIO




El mito más incómodo de la izquierda andaluza, en el olvido
Javier Verdejo pretendía escribir en un muro en 1976 las palabras Pan, Trabajo y Libertad, pero sólo llegó a la T porque un guardia civil lo abatió
(Público, 16-08-2008)


ÁNGEL MUNÁRRIZ / Mª JOSÉ DURÁN - Sevilla - 16/08/2008 19:51



Pretendía escribir en un muro “Pan, Trabajo y Libertad”, pero sólo llegó hasta “Pan, T”. Las balas detuvieron las palabras. Javier Verdejo, militante de la Joven Guardia Roja (cantera del ya extinto PTE, Partido del Trabajo), estudiante de Biología de la Universidad de Granada, de 19 años de edad, murió en la oscuridad de una playa almeriense donde trataba de esconderse de la Guardia Civil, en la madrugada del 13 al 14 de agosto de 1976. Su recuerdo, que en los años inmediatamente posteriores mantuvo con vida la izquierda andalucista, prácticamente ha desaparecido. Hijo de un alcalde franquista, militante de un partido ya extinto, la leyenda de Verdejo se redactó con la tinta con que se escribe sobre personajes malditos.



Treinta y dos años después de su muerte contrasta la total falta de actos conmemorativos con los unánimes tributos a Blas Infante, fusilado en agosto de 1936 y elevado al rango de Padre de la Patria Andaluza por el Parlamento hace 25 años. “Fue una muerte sorprendente por la imagen de dureza de la represión que transmitió”, afirma Antonio Checa, profesor de comunicación en la Universidad de Sevilla y profundo conocedor de la Transición andaluza. “Esto convirtió al muchacho en un símbolo”, añade. El antropólogo Antonio Zoido, ex dirigente del PTE, lamenta la pérdida de la memoria sobre éste. “Sigue siendo un símbolo”, afirma.



Sin continuadores



¿Pero quién recogió aquella herencia? Su muerte reunía todas las características para forjar un mito duradero: un joven de izquierdas caído a manos de la Guardia Civil mientras pedía pan, trabajo y libertad en el contexto de máxima tensión política y social de la Transición. Verdejo dejó a medias en un muro del callejón de San Miguel una frase que exigía continuadores morales. Hoy ese muro ha sido derribado, y allí hay una urbanización. De la palabra y media que escribió Verdejo no queda nada. Los escasos testimonios de lo que representó quedan apenas en un puñado de dedicatorias artísticas, entre las que destaca un poema de Rafael Alberti, una canción de Pepe Sorroche y las acuarelas de Jorge Castillo.

Antonio Checa ofrece una explicación muy prosaica sobre la pérdida de protagonismo de Verdejo en el imaginario de la izquierda andaluza: “No ha habido una estructura detrás que mantuviese a Verdejo como un héroe”. “Nada, nadie lo recuerda”, resume Diego Cervantes, ex concejal de IU en Almería. A juicio de Cervantes, en cambio, en este olvido colectivo tiene más que ver la idiosincrasia “apática” de la ciudad de Almería que cuestiones de estrategia política.

“El entierro sí fue impresionante. Y durante unos años hubo homenajes. Pero nada más. Aquí la gente es muy dada a olvidar”, afirma. Fernando Martínez, ex alcalde socialista de Almería que encabezó la iniciativa para poner el nombre de Verdejo a una calle, sostiene que “debería ser un mártir de la democracia”. Martínez admite que la actitud de su familia tras los hechos —no denunciaron— contribuyó a que se convirtiese en una figura difícil de abordar para la izquierda, pero no considera que sea un mito incómodo. “No más que los demás muertos en similares circunstancias. Creo que la democracia debe un reconocimiento a todos ellos, no sólo a Verdejo. Aquí en Almería los que fuimos antifranquistas sí lo recordamos, pero era muy difícil que el recuerdo llegase a toda Andalucía”, afirma.



Mínimos reconocimientos



Los reconocimientos han sido mínimos: la calle y, con motivo de la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, una indemnización de 135.000 euros, como corresponde a los parientes de los fallecidos entre 1968 y 1977 “en defensa de la democracia”. La familia expresó a los medios locales su intención de entregar el dinero a una obra benéfica, al tiempo que lamentó la politización de la figura de Javier. Ha sido una de las pocas ocasiones en que han roto su silencio. “Nunca han querido remover demasiado aquellos hechos. Es respetable”, explica Diego Cervantes. “Ellos tomaron una actitud muy particular, que todos respetamos, pero con la que evidentemente se puede no estar de acuerdo”, remacha Martínez.


El padre, alcalde franquista


El padre de Javier, Guillermo Verdejo, fue alcalde de Almería durante el franquismo. Tras la noche de autos, nadie de su familia denunció, por lo que las diligencias se cerraron con una controvertida versión oficial que eximía de toda responsabilidad a la Guardia Civil. La acusación popular no era moneda corriente. Caso cerrado. Movimientos políticos como el PTE, hasta su extinción, o Nación Andaluza han puesto siempre en cuarentena la narración del Instituto Armado. Según su informe, todo fue un desgraciado accidente, un simple tropezón. Un agente descubrió al joven pintando con un spray un lema político y Javier y sus acompañantes salieron corriendo. La versión oficial sostiene que el agente dio el alto, pero no pararon. Entonces el agente “tropezó y su arma, un Z-62, se le disparó causando la muerte de uno de los que huían”. Ni víctimas, ni verdugos. Un relato que metaforiza en parte el espíritu de la Transición.



“Días después, cuando visitamos una caseta de baño de la playa, era como si hubieran abierto la puerta y hecho muchos disparos, porque la pared de atrás estaba llena de sangre”, afirma Antonio Zoido. El abogado Ernesto Díaz, que durante años mantuvo el interés por la cuestión llegó a enviar muestras a un laboratorio de Madrid, pero el resultado del análisis no llegó a conocerse por el archivo de las diligencias debido a la falta de denuncia. El guardia civil que disparó fue retirado del Cuerpo. En Almería es convicción asentada que la muerte de Verdejo constituye un caso sin resolver. El que entonces era gobernador civil de Almería, Roberto García Calvo, recientemente fallecido, ha sido duramente criticado por cómo gestionó el asunto.


Represión de García Calvo


García Calvo (que luego fue uno de los jueces exponentes de la corriente más conservadora del Constitucional) contuvo las expresiones de rechazo a la versión oficial. Los actos de protesta fueron fuertes. “Incluso se intentó arrebatar el cadáver a la familia”, recuerda el ex alcalde Martínez. “Luego la cosa se fue calmando. Pero al principio todo el movimiento antifranquista se echó a la calle”, añade.


Las autoridades, nerviosas ante la salida de la izquierda de las catacumbas, activaron las alertas. Y ahí el papel de García Calvo fue esencial, como señaló Martirio Tesoro, hija de un dirigente socialista almeriense, a Público el pasado 30 de septiembre: “El gobernador llamó a mi padre para advertirle del riesgo que supondría acusar a un guardia civil sin pruebas, ya que en las octavillas se hablaba de asesinato”. Si lo que García Calvo buscar era impedir que se convirtiera en un símbolo yque se completara la frase que quedó escrita a medias en la pared, logró sobradamente su objetivo.

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